Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 3
Estaba a salvo dentro del establecimiento de comida rápida, el cual tenía clientes en ese momento pero no estaba lleno pero tampoco vacío. Giró la cabeza de derecha a izquierda mientras caminaba hacia el mostrador, el joven príncipe no pudo evitar sentir envidia de la gente que le rodeaba.
Esas personas sentadas junto a él, comiendo una hamburguesa con gaseosa despreocupados, sin tener sobre sus hombros la obligación de dirigir a una nación. Sólo están allí comiendo, como si nada les importara.
Gohan llegó hasta donde dos personas hacían fila, no era necesario ser un genio para saber, que estaban ordenando algo para comer. Luego de unos minutos, era su turno para ordenar.
– Bienvenido a Mc Burger–dijo la cajera– ¿qué desea ordenar?
– Ehh, no quiero nada de comer–murmuró.
– ¿Entonces qué desea?–preguntó desconfiada la empleada, preocupada de que este tipo intentara asaltar el local.
– Busco empleo–respondió– ¿tienen trabajo?
La mujer resopló tranquila, y le entregó una solicitud de trabajo–Llene la solicitud, cuando lo haga…llamaré al gerente.
Sin más que hablar, tomó el papel y se sentó en uno de los tantos asientos desocupados.
Las primeras preguntas eran fáciles, le pedían su nombre, dirección, su edad, si tenía experiencia laboral, estudios, antecedentes penales, etc. Al terminar regresó al mostrador, que al verlo de nuevo la empleada...le dirigió hacia la oficina del gerente.
Caminó por un pequeño pasillo, que se encontraba al lado de la cocina del restaurante, algunos empleados freían la carne recién salida del congelador, mientras otros llenaban vasos desechables con bebidas. Minutos más tarde llegó, frente a una puerta señalada con el nombre de recursos humanos, al tocarla una voz desde dentro le permitió entrar.
Adentro un hombre negro con traje le esperaba, al entrar se saludaron y Gohan tomó asiento.
– ¿Me la permites?
– ¿Qué cosa?
– La solicitud–dijo señalándole el papel, que aún sujetaba con su mano.
– Ahh disculpe–respondió nervioso–tenga.
El gerente leyó el documento desinteresadamente, al menos eso parecía para el hijo de Goku, quien cruzaba los dedos para tener suerte.
– Te seré sincero–le dijo–Por el momento no necesitamos más personal pero…
– Entiendo–Gohan dijo decepcionado–gracias por su tiempo.
– Espera chico, no he terminado de hablar–declaró–pero…una persona más no nos caería mal–sonriéndole.
– ¿Lo dice en serio?–dijo devolviendo el gesto.
– Claro, yo era como tu de joven…buscando trabajo para poder ganarme la vida.
– Sí.
– Por lo que leo aquí–dice mirando el papel en el escritorio–trabajaste en una mueblería, pero no pusiste por cuánto tiempo ni qué hacías.
– Bueno…fui carpintero por diez minutos y…
– ¿Qué? –Le interrumpió–creo que no te escuché bien… ¿Dijiste diez minutos? –preguntó algo confuso.
El joven asintió y continuó hablando–Y lo único que llegué hacer, fue poner uno que otro clavo nada más.
– Sólo diez minutos–ríe un poco–ese debe ser el trabajo más rápido del mundo– ¿Por qué renunciaste?
– Digamos que los muebles y yo, no nos llevamos bien–comentó algo avergonzado recordando como quedó, el escritorio que le tocaba terminar.
– Bueno–comentó–y con tu ex patrón… ¿Cómo te iba?... por lo menos por esos diez minutos–vuelve a reír.
– Bien–mintió–no tuvimos problemas–ríe nervioso.
– Está bien basta de pláticas–levantándose de sus asiento–sígueme vamos a ver a tú supervisor.
Ambos hombres, salieron de la oficina.
Goku logró divisar el castillo del reino, detrás de las colinas mientras volaba dentro de una espesa nube, luego de que Gohan y él habían tomado caminos separados. Ya no era necesario que condujera de camino a casa.
Aterrizó detrás de las huertas pertenecientes al Rey, esto para que no lo vieran volar. Milk años atrás cuando se enteró que su esposo dominaba la técnica de vuelo, se horrorizó con la idea de que las demás personas del reino pensaran que su marido, era una especie de monstruo o fenómeno y no quería que pensaran mal ni de ella ni de sus hijos, fue por esto que le ordenó a Goku que nunca volara o mostrara sus habilidades, frente a las personas normales.
