Hola, chicas! Ya estoy aquí!

Parece que la historia se va haciendo popular (parece).

Kasumineko: Tranquila, trataré por todos los medios que este fic no quede inconcluso.

tengu19: Se darán cuenta más tarde, cuando Itachi entre en acción. Y respecto a Pain... Sí y no. Sí, Pain es una de las "marionetas" de Nagato. Y no, aquí no debería de tener su cuerpo, pero no quiero adelantar mucho. Espera al siguiente capitulo, que se va a explicar.

Holy van: Qué te parece el tierno artista? Hidan lo ha elegido una de mis amigas. Y tranquila, Konan se quedará con Pain.

Yuskei: Una cosita: Cuando yo digo que salen los Akatsuki en un fic, salen TODOS -u-. Nunca dejaría a mi querido Sasori fuera de la obra (aunque si que se basa la historia en cuando ya está muerto). Como le dije a Tengu19, espera al proximo capitulo y verás.

También gracias a Fanny Uchiha Senju y a JennAizawa por sus reviews. Os quiero a todos!

Antes de comenzar, quiero decir que ya quedan menos Akatsuki por elegir. Sólo quedan:

Kisame, Kakuzu, Zetsu, Tobi y un personaje misterioso.

Si alguien quiere a estos Akatsuki, que me lo diga en un review con el nombre de su personaje y una corta descripción.

Y sin más dilación, el fic.


Capítulo 3: Akatsuki y nadie duerme en la casa

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Un rato después...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Después de mucho esfuerzo, Kisame logró calmar a Sora, que había perseguido a Deidara por toda la casa con una sartén en la mano. El rubio acabó con varios chichones en la cabeza y todo despeinado.

-¡Prometo que no volveré a hacerlo, hum!- llegó a decir el rubio de rodillas frente a Sora.

-Más te vale, porque la próxima vez no cogeré una sartén sólo- le advirtió con la susodicha sartén apoyada en el hombro y con la otra mano en la cadera.

Tras ese incidente, Kisame y Deidara comenzaron a preparar la cena ante la atenta mirada de Sora.

Deidara se manejaba por intuición. Algunos ingredientes no los conocía, pero tras probarlos sabía perfectamente como usarlos y hacía unas mezclas con una pinta deliciosa.

Por otro lado, Kisame preparaba sólo lo que conocía. En algunos momentos se quedaba pensando en cómo hacer la receta y paraba de cocinar, despistándose por completo.

La cena al final consistió en un surtido de carnes en su punto con diferentes salsas que les daban su apetitoso sabor.

Después de una hora preparando la comida, por fin terminaron y fueron a llamar a los demás para cenar. Se los encontraron frente a la tele apagada, discutiendo sobre lo que podía haber pasado mientras que Zetsu le daba vueltas al mando una y otra vez, como si se preguntara como funcionaba.

Durante la cena ocurrió algo bastante extraño.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Todos comían tranquilamente, charlando sobre cosas de las que Sora no había escuchado antes más que en leyendas.

Todos menos Deidara.

El rubio, al que Sora había visto durante todo el día bastante enérgico, ahora estaba con la mirada perdida en su plato, jugando con comida sin ninguna intención de comérsela.

-¿Te ocurre algo, Deidara?- preguntó Sora algo preocupada.

El rubio, sin dirigirle la mirada siquiera, se levantó de su sitio y se marchó al salón ante la mirada atenta de todos, que habían dejado de hablar para mirar al artista. Deidara se sentó abrazando sus piernas frente a la tele apagada, mirándola melancólicamente.

-¿Dije algo malo?- preguntó la pelinaranja mirándole, estando más preocupada todavía.

-No le hagas ni puto caso, cachorrita- le dijo Hidan volviendo a su comida-. La rubia está así de idiota desde que perdió a su estúpido danna- explicó.

Sora no quiso meterse mucho en el tema, pero había algo que sí le llamó la atención.

-¿Deidara es una chica?- preguntó muy confusa.

-¡No le hagas caso a Hidan-sempai, Sora-chan!- exclamó Tobi- Deidara-sempai es un chico, pero Hidan-sempai le dice así porque antes tenía el pelo laaaaargo como el de una chica.

-Y porque es marica- añadió Hidan riendo por lo bajo.

-¿Y qué es eso de que perdió a su danna?

-Es que uno de nuestros compañeros murió hace poco- explicó Kisame.

-Deidara lo estimaba mucho y le dolió demasiado su perdida- continuó Konan.

Sora volvió a mirar a Deidara, que seguía mirando la televisión sin moverse ni un ápice.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Después de cenar, los Akatsuki volvieron al salón y decidieron jugar a las cartas. Hidan y Tobi obligaron a Deidara a jugar para que se animara.

