¡Hola a todos!
Finalmente llega el segundo capítulo. Agradezcanle a una noche de insomnio gracias a algo llamado "Parálisis del sueño" que sufrí ayer en la noche, fue horrible, pero al final dio como resultado que terminara este capítulo, algo bueno de algo malo, ¿cierto?
Si les gustó el capítulo pasado, que gusto, sino, espero les guste este... Gracias por sus reviews, favoritos y alertas :)
DISCLAIMER: los personajes e historia de Twilight (Crepúsculo) son obra de Stephenie Meyer, lo demás es obra mía.
Capítulo 2. EL ENGAÑO COMIENZA
Sí, estaba total y realmente jodido.
Ella era como la visión de un ángel. Dios, estaba dispuesto a apostar a que no había ángel más hermoso que esta chica frente a mis ojos.
Estaba viendo como idiota a la chica más bonita que jamás imaginé ver. Ni siquiera era rubia. Siempre había salido con rubias, algo que a mí hermano de cabello negro no le agradaba. Pero esta chica no era igual, había algo. Tenía una melena del color del chocolate derretido, que sobresalía intensamente con su piel blanca, con solo un toque rosado en sus mejillas, de tanto reír, probablemente. Tenía el rostro de la forma de un corazón, lo cual la hacía ver incluso más perfecta. Sus labios rosados dejaban entrever una sonrisa de blancos y perfectamente delineados dientes. Una pequeña y simétrica nariz, y luego sus ojos... ¡oh, esos ojos! Tenían la mirada más profunda e intensa que había visto en unos ojos oscuros como el chocolate, brillaban con fuerza, incluso sin demasiada luz.
Tengo que aceptar que tuve que sacudir mí cabeza y pestañear un par de veces antes de detenerme, mirarla otra vez para comprobar que no estuviera alucinando.
¡Gracias a Dios no lo estaba!
Sabía que debía actuar de inmediato; entrar a ese cuarto y hacer uso de mis "encantos" como les llamaban algunas chicas.
Mirarla, sonreírle y decir algo encantador.
Había solo dos problemas que me detuvieron en el momento. Primero, no lucía como el tipo de chicas que caería a mis pies con tan solo actuar; y segundo, era amiga de mí hermana, lo cual significaba que era muy probable que fuera de su edad, tres años mayor que yo.
Doblemente jodido ahora. Esto no lucía bien.
Tenía que hacer algo si quería a esta hermosa chica. Y no podía simplemente entrar y presentarme. ¿O sí? No, necesitaba una excusa. Una buena excusa.
"¿Dónde rayos esta?" escuché a Alice renegar y más risitas de parte de sus amigas. "Debe estar aquí. Sé que en algún debe estar."
"Duh," Bella, estaba seguro, murmuró. "¿Tu crees?"
Sonreí al escucharla. Claramente estaba siendo sarcástica. Y me agradaba que fuera capaz de molestar a mí hermana.
"Eres tan graciosa, Isabella," su voz sonaba más seria. Alice se estaba poniendo de muy mal humor. Y eso nunca era algo bueno para su compañía.
Entonces algo hizo clic en mí cabeza.
Me di un manotazo en la frente por ser tan tonto que resonó en la casi vacía casa. Puse mi mano en mi boca al escuchar que todo sonido en la oficina de Carlisle cesaba, y me alejé lentamente al escuchar a las chicas preguntarse "¿Qué fue eso?" a un lugar donde no fuera descubierto.
El sonido de la puerta siendo abierta me hizo encogerme.
"¿Edward?" preguntó Alice. "¿Eres tu?"
Traté de mantenerme como estaba para no ser descubierto.
Escuché a Alice gruñir y cerrar la puerta. "No hay nada," dijo y su voz era apenas audible.
"¿Quién es Edward?" preguntó la otra voz, Angela.
Los ruidos de búsqueda volvieron a llenar el silencio. Alice estaba muy desesperada.
"Mí hermano," Alice respondió simple y ausentemente. Al parecer, además de desesperada estaba muy concentrada en la tarea que estaba realizando.
Un coro de "ah" se escuchó, y luego silencio hasta que mí maldito celular empezó a sonar. De nuevo, el silencio reinó en la oficina de papá y Alice murmuró. "Si, es Edward. Solo ignórenlo."
No hubo respuesta, o sí la hubo, no la escuché, ya que salí como fiera corriendo hacia las escaleras y subí a mí cuarto.
Estaba seguro nuevamente.
Y sabía quien debía estar llamando. Carlisle.
"¿Bueno?" contesté algo fuera de aire, y tomé un profundo suspiro para calmarme.
"¿Edward, hijo, estas bien?" preguntó Carlisle, algo preocupado.
Juro que este hombre se preocupaba demasiado cuando se trataba de salud. Quizá era por ser medico o algo natural en él. Recordaba una vez que Alice había estado demasiado cera de la fogata por un largo rato, luego había tomado un sorbo de refresco y tragado mal al reírse al mismo tiempo, o intentar reírse de una broma de Emmett. Había tosido como nunca. Carlisle había volado de su asiento y estado a su lado en un segundo.
