The Uchiha's Clan
Saga III: La Misión de Suna
Ecchiko nunca se había imaginado los problemas que conllevaba ser Hokage. Ella había aceptado el puesto, como kunoichi mas prestigiosa de la aldea, solo porque ella pensaba que era fácil. Pero la realidad es que rellenar tanto papeleo y supervisar tantas cosas era muy complicado.
Al menos, aquella noche, tenia a Asuma para ayudarla con tanto papeleo. Le gustaba la compañía del Jounnin, y si encima le ayudaba con tanto papeleo, pues mejor que mejor.
Los dos fueron a coger el mismo papel al mismo tiempo, haciendo que sus manos chocaran. Ambos se miraron, sorprendidos y sonrojados. Hacia ya un mes que no tocaban "el temita" , y lo que había pasado se lo habían recordado.
Pensando que era mejor actuar que hablar, ambos jóvenes se acercaron el uno a otro, intentando unir sus labios en un beso. Tan solo necesitaban unos centímetros mas para hacerlo. Solo unos centímetros.
-Hokage-Sama.
¡Mierda! ¡Otra vez!
Nikuyami entró en el despacho, con unos papeles en las manos, y se quedó observando a la Hokage provisional y al Jounnin un rato. Seguro que había interrumpido algo, pero sabia que era mejor así.
-Aquí tiene estos papeles y...-señaló las cámaras de seguridad-Tengan cuidado con lo que hacen. Hay cámaras de seguridad por aquí.
Sonrojándose aun mas, ambos jóvenes se volvieron a mirar. ¡Joder, por que poco!
-Gra... gracias, Nikuyami-San-la joven Hokage provisional alargó la mano hasta los papeles que tenia que coger antes-. Toma, esta es vuestra primera misión de Rango A. Los Chunnin no suelen hacerlas de Rango A, pero ya sabes que con lo del Hokage necesitamos que incluso los Gennin hagan alguna.
-Me imagino.
La bastarda miró a los dos con una sonrisa burlona mientras cogía los papeles y se giró para encaminarse a la puerta. Una vez allí, añadió:
-Y tranquilos, Hatake-San no se enterará de esto.
Dicho esto, Nikuyami salió de la estancia.
Minato y Akashiro esperaban, impacientes, la llegada de Nikuyami con esos papeles. ¿Pero donde se había metido esta desde las cinco de la mañana?
Si no fuera porque la conocían, cualquiera diría que tenia novio.
-Aquí estoy-la voz de Nikuyami, para variar, tenia ese tono socarrón que la caracterizaba, solo que esta vez era algo mas serio-. Aquí tenemos la misión.
La bastarda, que había aparecido detrás de ambos Chunnin, les pasó los papeles de la misión. Primero los leyó Akashiro y luego Minato, pensando los dos lo mismo. ¿Pero como era posible? ¿Que clase de misión era esa?
-Matar a Sabaku no Ameko...-susurró la ojigris mirando fijamente al suelo.
-Parece ser que tiene información que no debería-dijo Nikuyami como si supiera que Minato iba a preguntar el porqué-. Son ordenes de superiores. ¿Qué le vamos a hacer?
Akashiro miró a su prima por unos segundos y... salió corriendo en dirección del complejo Uchiha.
-Hinata-Oba-Chan-la bastarda entró en la casa Uchiha.
Hinata salió de la cocina, sin protector y el delantal blanco que usaba siempre para cocinar. Aunque aun no era muy obvio, el vientre de Hinata ya era un poco mas grande de lo normal.
-¿Qué pasa, Nikuyami-Chan?
-¿Todavía siguen Sasuke-Oji-San y Akashiro-Itoko-San en el despacho?
Hinata asintió con una sonrisa cansada y, seguidamente fue a la puerta que daba al despacho de su marido. Llamó varias veces y dijo con voz suave:
-Chicos, a comer.
Tanto Akashiro como Sasuke salieron serios del despacho y mantuvieron la misma cara mientras iban al comedor, seguidos por Nikuyami quien reía entre dientes por algo que ellos no alcanzaban a comprender.
Estuvieron cenando tranquilamente durante una horas mas o menos, hasta que Hinata, con una mano en la boca, tuvo que ir corriendo al baño. A devolver seguramente.
-¿Qué le pasará a Oka-San?-preguntó Akashiro mirando a su padre-¿Le habrá sentado mal algo?
-Puede ser, Akashiro-Chan.
La bastarda los miró a los dos incrédula. ¿Qué aun no se había dado cuenta de algo que era completamente obvio?
-Pe... pero... ¿Vosotros dos aun no os habéis dado cuenta de nada?