Además que tajantemente le prohibió, que le enseñara a sus hijos tales actos anormales–como ella los llamaba–pero nunca supo que a escondidas de ella, Goku les había mostrado como hacerlo.
Entró al palacio buscando el comedor ya que tenía hambre, pero antes de llegar pasó lo que menos quería. Un fuerte grito lo llamó desde atrás de él deteniéndolo en seco, milimétricamente se dio la vuelta para encontrar a la dueña de tan estridente voz. Ni más ni menos que su cariñosa mujer.
– ¿En qué diablos estás pensando? –Preguntó– ¡Cómo se te ocurre caminar por el palacio con esa ropa tan sucia y roída! –gritó enfadada.
– Hola, buenos días–dijo desalumbrado.
– ¡No me cambies el tema Goku!–gritó de nuevo– ¿Qué fue lo que te pasó?... ¿Dónde estuviste toda la noche?
– Entrenando en el bosque, pero me quedé dormido en un árbol…pero ya regresé porque…–dijo Goku.
– Tienes hambre…siempre tienes hambre–le reprochó–sólo duermes, comes, entrenas, vuelves a comer, duermes de nuevo y sigues entrenando…entrenando…entrenando y entrenando sin parar…Por lo menos sabes que Gohan se fue ayer, y sin tan siquiera despedirse de nadie.
– Sí lo sé–respondió frotando su estómago–lo vi cuando se marchó.
– Lo viste irse y no lo detuviste de su loca idea–recriminó molesta e indignada.
– Sí y…no me parece nada de malo, lo que hizo.
Ese fue el colmo–No fue nada de malo, que acaso sólo yo me doy cuenta de la barbaridad que ha hecho.
– Milk por favor no es…
– Déjame hablar–demandó–Sabes Goku, cuando te conocí creí que cuando nos casáramos nuestra vida sería diferente, que tú y yo reinaríamos juntos pero sabes que, me equivoqué...no eres más que un salvaje que sólo le gusta luchar y comer–de sus ojos empezaron a salir un poco de lágrimas–fue por eso que quería que Gohan fuera diferente…que fuera un hombre de provecho pero veo que es igual a ti, porque ni siquiera se despidió de mí cuando se marchó.
– Milk escúchame–pidió–tú muy bien sabes que yo rechacé el trono porque nunca lo ambicioné, pero tu sí…no entiendo por qué te cuesta tanto quererme tal y como soy. Y en el fondo envidio a Gohan, por tener la oportunidad de formar su propia vida–y con dichas palabras reanudó su camino, dejando a su mujer hablando sola.
– Oye Michael ven acá…Michael ven.
– ¿Qué pasa jefe? –preguntó un empleado agitado por el trabajo.
– Tenemos un nuevo empleado, su nombre es Gohan–el joven Son intercambió un apretón de manos con el tal Michael–necesito que lo entrenes y lo acomodes en algún puesto.
– Entiendo.
– Pero primero dale un uniforme, y que se tome su fotografía para su gafete–el subordinado asintió y guió al muchacho, al área de vestidores.
Después de averiguar que la talla para su uniforme, el cual era franjas de color verde con azul, un pantalón negro y gorra de verde con las letras "MB" mayúsculas, bordadas de tono azul. También le asignó un casillero para guardar sus cosas.
– Te queda bien, párate ahí–dice señalándole una pared que tenía un fondo de color crema–sonríe.
La luz del flash lo tomó desprevenido, y lo cegó un poco–"Sólo espero no haber salido con cara de idiota"–pensó.
– Gohan ahora vamos, te ubicaré en un puesto–llegaron a la cocina del restaurante donde Michael le presentó, a todos los demás empleados pero adicionalmente analizando, dónde poner al chico.
– Umm de cajero no, porque no tienes experiencia–siguió meditando–ni modo comenzarás desde abajo…toma–le entregó un trapeador y un trapo húmedo–limpia las mesas que se desocupan y trapeas el piso.
– Sí señor–respondió con sus herramientas en las manos.
– Sólo llámame Michael, ahora ponte a ganarte el sueldo.
– Sí.
La modesta puerta del apartamento se cerró detrás de él, fue su primer día laboral en toda su vida y estaba cansado. Fregó los pisos, sacó la basura, limpió mesas y ventanas e incluso los baños. Había pedido permiso en el trabajo, para llegar un poco tarde y poder recoger mañana, el resultado del examen de admisión que realizó el día de hoy.