"¿Qué pasa?" había preguntado, todo preocupado y en modo de pánico. Revisando su pulso, frente, ojos... "¿Estas bien? Estas hirviendo, cariño."
Alice solo tenía cuatro años y estaba asustada por la reacción de papá, así que no decía nada y Carlisle se angustió aun más, aunque Esme le aseguraba que estaba bien. La velada terminó con nosotros tres, Emmett de 7 años jugando con su nuevo celular y yo llorando en brazos de mamá en la sala de espera del Hospital de Forks esperando que papá se asegurara que no había nada fuera de lo normal con la pobre Alice.
Bueno, siendo honesto, yo no lo recordaba. Apenas tenía un año, pero es una de las historias favoritas de Esme que cuenta cada vez que puede para completa vergüenza de mí hermana.
"Estoy bien," dije, volviendo al presente. "Solo me falta un poco el aire. Subí corriendo."
"Ah," Carlisle respondió, algo confundido. "¿Por qué harías eso?"
"Yo, ah... solo lo hice," no iba a ponerme a explicarle el porqué de mí huida.
"De acuerdo," Carlisle murmuró en ese tono que insinuaba algo de locura en nuestras acciones. Lo cual casi siempre era acertado. "¿Ya estas bien como para escuchar lo que tengo que decirte?"
Oh, Dios. ¿Eran buenas o malas noticias?
No estaba seguro de querer escucharlas si eran malas noticias. Pero si preguntaba que eran, "buenas o malas", y eran malas, entonces sabría de que trataba. Terminaba perdiendo de cualquier forma.
Algo con lo que no lidiaba muy bien, perder. Ugh.
Apenas podía creer que tuviera que pasar por esto justo antes de mi cumpleaños. Lo iba a arruinar todo.
Pero me di un poco de valor y dije, "Tan bien como podría estar," y me senté en la cama. "Escúpelo, papá."
"Primero que nada, yo no escupo, hablo," habló tan seriamente que causó que me riera un poco. Me ignoró. "Y segundo, tengo buenas-" mi corazón revoloteo antes de parase. "-y malas noticias."
Suspiré. Lo sabía, no sabía porque me decepcionaba.
Adiós Dartmouth y vida universitaria. Adiós fiesta de cumpleaños. Adiós graduación. Adiós futuro medico.
Sí, estaba siendo dramático.
Carlisle me sacó de mi pesimismo. "¿Cuáles quieres primero?"
Resoplé. "¿Bromeas? Las malas, por supuesto."
"Lo supuse," Carlisle murmuró. "Pero te aconsejaría que elijas las buenas."
Huh. No me gustaba eso, no sabía porqué.
Pero lo escuché. "Bien. Suéltalo."
"Bien, aquí va," Carlisle suspiró y yo me preparé para lo peor. Era demasiado joven para que mi vida terminara aquí y por una estupidez. ¿Qué tan tonta era la Sra. Keaton para no saber eso? "La mala noticia, hijo, es-" Rayos, estaba a punto de sufrir un ataque cardiaco. "-que la Sra. Keaton quiere una disculpa."
Solté de golpe mi respiración. Ni siquiera había notado que la estaba sosteniendo mientras escuchaba a Carlisle.
Eso no era remotamente cercano a lo que esperaba. "Claro," murmuré de regreso. "Puedo manejar eso. No es tan malo."
Una pausa.
¿Qué? No creía que pudiese ser peor que eso. "¿Qué?"
"Bueno..."
No me estaba gustando esto. "Dilo, papá."
"La disculpa debe ser frente a la clase, además de admitir que ella tiene la razón," mí boca se abrió de golpe.
¡Qué!
"Y sé que tienes la razón, Edward," Carlisle se apresuró, seguramente sabiendo que iba a protestar. "Pero la buena noticia es que la calificación no ha sido registrada aun y solo con la disculpa tendrás un nueve. Asunto arreglado."
¿Un nueve? ¿Asunto arreglado?
¿Estaba loco? ¿Estaba loca? ¡Un maldito nueve! Eso definitivamente estropearía mi curriculum. Aunque debía aceptar que la idea era tentadora. Quedaría como tonto si me disculpaba y todos mis compañeros creerían que la Sra. Keaton tenía la razón. Dejaría que llegaran a la Universidad equivocados para darse cuenta que eran unos tontos.
¿A quien le importaba?
Ciertamente a mí no. Y yo iría a Dartmouth y demostraría que ese nueve no era mío.
Bueno, la decisión estaba tomada.
Carlisle se aclaró la garganta. "¿Entonces, hijo?"
Suspiré, resignado.
"Sé que no es lo que querías, pero es lo mejor y más político que podremos obtener de la Sra. Keaton," dijo Carlisle en un tono de negocios. "Tu mejor que yo lo sabes. Es una mujer terca."