Los dos Uchiha la miraron extrañados.
-¿Darnos cuenta de qué?
-No sé...-Nikuyami empezó a juguetear con una cuchara sobre la mesa, mientras hablaba con un tono bastante sarcástico-De que hace ya tiempo que por la noches devuelve, tiene nauseas casi todas las mañanas, parece que ha engordado un poco, hace dos meses que no le viene la regla... No sé, cosas así.
Akashiro y Sasuke se miraron, sintiéndose completamente idiotas por no darse cuenta de algo tan obvio.
-¿Imoto-Chan u Ototo-Chan?-preguntó la bastarda mirándolos con una sonrisa.
Llevaban ya varias horas fuera de Konoha. Minato tenia las ojeras muy marcadas. Demasiados problemas tenia ya en su familia como para estar bien.
Nikuyami lo sabia bien. Había que recordar que el siempre le contaba todo a ella, aunque tan solo la conociera de poco mas de dos meses.
-¿Como esta tu madre, Minato-Kun?-preguntó Nikuyami sin que su voz dejara ver su preocupación.
-Con las nauseas normales del embarazo...-el rubio se revolvió el pelo cansado-¡Joder! ¡Menudo momento para darnos cuenta de que mi madre esta embarazada!
Akashiro los miró a los dos. ¿Por qué no le había contado nada? ¡A ella la conocía desde hacia mas tiempo que a la bastarda!
-Tranquilo, Minato-Kun, todo se va a arreglar-a veces la voz de la hija de Itachi era tranquilizadora-. Te lo prometo.
Itachi se encontraba frente al fuego de su pequeña cabaña. Hacia ya mas de dos meses que Nikuyami se había ido. ¿Donde estaría? ¿La habían matado por ser su hija? ¿Sasuke o su mujer la reconocerían como su sobrina? Hanabi... ¿La reconocería como su hija o pensaría que tan solo era un error?
Si, estaba preocupado, muy preocupado por ella. Tenia miedo de que algo le pasara a su hija, a su pequeña Nikuyami. El no había dejado de verla como ese bebé de ojos negros que se llevó de la mansión Hyuuga una vez nació para que no repudiaran ni a la niña ni a lo que mas amaba: Hyuuga Hanabi.
Un sonido se escuchó por la puerta de la cabaña, pero Itachi no tuvo tiempo de reaccionar.
Una explosión.
-Ahora vienes con nosotros...-murmuró una voz con un permanente tono de burla-Oto-San.
A Akashiro le había tocado hacer guardia esa noche. Iban a tardar un poco en llegar a Suna y la primera guardia le había tocado a ella. Bueno, al menos habían adelantado gran parte de camino. Ya habían dejado atrás los bosques de cerca de Konoha y lo que tenían ahora delante era un desierto.
-Akashiro-Itoko-San.
Nikuyami salió de la tienda y se sentó a su lado.
-¿Quieres que haga yo la guardia por ti?
Akashiro la miró como si fuese la primera vez que veía algo bueno en ella.
-Sabes que yo por las noches no duermo-la bastarda miró al cielo-. Ademas, tengo cierta fascinación por la noche.
La bastarda guardó silencio mientras Akashiro se levantaba y se dirigía hasta la puerta de la tienda de campaña.
-Por cierto...-Akashiro se giró al oír a su prima hablar-A mi también me hubiese gustado conocer a los abuelos.
Sapporoko llevaba ya varias noches sin dormir, al lado de Naruto, que seguía sin dar señales de despertarse. Sakura se pasaba cada dos horas, para ver como estaba el Hokage. Su respuesta era siempre que necesitaría mas tiempo.
"No por quedarte aquí se despertará mas rápido, Sapporoko-San" le había dicho muchas veces ". Ademas, no es bueno para el bebé que te pases tanto tiempo sin dormir"
El bebé...
Sapporoko se llevó la mano al vientre de forma inconsciente. Aun no se le notaba, pero el embarazo estaba allí.
Tres hijos. Justos los que siempre había querido tener Naruto.
Y ahora el no estaba.
Sin poder evitarlo, Uzumaki Sapporoko se echó a llorar.
Kumaru llevaba ya un tiempo esperando. Ser el perrito faldero de alguien te traía problemas como estos. Tenia otros dos compañeros, ninjas de Rango S de Suna, lo cuales se cubrían el rostro con telas para no ser reconocidos, pero a el no le gustaba hacer eso. Odiaba ocultarse tras una mascara.
Al fin los divisó desde arriba. El equipo al que tenían que atacar y, entre ellos, aquella bastarda de ojos negros que poseía un Byakugan fortísimo.