-¡Joder, rubia, juega tú también! ¡Jashin-sama te prohibe quedarte ahí!- exclamaba Hidan halando de un brazo.

-¡Venga, sempai! ¡No sea cobarde!- le decía Tobi tirando del otro brazo.

-Vale, ¡pero soltadme!- exigió Deidara siendo arrastrado por el suelo.

Pasaron un buen rato allí, entre algunas rabietas de Tobi cuando perdía, las trampas de Pein y Hidan y el hecho de que Zetsu no supiera jugar.

Kakuzu, después de perder varias veces, se hartó de jugar y se echó bocabajo frente a la tele. Una media hora después, Hidan se recostó sobre su espalda y se quedó dormido casi enseguida. Deidara, Zetsu y Katsu aprovecharon para acomodarse sobre Hidan y siguieron viendo. Deidara se echó sobre el vientre del peliblanco, quedando casi como Kakuzu; Zetsu se recostó sobre las piernas del albino y Katsu se echó sobre la cabeza de Kakuzu.

Cuando Sora decidió que ya era tarde, dejaron de jugar y comenzaron a preparar el salón para dormir (Itachi estaba en el cuarto de invitados y no querían molestarle).

Pain se apresuró en echarse en el sofá, guardando un sitio para Konan.

Tobi acomodó su nueva bufanda como si fuera una almohada y se acostó sobre el pequeño sillón del salón.

Kisame le pidió una manta y se colocó frente al sofá, casi en medio del salón.

Al mirar al resto de los Akatsuki, tanto Konan como Sora se enternecieron. Y es que los cuatro frente a la televisión y el pequeño Katsu estaban durmiendo unos sobre otros. Decidieron no molestarlos mucho, así que sólo le colocaron una manta grande por encima para que no pasaran frío.

Después de eso, Sora subió las escaleras hasta a su cuarto y se acostó enseguida, dándole antes un pequeño vistazo a Itachi, que seguía durmiendo.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Un rato después, poco antes de la medianoche...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

En su cuarto, Sora entreabrió los ojos y trató de ubicarse. Le había parecido que mencionaban su nombre, así que contempló todo lo que había a su alrededor. Esperaba encontrar algo fuera de lo normal, pero todo parecía igual, así que volvió a cerrar los ojos. Podría ser que el cansancio le jugase una mala pasada o que se estuviera volviendo loca.

-Sora...

La pelinaranja volvió a abrir los ojos, esta vez de par en par. Eso no era una alucinación.

Volvió a investigar su cuarto con la mirada, esta vez más asustada...

Pues no, seguía en su cuarto con Tobi durmiendo sobre una manta en el suelo, el molesto reloj sonando con su "Tic, tac" y un rubio mirándole fijamente desde la puerta.

Sí, todo seguía igual, así que trató de volver a dormirse.

Un momento...

-¡Deidara!- exclamó sentándose en su cama como un resorte.

-Shhhhhhh...

Sora se tapó la boca, comprendiendo en parte.

-¿Qué haces aquí?- preguntó en un susurro.

-Es que tengo hambre y... Bueno, hum, que quería saber si...

La chica suspiró pesadamente y se levantó de la cama.

-Te hubiese dicho que la comida que dejaste está en el microondas, pero me arriesgaba a que no supieras lo que es eso- susurró agarrando el brazo de Deidara y guiándolo hasta la cocina.

Después de una breve clase de como funcionaba el microondas, Deidara aprendió a usarlo y consiguió calentar su plato.

Mientras el rubio comía satisfecho, Sora se sentó frente a él y se quedó observándolo atentamente.

-¿Ocurre algo conmigo, hum?- preguntó Deidara al notar aquella mirada.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Supongo, hum.

-¿Quién era danna?- preguntó interesada. Siempre había sido muy curiosa.

Deidara dejó de comer de golpe, abriendo los ojos de la impresión.

-¿Cómo... sabes de danna, hum?

-Hidan y Tobi me contaron que perdiste a tu danna hace poco y que por eso estabas triste.

-Entiendo...- su volumen había bajado más de repente, sonando casi como un murmullo-. Danna fue mi compañero desde que entré en este grupo, hum. Comprendía la importancia del arte, aunque creyera que era eterno, hum. Eramos el dúo de artistas y él era mi mejor amigo, el único en quien confiaba de verdad, hum.

Sora escuchaba aquella explicación sin interrumpir ni lo más mínimo, atenta a las reacciones del rubio. Deidara tragó duro.

-Pero un día nos vimos envuelto en una pelea contra un enemigo más fuerte que nosotros, hum. Yo traté de encargarme de una parte y acabé por alejarme de él en la batalla, confiando en que podría valerse por sí mismo, hum. Cuando volví, él estaba en el suelo atravesado por dos katanas, hum.

