Lo primero de todo es desear a todos aquellos que me leen un feliz año 2017. Estoy muy contento por ver que sigo teniendo vuestra aprobación. En los reviews de shineevero y de DnK

me habéis preguntado y comentado por Remus y por Tonks, aquí en este capítulo los tendréis por primera vez, espero que sea de vuestro agrado y vuestra aprobación. Nos vemos al final del capítulo donde comentare un par de asuntos.

CAPITULO 3

LAS PRIMERAS SEMANAS

No era normal que en el primer día del año tras la selección unos padres tuvieran que ir al colegio de Hogwarts, pero ese año sería diferente. En la sala de profesores se encontraban los señores Malfoy y los señores Weasley, allí estaban los jefes de casa de Slytherin y Hufflepuff, solo faltaban los dos alumnos y Adriano que como heredero de los fundadores también estaría en la reunión, al cabo de unos minutos entraron los dos alumnos seguidos por el director y el profesor de DCAO. Fue Dumbledore quien decidió iniciar la conversación.

- Tengo entendido que no están de acuerdo con la casa en la que han quedado sus hijos, espero que podamos llegar a un acuerdo.

- ¡No quiero ningún acuerdo! - grito Molly Weasley - ¡quiero a mi hijo en Gryffindor!

- Señora Weasley - intervino Adriano - compórtese o no me quedara más remedio que expulsarla inmediatamente de este colegio.

La mujer iba a discrepar cuando una mirada de Dumbledore la detuvo, el hombre no quería que la señora Weasley dijera algo que alejara las posibilidades de acercarse al hombre para poder estar cerca del joven Potter.

- Lo que deben entender - siguió hablando Adriano - son las posibilidades que hay.

- ¿Cuales serían Lord Peverell?

- Permitan que me explique señora Malfoy, luego podrán hacer las preguntar pertinentes ¿entendido?

Los progenitores de ambos alumnos afirmaron, sería mejor no enfadar al hombre que con un chasquido de dedos podría arruinarlos, Narcissa aunque firme y sería por dentro se divertía ante la situación que el sumo sacerdote del aquelarre al que ahora pertenecía ponía solo con su presencia a las personas en su sitio.

- La primera opción es retirar a sus hijos del curso y hacer que entren el año que viene de nuevo en primero, pero deben saber que dado que no hay motivos de fuerza mayor tal y como están estipulados en las reglas del colegio el dinero de la matricula no les será devuelto ya que la retirada del alumno solo es por deseo de un gustar la selección y no por los estatutos del colegio.

Era una opción que no agradaba a ninguna de las familias, el gasto financiero era grande sobre todo para una familia como los Weasley que no eran adinerados.

- Creo que esa opción no nos favorece a nadie Lord Peverell - hablo Lucius con un tono de odio en su voz ante el hombre - cual sería la siguiente opción.

- Cada alumno cuando pasan los cursos pueden optar voluntariamente a una nueva selección, el sombrero seleccionador valora entonces si durante ese tiempo ha habido algún cambio significativo en la mentalidad del alumno y en su forma de ser, si es así puede darse que el sombrero decida una nueva casa.

- ¿Alguna otra opción?

- Hay una tercera opción, al igual que la segunda esta opción requiere que el alumno pase cierto tiempo en la casa que se le ha designado, pero tiene unas especificaciones.

- ¿De que se trataría?

- Como bien saben esta la opción de un intercambio de escuela con otro colegio, para darse un intercambio se ponen unas directrices y si el alumno las consigue puede optar a un intercambio o un traslado en el caso de que el otro colegio no disponga de alumno para trasladar, cada trimestre se comprueba si el alumno es digno del traslado mediante las notas que ha tenido a lo largo del trimestre o de los trimestres si decide ir más tarde, esas son las tres opciones que tienen sus hijos.

- Yo tengo claro - hablo el señor Weasley - que la primera opción es inviable para nosotros, sintiéndolo mucho Ron tendrás que quedar en la casa Slytherin durante unos meses si pides traslado o hasta que intentes la próxima selección.

Ron no dijo nada, se notaba la seriedad de su padre, ni su madre decía nada ante las palabras serías de Arthur Weasley. Lucius se dirigió a su hijo con seriedad.

