Butch.

Estoy totalmente enganchado de Buttercup Utonium. Para mí es la chica más genial de toda la jodida escuela.

Pero… no miento cuando digo que es una tonta.

Es decir… ¡¿A quién mierda se le ocurre salir con un tipo como Mitch cuando yo a veces prácticamente me arrastro por un poco de su atención?!

¿La respuesta?: A ella.

Tonta, con todas sus letras.

Cada vez que estamos en la escuela, puedo ver cómo Mitch se hace el chico genial, caminando como un chico malo, o bien un chico genial… y si bien era muy conocido en la escuela, por mí también era conocido y yo sé que él solamente es un patán.

Me encontraba leyendo el libro de biología, puesto que debía dar una prueba más tarde. La comodidad de las bancas, cerca del auditorio, era especial para el estudio, puesto que, nadie me interrumpía.

Pero Buttercup y Mitch debían hacer su aparición e irrumpir con mi concentración.

Lo siento, sistema excretor, pero ya no me puedo concentrar teniendo a la pareja del año frente de mí.

– ¡Hey, Butch! –Me saludó Mitch a la distancia.

Arqueé una ceja e hice una mueca de extrañeza.

– ¿Hey? Qué te crees, ¿Acaso somos amigos? –Espeté molesto.

Buttercup sonrió un poco, y eso obviamente me hizo un poco más feliz. Miré a Mitch que tenía la mirada furiosa sobre mí.

– ¿Qué miras tanto? –Desafié nuevamente – ¿Por qué no me dejas estudiar?

Mitch corrió la vista y, de la mano con Buttercup, se fueron dejándome en paz.

[…]

– ¡Muere, muere, muere! –Le gritaba a la pantalla.

Estaba jugando un videojuego de matanza. En cada persona, que debía matar, veía la cara de Mitch. No importaba si fuese mujer. Disfrutaba a mil imaginar que mataba a Mitch.

Odio a Mitch.

Lo odio.

Porque Buttercup es mía…

– ¡Butch! –Era Boomer ingresando a mi habitación – Brick y yo iremos a la compra, ¿Vas o te quedas?

–Me quedo.

Suspiré.

Mis hermanos y yo vivíamos prácticamente solos. El señor que teníamos como padre resultaba un ausente de mierda, pero que de igual manera, cuando llegaba a casa, trataba de darnos lo que le pedíamos y… claro, pagaba las cuentas de la casa.

Peor es nada, así que…

– ¡Voy a salir en mi skate! –Grité, aunque sabía que nadie podía oírme, porque estaba solo en casa.

Sin destino alguno, salí a recorrer Townsville.

Iba por las calles, mirando mal a la gente que me miraba mal. Mirando sin expresión alguna a la que me miraba bien.

La gente no me interesaba mucho, en realidad preferiría vivir en un mundo sin gente… aunque quizás me aburriría…

Como sea, hay gente que me apesta y la gente que vive en Townsville es un claro ejemplo de ello.

Me apesta, me apesta, me apesta.

La odio.

En el eterno –a mi parecer – viaje sin destino, disfruté del aire chocando con mi cara, las pocas gotas de sudor que recorrían mi frente (aunque claro, eso no lo disfruté, la verdad solamente lo sentí), pero sobretodo, disfruté ver la escena que siempre esperé ver.

Pasé por la casa de Mitch.

Una casa de dos plantas, que según él vive solo ya que sus padres siempre están de viaje, o cosas así, por ende él vive solo, así como nosotros… pero su madre estaba ahí… y siempre que paso veo a su madre en casa.

La mujer era bajita, de cabello castaño como él y un poco rellenita… pero nada más. La verdad que para "viajar tanto" se veía como una completa dueña de casa… ¡Es más! Cuando pasé, pude ver como barría las hojas de la entrada de la casa, además de que vi a su padre llegar a casa.

Qué envidia me das, Mitch. En lo personal, me gustaría una familia como la tuya… aunque tú quieres vivir como yo…

Quién nos entiende.