"Lo sé," respondí. Me sentía vencido.
"¿Cuál es tu respuesta? Le prometí a la Sra. Keaton que le hablaría de regreso para decirle tu decisión."
Sacudí la cabeza. "No tengo otra opción más que aceptar, papá. Tu mismo lo dijiste, es lo mejor que obtendré de ella," mi voz se estaba tornando enojada.
"Calma, Edward," y ahora su voz era la de un medico frente a un paciente. "Tu madre y yo sabemos que eres mejor. No importa si es nueve o diez."
"Sí, ya lo sé, papá," ni siquiera podía sonar agradecido. "Solo estoy frustrado."
"Entiendo," un corto silencio. "Llamaré a la Sra. Keaton y discutiremos los detalles al llegar a casa, ¿de acuerdo?"
"Como sea," como si me importaran los detalles.
"Bien, nos vemos, hijo," su voz resignada, también.
Antes de que colgara escuché carcajadas abajo. Me di cuenta que había estado muy distraído o ellas habían estado muy silenciosas y tranquilas. Apostaba por la primera. Pero eso me recordó algo.
Estaba seguro que eso me elevaría el ánimo. Incluso colocó una sonrisa en mí rostro.
"¿Ahm, papá?" lo llamé antes de que terminara la llamada.
"¿Si, Edward?" ahora sonaba interesado, claramente notó el cambio en mi actitud.
"Necesito preguntarte algo."
"Claro, adelante," me animó.
"¿Podrías decirme donde guardaron el portafolios de Alice? Lo necesito."
Carlisle dudó. "Ahh... ¿se puede saber para qué?"
"Estaba buscando unas fotos que Alice me pidió," rápidamente inventé una excusa. Esperaba que funcionara. "Pero no las encuentro por ningún lado. Creo que su portafolio es mi única esperanza," me aseguré que mí voz sonara algo desesperada. Si algo quería Alice, había que dárselo.
"Oh, bueno, en ese caso," Carlisle cedió y silenciosamente levanté un puño al aire en señal de victoria. "Hay una caja secreta," ¿secreta, huh? "en nuestra recamara, detrás de la foto de ustedes tres sobre nuestro cabecero."
"¿En serio?"
Carlisle se aclaró la garganta. "Así es."
Su respuesta indicaba que no estaba nada cómodo revelando tal información.
"¿No habrá sorpresas ahí?" bromee, alzando una ceja.
"No," se apresuró a contestar, y casi aseguraba que estaba sonrojado.
"Bien, gracias, papá," dije en un respiro y antes de que dijera algo, murmuré un "adiós" y colgué.
No dudé un segundo en levantarme y dirigirme a mi nuevo objetivo. Bajé las escaleras en un apuro, y al girar hacia el pasillo recordé que tenía que pasar por la oficina de Carlisle hacia la recamara de él y Esme.
¡Rayos!
Me detuve a pensar unos segundos. Esto iba a ser interesante. Caminé lentamente, pero en posición erguida, nada como en esas películas donde caminan todos sospechosamente encorvados, mirando para todos lados. Llegando a la puerta, escuché a las chicas hablar.
Era ella. Bella. "Y... ¿cómo se llaman tus hermano, Alice?"
"Edward y Emmett," Alice respondió sin más.
¿En serio aun estaba buscando?
"Aja... ¿tú eres la del medio, verdad?"
"Sí, así es."
"¿Y cuántos años tienen?" su voz sonaba desinteresada, pero con un tono forzado.
Maldición, quería entrar a ese cuarto e impedir que Alice hablara. Pero no podía. Así que esperé.
Y casi entro ahí y abrazo y beso a Alice. Porque solo dijo, "24 y el menor cumplirá 18 en tres días."
"¿24, huh?"
¿Qué era ese tono? ¿Qué significaba? No me gustaba-
"¿Escuchaste eso, Bella?"
"¿Qué cosa?" preguntó Alice.
Sí, ¿qué cosa?
"Oh, no es nada," Bella contestó. "Pero 24 es una gran edad."
"¿Ah, sí?" podía ver a Alice con el ceño fruncido, confundida y molesta. "¿Cómo?"
"Bueno, siempre he soñado con que el chico de mis sueños es 3 años mayor que yo."
Pude sentir mi corazón siendo arrancado de mí pecho y tirado al sueño para ser pisoteado, y ella ni siquiera lo sabía.
¡Tonto corazón! ¿Por qué no eres más viejo, huh? ¿Por qué?
Ahora estaba triplemente jodido.
No podía de repente envejecer seis años. No era Emmett...
No, no lo era.
Pero...
Podría serlo.
Un nuevo plan se formó en mi mente mientras seguía mi camino a ese estúpido portafolios. Solo tendría que pulirlo.
¿Qué les pareció? ¿Qué creen que hará Edward?
Espero sus reviews, gracias :)