Puso la mano en el mango de aquella espada grande que siempre portaba. Su hermano tenia una legendaria, que alguien se había llevado de su tumba, así que el tenia una mas pequeña, pero mas ligera y rápida que la de su hermano.
Saltó, sacando su espada y buscando que su hoja cayera sobre la castaña, pero...
No había contado con el Byakugan de la chica, activado hacia ya horas.
Cuando Nikuyami esquivó el ataque y los otros don ninjas de Suna se unieron, la batalla comenzó.
Kumaru volvió a intentar atacar a la bastarda con la espada, pero esta volvió a esquivar el golpe saltando por encima de su cabeza y, estando aun en el aire, hizo los sellos correspondientes.
-¡ Kanton, Goukakyuu no Jutsu!
Una bocanada de fuego se abalanzó hacia el shinobi de Kiri, pero este esquivó el ataque.
Akashiro y Minato, por su parte, estaban cada uno con uno de los shinobis. Akashiro hacia tiempo que tenia activado el Sharingan y golpeaba de formar rápida con uno de los dos shinobis. De una patada, la chica intentó dejarlo inconsciente, pero el shinobi atrapó la pierna de la Uchiha y la tiró varios metros sobre su cabeza, dándose contra un roca y perdiendo el conocimiento.
Una replica de agua de Kumaru apareció detrás de Nikuyami, haciéndole un corte profundo en la espalda. La sangre de aquel corte salia a borbotones, tiñendo su camisa beige de escarlata. Seguidamente, cuando la chica se giró para atacar a la copia, el verdadero Kumaru le dio un golpe con el mango de su espada en la nuca, dejándola completamente inconsciente.
Minato, por su parte, intentaba no ser vencido, aunque después de tanto tiempo durmiendo poco y mal, el chico no tenia los mismos reflejos. Casi no podía defenderse y su ataques eran bastante flojos. Pero, con sus dos compañeras inconscientes, tenia que pelear con uñas y dientes.
"Con uñas y dientes" fue el ultimo pensamiento del rubio antes de que el shinobi de Suna lo golpeara con la cabeza, haciendo que perdiera el conocimiento.
Los tres shinobis pararon por un segundo, descansando de la lucha. Para ser una pelea con tres críos que tan solo tenían el rango de Chunnin les había costado lo suyo.
Pero uno de los tres se movió. Minato, aunque totalmente inconsciente, acababa de mover la mano. Tan solo había sido un movimiento fugaz, pero había sido suficiente como para que Kumaru se diera cuanta de que aun no estaba completamente inconsciente.
Se acercó, para darle con el mango de su espada. Pero, para su sorpresa, el rubio cogió el mango por la base, en un acto que parecía reflejo y abrió los ojos.
Ojos rojos.
De zorro.
Los ojos del Kyubi.
Lo apartó con una rapidez asombrosa y se levantó de un salto. Salía un Chackra rojo del chico y aquellas marcas en sus mejillas parecían mas que nunca bigotes de gatos.
Kumaru tan solo pudo asir bien su espada y empezar a defenderse cuando el rubio comenzó a atacar. Los golpes que daba eran fuertes y esquivaba la espada de Kumaru con una rapidez excepcional. Los dos ninjas de Suna se unieron a la pelea, pero, sin embargo...
Minato, con un grito propio de una bestia, sacó un gran Chackra rojo que golpeó a los tres ninjas. Los dos shinobis de Suna se golpearon en la nuca con una pared de piedra, cayendo inertes, sin respiración ni latidos, al suelo, mientras que Kumaru, el shinobi de Kiri, pudo frenarse un poco clavando su espada en el suelo.
El ninja de Kiri miró los cadáveres de sus compañeros, los cuerpos inconscientes de las chicas y a aquel chico que parecía el mismísimo Uzumaki Naruto. No había duda de que era su hijo.
Miró todo aquello por ultima vez y desapareció de un salto.
El rubio, recuperando su antigua debilidad, cayó al suelo desmallado, al tiempo que Akashiro entre abría los ojos con esfuerzo, encontrándose con Minato ante ella.
-Mi... ¿Minato-Dobe...?
Minato volvió a despertarse tiempo después. No sabia cuanto, pero sabia que había sido mucho, puesto ya no se encontraba en medio de la nada. Akashiro estaba a su lado, dormida en una silla. Tenia un parche en la mejilla, tapando lo que debía ser una gran herida.
Intentó incorporarse, pero un gran dolor se hizo presente en su cuerpo, que le hizo soltar un gran alarido de dolor.
Akashiro se despertó ante semejante ruido. Miró a su compañero, quien contenía una mueca de dolor.