-¿Le asesinaron?- preguntó sorprendida.

Deidara suspiró pesadamente y bajó la cabeza.

-Sí, hum. Supongo que se despistó un segundo y aprovecharon para acabar con él, hum. Si yo no me hubiese alejado, tal vez no hubiese pasado aquello, hum.

-¡No digas eso!- exclamó en voz baja, haciendo que Deidara alzase rápidamente la cabeza- Tú no sabes lo que hubiese pasado, además de que tenías confianza en que estaría bien, no es tu culpa. En todo caso, la culpa fue suya, por despirtarse. ¡No te atormentes más!

Al escuchar aquello, los ojos del rubio se humedecieron.

-L-lo intentaré, hum.

-Eso quería oír- dijo satisfecha-. Y ahora, ¡a dormir!

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Otro rato después...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Apenas había conseguido conciliar el sueño de nuevo cuando escuchó otra voz llamándole.

-Sora-chan...

La chica miró directamente hacia la puerta de su cuarto y vio a un azabache dando pequeños saltitos, como nervioso.

-¿Qué ocurre, Tobi?- susurró Sora incorporándose a medias.

-Es que... Tobi tiene que ir...

-¿Ir?- preguntó confundida- ¿Ir a dónde?

-Ya sabes, Sora-chan... Ir...- decía cada vez más nervioso, llevándose ambas manos a su entrepierna.

La pelinaranja abrió bien los ojos.

-¡¿Y por qué no lo has dicho antes?!- exclamó en voz baja levantándose de un salto y comenzando a tirar de Tobi.

Lo llevó rápidamente al servicio de la planta baja (sólo había otro en el cuarto de invitados). Él entró en el servicio y ella esperó fuera en silencio, apoyada en la puerta y mirando a la oscura oscuridad.

-¿Por qué no has ido tú solo?- preguntó lo suficientemente alto como para que se enterase desde dentro.

-¡Tobi no quería molestar, pero es que Tobi se perdió!- se escusó rápidamente.

-Ya, y por eso encontraste mi cuarto- dijo sarcásticamente.

-Bueno, cuando Tobi salió del cuarto de Itachi-sempai, le pareció ver otro cuarto enfrente, así que supuso que sería el tuyo, Sora-chan- explicó saliendo del servicio.

-Como sea. Ahora, acuéstate y duérmete.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Otro rato más después...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Todavía no había vuelto a dormirse cuando escuchó que abrieron la puerta de su cuarto. Abrió los ojos con pesadez y vio esta vez al peliblanco tratando de cerrar la puerta silenciosamente. Al girarse para dirigirse a "despertar" a Sora, pisó la cola de Tobi, que se despertó con un aullido de dolor. Del susto, Hidan cayó al suelo ruidosamente.

-Hidan, no vales para espia, ¿sabes?- dijo la chica sentándose algo irritada en la cama.

-Déjame en paz, cachorrita- refunfuñó mirando avergonzado a otro lado.

-Ve al grano de una vez. ¿Qué quieres?

-Es que tengo sed y yo no sé dónde están los putos vasos ni nada de eso.

Sora se golpeó la cara con frustración. Otro que encontraba antes su cuarto que su cabeza.

-Sabes que a este paso vas a tener que ir pronto al servicio, ¿no?- le comentó bajando tranquilamente las escaleras con el peliblanco a su lado.

-Sí, supongo. ¿Podrías enseñarme dónde está ya de paso?

-Con tal de que no vayas a mi cuarto de nuevo, vale.

Y, después de darle un vaso de agua y enseñarle dónde estaba el servicio, Sora se fue a la cama de nuevo.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Y otro rato más tarde...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Ya ni siquiera hizo el intento de dormirse. Sabía que volverían a pasarse por su cuarto.

¿Quién era ahora? ¿Pain? ¿Zetsu?

-Sora...

No, era Deidara de nuevo.

-¡¿Y ahora qué quieres?!- exclamó en voz baja medio incorporándose.

Aunque, si se hubiese fijado bien en él antes, no le hubiese gritado.

-¿Y por qué lloras?- le preguntó viendo como las lágrimas caían al suelo.

-No es nada, siento haberte molestado, hum- contestó cerrando la puerta del cuarto.

Sora, algo arrepentida, se levantó corriendo y alcanzó rápidamente a Deidara, agarrándole del brazo para que no siguiese andando.

-Cuéntame lo que te ha pasado

-Sólo es que he tenido una pesadilla y... quería preguntarte... si me dejarías dormir en tu cuarto, hum- dijo entre sollozos.

-Oh...

¿Veis? Ahora se arrepentía de haberle gritado.

Después de unos segundos pensando en que hacer, se le ocurrió una idea.