- Por algún motivo el sombrero seleccionador te ha escogido en Hufflepuff, demuestra que esta equivocado en los próximos meses para que se pueda solicitar el traslado a Durmstrang o pedir una nueva selección.

- Señores Malfoy - intervino Adriano - ustedes y su hijo se pueden retirar, señor Malfoy a aquellos de sus conocidos que me imagino, también están descontentos con la selección, estoy seguro de que les hablara de las tres opciones.

El hombre no dijo nada, no tenía la intención de provocar al hombre, pero estaba claro que sabía perfectamente lo que iba a hacer tras la reunión, debían acabar con Lord Peverell usando cualquier método que fuera necesario y tenía en su mansión el objeto correcto. Narcissa por el camino se encontró con Ariana y al ser las dos del aquelarre de Adriano se dio cuenta de que la profesora de transformaciones ya tenía a una persona en su propio culto. Mientras en la sala de profesores, además de los docentes se quedaban los señores Weasley junto con su hijo, fue Snape quien decidió intervenir.

- Les pedimos que se queden para informarles de que Ronald Weasley ha demostrado una falta de educación y modales que deben saber sus padres.

- ¿De que esta hablando?

- Señor Weasley, en la noche que su hijo ya ha estado en Hogwarts varios alumnos se han quejado por su falta de comportamiento al comer, mastica y habla con la boca llena, escupiendo comida y desperdiciando alimentos en el proceso, también aunque se le ha pedido que estuviera presentable para esta reunión verán que su ropa aun tiene restos de alimentos, que no esta adecuadamente aseado y su olor corporal es molesto para las personas y por último no hace nada más que insultar e increpar a la gente con la que se cruza.

Arthur Weasley estaba muy avergonzado de su hijo y de si mismo, era algo que sabía que podía pasar al ver como Molly lo mimaba a su sexto hijo, pero se hubiera esperado que al entrar en Hogwarts el comportamiento del muchacho cambiara, ahora se arrepentía de no haber intervenido.

- Puede que debido a su falta de educación y modales - siguió hablando Severus - consiga salir de la mesa de Slytherin, eso es debido a la activación de la mesa de los cerdos, una mesa especial que se lleva sin usar casi dos siglos, esta mesa no solo aísla a la persona, también otorga cantidades de comida determinada haciendo que el alumno solo pueda comer lo que aparezca en la mesa, de esa manera se espera que aprenda modales y comprenda el significado del valor de la comida y que no se debe desperdiciar.

- Quiero hablar con mi mujer y mi hijo en privado si es posible.

- No hay problema señor Weasley, pero una última cosa antes de todo, este documento detalla el valor de la comida que ha desperdiciado su hijo en una noche de cena, espero que lo haga cambiar.

Dumbledore miraba aquello sin poder hacer nada, estaba furioso, no solo el joven Weasley no se había acercado a Potter, sino que también su forma de ser le podría incluso alejar. Nada estaba saliendo bien y todo había comenzado desde la llegada de Adriano Peverell, el mundo estaba cambiando y mejorando sin su ayuda, la gente era más sociable entre ellos, los criminales eran condenados duramente sin oportunidad de segundas oportunidades y por último Harry Potter, el arma que necesitaba para derrotar a Lord Voldemort se escapa de sus manos. Mientras Arthur en una sala privada miraba a su hijo y a su mujer.

- Esto es todo culpa tuya Molly, siempre he visto como tratabas a Ron, como a pesar de que hacía cosas mal le defendías, pero se acabo, no voy a pagar por un hijo que no aprecia lo que le ofrecen, en una noche ha gastado el mismo dinero que yo me gasto en comida en una semana.

- Es un niño, tiene que crecer, además debemos evitar que nuestro querido hijo este en esa casa infestada de futuros magos oscuros.

- Eres estúpida Molly, acaso no recuerdas que Peter Pettigrew el hombre responsable de la muerte de los Potter era un Gryffindor, crees que la casa designa como va a ser una persona, son las elecciones de la gente lo que determinan su futuro.

- Dumbledore siempre ha defendido a los Gryffindor sobre los Slytherin, puede ser que algunos miembros sean buenos, pero el director no puede equivocarse.

- Que yo sepa Dumbledore es humano al igual que la gente de esta sala, los humanos cometemos errores sin depender de la edad que tengamos y Dumbledore claramente también los ha cometido, como jefe del Wizengamot debería haberse acordado de dar un juicio a Sirius Black, de respetar el testamento de los Potter, es la persona de la que ahora mismo menos podemos fijarnos.