-¡Minato! ¡Al fin te despertaste!
Siguiendo un impulso, la Uchiha se abrazó al chico. Había estado tan preocupada por el que ni siquiera se acordó de los dos cadáveres que había con ellos cuando los encontraron. Tan solo quería abrazar a su amigo y que no los volvieran a separar.
-¡Ya, Akashiro-Chan! ¡Ya esta!-el chico la apartó de el-¡Me asfixias!
Akashiro se sonrojó por un momento.
-¿Cuando tiempo llevo inconsciente?-preguntó Minato incorporándose, esta vez con ayuda de Akashiro.
-Un mes enterito-respondió la Uchiha melancólica. Su madre debía estar ya de tres meses y ella no lo podía ver-. Y hay que darles las gracias a Sunako y Kazeko que fueron las que nos encontramos.
-¿Y Nikuyami?
Akashiro hizo una mueca. ¿Acaso siempre tenia que preguntar por ella?
-Sigue inconsciente. Le hicieron un buen corte en la espalda, ¿sabes?-la chica rió por lo bajo-Matsuri-San dice que le quedara una buena cicatriz de por vida.
-Pobre, creo que se llevó la mayor parte.
El rubio rió, pero pronto cambió su risa por una mueca de dolor. Tenia una brecha enorme en la frente y le dolía.
-Akashiro-San.
Una chica de pelo liso, largo y pelirrojo entro en la sala. Tenia unos ojos negros y rasgos dulces, pero muy serios. Su ropa se componía de un vestido rojo y una especie de poncho marrón que tenia un cuello alto y holgado. Era Kazeko, hija mayor de Gaara, hermana gemela de Sunako y hermana mayor de Hiraku.
-Oto-San quiere verte.
-Esta bien, dile que ahora mismo iré.
Kazeko salió de la estancia, dejando de nuevo solos a Minato y Akashiro. De nuevo, Akashiro miró al rubio, que se andaba frotando la herida. Volviendo a seguir un impulso, la Uchiha volvió a acercarse a Minato y lo besó en la frente, justo donde tenia la herida, antes de salir.
Y el rubio tan solo pudo verla alejarse con cara de idiota.
-El Hokage aun no ha despertado-Gaara se levantó de su asiento y se giró hacia la ventana desde la cual se veía toda Suna-. Eso solo nos pone en el aprieto de tener que reteneros aquí.
Akashiro asintió. Era normal, puesto que la misión que le habían mandado era en contra de Suna, mas concretamente en contra de la sobrina del Kazekage.
La sobrina de Gaara e hija de Kankurô, Ameko, entró en la sala. Haciendo honor a su padre, era una marionetista. Ella misma se hacia sus propias marionetas, aunque casi siempre luchaba con la de su difunto padre, la cual siempre llevaba a la espalda, envuelta en vendas.
-Gaara-Oji-San-la chica llevaba unos papeles en las manos-. Aquí tiene las ultimas noticias de Konoha. Ecchiko-Sama ha mandado cancelar esta misión. Dice que ella no tenia conciencia de que se estuviera realizando.
Gaara se giró y sonrió de medio lado. ¿Cuantas veces tenia que decirle a Ameko que no lo tratase de usted?
Matsuri fue la siguiente en entrar, pero se quedó apoyada en el margen de la puerta, observando atentamente a Akashiro. La conocía desde siempre, al igual que al hijo de Naruto, pero... ¿Y la otra? ¿La hija de Uchiha Itachi? ¿Acaso era de fiar la hija de alguien así?
-La otra Uchiha acaba de despertarse.
-Bien, Akashiro-la susodicha metió un bote al oír su nombre-, puedes irte a buscar a Minato y a tu prima.
La chica asintió y, junto con Ameko, salió del despacho de Kazekage, dejando a Matsuri y Gaara completamente solos. La castaña se le acercó lentamente, apoyando ambas manos en el borde del escritorio de su marido. Este tan solo le devolvió la mirada.
-¿Qué?-fue lo único que pronunció el Kazekage.
-La otra Uchiha no es de fiar.
-¿Crees acaso que no lo se? Pero no puedo hacer nada, así que ni lo intentes.
-¡Intenta averiguar al menos porque fue a Konoha por primera vez!
-Es imposible, ni lo intentaré. Y no intentes convencerme porque no lo lograras.
Matsuri no pudo evitar una risa ante la idea que, sin querer, el Kazekage le acababa de dar y, rodeando el escritorio, llegó al lado de su marido para sentarse en su regazo. Gaara la miró picaramente antes de besarla apasionadamente.
