La chica estaba frente al Decimo Vongola con el rostro serio mientras el jefe le miraba un poco extrañado por la joven de chaqueta de cuero mirándole detenidamente, esperando curiosos en la oficina estaban además el guardián de la tormenta, del sol y de la lluvia estaban mirando a la chica detenidamente

-Décimo...necesito pedirle un favor

-claro, pero... ¿quién eres tú?

-créeme que te contaré todo... pero quiero hablar contigo en privado

-lo lamento, niña-dijo el guardián de la lluvia- pero nosotros protegemos a Tsuna y lo que digas nos incumbe a nosotros ¿o no Tsuna?

-tienes razón Yamamoto, siéntate y hablemos

En la oficina del Vongola decimo, se sentaron en un juego de sofá rojo, ella estaba en una silla y observada por los 3 guardianes que les miraba desconfiados en un largo sofá, suspiró largamente antes de volverse a mirar al Decimo

-mi nombre es Kizuna, soy descendiente de Vongola Secondo… Nono me recogió de mis padres luego de que estos murieron en un accidente, el era como mi abuelo así que no hubo problemas en acostumbrarme, Xanxus y yo fuimos educados como hermanos aunque siempre fue su preferido, en él tenía una las esperanzas y sueños de la familia Vongola hasta incidente de la cuna… yo podía hacer algo por él cuando ya todo mejoro, no me uní a varia… solo asistía a Xanxus para que no se saliera de control

La chica sacó el emblema de los varia y el de los Vongola para demostrarle la verdad de su relato al igual que su certificado, luego dejo todo de lado y su mano fue rodeada por una llama naranja oscura y densa, la llama de la ira que quemó todo el emblema de los Varia volviéndose cenizas, tanto el emblema y la llama desaparecieron de la mano de la chica en solo unos segundos

-décimo, ¿necesitas otra prueba?

-sé que eres una buena persona, lo sé ¿pero por qué viniste aquí y confiaste en nosotros?

-también sé que eres una buena persona, décimo, lo se

-súper intuición-exclamo el pelinegro

-gracias por aceptarme

-bueno técnicamente seriamos como primos lejanos

-¡cierto! ¿Puedo llamarte Tsuna-ni?

-claro-dijo un poco nervioso el décimo- Gokudera-kun -llamó a su guardián

-¡si, decimo!

-¿podrías enseñarle todo a Kizuna-chan?

-¡¿p-por qué yo?!

-nosotros tenemos que ir a entrenar a unos niños, Gokudera

-¡maldito idiota del béisbol!-dijo el chico molesto

-¡sí!-dijo con una sonrisa el peliblanco- hay algo que no entiendo, Sawada

-¿qué pasa oni-san?

-¿quién es ella?

-vaya que eres idiota cabeza de césped-exclamó el peliplata

-cállate cabeza de pulpo

La chica no hizo nada más que reírse de la situación, su risa era tan pegajosa que contagio al guardián pelinegro y al líder Vongola, la mujer miro al peliblanco con una sonrisa y dijo

-Ryohei soy la prima del décimo y me quedaré aquí un tiempo

-oh ya veo

-Lussuria tenía razón-dijo la chica sonriendo- entonces -dijo mirando el pelinegro- tú debes ser Yamamoto Takeshi… Squalo me habló mucho de ti, quizás luego podríamos entrenar un poco con espadas, aunque no soy muy buena

-claro-dijo el chico sonriéndole

La sonrisa de la chica que le dio al pelinegro molesto al peliplata, luego de que el Décimo le dijera que podían irse, el peliplata le agarró del brazo y se la llevo tirando del pasillo hasta otra habitación

-¡¿qué te pasa?!-dijo pelinegra soltándose del agarre del guardián

-¡¿porque no me dijiste nada?!

-¡te dije que estaba cansada! ¡¿No podías esperar?!

-¡¿por qué le sonreíste así a el idiota?!

Hubo silencio entre ambos y sus mejillas se tiñeron de un rojo carmesí como los ojos de la chica, él se dio media vuelta, la pelinegra le busco para atraerle hacia ella quedando a solo unos milímetros, él se separó un más sonrojado y siguió caminando agarrando su mano, tenía más personas y lugares que conocer. La chica soltó su agarre luego de unos pasos y camino a su lado en silencio, llegaron a un cuarto de un tenue color rosa, donde había un grupo de mujeres charlando alegremente, bueno al menos la mayoría de ellos, tres damas estaban sentadas en una pequeña mesa tomando desayuno y junto a estas estaban los dos niños comiendo sonriente. Les presento a todos en ese salón rápidamente para terminar pronto con su tarea pero poco pudo seguir así.

