Momento II.
- II -
"Malfoy"
"Potter"
Entre ellos se estableció un acuerdo tácito de cordialidad.
"Malfoy"
"Potter"
En los pasillos, las puertas cerradas de las aulas mientras aguardan a que la clase comience, los cruces fortuitos en el Gran Salón, de mañana, de tarde, de noche. A veces tan sólo un asentimiento basta, como cuando se encuentran dentro del salón de clases.
"Malfoy"
"Potter"
Al principio Ron le cuestionaba, ahora parece haber perdido interés. Hermione nunca le preguntó nada. Harry lo prefiere así.
"Malfoy"
"Potter"
Es solo una palabra, pero es mucho más de lo que alguna vez compartieron de buena gana el uno con el otro.
"Potter"
Está en la lechucería, despachando a un ave parda que lleva una carta destinada a la abuela de su ahijado. Se voltea y lo ve entrar a paso tranquilo.
"Malfoy" lo saluda.
Él lleva una carta en la mano, ocultando de manera casual pero deliberada el destinatario de la misma. Harry siente curiosidad, pero no quiere inmiscuirse en asuntos ajenos. Ya no, al menos.
Lo ve extender el brazo para que una majestuosa lechuza se pose en él. Con inusitado cariño le acaricia la plumosa cabeza, a lo cual el animal ulula gustosamente con los ojos cerrados. Harry observa callado.
Justo cuando Malfoy ajusta el nudo en la rugosa pata de la lechuza, las palabras salen de sus labios, sin proponérselo.
"Es para la abuela de mi ahijado"
Se muerde los labios ni bien abandonan estos esa frase. El otro le dedica una fugaz mirada y luego vuelve a lo que estaba haciendo. Harry se pregunta si no debería haber mantenido la boca cerrada.
Malfoy agita el brazo y la lechuza remonta vuelvo, traspasando los amplios ventanales y adentrándose en el ocaso.
"Mi madre" es su escueta respuesta. Sus ojos están clavados en el horizonte, siguiendo el punto que es ya el ave.
Y Harry no puede negar que es más de lo que cabría esperar, viniendo de él.
"¿Tenés un ahijado?"
Corrección, eso es más de lo que cabría esperar, lejos. Tanto como para pasar por alto el tono de desinterés, que, ¿qué más da si es genuino o ensayado?
"Sí" es todo lo que es capaz de responder inicialmente.
Malfoy lo mira de soslayo. Tonos anaranjados se fusionan en el gris de sus ojos, sus pestañas se translucen doradas entre los haces de luz mortecina.
"Se llama Teddy, es... era... es el hijo de Remus y Tonks" se muerde la lengua, incómodo por el titubeo.
Al principio la expresión de Malfoy es de velado desconcierto, hasta que llega el reconocimiento y deja salir un pequeño "Ah".
Harry imita a su acompañante y también mira hacia el exterior, hacia el cielo cada vez más oscuro y el bosque un tanto más allá, que parece estar salpicado de oro.
"Lamento tu pérdida"
Harry le echa una mirada de reojo, disimuladamente. Malfoy sigue mirando al frente, hacia el infinito... hacia su interior, adivina él.
Vuelve su mirada hacia el ventanal y suspira con pesar.
"Yo también lamento tu pérdida"
Por el rabillo del ojo alcanza a ver cómo la cabeza del otro cae, enfocando hacia el suelo de piedra cubierto de paja sucia de excrementos y cadáveres de roedores. Mechones de un rubio casi blanco se deslizan suavemente hacia su rostro, tapando sus ojos. Tapando su momento de debilidad, su pena, su rabia y su tristeza. Lo tapa y no dice nada.
El sol termina de ocultarse.
Malfoy se gira y se encamina hacia la puerta. Al llegar, toma el picaporte y se voltea suavemente, con movimientos estudiados.
"No pude agradecerte por..." deja la frase flotando, por vergüenza, porque el orgullo es demasiado grande como para tragarlo sin agua, porque no encuentra las palabras justas. Pero Harry lo entiende. "Gracias"
"No es nada, Malfoy"
Él ya está dándole la espalda. Alcanza a apreciar un leve gesto de su cabeza, antes de que abra la puerta y lo deje en la habitación llena de lechuzas que ya están comenzando a despertar.
Hoy actualizo algo más temprano ya que no voy a estar cerca de una computadora con buena conexión a internet por el resto del día.
Muchas gracias a los que leyeron, y aún más a quienes dejaron reviews; lo aprecio mucho.
Nos leemos.