– Será mejor escribirle una carta a papá y a los demás, para que sepan que ya tengo empleo–dijo mientras se quitaba la camisa, y demás ropa para estar más cómodo.
Mientras se bañaba pensaba en su madre, era lógico que a estas horas del día ya supiera que se había marchado del castillo, le preocupaba que ella no hubiera creído la excusa que su abuelo inventó, para justificar su repentina partida.
Al terminar de enjabonar su cuerpo, se prestó a abrir la llave del agua que estaba mucha más fría de lo que acostumbraba, esto lo tomó desprevenido y casi se cae al suelo por la impresión de la baja temperatura.
Cuando concluyó de ducharse y comenzó a vestirse, meditó sobre su padre. Él no era tan buen hijo como pensaba. Hasta el día de hoy descubrió que su progenitor sabía conducir, nunca pensó en la posibilidad de que él tuviera la destreza para dominar un vehículo, a pesar de haber aprendido tiempo atrás.
Gohan siempre notó, pero nunca se atrevió a decir nada sobre la distante relación de sus padres, en ocasiones pensaba que estaban juntos sólo para no desmoronar la imagen de la familia real dentro de su país, él nunca había sido testigo de ninguna demostración de afecto de parte de ambos bajo ninguna circunstancia; siempre parecían discutir por los mismos temas. Su madre exigiéndole a su padre que se empeñara, en actuar más como una persona civilizada a lo que Goku sólo respondía, que esa era su forma de ser y que no le gustaba fingir ser alguien que no es.
El joven príncipe, jamás se atrevió a cuestionar si es que existe algún sentimiento de amor entre sus padres, sobre todo por temor a verlos separados. Una vez Krilin le platicó que años antes de él naciera, Goku al rechazar el trono...tenía planeado irse a vivir junto con Milk a la montaña que le vio crecer y le dio un hogar, pero a su madre no le gustó mucho la idea que digamos y con algo de astucia –aunque para Gohan era malicia–ella logró convencerlo para que se quedara en el castillo.
¿Cómo hubiera sido su vida si no fuera de la monarquía?... ¿Cómo sería vivir en un bosque modestamente pero tranquilamente?...Tal vez nunca lo averigüe, porque al final cuando regrese a su hogar, vivirá de por vida en el castillo de su abuelo.
Una vez vestido, escribió la que sería la primera de muchas cartas donde contaría paso a paso, todo lo que haga en Ciudad Satán hasta el momento de su retorno. Cubriendo su cuerpo con una delgada sábana...se preparó para pasar la noche, no habían pasado ni cinco segundos cuando los gritos de los apartamentos vecinos se intensificaron, acompañados por lloriqueos de bebés y sirenas de policía en las calles. Sin duda tardaría mucho en acostumbrarse a su nuevo domicilio.
Corría a toda prisa esquivando desesperadamente a toda persona, que se encontrara en la congestionada acera.
Por la no muy silencia noche no pudo dormir hasta tarde, por lo que se había quedado dormido más de lo que debía, cuando despertó y miró su reloj eran ya las nueve y cuarenta de la mañana, la entrega de resultados sería a las diez por lo que se bañó y vistió, lo más rápido que pudo.
Frente a Gohan al final de la calle, se erguía el edificio de la Preparatoria Estrella Naranja, pero antes hizo una pequeña parada en un buzón de correo, donde dejó la carta que escribió la noche anterior. Luego de depositar el documento, reanudó su caminar al centro de enseñanza. Del cual su destino fue la recepción.
– Disculpe…señora–dijo agitado.
– Sí joven–la misma mujer de tez negra de ayer le volvió a atender–Ahh te recuerdo, eres el mismo de ayer.
– Sí soy yo–dice hablando más normalmente–vengo para ver si aprobé el examen de admisión.
– Sí claro…tu nombre por favor.
– Gohan…Son Gohan.
Ingresó el nombre previamente mencionado, en su computadora que de inmediato le brindó el resultado, Gohan miró como la mujer cuando esbozó una sonrisa en su rostro–Felicidades muchacho, aprobaste.
Ríe ligeramente–Qué bien, estaba preocupado.
– ¿Preocupado?–le miró extrañada–déjame decirte que no sólo pasaste sino que rompiste, el récord de la máxima puntuación, sacaste nota perfecta…eres el primero en lograrlo en esta secundaria.
– Bueno–dijo apenado por el reconocimiento–no me esperaba algo así.
