Capítulo 3
La llegada a Baker Street.
Por Moores y Badguy.
1.301 palabras según Word.
El taxi negro, acorde a la noche, se detuvo y un hombre pagó al conductor agradeciendo con un notable acento americano. El otro bajo, apoyado en su bastón y cargando su maleta con la otra mano. Su compañero le siguio, ambos miraron el edificio, el 221-B, y suspiraron, dejando que el vapor huyera de sus bocas. Caminaron ambas siluetas hasta la puerta, donde se miraron un segundo antes de tocar con sus manos y esperar que alguien les abriera.
Al sentir la puerta, suponiendo que como siempre buscaban a Sherlock, camino con el paso rápido que podía y abrió la puerta, sonriéndoles a los hombres que habían esperando.
— ¿Si señores? ¿En que los puedo ay... — Fue interrumpida por el sonido de un disparo, que - a pesar de todo - ya no la asustaba.
El hombre que llevaba una pequeña boina sonrió de lado, casi con orgullo y diversión, y miro a la mujer.
— Vengo a verlo a él, ¿le importaría dejarnos pasar? Queremos sorprenderle — Comentó, y su compañero miro a la mujer con curiosidad. —... Señora, Hudson, ¿cierto? Créame, soy amigo suyo, o algo así.
La señora Hudson asintió, para señalarles las escaleras.
— Suban por ahí, el primer cuarto que vean es donde está, por favor, dígale que deje de romper mis pared, Sherlock nunca entiende — Dijo la mujer mayor, con una pequeña sonrisa en sus labios.
— Lo intentaremos — Sonrió y comenzó a subir con paso lento, debido a su pierna, y entró a la sala principal, donde había muebles, un violín, una chimenea y sobre ella un cráneo, varios libros y demás cosas. Un lugar rustico, sin dudas. Dejó su maleta y miro a su acompañante, sonriente, y fue a golpear la puerta donde suponía debía estar el otro, yendo a la cocina.
— Hare comida, si te ve y te apunta, gritas — Le sonrió a su compañero, entrando a la cocina. Como si fuera su casa.
— ¿Por qué siempre me termina apuntando? — Suspiró el castaño, yendo a tocar a la puerta, mientras House cocinaba. Golpeó con suavidad la puerta, llamando. — ¿Sherlock?, ¿estás ahí, Sherlock?
Se oyeron ruidos y mientras el hombre de ojos azules se dedicaba a preparar cualquier cosa que fuera comestible, una puerta frente a la habitación de Sherlock se abrió, dejando ver a un muchacho rubio y de rostro sereno, que miro con asombro al hombre delante de él.
— ¿Quién es usted y como entro aquí?
El hombre de cabello castaño se volteó sonriéndole al hombre que acababa de salir de la habitación.
— Mucho gusto, soy em... una especie de amigo de Sherlock y vine a visitarlo, la señora Hudson me dejo entrar. — Le sonrió como siempre sonreía, mirándolo con sus ojos chocolates.
Sus ojos se abrieron demasiado al oír eso... ¿Sherlock tenía más amigos además de él? Salió de su cuarto y le miró, de pies a cabeza. Por su acento, era obvio que era americano... ¿de dónde lo conocía?
— Ahora mismo está en un berrinche — Le dijo y sonrió levemente. —. No saldrá en un rato... ¿gustas algo de té?
Wilson asintió y le sonrió.
— Mucho gusto, soy James Wilson... — Dijo comenzando a caminar a la cocina, donde se sorprendió al verla más como laboratorio como cocina, pero a House no parecía importarle y simplemente cocinaba algo.
Se sorprendió al mirar a ese otro hombre, y arqueo una ceja, tosiendo para llamar su atención.
— Otro amigo de Sherlock, supongo — Dijo, y no sabía por qué, comenzaba a molestarle aquellos amigos nuevos. —. Un placer James, soy el doctor John Watson — Dijo al tiempo que rodeaba a House para ir a poner a calentar el agua para el té, y luego miró a este con seriedad. — Y usted, ¿es?
House ponía a hervir el agua, mirándolo.
— ¿Dónde esta Sherlock? — Alzó una ceja mirando a Wilson, el cual se encogió de hombros.
— Tiene berrinche, según me dijo el doctor Watson. — Le dijo Wilson mirándolo con cara de "preséntate, no seas maleducado!"