Para Molly aquellas palabras eran como una herejía, el director era una persona de gran bondad, líder de la luz, pero no quería hacer un espectáculo en el castillo, sabía que dentro de poco el director recuperaría el poder que había perdido.

- Voy a ir a hablar con el profesor Snape sobre el castigo de nuestro hijo, espero que mientras tanto no te atrevas a decir que sus acciones son las correctas, nuestro hijo debe cambiar para no ser el primer Weasley en estar en la mesa de los cerdos o peor ser expulsado de Hogwarts, dado que Charlie esta aquí como profesor voy a hablar con él para que te vigile.

Arthur salió dejando asustado a su hijo, el muchacho nunca había visto a su padre tan enfadado, normalmente era su madre quien se enfadaba pero luego siempre le perdonaba. El problema era que su hermano Charlie no lo dejaría en paz y tendría más dificultades.

- No te preocupes Ron, de momento haz caso a lo que te dicen, estoy segura de que Dumbledore se ocupara.

- Esta bien mama.

- Una cosa ¿te has podido acercar a Harry Potter?

- En el tren no lo encontré, en realidad si, pero no lo reconocí ya que no tenía el aspecto que tu me dijiste.

- No pasa nada, estoy segura de que podrás hacer que te seleccionen en Gryffindor para de esa manera estar con él.

- Pero es que no esta en Gryffindor, esta en Ravenclaw.

- Entonces vigila al muchacho de momento, debes intentar acercarte a él, necesitamos que nuestra familia este congraciada con él para que tu hermana lo tenga más fácil para casarse con el vástago Potter y de esa manera tener acceso a su fortuna.

- ¿Algo mas mama?

- Nada más, hablare con Dumbledore en cuanto pueda para hacerte saber si hay algún otro asunto.

El joven asintió y se fue a su habitación a ducharse y cambiarse de ropa, mientras Molly Weasley maldecía de como su hijo había empezado el colegio, tendría que hablar con Dumbledore para comprender que estaba pasando, por suerte su marido se iría a trabajar y tendría tiempo de sobra para hablar con el director. La mujer llego al despacho del director de Hogwarts, allí el hombre la estaba esperando.

- Molly pasa, toma asiento.

- ¿Que ha pasado Albus? Ron me dice que no ha podido reconocer a Harry Potter.

- No te pude avisar, nuestros planes de que el joven Potter fuera manipulable e influenciable se han desviado bastante, me he enterado que el muchacho no ha sido maltratado y odiado como pretendía, al contrario, es un joven integro, con la cabeza bien puesta, pero lo peor de todo es que Peverell tiene la custodia del muchacho, la familia se ha ido del país por el trabajo de Vernon Dursley y la idiota de Petunia firmo los papeles para entregar el cuidado a Adriano Peverell que seguramente le haya estado enseñando para que sea consciente de su herencia.

- ¿Que debemos hacer?

- Haré que Ronald se acerque al muchacho para que se congracie con él, debemos enseñar a Potter que nosotros somos la mejor opción para él.

La señora Weasley entonces uso la chimenea para ir a su casa y recoger a su hija de la casa de los Lovegood, no quería que su pequeña pasara mucho tiempo con esa familia, no por la hija o el padre, sino por Selene Lovegood, era una mujer practicante de las antiguas artes y tradiciones mágicas que Dumbledore había prohibido, si el hombre lo había echo así tendría alguna razón, aunque ahora algunas de esas tradiciones hubiesen vuelto ella haría lo que el director dijera.

Los alumnos comenzaron sus clases ignorantes a la reunión con los padres de dos de los alumnos, algunos alumnos de sangre pura no querían ir a introducción al mundo muggle, pero una clara advertencia de sus profesores les hicieron reconsiderarlo. Para Harold tocaba ir a la clase de introducción al mundo mágico, era cierto que sabía ya sobre esa clase, pero debía hacer creer a la gente que estaba recién introducido al mundo mágico gracias a Adriano al haber tomado su tutela. En una de sus primeras clases ya con el resto de alumnos tomo asiento junto a Susan nada más entrar al aula, lo hizo a tiempo de evitar que Ron lo intentara. Mientras sacaba su grimorio y sus libros podía notar las miradas de varios de sus compañeros, algunos por quien era y otros debido al grimorio que tenía en sus manos. Hermione Granger tenía pensado acercarse a Harold para saber porque no estaba usando varita cuando entro la profesora.