[…]

– ¡Buttercup! –La llamé – ¡Buttercup!

Ella se volteó y me sonrió. Hija de puta, cómo se atreve a hacerme esto.

–Hey, ¿Qué tal?

–¿Podrías venir a mi casa hoy? Necesito ayuda en física… y a ti te va bien.

–Pues a Blossom se le da mejor la física…

–Si invito a tu hermana, mi hermano es capaz de castrarme… Anda… por favor…

–No lo sé Butch, es que Mitch podría llamarme…

–Que no te importe Mitch. De seguro hoy querías hacer algo y él te dijo que tenía planes. –Dije una mentira cualquiera.

– ¿Cómo supiste?

No puedo creer que acerté.

–La verdad… es que soy chico… ya sabes… pienso con la entrepierna muchas veces, no con el cerebro.

– ¿Y eso qué tiene que ver?

–Olvídalo, solo quiero saber si me ayudarías o no…

–De acuerdo. Iré a eso de las cinco ¿Vale?

– ¿Sabes dónde vivo?

–Es cosa de preguntarle a cualquier chica, ellas sabrán dónde viven tú y tus hermanos.

Oops… creo que me lo estaba reprochando. Enrojecí de vergüenza.

–Te espero en mi casa.

Asintió con la cabeza y comenzó a salir de la escuela.

Mis hermanos llegaron a mi lado, Boomer apoyó uno de sus brazos en mi hombro mientras que Brick apoyó su espalda en mi pecho.

Estábamos en una pose sumamente extraña.

– ¿Qué les sucede?

–Mitch hoy tiene "planes" –dijo Boomer.

–Oye, eso lo dije… fue una hipótesis. No sé si de verdad tenga planes.

–Boomer lo estaba afirmando, idiota –me regañó Brick. –A las siete saldrá con Martha.

– ¿Martha?

–Sí, Butch. "Mate-Martha" –afirmó Boomer.

Martha era una chica con un cuerpo demasiado desarrollado para tener quince años… y si bien Bubbles, el amor prohibido de Boomer, también estaba "bien dotada" para tener diecisiete, la menor tenía la actitud de una perra barata de feria.

Mitch estaba loco por ella (por Martha), y ella estaba loca por él.

Por un momento pensé en que los planetas se habían alineado solo para mí, se habían alineado las galaxias, las estrellas, lo que sea que se alinee para que yo tuviera suerte.

– ¿Cuál es su plan? –Pregunté con una media sonrisa en mi rostro.

–Como ella va a ir a enseñarte física, después ofrécete a llevarla a casa.

–Mitch y Martha van a verse cerca de la casa de ella, y Martha vive de camino a casa de Buttercup, desde la nuestra, claro –añadió Boomer.

– ¿Están de joda? ¿Tan idiota es ese chico como para juntarse ahí? ¿Estás diciéndome en ese café pequeño… ese café–motel?

–Sí, el mismo. –Afirmó el mayor de mis hermanos. –Recuerda que primero deben tomar un café antes de poder elegir una habitación. Lo más probable es que como tiene ventanas, puedan verlos beber ese café.

[…]

– ¡Bien! ¡Terminamos! –Grité de felicidad cuando noté que ya no quedaban apuntes en mi cuaderno.

–Entiendes muy rápido, ¿Cómo es que en las clases no lo haces? –Preguntó ella riendo.

–Fácil: las clases son aburridas.

– ¿Estudiar conmigo no lo es?

–Nop, porque tú me gustas. Imposible que sea aburrido.

Buttercup se sonrojó de manera muy violenta, su sonrisa desapareció un poco de su rostro, pero reapareció de manera algo burlona.

–Déjate de bromas. Bueno, como terminamos creo que es hora de irme…

Me apresuré a ver la hora, quedaban cinco minutos para las siete.

Si salíamos ahora, llegaríamos a las 7:10pm al café… ¡Con tiempo aún para ver a la pareja!

–Voy a dejarte. –Dije sin más.