-Espera aquí un momento- le dijo a Deidara antes de encaminarse de vuelta a su cuarto.

Unos intantes después, salió del cuarto con su almohada entre los brazos y con Tobi tras ella.

-Venga, te voy a contar un cuento para que te duermas- le dijo agarrándole del brazo y guiándolo de nuevo al salón.

-Pero, ¿y tú, hum?

-Yo ya he asumido que hoy no duermo- rió Sora... por no llorar.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

POR FIN a la mañana siguiente...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Sora abrió uno de sus ojos cuando notó que el sol de la mañana le daba en la cara. Ya había amanecido.

Con un bostezo, se estiró y se sobó el cuello. Después de una noche tan agitada, había acabado por quedarse dormida sentada en el escalón más bajo de las escaleras y ahora le dolía el cuello, la espalda y otras partes más de su cuerpo.

Y todo por culpa de los Akatsuki.

Haciendo un considerable esfuerzo, Sora se levantó del escalón, haciendo caer la capa negra que la tapaba.

La chica miró extrañada la capa. ¿Le habían arropado mientras dormía? Qué amables.

Todavía algo confusa, colgó la capa con las demás y se dirigió a la cocina, pasándo por el salón. Todos los Akatsuki seguían durmiendo por el momento.

La verdad es que habían dado mucha lata por la noche. Después de que Deidara se durmiese, Pain se despertó asustado diciendo que le parecía haber escuchado a un monstruo gruñir por donde se encontraba la tele. Cuando por fin se creyó eso de que era Katsu durmiendo, se levantó Zetsu diciendo que extrañaba las plantas y se fue a dar un paseo nocturno. Como pasó media hora y no había aparecido, Sora tuvo que ir a buscarlo. Después de encontrarlo y traerlo de vuelta a la casa, Hidan se levantó corriendo para ir al servicio, despertando a Tobi con el ruido. El azabache empezó a insistir para que le contara un cuento a él también y...

En definitiva, que apenas y durmió.

Cuando llegó a la cocina, se sorprendió al encontrarse una taza de té y un platillo con algunos dangos preparados para comer.

-Buenos días- escuchó a sus espaldas.

Sora se giró sorprendida, ya que no reconoció la voz. Al ver quién era, sonrió.

-Espero que no te importe que me haya preparado algo para desayunar- comentó el joven señalando el platillo de dangos y la taza de té.

-Que va, no me importa. Es más, me alegro de que alguno de vosotros sea algo independiente, Itachi.

.

.

.

Clontinuará...


Extra III

El despertar de Itachi

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Sentía que su cabeza le dolía bastante. Lentamente, fue abriendo los ojos, descubriendo que estaba en una habitación bastante extraña. Se irguió lentamente en la cama en la que se encontraba e inspeccionó con la mirada aquel cuarto. No había muchos muebles, pero parecía acogedor.

Desvió la mirada hacia él mismo y se dio cuenta de que la capa, el anillo que lo identificaba como un miembro de Akatsuki y su usual ropa no estaba sobre sí. Sólo llevaba un pijama celeste algo estrecho y su preciado collar con tres aros. También se dio cuenta de que las armas que normalmente llevaba consigo no estaban en su lugar, ni el protector de Konoha con aquella ralladura estaba en su frente. En lugar de su banda.

Se levantó de la cama y salió del cuarto con mucho cuidado. Andó lentamente por el pasillo hasta que llegó a las escaleras y vio en el último escalón a una chica pelinaranja que parecía estar durmiendo. A su lado estaba un perro negro mirando hacia él con intriga.

Con mucho cuidado, se acercó a la chica y comprobó que efectivamente estaba dormida. Parecía muy cansada.

Con curiosidad, giró a su cabeza al lado contrario y vio a sus compañeros de Akatsuki también durmiendo en el suelo o en el sofá.

Ahora lo entendía todo.

Instintivamente, se cogió una de las capas que estaban colgadas en el perchero y arropó a la chica con ella.

Después giró la mirada hacia el perro, que seguía mirándole con curiosidad.

-¿Quieres comer algo, chico?- le preguntó al perro, que comenzó a mover la cola.

-¡Woof!- ladró el can feliz antes de trotar hasta la cocina.

Tras echarle un último vistazo a la joven, Itachi siguió al perro y, después de mucho buscar, preparó un poco de té, un plato con algunos dangos que había en la nevera y un cuenco con algo de la comida para perros que encontró. Buscó durante unos minutos el servicio para lavarse las manos. Al volver, se encontró con la joven pelinaranja mirando los dangos que había preparado.

-Buenos días- dijo a sus espaldas.


Y esto es todo por hoy. Si tienen alguna duda, decídmela por un review.

Que seais felices y que Jashin-sama os bendiga!