Los días se pasan muy rápido y ya es tiempo de subir un cap de esta historia. Seguiré prometiendo Husos Horarios, aún no tengo tiempo. Pero lo subiré pronto, ya verán.
Este capítulo está narrado por Stan.
De nuevo gracias a los que comentaron el cap anterior. Cualquier duda que les surja (seguramente las habrá cuando vayamos a los capítulos de la escuela) no duden en preguntarme.
South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo 2 "El parque"
Domingo 9 de octubre – 2:00 PM (Faltan 66 horas)
Revisaba toda la ropa de mi armario, estaba muy nervioso por lo que acababa de hacer. La verdad la idea de la cita me surgió de momento, y si se había salido en el momento menos indicado, dejándome mudo a mí y a mi mejor amigo. Creo que fue una muy mala idea. Kyle no tiene ni idea de mis sentimientos por él. Tal vez fui demasiado impulsivo ¿Pero que podría hacer ahora? La cita estaba hecha y la hora marcada estaba por llegar.
Mi celular comenzó a sonar cuando por fin me había decidido por una camiseta de las muchas que tengo. Era Kenny ¿Qué querría ahora ese pervertido? Me acababa de meter en un lío tremendo con mi amigo solo para ver si se le hace con Butters. Cosa que dudo mucho. Contesté sin muchas ganas de hablar con alguien.
— ¿Qué es lo que quieres Kenny?
—Deseo saber si será mal trío o cita doble con tu súper mejor amigo
Sentí mis mejillas teñirse de rojo por el comentario. Él siempre había hablado sin pensar mucho las palabras y sin medir las consecuencias de lo que podía decir o hacer.
—Kyle dijo que sí, me veré con él antes en el parque que esta junto al cine
— ¡Vaya! Tendrán su cita adelantada
— ¡No es una cita Kenny! Es solo un favor que te hacemos por ser buenos amigos, deberías agradecernos.
—Sí como sea, nos vemos ahí Casanova
Colgué bastante enojado, odiaba cada vez que Kenny se ponía así. Bueno, cada vez que se ponía así sobre mí y sobre Kyle. No podía hacer nada, estar enamorado de mi mejor amigo era uno de mis peores defectos. Siempre callado sobre mis sentimientos, tratando de no arriesgar lo que ya tenía con Kyle.
Dejé el celular en la cama y terminé de cambiarme. Siempre llegaba antes a los encuentros con Kyle, no me gustaba hacer esperar a mi amigo judío. Ya hacía un gran esfuerzo para salir de su casa y de la protección de la señora Broflovski como para que tuviera que esperar la llegada de su amigo.
Me asomé por la venta, el día estaba perfecto, el otoño había llegado con sus hermosos colores. No era mi estación favorita pero al menos no hacía tanto frío como en el invierno. Era como un espacio muerto entre el verano de mierda y el invierno que siempre hay en el pueblito montañés.
Me preparé, terminando de ponerme los tenis y guardando mi celular en la bolsa trasera de mi pantalón. Salí del cuarto tratando de no hacer ruido, mi hermana estaba con su novio y odiaba que la interrumpieran, y eso incluía cualquier sonido causado por mí.
Muchas veces le pregunté a su novio ¿Qué demonios era lo que veía en mi hermana? Claro que se enojó y fue de chismoso con mi hermana. Aun tengo un moretón de aquella vez. Es increíble, ¡tengo 16 años y aún me golpea mi hermana! Creo que nunca llegaré a ser lo suficientemente grande y fuerte como para ponerla en su lugar. Ni siquiera Cartman fue capaz de controlarla en su momento, fue más fácil para él unirse a ella.
Caminé por el pasillo de puntitas, el menor ruido era capaz de despertar a la fiera que dormía en los brazos de su amado. Mis padres estaban en la sala, ignorando que Shelly se encontraba sola en su cuarto con su novio. Un paso en falso hizo que uno de los cuadros del pasillo cayera al piso. De inmediato escuché la puerta de mi hermana abrirse. De ella salió Shelly con los ojos rojos de lágrimas y no de ira como cualquiera habría supuesto.