-Hay que ver...-murmuró el Kazekage separándose un poco-La mandaré llamar en el momento en el que me digan que ya puede andar.
Ante eso, la castaña lo volvió a besar y esta vez se pegó aun mas a el.
-¡Oto-San! ¡Oka-San!
Ambos ninjas giraron su cabeza hacia la puerta para encontrarse con Hiraku, que los miraba entre sorprendido y asqueado. ¿Acababa de encontrar a sus padres haciendo qué? ¡Oh! ¡No! ¡Por su bien que no fuese lo que el pensaba!
-Luego hablamos, Hiraku-Gaara lo miró con cierta molestia-. Pero ahora tu madre y yo andamos ocupados, así que...
Matsuri miró al pelirrojo enojada y se le quitó de encima. Seguidamente, fue hacia su hijo y, preguntándole de forma cariñosa que quería, salió del despacho, dejando a Gaara con una cara de imbécil increíble.
-Esta mujer... En fin... ¿Qué le pasaría a Hiraku?
¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué cojones no podía moverse? ¡Con la de cortes el doble de profundos que había recibido! Si es que... Tanto tiempo sin una pelea de verdad la había hecho desacostumbrarse...
-El corte fue bastante profundo, un ninja normal habría muerto después de eso-Ameko rió por lo bajo-. Solo alguien que se haya pasado toda la vida entrenando sin parar podría hacer sobrevivir a un corte así.
-No me digas...
Curiosamente, eso era lo que llevaba haciendo toda su vida. Entrenar sin parar, aunque últimamente se descuidaba mucho. Tenia que volver a sus entrenamientos típicos o en la próxima pelea de verdad la matarían.
Akashiro estaba apoyada contra la pared de la habitación en la que tenían a su prima. Hacia tan solo diez minutos, tenia mascarilla de oxigeno puesta y las constantes vitales eran muy débiles.
Kazeko, por su parte, hablaba desde fuera con una enfermera. Según decía, solo había entrado una persona mas a parte de Matsuri en la habitación de la bastarda. Una niña de pelo rubio platino y ojos azules, sin bandana y camiseta ancha de cuello alto.
Nikuyami oyó eso de lejos y se maldijo a si misma.
"Amaiko... ¿por qué siempre andas por donde no debes?"
Había pasado ya una semana desde que la ayudó. La niña, desde fuera de un edificio, suspiró al ver salir de allí a Nikuyami, observando ella entre las sombras. Si hubiese muerto por el imbécil de Kumaru no se lo habría perdonado. No podría dejar que la novia de su hermano muriera por culpa de tal idiota, por mucho que supiera que eso le podría acarrear un buen castigo por parte de Daichi o, incluso, por la propia Kamiko.
Cuando Nikuyami giró su vista en su dirección, ella se escondió. La admiraba y quería mucho, pero no podía dejarse ver. Era curioso. Ella seria posiblemente la culpable de su muerte, pero no podía para de seguirla allá donde fuera. Cerrando los ojos recordó...
"¿Qué nos toca hacer qué?" su hermano tomaba la palabra, ajustándose las gafas.
"Pues eso, iremos con Ningyo a acabar con unos shinobis de la arena" Nikuyami se puso ambas manos en la nuca. Por aquel entonces tenia el pelo muy largo, hasta la cintura ". Ya sabes que siempre nos tocan los marrones. Gajes de ser los mas peques."
Nikuyami sonrió de forma divertida.
"¿Yo puedo ir?" la niña, de tan solo seis años.
"Lo siento, Amaiko, te quedas aquí" Nikuyami le revolvió el pelo y se giró hacia el chico.
"Venga, vamos"
Antes de marcharse por la puerta, el niño cogió del mentón a su amiga y le plantó un leve beso en los labios.
Amaiko miró por encima de su hombro de nuevo. Nikuyami estaba sola con Akashiro, hablando de forma muy acalorada. ¿De qué hablarían? Amaiko pensó en acercarse un poco, pero alguien la agarró por la espalda antes de que diera un paso hacia la luz.
-Mira a quien tenemos aquí...
Aquel tono socarrón...
No...
-Alguien que ayuda a un traidor se convierte en traidor, ¿sabes?
Esa era la voz de ella...
¡No!
Amaiko se zafó como pudo y salió corriendo.
-¡Si tu no cumples la misión la cumpliré yo!
-¡Yo no pienso cumplirla y menos ahora que Ecchiko-San la ha cancelado!
-Pero son ordenes de superiores y estoy completamente segura de que Ecchiko solo la canceló para no meterse en guerra contra Suna.