- Buenos días alumnos, soy Ariana Brander, seré vuestra profesora de transformaciones desde el primer año al cuarto año, debéis entender que esta materia es una de las más difíciles y complejas del mundo mágico, un error puede salir muy caro por lo que espero total atención y concentración en mi clase.

Los alumnos miraron a su profesora, estaba claro por sus palabras que no era alguien con quien tontear o cometer algún error. La mujer decidió comenzar con que los alumnos tomaran una gran cantidad de apuntes y anotaciones, tras eso les dio el que sería su primer ejercicio de transformaciones practicas, convertir una cerilla en una aguja, tras enseñar las palabras mágicas y el movimiento de varita los alumnos se pusieron a practicar. Para Harold sería algo más difícil, debía concentrar su magia y decir las palabras, necesitaba una gran cantidad de magia al no tener que realizar un movimiento de varita. Tras varios intentos fue Harold quien consiguió la transformación completa al quinto intento, al ser el primer alumno en conseguirlo la profesora lo enseño al resto de alumnos.

- Bien hecho señor Potter, veinte puntos para Ravenclaw, quiero que ahora descanse, al usar un grimorio debe usar más magia por lo que su núcleo mágico tiene que recuperarse.

- ¿Que puedo hacer entonces?

- Quiero que te dediques a leer las notas para realizar el ejercicio contrario, pero solo leer.

- Si profesora.

Los alumnos continuaron intentando convertir su cerilla, al final de la clase Daphne, Neville, Susan, Blaise Y Hermione consiguieron convertir una parte de su cerilla pero no al completo, la profesora dio a cada alumno cinco puntos por haber estado tan cerca. La única que no estaba contenta con el resultado era Hermione, ella siempre había sido la primera de su clase y Harry Potter le estaba ganando, tendría que trabajar más. Se acerco al muchacho mientras se dirigían a la siguiente clase.

- Hola Harry ¿Como lo has hecho?

- Lo primero que debes saber es que mi nombre es Harold, el termino Harry es un diminutivo que solo se usa en términos afectivos por mis seres queridos y yo apenas te conozco.

- Pero los libros dicen que tu nombre es Harry.

- Unos libros que son ilegales, unos libros que han sido retirados o cambiados, esos son los libros que tu lees.

- No es justo, encima usas un método para usar magia que no debería ser legal.

- En que se basa para decir eso señorita Granger - esas palabras provinieron de Adriano Peverell que estaba despejando su primera clase del día para que los alumnos de primero tuvieran su clase de DCAO con el profesor que se encargaba de los alumnos de los primeros años - que el señor Potter no use una varita no quiere decir que no sea ilegal, cada mago debe buscar el método que mejor le conviene.

- ¿Y por qué el señor Ollivander no nos lo dijo?

- Es muy simple, ¿usted le pregunto al fabricante sobre algún otro método de lanzar magia?

- No profesor.

- ¿La profesora o profesor que le acompaño vio que usted necesitara otro sistema?

- No profesor.

- Pues ahí lo tiene, si ni Ollivander ni el miembro del profesorado vieron necesario que usara otro medio de lanzar magia es que usted necesita varita, ahora a clase.

Hermione Granger no dijo nada más, por algún motivo aquel hombre no le gustaba, pero tenía entendido que era alguien muy poderoso dentro del mundo mágico por lo que no replico. Entro a su siguiente clase esperando ser la mejor como debía ser.

Las clases continuaron tranquilas, Harold fue uno de los mejores alumnos de su año, el junto a sus amigos formaron un pequeño grupo de estudio donde compartían ideas y se ayudaban unos a otros. Ron intento entrar en el grupo pero fue rechazado rápidamente ya que lo único que hacia era intentar hablar con Harold, pero siempre llamándolo Harry y siendo grosero con los otros compañeros. Una vez en los pasillos se puso tan pesado que Harold perdió la compostura.

- Calla de una vez Weasley, estoy cansado de que no dejes de seguirme.