— ¡Eres un idiota! ¡Lárgate!
— ¡Por mí está bien! — gritó su novio saliendo por la ventana
Shelly se sentó en el pasillo a llorar en silencio. Nunca antes la había visto tan destrozada, al principio pensé que era el momento perfecto para irme, pero era demasiado noble, no podía dejar así a mi hermana, por más malvada que fuera.
— ¿Shelly?
— ¡¿Qué demonios quieres mojón?!
La vi a los ojos notando la enorme tristeza que emanaba de ella. Eso en vez de intimidarme me hizo sentirme terriblemente mal ¿Por qué me sentía mal por Shelly? Me golpeaba cada semana. Pero lo estaba sintiendo, una enorme compasión por ella. Debía hacer algo.
Me senté al lado de ella, aunque sabía que podría recibir un golpe de parte de la chica. Al sentarme ella quedó perpleja, yo también lo habría estado si ella estuviera a punto de consolarme.
—Él es un idiota, estarás mejor sin él
— ¿Tú que sabes del amor, mojón?
—No mucho, pero puedo decirte que lo que él buscaba no era amor de ti, deseaba algo más abajo del corazón
— ¿Crees eso?
Ahora fui yo el sorprendido, había dicho un comentario que sin duda era insultante para cualquiera que acabara de terminar con su novio y me respondía tan tranquilamente. Tal vez ella también sentía que nunca la amó de verdad. Miró el piso muy triste y luego me volteó a ver.
— ¿Crees que alguien podría amarme?
Oh dios Shelly, no me metas en líos y situaciones que no quiero enfrentar. Ni preguntas que no quiero contestarte. Mi hermana no era ni amable, ni bonita, ni teníamos una buena posición económica, la verdad no había nada que la hiciera atractiva a los ojos de otro hombre. Pero no podía decírselo así como así. Debía encontrar algo que fuera atractivo para un hombre, lo que fuera, pero algo atractivo.
La examiné de arriba a abajo, no había nada. Se vestía terriblemente mal, no tenía ningún atractivo físico ni emocional. Fue entonces cuando la vi a los ojos, sorprendiéndome de inmediato. Sus ojos eran de un hermoso azul celeste. De verdad impactaban. Eso era lo que le había enamorado a su novio. Esos ojos tan hermosos.
—Tienes muy bonitos ojos
—Son iguales a los tuyos…
—Lo digo enserio Shelly, y escucha porque será la última vez que lo diga… tienes muy bonitos ojos…
Me levanté tratando de olvidar lo que le acababa de decir a mi hermana. Ella se quedó sentada mientras yo me iba por el pasillo. Se detuve unos segundos en el inicio de las escaleras. Le lacé otra mirada, viendo lo que en 16 años no había visto. Shelly sonreía de oreja a oreja.
—Tú también escucha, porque será la última vez que lo diga… gracias Stan… te quiero hermanito…
Quedé boquiabierto ante el comentario. Ella se puso de pie y entró de nuevo a su cuarto. No recuerdo cuanto tiempo permanecí en esa posición, la voz de mi padre fue quien me regresó a la realidad.
—Stanley llevas una hora en esa posición ¿No piensas bajar?
¿Una hora? Miré el reloj.
3:30 PM (Faltan 64 horas y 30 minutos)
¡Demonios! Me quedé demasiado tiempo ahí. Siempre me causaba problemas Shelly, incluso cuando intentaba ser buena gente conmigo. Bajé las escaleras de dos en dos. Mi padre me detuvo cuando estaba punto de salir de la casa.
—Espera Stanley ¿A dónde vas con tanta prisa?
—Voy a ir con Kyle, Kenny y Butters al cine papá. Quedé de verme con Kyle en el parque a las 4
—Aun falta tiempo Stan, anda ven y ayúdame con algo
—Pero… — intenté alejarme
—Pero nada Stan, si tanto quieres salir con tus amigos tienes que ayudarme primero ¿ok?