Akashiro miró furiosa a su prima. ¿Como podía estar tan dispuesta a cumplir la misión? ¿Acaso no tenia sentimientos?
-¡Pero una orden que vaya en contra de tus pensamientos es invalida! ¡Eso siempre me lo ha enseñado mi padre!
-¡Tu padre tan solo es un estúpido!
La bastarda rió entre dientes, divertida por la cara que había puesto la chica. Nunca su risa sonó tan falsa como entonces.
-¿Sabes que si tu padre de verdad hubiera odiado al mio yo no estaría aquí?-volvió a soltar otra carcajada-¡Pero el era tan estúpido de seguir teniendo algo de amor fraternal por el! ¡Al igual que tú!
-¿Acaso llamas estúpido a todo aquel que sienta amor por alguien? ¿Llamas estúpidos a tus padres, a los míos, a Ecchiko, a Asuma...?
-Estoy llamando estúpido incluso a Uzumaki Naruto.
Eso cabreó verdaderamente a Akashiro, en la empotró contra una pared, sujetándola del cuello.
-¡Metete con quien te de la gana! ¡Pero no con el! ¡No con el Hokage!
Nikuyami rió con ganas. Otra vez su risa sonó falsa y vacía.
-Tan solo es otro estúpido mas. Por toda su sensibilidad estoy yo aquí. ¿Acaso estaría con otro Hokage que me hubiese echado de la aldea en el momento en el que se hubiese descubierto quien es mi padre?
-El nunca debió perdonarte...
La bastarda volvió a reír y, con tan solo un movimiento, las tornas cambiaron, quedando ella inmovilizando a su prima contra una pared.
-Pero lo hizo. ¿Y por qué? Porque sentía lastima. Sentimientos... Estúpido es todo aquel que los posea.
Akashiro se revolvió y quedaron las primas frente a frente. Aun no se había borrado esa odiosa sonrisa de cara de la bastarda.
-¿Acaso tu no sientes?-la voz de Akashiro sonó temblorosa por la rabia.
-Yo solo siento odio. No siento mas. Ni cariño, ni apego, ni nada...
-¿Y Minato? ¿Y mi madre? ¿Y tus padres?
-Si me importan los perderé. Por tanto, mejor no tenerlos que perderlos algún día. Y en lo referente a mis padres... Son unos estúpidos. Dudo yo que alguien sienta cariño por ellos.
Akashiro no pudo mas e intentó golpearla con todas sus ganas. Golpe que la bastarda esquivó con la total facilidad.
-¡Te mataré! ¡Te mataré por todos y cada uno de los insultos que has soltado hacia el Hokage y Hanabi-Oba-Chan!
La ojinegro volvió a reír
-¿Sabes? Tu y yo somo mucho mas distintas de lo que creía. Tu eres incapaz de matar a nadie, yo lo he hecho desde que tengo uso de razón. La muerte ya no me afecta, ¿sabes?
-Yo también he matado. Maté a los ocho años-la Uchiha cerró los ojos-. Me trataron de secuestrar, yo intente defenderme y... lo quemé vivo. Aun se me presenta ese rostro calcinado en sueños.
-Ja, debilucha-la voz socarrona de Nikuyami ponía de los nervios a Akashiro mas de lo normal-. Remordimientos... Otro sentimiento inútil.
Akashiro hizo unos sellos y...
-¡Shakugan!
Nikuyami rió y...
-¡Byasegan!
Amaiko seguía corriendo. Seguramente ellos la seguirían persiguiendo. Pero ella tenia que conseguir despistarlos como fuera.
Pero su camino se vio cortado por el montón de tierra que se interpuso en su camino. Se giró y allí estaban.
Daichi y... Ella.
-Se le cortó el camino a la pequeña traidora...-Daichi rió burlonamente.
-¿Qué tenemos que hacerle a la traidora...?-ella se acercó mas al muñequito de trapo que siempre portaba-¿... Oto-San?
La batalla comenzó. Akashiro y Nikuyami comenzaron a pelear, pero esta vez no era como el resto. Esta vez, la primera en atacar fue Nikuyami, quien intento golpearla primero, siendo su golpe parado por la Uchiha que, aunque lo paró se quemó un poco las nudillos al tener que hacer contacto con el Chackra de fuego de Nikuyami.
Seguidamente, la peliazul intentó pegarle una patada, que la bastarda esquivó con total facilidad, pero haciendo una mueca. La herida de su espalda aun seguía ahí.
Akashiro se dio cuenta de esto, así que intentó golpear por la espalda a su prima, intentando reabrir la herida de su espalda. Pero la bastarda volvió a parar el ataque y la tiró varios metros mas allá.