Miro al chico rubio, le evaluó un momento y volvió su atención a su emparedado.
— Soy House, ¿porque es el berrinche de Sherlock?
— Le quite sus cigarrillos — Dijo Watson, mirándole y encontrando un aire familiar en ese hombre. — ¿Qué les trajo hasta acá? Porque por lo que se ve, son americanos.
— Sólo veníamos de visita... — Soltó Wilson, sin querer explicarse demasiado, al menos hasta que Sherlock saliera de su habitación, aunque recordaba aquella vez del tratamiento, en que Sherlock había estado con ellos en la casa, diciéndoles que era una mala idea y que no sería participe, encerrándose en su cuarto.
— Ya veo... Me temo que no tenemos muchas camas, así que... podrán usar mi habitación y...
— Iré a ver a Sherlock — House camino a paso rápido para él, interrumpiendo a Watson que sólo le miro frunciendo el ceño.
House recorrió el pasillo hasta la puerta de donde se deja oír otro disparo. Tocó un par de veces y, al no recibir respuesta, bufó.
— Tengo cigarrillos, abre.
Unos pocos segundos pasaron, cuando la puerta se entre abrió, dejando ver al hombre de ojos azules y cabello alborotado.
— ¿Padre? — Dijo algo sorprendido, algo extraño para Sherlock Holmes. — ¿qué haces en Londres? — Extendió la mano para que le pasase los cigarrillos sin demora.
Se saco del bolsillo una cajetilla y un encendedor, sonriéndole.
— Por diversos sucesos en mi vida, Sherlock... — Sonrió ladino. — Soy un hombre muerto.
Tomó un cigarrillo y lo encendió, dándole un profunda calada, para luego mirarlo.
— Esa ya había sido mi idea, padre — Le sonrió quedamente y salió de la habitación vistiendo su bata y su pantalón de pijama, viendo a John y a Wilson conversando de algún tema en la sala — Hola Wilson.
— ¿Paso tu berrinche, Sherlock? — Preguntó Wilson sonriéndole al muchacho, que era tan similar a su padre.
— Padre sabe como quitármelos. — Se encogió de hombros y miró a John que miraba sorprendido.
— Wow, wow, espera... ¿padre? — El doctor no disimulo su sorpresa, mirando a ambos, padre e hijo, parados uno al lado del otro. — ¿Este sujeto es tu padre?
— Brillante compañero que te conseguiste, Sherlock... — Susurró House, mirando al doctor, y luego miro a Sherlock curioso. — ¿Es tu novio?
— ¿Ya le propusiste matrimonio a Wilson, padre? — Cortó como respuesta Sherlock y miró a John. — Vamos John, ¿de que te sorprendes?, mismos ojos, mismos desplantes, mismos gestos... es fácil notarlo. Lo que a mi me interesa saber... — Miró a Wilson, que había enrojecido por su comentario y a su padre. — ¿Cómo es que eres un hombre muerto?
Watson, sorprendido, decidió que lo mejor era callar y oír, para comprender que rayos pasaba ahí. House fue a sentarse y a sacar su botecito de pastillas, sonriéndole.
— Me cayó un techo en llamas, una muerte más elegante que el suicidio, ¿no lo crees? — Se tomo la pastilla, sonriente. — Me sepultaron y todo, y pensé que lo mejor era huir a donde no me conocieran, y heme aquí. Wilson está conmigo porque... No lo sé, es divertido.
— Hey, sabes perfectamente porque Wilson esta contigo, padre... — Dijo sonriéndole quedamente, mirándolos a ambos. — Además era fingir mi suicidio ahí, o asesinaban a John... — Sherlock dijo aquello sin pensarlo... maldiciéndose mentalmente en ese mismo segundo, porque nunca le había contado bien a John porque había fingido su muerte.
— ¿Perdón? — Watson abrió mucho los ojos, mirando a Sherlock con sorpresa y confusión.
House se rio al ver le diminuto sonrojo en las mejillas de su hijo, y se saco la boina de la cabeza.
— Bueno, pero ahora tú estas resucitado, como figura bíblica, y yo estoy muerto y divago por Londres sin un lugar para dormir, y con un doctor delicado. Así que, hijo, dale asilo a tu padre.
Con esas palabras House termino de remarcar aquello que deseaba y la razón de por qué había terminado por ir a Londres de todo el mundo, donde estaba su hijo.