Mi padre me tomó de la muñeca y me arrastró hasta su estudio en la parte de atrás de la casa. Ahí había un pizarrón que estaba cubierto por una tela vieja. Debe ser el mismo que uso cuando estaba descubriendo la causa de la combustión espontánea. Se sentó frente al pizarrón y se puso detrás de este con una sonrisa tonta. La típica sonrisa de Randy Marsh.
—Quiero que me des tu opinión Stanley
— ¿Opinión de qué?
—Pronto será el cumpleaños de tu madre y quiero que me digas cual es el mejor regalo para ella
Mi padre quitó la vieja tela dejando ver 3 planes A, B y C.
— ¿Cuál crees que sea el mejor?
—Papá — Dije agarrando el puente de mi nariz — ¿Quieres regalarle a mamá una vaca?
—Así tendría leche todos los días
—Solo regálate un collar
— ¿Entonces el plan C?
—Sí, sí como sea, ya me voy
—Cuídate Stan, y regresa temprano… ¡y no intentes nada atrevido con Kyle si él no quiere!
Me paré en seco ¿Qué acababa de decir? Me di la vuelta y vi como mi padre sonreía tranquilamente, como si estuviera totalmente satisfecho. Como cuando ganó el premio del mayor mojón del mundo ¿Desde cuándo lo sabía? ¿Cómo lo sabía? Miré a mi padre unos segundos, intentado animarme a preguntar
— ¿Cómo…?
—Soy tu padre Stan, siempre nos damos cuenta de todo
— ¿Mamá también?
—Sí, pero no le digas que yo te dije
Sonreí, me alegraba mucho que mi padre me apoyara sin importar como soy. Admitámoslo, no cualquier padre aceptaba que su hijo estuviera enamorado de su súper mejor amigo.
—Nos vemos papá
Salí de la casa más tarde de lo que habría deseado.
4:00 PM (faltan 64 horas)
Caminaba a paso muy rápido, había mucha gente en ese lado del pueblo ¿Qué la habría atraído? Tanta gente solo me estaba atrasando mucho, sin duda recibiré una gran reprimenda departe de Kyle. Mientras caminaba mi celular sonó. Era Cartman.
—Oye Stan, necesito hablar contigo
—No tengo tiempo gordo, voy tarde
— ¿Tendrás una cita con tu novio judío?
—Jódete Cartman
—No Stan, espera no cuelgues, solo quiero que me respondas algo
— ¿Sí? — inquirí confundido por la voz asustada de Cartman
— ¿Estás por la heladería?
—Estoy frente a ella
— ¿Hay un tipo con gafas de sol afuera?
—Sí… ¿por?
— ¡Hijo de puta!
—Cartman ¿Qué pasa?
El gordo me colgó sin siquiera explicarme la información que acababa de darle. Miré al tipo que estaba afuera del lugar y me quedé pensando, quien sabe en qué mierda estaría metido ahora Eric Cartman.
Decidí olvidarlo, me había hecho perder 5 minutos. Empecé a correr, tal vez no era tan tarde pero Kyle se podría preocupar si no llegaba en los próximos 5 minutos. Finalmente llegué al dichoso parque, busque a mi amigo pelirrojo con la mirada. Lo encontré en un lugar alejado, tenía las manos en la cabeza y su espalda estaba arqueada.
Me acerqué preguntándome que le ocurría
— ¿Estás bien Kyle?
Me abrazó de golpe, yo le correspondí al escuchar sus sollozos, le acaricie lentamente la cabeza tratando de calmarlo.
—Me escapé de mi casa
Eso lo explica.
—Ven Kyle, sentémonos para hablar
Nos sentamos en una banca que le daba la espalda al cine. Kyle hundía más su cabeza sobre mi pecho. Yo no podía hacer nada excepto acariciar lentamente su cabello rojizo y ondulado.