–No es…

– ¡Boomer, Brick! ¡Voy a dejar a Buttercup! ¡Espérenme para cenar, bastardos!

– ¡No te demores mucho! –Escuché a Boomer desde su habitación.

– ¡Si no llegas antes de las ocho y media, cenarás solo! –Gritó Brick.

Buttercup salió y yo tras ella, cerrando la puerta de mi hogar.

De camino, estuvimos en completo silencio, aproveché esa instancia para observarla. Usaba unos jeans no muy ajustados, una remera verde algo holgada, como era común en ella, y una sudadera abierta de color negro, cabe añadir que usaba unas roñosas zapatillas negras de lona.

Simplemente, ella me encantaba.

Yo, en cambio, usaba unos pantalones negros ajustados, una remera blanca con el logo de una banda punk en mi pecho y unos zapatos militares.

– ¿Cómo es Mitch? –Pregunté para romper el silencio.

– ¿Uh? ¿A qué te refieres?

–Digo… Cómo es él… en sentido de novio… o sea… –Rasqué mi cabeza.

– ¿Que cómo es Mitch como novio?

–Sí, eso.

–Uh, pues… –Sonrió –, es un muy buen novio… Me hace reír, hay días en los que llega con un regalo para mí, es detallista… además que es muy fiel e independiente.

Aguanté una carcajada.

– ¿En serio? –Pregunté sonriendo de manera muy burlona.

–En serio.

–Pues estás un poco ciega, Utonium.

– ¿A qué te refieres?

–Velo por tu propia cuenta.

Estábamos frente al café… y ahí estaba Mitch introduciendo su lengua en la garganta de Martha. Buttercup apoyó sus manos contra el cristal para comprobar si ese de verdad era su novio.

Le entraron ganas de ingresar al café, tirarles el líquido encima e insultarlos, lo noté por el momento en que apretó sus manos con fuerza y apreció rechinar sus dientes, pero sus ojos comenzaron a cristalizarse y cayeron en mí.

–Tú lo sabías.

–Juro que no, yo…

– ¡Butch! ¡Eras mi amigo!

– ¡Buttercup, relájate!

– ¡¿Me pides que me relaje cuando acabo de ver a mi novio, o bien ex novio, metiendo la lengua en la boca de esa perra?!

–Ven aquí –quise tomarle el brazo para que nos alejáramos de los ojos curiosos de algunos comensales del lugar, pero ella ya estaba caminando lejos de ahí – ¡Buttercup!

–Es increíble, tú sabías que él iba a venir a este local y no me lo dijiste.

– ¡No! ¡Yo no sabía nada!

– ¡¿Entonces cómo supiste que tenía planes para esta tarde?!

– ¡Fue una hipótesis! Me sorprendí demasiado al saber que de verdad tenía planes. Como te dije, los chicos muchas veces pensamos con la entrepierna –quise hacerla reír un poco.

Plan fallido.

Su labio inferior comenzó a tiritar, sus ojos se cristalizaron más y comenzó a llorar, secándose las lágrimas con la manga de su brazo derecho. Me estremecí y la abracé.

–Lo siento, Buttercup… en verdad lo siento…

– ¿Me habrá mentido en algo más? –Guardé silencio, no debería decirle nada más, eso es deber de Mitch –Oh Butch, no puedo creerlo… –Seguía llorando.

– ¿Puedo decirte algo? –Asintió con su cabeza aún apoyada en mi pecho mientras yo acariciaba su cabello –. Yo nunca haría eso… Te trataría mejor –se separó de mí y me miró a los ojos. –Solo digo.


Miyako19: ¡Gracias! Tu comentario significa mucho, claro, si la historia está dedicada a ti. Haré todo lo que quieras...

pato262: ¡VIVA LA IMAGINACIÓN! Jajajaja, gracias linda, comentas todas mis historias, eso es muy lindo.


Antes de irme... quiero decir... CHILE CAMPEÓN DE AMÉRICA 2015. Listo, puedo morir feliz.

Jajaja, adiós.