La recepcionista imprimió la calificación final donde también contenía, el grupo y el horario del que fue asignado por el ordenador de manera automática. Además le entregó el número y llave del casillero, que le correspondía y el broche representativo de la institución. Se le informó que entraría a clases el próximo lunes, de siete de la mañana hasta la una de la tarde. Con la información requerida ya obtenida, se retiró para dirigirse a su trabajo en Mc Burger.
Tan concentrado iba, que no vio por donde caminaba y chocó contra algo sólido, él no cayó al suelo pero sí escuchó que la cosa con la que se estrelló, impactó el suelo.
– ¡Ahhhh idiota…fíjate por dónde caminas, imbécil!–Gohan miró al piso que posada sobre él, una chica de cabello negro y largo peinado en dos coletas, se frotaba su cabeza por el golpe.
– Lo siento mucho…déjame ayudarte–dice extendiendo su mano para ayudarla, a ponerla de regreso a sus pies–yo…yo…yo…discúlpame, te golpeé sin intención.
– Sí claro lo que sea, mira mis cosas–su mochila y demás cosas se habían dispersado por el suelo de la recepción–no te preocupes yo las recojo–el principesco joven se puso de cuclillas, y comenzó a recolectar dichos objetos.
– Videl…Videl…Videl–la chica de ojos azules volteó la mirada hacia la dirección, de donde su rubia y alegre amiga le llamaba– ¡Oh por Dios Videl!... ¿Qué pasó con todas tus cosas?... ¿Estás bien?
– Sí estoy bien, sólo que me caí.
– Fue mi culpa–admite el joven–no miré hacia donde caminaba y terminamos chocando…tiré todas sus cosas...pero fue un accidente–dijo entregando las pertenencias a su legítima dueña.
– Para la próxima, no quites los ojos del camino–dice regresando la vista a su camarada–Vamos Ireza, nos están esperando en la cafetería.
– Ahh sí adiós–dijo despidiéndose del muchacho recién conocido–Será mejor que me vaya o llegaré tarde–pronunció luego de ver al par de chicas marcharse–"seguro nunca más, las volveré a ver"–pensó.
La mesa estaba servida con grandes piezas de res, chuletas de cerdo, manzanas maduras, pan caliente recién horneado, pollo y pescado asado, postres y bebidas, todo desaparecía en la boca del hambriento Goku. Los lacayos no paraban con su ir y venir, de platos sucios y vacíos.
– Podré haberte visto comer durante años, pero nunca dejaré de asombrarme–dijo alguien detrás del yerno del Rey.
– ¿Krilin hace cuánto estás aquí?
– Primero mastica los alimentos, y después hablas–dijo una segunda voz pero más gruesa.
Después de tragar, se dispuso a hablar.
– ¿Picorro, Krilin hace cuánto están aquí?
– No hace mucho–respondió el hombre sin nariz–cualquiera se daría cuenta de tú presencia, con sólo escucharte comer.
– Ahh ya veo.
– Dime–la criatura verde dialogó– ¿cómo te fue con Gohan?
– Bien–dice tomando un gran tazón de fideos–llegamos al final de la carretera antigua como lo planeamos, y después él se fue volando hacia la ciudad.
– Sólo espero que todo salga bien.
– Sí–Krilin dijo–la Reina me preocupa, no creo que se haya creído la excusa que le dio el Rey.
– Sí, ella no tardará en sospechar algo–argumentó Picorro.
– No se inquieten–pronunció antes de devorar todo el tazón de fideos.
– Ojalá sea así–pronunciaron al unísono sus acompañantes, antes de irse en direcciones opuestas.
El fin de semana llegó y se fue rápido, Gohan ya empezaba a adaptarse a su nuevo ambiente, en el trabajo parecía irle bien, el viernes anterior se reunió con su supervisor quien no tuvo ningún inconveniente en cambiarle, su jornada laboral de tiempo completo a medio tiempo, dándole la oportunidad de ir a clases y al salir presentarse a laborar.
Hoy daría inicio la misión que le había traído aquí pero no sería fácil, se bañó y se arregló lo mejor que pudo y ahora parado frente a la puerta del salón, escuchaba claramente decir al profesor del otro lado, anunciar la llegada de un nuevo alumno.
La puerta se abrió dándole la bienvenida, caminó lento pero seguro...posándose ante toda la clase.
– Vamos...dinos tu nombre–el profesor le pidió.
– Sí claro…mucho gusto, mi nombre es Gohan.
La clase entera le miró, pero en especial cierta chica de largo cabello negro.
Fin Capítulo Tres
Gracias por leer, hasta la próxima.