—Cálmate Kyle, no te va a pasar nada
—No debí haberme escapado
— ¿Por qué te escapaste Kyle?
—Mi madre no quería que saliera contigo, con Kenny y Butters
Apreté los puños, Sheila Broflovski a veces si se comportaba como una gran puta. A veces me daban ganas de cantarle la canción que le compuso Cartman.
—Pero ya estás aquí Kyle, te mereces un poco de descanso por todo el esfuerzo que haces de lunes a viernes en esa escuela de mierda que nunca podrá apreciarte… "como yo lo hago" — agregué en mis pensamientos
— ¿Eso crees Stan?
—No solo lo creo ¡Lo sé!
Las lágrimas dejaron de salir de sus hermosos orbes verdes que siempre lograban hipnotizarme. Su sonrisa empezó a surgir poco a poco de las comisuras de su boca. Era hermoso realmente hermoso ¿Quién podría resistirse a su hermosa y dulce forma de ser?
—Debo agradecerle a Kenny
— ¿Seguiste los consejos que nos dio el pervertido en su disque curso?
—De verdad funcionan
Ambos reímos recordando ese día. Kenny siempre se había dado cuenta de lo cercanos que éramos. Él se dio cuenta antes que nadie de los sentimientos que tenía por Kyle y nunca lo había mencionado a nadie. Tal vez haga sus bromas pero realmente es tan buen amigo que no mencionaría nada a nadie.
Continuamos platicando de cosas sin importancia, hasta que Cartman salió a colación, no recuerdo como fue.
—Sabes… Cartman me habló mientras venía para acá
— ¿Y qué quería? — dijo Kyle extrañándole eso
—Me preguntó si había un hombre con lentes oscuros afuera de la heladería. De seguro lo estaba buscando, porque cuando le dije que si estaba soltó un gran ¡Hijo de puta! — dije imitando el tono de Cartman
Kyle rio por mi imitación pero luego se puso muy serio. Últimamente Cartman había estado un poco extraño, no es como si alguna vez se hubiera portado normal. Pero no era una buena señal alguien siguiendo al gordo.
Caminando tranquilamente por el parque iba el ahora ex-novio de mi hermana. Me dio mucho coraje, de verdad sentí la enorme necesidad de partirle la cara a ese maldito. Kyle al parecer lo notó, porque tomó mi mano y dijo
— ¿Estás bien Stan?
—Sí… — dije intentado calmarme, ese sujeto no merecía ni mi odio
Pero mis palabras las alcanzó a escuchar, volteó y me vio a los ojos. Luego sonrió y me hizo la misma señal que hace Craig a todo el mundo. Apreté lo dientes, debía controlarme.
Entonces vi a una chica acercarse a él, traía un helado e iba con una amiga.
—Oye idiota
Él volteó quedando frente a frente con la chica.
—Esto es de parte de Shelly
La chica, que reconocí como la mejor amiga de Shelly le estampó el helado en la cara al sujeto. No pude evitar reírme, aunque Kyle se avergonzara después. Él se fue de inmediato de ahí, tratando de quitarse el helado del la cara. Mi amigo judío me miro reprimiéndome.
—Eso no fue gracioso Stan
—Oh vamos Kyle, se lo merecía, acaba de terminar con Shelly
— ¿No debería alegrarte que terminara con ella? Pensé que te agradaba ver a Shelly triste
—No soy tan malo Kyle
Continuamos platicando unas horas en ese parque. Compramos un helado y lo comimos a pesar del frío que empezaba a asomar en el pueblo. Si muchas veces habíamos comido helado en pleno invierno, no nos pasaría nada en Octubre.
7:30 PM (Faltan 60 horas y 30 minutos)
—Aún no me has dicho que película vamos a ver
—Es mejor que no lo sepas Kyle
— ¡Lo sabía! ¡Siempre escogen las películas que me asustan!