La Uchiha paró el impacto y volvió al ataque. No pensaba dejarse ganar por una bastarda sin sentimientos.
Hizo los sellos correspondientes, justo a la vez que su prima hacia los suyos.
-¡Rasen-Yu!
-¡Raiton, Denki Ito!
Como hicieron en el combate de Chunnin, se golpearon justo a la vez, mandándose a cada una a una punta del sitio. Sin embargo, Nikuyami se volvió a levantar como si nada.
¡Eso no era posible! ¡El agua estaba a mas de 200 grados!
-Si aguanto una explosión, creo que puedo aguantar un poco de agua caliente-dijo la bastarda con una sonrisa burlona.
-¡Fuiste tu! ¡Tu atentaste contra el Hokage!
-No, yo no... Pero tengo una ligera idea de quien fue.
-El Akatsuki...
-Correcto.
Ya hacían dos meses y una semana que Naruto estaba en coma. Cada vez Sapporoko tenia menos esperanzas de que su marido volviera a despertar. Ni siquiera la propia Naruko tenia ya esperanzas de recuperar a su padre. Y, encima, de su hermano no tenia noticias, así que la pequeña estaba desolada, sin su normal brillo en los ojos ni su sonrisa que iluminaba una habitación.
Sapporoko se volvió a echar a llorar. No aguantaba y, si eso seguía así, el bebe tampoco aguantaría tanta presión.
-Sa... Sapporoko-Chan...
Esa voz...
-¡Naruto!
El Hokage acababa de abrir los ojos de forma débil. No sabia que había pasado y apenas se acordaba del atentado.
-¿Qué... qué pasó, Sapporoko-Chan?
-¿Sabes? Yo estaba con ellos, pero me fui. Eran estúpidos. Hacían todo lo posible para que sus padres estuvieran orgullosos de ellos.
Nikuyami empezó a pasear de un lado a otro, pensando y sonriendo de forma burlona. Akashiro ni siquiera podía moverse. Era como si sus miembros pesaran demasiado.
-Eso demuestra que al menos son un poco humanos-dijo Akashiro enrabietada.
-¿Y eso que tiene de bueno?-replicó la castaña mirándola sonriente-El ser humano solo te hace débil-rió-. Dar la vida por los demás... Eso es de ser imbécil.
-No, es de ser humano.
-Pues entonces yo no debo de ser humana.
Volvió a reír. Esa risa, completamente vacía, falsa.
-No te diré que yo nunca tuve sentimientos, pero aprendí. Llorar, sentir cariño, apego... Eso tan solo te hace daño a ti mismo-se limpió de las mejillas la sangre que salia cuando utilizaba el Byasegan-. Esto es lo mas parecido a llorar que hago desde hace años, ¿sabes?
-Solo eres una maquina-la Uchiha la miró compadecida-. ¿Sabes tu una cosa? Creo que ya no te odio. Ahora, mas que odio, me das lastima. No tienes nada por miedo a perder, a sufrir... Te da miedo que te importe tanto algo que, al perderlo, te quedes sola.
Nikuyami la miró enfadada, sin esa sonrisa burlona. Ante las palabras de la Uchiha, un flash le vino a la cabeza.
"¡Kareshi!" las lagrimas corrían por el rostro de Nikuyami "¡No! ¡Por favor!"
La sangre del Byasegan corría por sus mejillas, mezclándose con las lagrimas que también salían de sus ojos. Y la sangre de Kareshi... Salia de la herida que había en su espalda, manchando su ropa y la de ella.
Nikuyami seguía llorando cuando el chico, abría los ojos un poco y la miraba. Se estaba muriendo y ella no podía hacer nada. Ella no sabia curar, no tenia Chackra curativo, y no podía ayudarlo.
"Niku-Chan..." la voz del chico salia como si su vida se escapara por ella.
"No, no hables... Guarda el aliento" la chica lo abrazó con todas sus fuerzas, como si así pudiera sanar aquella herida mortal.
"Niku-Chan, por favor, escuchame" Kareshi, como pudo, la apartó y la miró a los ojos ". Quiero que cuides a... a Amaiko por mi cuando muera, ¿vale?"
"¡No digas eso! ¡Sobrevivirás! ¡Te lo prometo!" otra vez lo abrazó, llorando como nunca antes había llorado "No te morirás... No..."
Dejo de sentir el aliento del chico en pocos minutos. Seguía cálido, pero no respiraba, y su corazón no latía.
"¡No! ¡Kareshi, no! ¡No me dejes sola!"