- Vamos Harry, te puedo asegurar que podemos llegar a ser los mejores amigos, cuando me cambien de casa no tendrás que estar cerca de esos Slytherin.

- Ronald - el muchacho palideció al escuchar la voz de su hermano Charlie Weasley, profesor de cuidado de criaturas mágicas una de las optativas a partir del tercer año - continua con ese comportamiento y tu estancia en Hogwarts va a ser más que corta.

- Pero Charlie - no pudo terminar ya que su hermano mayor lo volvió a interrumpir.

- Ahora soy para ti profesor Weasley, puede que seamos hermanos, pero la educación y el respeto no debe faltar.

Ron estaba furioso al ver que sus planes para acercarse a Harry Potter no servían, le daba igual que dijera que su nombre era Harold, tanto su madre como Dumbledore le dijeron que lo llamara Harry y lo seguiría llamando así.

Por otro lado Hermione Granger estaba frustrada al no haber podido entrar ella en el grupo de estudio, claro que tenía los conocimientos y el potencial, pero tras una reunión en la que no aceptaba que los libros se interpretaran de distinta manera a la suya lo dejo, ella tenía que escribir las cosas tal y como venían en los libros y los demás resumían sus trabajos, a pesar de todo obtenía peores notas y eso le enfadaba.

Al cabo de varias semanas de clases los profesores, jefes de casa y el director se reunieron para hablar sobre el inicio del curso, era lo normal para comprobar el desempeño de alumnos y profesores en el inicio del curso. Fue Dumbledore quien inició la conversación.

- Bienvenidos a esta primera reunión de este año escolar, como siempre empezaremos por los primeros años, profesora McGonagall.

- Debo decir que estoy orgullosa de varios de mis alumnos, Neville Longbottom es el primero de los Gryffindor junto a la señorita Hermione Granger.

- Mis mejores primeros años son Susan Bones y Hannah Abbott - hablo la profesora Sprout, jefa de Hufflepuff - las dos son trabajadores e inteligentes.

- Yo tengo que decir que debo dar las gracias por tener al señor Potter en mi casa - dijo el profesor Flitwick hablando de sus Ravenclaw - junto a Tracey Davis son los mejores de su año.

- Daphne Greengrass y Theodore Nott son mis mejores alumnos de primer año - termino el profesor Snape con los alumnos de primer año - inteligentes, disciplinados y buenos estudiantes.

- ¿Como están llevando los sangre pura nuevos los cambios en las materias? - el profesor Peverell pregunto - ¿alguno esta dando problemas?

- El señor Malfoy los dio al principio, pero cuando Severus, como es su padrino, decidió hablar con él parece que se ha calmado.

- Es cierto lo que dice Pomona - dijo el profesor de pociones ante las palabras de la jefa de Hufflepuff - el junto con un grupo de alumnos intentaron sabotear las clases, pero tras una perdida de puntos y varios castigos se han calmado.

La reunión termino cuando se dieron los informes de los alumnos de séptimo año y su desempeño, antes de salir Dumbledore pidió a Flitwick si podría reunirse con el señor Potter en su despacho.

- ¿Se trata de algún asunto escolar director? - pregunto Adriano acercándose que había estado atento a la conversación - sabe que el señor Potter no esta interesado en reunirse con usted debido a su sellado del testamento y el daño causado.

- Lo se, por eso quiero reunirme con él, para poder explicarme.

- Le voy a preguntar, pero debe tener en cuenta que la reunión se celebrara estando yo allí o el profesor Flitwick.

- Entendido.

Dumbledore maldijo al hombre, debido a sus interferencias no conseguía acercarse lo suficiente al joven Potter para de esa manera lanzar sobre él los hechizos necesarios para controlarlo, no necesitaba a un Harry Potter como primero de la clase, sino a un alumno mediocre con potencial mágico necesario para drenar su núcleo lentamente y de esa manera cuando derrotara a Lord Voldemort fuera más fácil acabar con el muchacho. Al rato Adriano le informo que el señor Potter de momento no estaba interesado en hablar con él, había causado un daño muy grande y la confianza sería difícil de recuperar. Esa conversación tuvo lugar junto a varios alumnos incluyendo a Hermione Granger, la muchacha no podía creer que Harry rechazara hablar con un hombre como Dumbledore, sería una gran oportunidad, estuvo increpándolo varias veces por pasar esa oportunidad, pero cuando varios profesores le castigaron y perdió puntos para Gryffindor dejo de molestar. De todos modos aquel comportamiento no paso inadvertido para Dumbledore que hizo llamar a la muchacha a su despacho, algo que la muchacha accedió encantada. Cuando Hermione Granger llego al despacho se quedo asombrada ante la cantidad de objetos y libros raros.