Reí al ver esa cara tornarse roja de coraje. Siempre hacíamos lo mismo ¿Qué le sorprendía a Kyle? Dejé de reír cuando escuche la frase "No es gracioso Stan" aunque la risa intentaba salir de mi boca de todas maneras. Faltaba realmente poco para la función y el sol ya se había ocultado casi por completo. Solo quedaba una ligera línea de luz anaranjada de rozaba delicadamente el horizonte de las montañas. Ya había nieve en sus copas y éstas brillaban más con la luz del sol que moría lentamente para revivir al día siguiente. Me recordaba mucho a la frase que usaban los de la secta de Cuthulu "Por miles de años hasta la muerte puede morir" nunca comprendí porque esa frase fue tan importante para Kenny. Supuse que era un secreto.
—Me niego a entrar a esa película
—No será tan mala Kyle
— ¡Lo mismo dijiste de Zombis 8! ¡Y también de ramera 9! ¡¿Quieres que te recuerde como quedó Token después de ver ramera 9?!
¿Cómo olvidar esa película que causo tantos problemas en el pueblo? Nunca la vimos, cuando Kenny se enteró de que ramera 9 era una película porno, y ya conocíamos todos el significado de porno, nos arrepentimos enormemente de haberla regresado. Bueno todos nos arrepentimos menos Kyle y Butters (el suertudo que si la vio), Kyle siempre había sido demasiado inocente.
8:00 PM (Faltan 60 horas)
—Anda vamos, ya es hora
— ¡No quiero Stan!
—Por favor Kyle, no quiero estar solo con Kenny en una sala oscura ¿Qué tal si me manosea?
—Ese es tu problema
Lo miré con mi mejor cara de perrito mojado para que aceptara.
—No funcionará… no… ¡Demonios!
Se puso de pie y ambos comenzamos a caminar rumbo al cine. Afuera de este ya estaba el chico más pervertido de South Park junto al más ingenuo. Kenny miraba a Butters con ojos lujuriosos, mientras que el rubio menor se frotaba los nudillos, inseguro.
—No lo sé Kenny…
—Anda Butters, no te estoy pidiendo algo imposible
Butters se había puesto totalmente rojo. En cuanto nos vio se alegró y caminó hacia nosotros.
—Hola chicos… por fin llegan…
—Sí… — Dijo Kenny lanzándome una mirada de "Pendejo estaba por hacer mi movida" — que bueno que ya llegaron — terminó sarcásticamente
—Invitarnos fue tu idea Kenny así que no te quejes
—Invitarnos fue tu idea — dijo Kenny imitándome
Sin duda habíamos interrumpido la movida clave del chico, pero quien le manda intentar hacerla justo cuando ya son las 8.
Miré a mí alrededor, el sol había terminado de ocultarse y las estrellas habían salido. Un aire frío golpeó mi rostro, provocándome un escalofrío. Con el escalofrío me llegó un muy mal presentimiento. Era como si algo malo estuviera cerca de mí y no me diera cuenta.
Entramos al cine, Kenny miraba hacia un callejón oscuro, lo sacudí un poco, regresándolo de sus pensamientos
—Oye Ken, ya vamos a entrar
—Sí… esperen, ahora vuelvo
— ¿Qué? ¿A dónde demonios vas?
Vi que se acercaba al callejón. Decidí ya no prestarle nada de atención, me preocuparía más por Kyle, que aún tenía su cara de "No quiero estar aquí, me están obligando" reí bajito para evitar que me oyera y comenzara de nuevo una discusión sobre lo que es gracioso y lo que no lo es.
Sin duda había sido un día demasiado extraño para mí, desde Shelly, mi padre y mi súper mejor amigo Kyle, terminando con el extraño comportamiento de mis otros dos amigos. ¡Vaya día en el parque! ¿Qué sigue? ¿Que los elefantes sean rosas y empiecen a volar por la calle?
8:10 PM (Faltan 79 horas y 50 minutos)
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