La chica tomó de la mano del guardián y se lo llevo arrastrando luego de ver a las damas, caminaron por todo el castillo hasta el otro lado, entro a una habitación muy iluminada y femenina, llena de colores claros y tenues rosas

-este es mi cuarto

-es demasiado femenino para ti

-¿tú crees? Nono lo hizo para mí cuando era pequeña y no ha cambiado mucho, siempre quiso que no estuviera en la mafia pero era imposible, la sangre Vongola corre por mis venas-dijo con una sonrisa- yo sé que el odio del Secondo es por las ilusiones de Daemon y que mi hermano solo está enojado porque su madre lo uso como herramienta, solo fueron simples herramientas... pero Nono-dijo cayendo a su cama- para nono no era una herramienta, menos Xanxus... hasta el accidente de la cuna todo fue felicidad... qué bueno que el décimo llego aquí a cambiar todo

El peliplata le escuchó atento, se sentó junto a ella y espero que siguiera hablando, pero cuando la miro estaba dormida con su cabello desparramado hacía contraste con el claro color del cobertor de la cama, la tomó en sus brazos para acomodarla en la cama, tomó una manta que estaba a los pies esta y la cubrió, se sentó en el piso apoyándose en la cama de la chica mirándole hasta que se quedó dormido

Se escuchaba el golpeteo de la puerta, no uno suave sino uno muy ruidoso y repetitivo, la chica saltó de su cama cayendo sobre el guardián y levantándose rápidamente, abrió la puerta y antes de que dijera algo, estaban adentro los dos niños corriendo por la habitación

-¡nee-chan!-le llamaban ambos

-¡oye!-llamó el chico mientras se levantaban con el ceño fruncido-¡dejen de hacer tanto ruido!

-oh, Hayato amaneció de mal humor-dijo con una pequeña risa- iremos a preparar unos ricos Wafles pero primero me daré una ducha y Hayato no acompañara

-¡oye!

-Hayato ¿desobedeces al décimo?-

-está bien-dijo molesto

-quince minutos en la cocina ¿de acuerdo?-dijo a los chicos con una sonrisa

La muchacha no tardó en aparecer en con un simple vestido y como siempre descalza, esperando que apareciera los niños y el guardián, el que no tardó en aparecer con sus gafas y con su cabello tomado en una pequeña cola sosteniendo un libro, se sentó en un taburete sin prestar mucha atención a lo que hacia la mujer junto a los pequeños

-¿qué lees?

-eso que tu llamas Wafles

-¿tiene alguna duda?-dijo batiendo la mezcla

-¿son belgas?

-así es

-¿y tú?

-¿yo...?

-¿eres Italiana? ¿Japonesa? ¿Belga?

-pues técnicamente debo ser una parte Italiana, pero nací en Japón

-¿y sabes preparar comida japonesa?

-no-rio- realmente soy muy inútil cocinando comida oriental y sobre todo con los palillos, no se ocuparlos

-¿nunca has comido con palillos ni comida japonesa?

-no, una vez lo intenté pero fue inútil-dijo la chica poniendo la mezcla en una waflera -¿viviste mucho tiempo en Japón?

-sí, cuando conocí al décimo hace casi 7 años-dijo aun mirando su libro

-no todo es escrito, la práctica es más divertida- dijo la chica un poco coqueta

El peliplata se sonrojo ante el comentario y volvió a leer su libro tratando de ignorarla mientras tanto la chica río divertida cuando seguía con su tarea de preparar los Wafles hasta que ya tenía una torre enorme, saco helado algunas galletas, chispas de chocolate, cortó algunas fresas y bananas, las puso todas en diferentes recipientes para que cada uno lo armara, el guardián seguía concentrado en su libro así que ella puso en un Wafles con helado con una lluvia de chispas de chocolate, chispas de colores e y una rodaja de plátano y sobre todo espolvoreo azúcar pulverizada como nieve

-oye Hayato

-¿qué?-baja su libro

-toma-le empuja el plato con su dedo índice

-¿que se supone que es esto?... es demasiado

-¡eres muy malo!

-¡estupidera!

-¿qué quieres vaca estúpida?

-no alcanzó el jarabe de chocolate

El pequeño niño estaba frente a la estantería tratando de alcanzarla dando pequeños saltos así que el peliplata se levantó molesto y se lo dio, también tomo el de frutilla y se lo dio a i-pin, ayudó a ambos a preparar su postre mientras la chica lo observaba atenta

-serias bueno cuidando niños ¿no crees?

-¡cállate!

-aun sigues molesto

-¡claro que lo estoy!

-¿es porque le sonreí a Yamamoto?

-n-no lo es- dijo sonrojado

- Hayato... ¡mañana iremos a un día de campo!-dijo la chica emocionada-lo preparare especialmente para ti, para que olvides que le sonreí a Yamamoto y ya no lo hare mas

-¡que no es por eso!

-nee-chan ¿podemos ir también?-pregunto la niña que ya comenzaba a usar dos trenzas

- otro día iremos todos pero mañana lo haré especialmente para que Hayato ya no este molesto-dijo la chica con una sonrisa

El peliplata volvió a su libro mientras la mirada de la mujer estaba encima de él, luego de unos minutos desvió la mirada hasta ella y finalmente cedió y comenzó a comer mientras la mujer sonreía alegre