Hacia cuanto no pensaba en eso... Unas lagrimas fugaces estuvieron a punto de salir ante el recuerdo. Pero la sangre del Byasegan hizo que se disimularan a la perfección. Aquello ya pasó hacia cuatro años. No debía llorar por el... No debía.
-¡Acabemos con esto de una vez!
Nikuyami hizo una serie de sellos.
-¡Ankoku Shinkei!
Una bola de un material oscuro se concentró en la mano de la bastarda. Parecía una bola de oscuridad.
-¡Esta técnica te llevará directamente al infierno!
-¡No!
Minato apareció justo detrás de Nikuyami y le dio tal patada en la espalda que le reabrió la herida. Pero eso pareció no importarle a la bastarda, que había oído otra cosa.
Un grito.
Un grito de alguien al que conocía muy bien.
Amaiko...
Amaiko yacía en el suelo, con una gran herida envenenada en el estomago, cuando Nikuyami llegó al lugar.
Estaba igual que su hermano. Y de nuevo, ella no podía hacer nada por salvar su vida. Tan solo podía hacer una cosa... Llorar. Llorar por la niña a la que dejó sola cuando se fue del Akatsuki. Por el único ser por el que había sentido cariño desde la muerte de el...
Cayendo sobre sus rodillas, al lado del cuerpo de la niña, empezó a llorar. Sus lagrimas se volvían a confundir con la sangre.
-Nikuyami-Onee-San...
-¡Amaiko!
La bastarda abrazó a la niña nada mas la oyó hablar, como había hecho cuatro años atrás con su hermano. No, ella no... Su hermano le había pedido que ella la cuidara por el...
-¡Amaiko, no!
-Nikuyami-Onee-San... -la niña sonrió débilmente-¿Crees que me encontraré con mi hermano?
Nikuyami no contestó, se limitó a llorar, abrazando fuerte a la niña. De nuevo, dejó de sentir el aliento de la niña y sus latidos. Amaiko había muerto y ella, nuevamente, no había podido hacer nada.
Así la encontró Minato. Con el cadáver de la niña en sus brazos y llorando. Nunca se habría imaginado a Nikuyami llorando hasta ese momento.
-Ningyo, Daichi...-la chica levantó sus ojos llorosos con el Byasegan-¡Os juro que os mataré!
Naruto había intercedido por Nikuyami para que no la encarcelaran en Suna. Ella, a cambio, le había dado los nombre de aquellos que debían de haber preparado el atentado contra el.
-Akasuna no Ningyo y Daichi. Daichi no tiene apellido conocido.
Ya estaban en el despacho del Hokage, como hacia tiempo. De nuevo, parecía que el despacho era la segunda casa de Nikuyami.
Pero esta vez la chica estaba siendo sincera, y eso se veía en su mirada llena de odio cuando hablaba de ellos. Hinata, Hanabi y Akashiro también se encontraban en el despacho. El vientre de Hinata ya era bastante grande y apenas se disimulaba.
-Le digo también que Ningyo fue la causante de la muerte de Sabaku no Kankurô y su mujer, Mogura-el odio que traslucían las palabras de Nikuyami era mas que suficiente para saber que estaba siendo sincera.
-¿Y la niña que murió en Suna?
-Mamoru Amaiko-Nikuyami no pudo evitar que sus ojos se aguaran al pronunciar el nombre-. Es la... podríamos llamarla "sobrina" de Yakushi Kabuto.
-¿Cómo?
-Si, el hombre que adopto a Yakushi Kabuto cuando era niño tenia otra hija. Esta se casó y tuvo dos hijos, pero Kabuto, por algún motivo que yo ignoro, se llevó a los dos niños, Mamoru Kareshi y Amaiko. Kareshi, al igual que su hermana, murió en mis brazos hace cuatro años.
El Hokage miró a la chica y, seguidamente, los dejó salir a todos. Akashiro, que durante todo el tiempo había mirado a su prima, comprendiendo por una vez el porque era así, intentó consolarla un poco echándole el brazo por los hombros, pero la bastarda la apartó bruscamente.
Una vez todos hubieron salido, el Hokage se levantó y, apoyándose contra la pared, murmuró:
-Los Akatsuki dando problemas de nuevo...
Fin de la tercera saga
Ningyo: Significa "Muñeca" .
Sunako: "Niña arena" .
Ameko: "Niña lluvia" .
Amaiko: "Niña dulce" .
Kareshi: "Pareja" .
Mamoru: "Amor protector" .
Mogura: "Topo"
Ankoku Shinkei: "Pena de muerte oscura" . Otra tecnica propia de Nikuyami. Todo lo que pueda decir de ella será Spoiler de este fic.
