Mai despertó, aunque cuando lo hizo, se llevó una sorpresa al despertar tapada en la cama de dos plazas. No le dio mucha importancia eso porque no estaba Yami durmiendo con ella, en realidad no le quiso dar importancia.

Luego de unos segundos de pereza, ella se levantó de la misma y bajo por las escaleras, donde se encontró con Yami al pie de la escalera.

— ¿Dormiste bien?

— Creo —Contesto Mai. Aun no sabiendo si se podía dormir en un sueño. Esa duda circulaba en su cabeza, mientras seguía a Yami, quien pidió que lo hiciera, pero fue inmediata reemplazada por: ¿Acaso es posible comer en un sueño?

Al ver el enorme banquete que estaba delante de sus ojos.

— Siéntate, Hikari —Ella lo hizo mirando la deliciosa comida— Come, lo que te guste.

Tomo los cubiertos, teniendo una expresión de duda y sobretodo incomoda al sentir que la estaban observando. Aun así tomo un poco de pescado y cuando estaba a punto de comerlo, lo que dice Yami le hace detener completamente la acción.

— Nuestra boda será en dos días.

Los ojos de Mai se desorbitaron.

— ¿Eh? ¿Queee?

— Nos vamos a casar en dos días —Ella se quedó inmóvil con los cubiertos en mano.

— Necesito ir al baño... ¿Dónde está el baño? —Pregunto al instante levantándose del asiento y soltando los cubiertos.

— Muéstrale —Dijo Yami a un sirviente y este la acompaño hacia la puerta del mismo.

¿Se puede ir al baño en un sueño?

Se cuestiono. Sin poder evitar hacer esas preguntas al estar en este tipo de situación. Entro y al hacerlo inmediatamente quiso escapar por la pequeña ventana al divisarla. Esta situación la ponía de los nervios. Quería despertar y pensaba que si se iba de la mansión podía conseguirlo. No podía creerlo. Se iba a casar en dos días ¡Dos! y además de que se iba casar con un completo desconocido que la creía otra persona.

Por eso tal era su desesperación que Mai traspasó la ventana, sin fijarse, por lo cual fue a caer a un pozo. Un pozo.

¿Quién en su sano juicio hace un pozo fuera de una ventana?

Se preguntó mientras sentía el dolor traspasar su piel. Ni siquiera el dolor la despertaba. Empezó a respirar rápidamente sintiendo que su miedo incrementaba a cada instante. Por el lugar estrecho y oscuro donde ahora se encontraba sintiendo el olor pútrido.

Intento escalar por los ladrillos salientes e ignorar lo que le hacía compañía en el pozo. Iba subiendo, resbalándose algunas veces pero antes de que pudiera subir completamente una mano la ayuda en el último momento.

Intenta no mirar al pensar que es Yami, pero al escuchar su voz pronunciar su nombre. Alza la mirada muy feliz de verlo como indica su sonrisa y sus ojos centellantes porque después de todo era el Naru de sus sueños.

— Naru —Pronuncia Mai como si él fuera agua después de caminar días por el desierto—Vamos tenemos que irnos —Le dijo tomando su mano. Ya queriendo comenzar correr muy lejos de aqui.

— No se puede. Esto no tiene final, lo recorrí y siempre vuelves a la mansión —Sin moverse un poco.

— ¿Qué? ¡No me quiero quedar aqui! ¡Tiene que haber algo! —Naru negó con la cabeza— ¡Me voy a casar en dos días!

Abrió los ojos.

— Eso no está nada bien —Ella lo miro expectante— Unirte a un fantasma, es un sinónimo de abandonar tu cuerpo terrenal, es igual a comer porque aceptas sus alimentos... No comiste ¿Verdad?

— ¿Eh?

— ¿Comiste? —Al oír esa pregunta recordó el momento donde casi comió el pescado o lo que parecía a pescado. Ella negó inmediatamente la cabeza.

— Mejor, no comas nada. No estoy seguro los de los alimentos pero es mejor estar precavidos —Se quedó un momento en silencio— Lo siento, no sé qué hacer con tu situación, voy a seguir investigando y si llega el día de tu boda y no se me ocurre nada. Estate segura que voy a interrumpirla.

Al oír eso sus mejillas se tiñeron de rojo.

— Es mejor que te vayas —Ella asintió— Yo también lo haré. No sería bueno que descubrieran que estoy contigo.

Con eso dicho la ayudo a subir la venta del baño para después alejarse, mientras Mai lo miraba marcharse antes de que abra la puerta y salga del baño, quien la estaba esperando el sirviente.

...

Entretanto el cuerpo de Mai era trasladado al hospital. Los integrantes del equipo habían llegado intentado por todos sus medios encontrar alguna solución, pero no pudieron hacer nada y Ayako dijo que lo mejor era internarla, ya que lo que le pasaba, medicamente hablando era lo más parecido a un coma y estar en el hospital al menos su salud seria resguardada.