Capitulo tres: Un gakuran rojo
Muchas cosas habían pasado, todo comenzó una o dos semanas después de que tuvo lugar la dichosa plática. Gracias a la cual Kyoko se sintió más dispuesta a superar las vicisitudes que su corazón roto le habían ocasionado. Empezó a tener una nueva actitud menos infeliz, e hizo muchos cambios en su vida:
El primero de ellos fue la ropa, y ya que había vendido absolutamente todas las cosas que había comprado en ese año que fungió como estúpida sirvienta, o esclava enamorada de Shoutaro, así como también la otras que había logrado traer de Kyoto cuando se fugo, su guardarropa era conformado por muy, pero muy poca ropa.
Por otro lado con el poco dinero de la venta de sus cosas solo había alcanzado para comprar lo más necesario. Así pues los dueños y algunos clientes le regalaron algunas de las ropas de su juventud, o sus hijos ya crecidos. Y al final la joven termino con más ropa de chico que de chica. Sin duda una joven tan romántica como lo era Mogami, sin duda se sentía un poco triste por tener tanta ropa masculina, estaba muy agradecida con todos, y usaba en general la ropa de hombre ya que no quería percudir los pocos vestidos, blusas y faldas que le habían obsequiado.
La segunda cosa fue ir a una estética y arreglarse el cabello, el joven estilista le realizo un corte muy divertido; y aunque se negó a teñírselo —tienes un hermoso tono negro—por insistencia de la perseverante joven al final le hizo unas mechas naranjas y rosas (algo como Natsu pero en corto y con negro).
Kyoko se miro al espejo, no muy convencida con su nuevo aspecto, tal vez no tenía que haber insistido con teñirse el pelo, pero sonrió al espejo, ella buscaba cambiar, pues sin duda era un gran cambio. Al salir de la estética fue más que notorio que las personas a sus alrededor la esquivaban y cuchicheaban. Pero ella siguió adelante, pensando: "Sólo estoy dispuesta a actuar de la manera más acorde, en mi opinión, con mi futura felicidad, sin tener en cuenta lo que ustedes o cualquier otra persona igualmente ajena a mí, piense."*
En fin la tercera cosa que hizo Kyoko y con la que realmente comenzó su nueva vida, fue su primer trabajo como modelo. Lo que sucedió es que ella estaba regresando de un mandado que le había pedido la dueña, cuando un sujeto se le atravesó en la avenida y muy sonriente, con tarjeta en mano la saludo:
…:...:…:…: Flash Back:…:…:…:…
—buenas tardes, soy de la agencia de modelos Katsumi. ¿Te interesa el mundo del espectáculo? — pregunto muy feliz.
Ella primero lo miro desubicada, sin poderse creer lo que decía, pero después su mente se empezó a llenar de fantasías sobre ser una princesa de pasarela, usando románticos vestidos llenos de encaje y listones. Ya iba a empezar a saltar de la felicidad, cuando noto el escrito en la tarjeta "Katsumi's Male Modeling Agency", y recordó que venía vestida como un chico.
Miro al hombre de mala manera, le estampo la tarjeta en el pecho sin mucha fuerza y dijo con un tono que rallaba a lo homicida le dijo — no gracias— para continuar con su camino con un aura negra detrás el hombre después de su primer estupor la siguió y continuo hablándole hasta que Kyoko harta al fin lo enfrento y le dijo —está ciego o no ve que soy una chica.
El señor algo choqueado y muy apenado la dejo en paz, pero ella estuvo echando lumbres y murmurando por lo bajo todo el día, incrédula que ese sujeto pensaba que ella era un chico.
Pero para el paso de los días el incidente se le fue olvidando, hasta que en otra ocacion que paso por ese mismo sitio, el mismo hombre se le volvió atravesar. A lo que ella contesto muy groseramente — ya le dije que soy mujer —.
El hombre sonrió nervioso y explico que si recordaba que era una chica, después relato como exactamente pocos días de su encuentro, una agencia de publicidad habían solicitado la ayuda de muchas agencias de modelos de la zona, para encontrar una joven con sus características para una sesión de fotos, muy importante.
...
En la rueda fotográfica Kyoko estaba algo desencantada con el hecho de que su implementaría fuera el de una pandillera, esto había complicado un poco el principio del trabajo, ya que no daba la imagen que el fotógrafo quería, pues se sentía muy rara con su disfraz.
Pero durante el trabajo llego a un punto en el que se le olvido el vestuario, donde estaba y quien era ella, y sus sentimientos quedaron grabados en a la cámara. Así, por todo Japón salió la imagen de un muelle al atardecer, donde una adolescente pandillera esta sentada en el piso, mientras que su motocicleta descansaba indignamente en el asfalto, sobre uno de sus lados.
Todo en la modelo demostraba un carácter salvaje, con su gakuran de color escarlata (uniforme de preparatoria, como el de Kurama de Yuyu Hahusho), completamente abierto de la chaqueta dejando ver su torso vendado, una cantidad considerable de aretes en las orejas y un coqueto tatuaje de gato en el cuello, llegando a la clavícula. Todo lo antes dicho sugería que podía defenderse a sí misma, pero el discurso detras de la imagen es sobre la fuerza que busca ocultad la debilidad, y esta esta claramente marcada en los ojos de la modelo, en su mirada apagada, perdida en un horizonte imaginario conteniendo la lágrimas.
…:...:…:…: Fin del Flash Back:…:…:…:…
Continuara…
*Orgullo y Prejuicio (-4)