- Bienvenida señorita Granger, gracias por venir.

- Para mi es un honor director, conocer en persona a un mago de su calibre es maravilloso.

- Estoy seguro que quiere saber el motivo por el que la he llamado y es que necesito su ayuda en unos asuntos.

- ¿En que puedo ayudarle?

- Se que has intentado entrar en el grupo de estudio formado por Harry Potter y algunos de sus amigos.

- Si profesor, pero me expulsaron.

- Quiero que intentes crear tu propio grupo para ayudar a varios alumnos a tener mejores notas, entre ellos Ron Weasley, necesito que lo hagas para que si tu grupo mejora más que el de Harry se vea que tu método es mejor y de esa manera puedas ser tu la líder de los dos grupos.

- Será para mi un honor director.

- Eres una muchacha lista, inteligente, con gran potencial, pero el problema es que necesitas apoyos y algunos herederos de sangre pura a tu lado pueden ser muy valiosos.

- Lo he comprendido director Dumbledore.

- Además, si os reunís en la biblioteca a la vez que el grupo de Potter quiero que me informes de lo que aprende el otro grupo para poder intervenir por si es peligroso.

- Todo claro.

Le dio varias indicaciones de las personas con las que podría reunirse, por lo que sabía el grupo de Potter se reunían casi todas las tardes y estaba compuesto no solo por alumnos de primer año, sino también algunos de tercer año como eran los gemelos Weasley, le gustaba que por fin alguien de la familia Weasley estuviera cerca del muchacho, pero los gemelos eran demasiado independientes y necesitaba de alguien que le fuera fiel.

Por otro lado Remus Lupin había regresado a Inglaterra tras estar varios años fuera del país, por su condición de hombre lobo le era muy difícil poder trabajar en su propio país por lo que a duras penas y con penurias debido a su falta de dinero había viajado para poder el titulo de maestro de DCAO. Pero ahora regresaba tras haber recibido la noticia de que Sirius Black, el que creía responsable de la muerte de los Potter en verdad era inocente, tenía que verlo por si mismo, tenía que ver al amigo que había abandonado, ver al hijo de sus amigos al que según Dumbledore estaría bien cuidado, pedirle al hombre que había sido su mentor para que le diera trabajo, que le había ayudado a ser alumno de Hogwarts. Llego a Grimmauld Place la casa de Sirius, no sabía si estaría allí, pero era el único lugar donde podría comprobar si su amigo estaría allí. Se acerco y toco al timbre de la casa familiar de los Black.

Sirius se encontraba en la casa donde se había criado, desde que era un hombre libre su única preocupación aparte de estudiar para ser Lord Black era que los años de abandono de la mansión familiar fueran remediados. Al principio cuando entro se dio cuenta de que la suciedad y el polvo abundaban, a pesar de que Kreacher, el elfo domestico de la familia Black, se encargaba de limpiar la soledad y la vejez le hicieron algo loco, solo estaba él con el cuadro de su difunta madre que lo único que hacía era despotricar sobre la caída de la casa Black. Para su madre la importancia de la sangre pura era de gran importancia por lo que cuando se había juntado como amigo con James Potter y había acabado en Gryffindor tuvo que sufrir un infierno. Le dio gran gusto cuando al regresar su madre vio el anillo que lo acreditaba como jefe de la casa Black y se puso a insultar a su vástago, incluso Kreacher al principio no quería a Sirius allí, pero por la magia de la familia no le quedaba más remedio que obedecer. Al ver como estaba la casa lo primero que hizo Sirius fue contactar con Gringotts para limpiar la casa de objetos oscuros y peligrosos, fue una gran sorpresa cuando encontró un medallón con el escudo de Slytherin repleto de magia oscura que resulto ser un horrocrux, gracias a que fue destruido por los duendes el comportamiento de Kreacher cambio. El elfo antes resentido, estaba contento por la destrucción del objeto que su amo Regulus le había encomendado, de esa manera Sirius se entero de que al final su hermano murió luchando por detener a Lord Voldemort. A partir de ese momento Kreacher con ayuda de otros elfos que Sirius llamo ayudaron a limpiar por completo la casa, era cierto que de vez en cuando se encontraban sorpresas oscuras pero poco a poco iba siendo un lugar habitable. Aquel día se encontraba leyendo el periódico cuando escucho el timbre de la puerta, como estaba en la sala de estar salió el mismo a abrir para ver quien era, su sorpresa fue mayúscula al ver allí de pie a su antiguo compañero Lupin, entraron en la sala y fue Sirius quien comenzó a hablar.

- Vaya quien aparece, ha pasado mucho tiempo Lupin.

- Sirius yo no se que decir, cuando leí la prensa no me podía creer lo que estaba viendo y quería saberlo con mis propios ojos.

- Ahora te lo crees, ahora te crees que era inocente, tras diez años por fin te acercas, cuando si hubieras hablado yo no hubiera pasado esos años en la cárcel.

- No se de que estas hablando, yo no sabía del cambio de guardián.

- Pero sabías sobre que yo era el padrino mágico de Harold, fuiste testigo del ritual, por lo tanto sabías que yo no podría causar ningún daño al muchacho ni a sus padres.

- Las pruebas estaban todas en tu contra, hasta Dumbledore lo admitió.

- Claro, el gran Dumbledore, el hombre que sello el testamento de James y Lily, el testamento donde se declaraba del cambio de guardián, que incumplió la última voluntad de los Potter al mandar a Harold con Petunia, por suerte ha sido cuidado, pero tu conocías el odio de Petunia por su hermana y sabías que nunca hubiera debido ir a ese lugar.

- Vale que Dumbledore cometió errores, pero ese no es motivo para estar enfadado.

- Te das cuenta de que como jefe del Wizengamot ese hombre al que tanto admiras debía aunque yo hubiera sido culpable haber realizado un juicio, un juicio que no tuve, fui arrojado a Azkaban sin posibilidad de defenderme, tuvo que ser un extraño el que me ayudara, fue Adriano Peverell quien tras introducir a Harold al mundo mágico se encargo de defenderme, me alegro de que eso hombre tenga la tutela de mi ahijado por mucho que no le guste al viejo.

Remus estaba sin palabras, Albus Dumbledore había ayudado a mucha gente, Sirius simplemente no entendía solo por unos fallos que el director siempre buscaba el beneficio de todos.

- Dime Lupin ¿donde están tus lealtades? ¿con el director? ¿o con tus amigos que te apoyaron en las dolorosas noches de luna llena?

- Tengo que pensarlo, lo único que ahora quiero es hablar con Harold.

- Pues para hacerlo tendrás que hablar con Adriano, por mi parte espero que te des cuenta de que seguir fielmente a Dumbledore solo lleva al dolor, lo he aprendido de la peor forma y tengo en cuenta que si alguna vez vuelvo a confiar en ese hombre no será fácilmente.

Remus se puso de pie y salió de la casa cuando Sirius le hablo desde la puerta.

- Debes saber que James y Lily te dejaron algo en su testamento, quizás deberías ir a Gringotts para que veas quienes son las personas a las que debes ser fiel.

Tras esas palabras Sirius cerro la puerta para contactar con Adriano sobre le regreso de Lupin a Inglaterra, mientras tanto Remus decidió ir directamente a hablar con Dumbledore, tenía que ver al hombre para entender su punto de vista. Cuando llego al castillo fue al momento recibido por el director.

- Mi querido hijo, me alegra verte.

- Director gracias por recibirme, quería hablar con usted.

- Me imagino que te has enterado de la liberación de Sirius, un lamentable error por mi parte al sellar el testamento, pero no quería que el joven Harry tuviera magos a su alrededor para estar protegido.

- ¿Y lo de no darle juicio a Sirius?

- Sabes tan bien como yo que todas las pruebas estaban en su contra, no quería tener que revivir la dolorosa muerte de James y Lily, pero lamentablemente ni Sirius ni Harry comprenden y están resentidos conmigo.

- ¿Que hay de un hombre llamado Adriano Peverell? tengo entendido que es quien tiene ahora la tutela de Harold.

- Llego al mundo mágico hace ya unos cinco años, puede que tenga buenos motivos y planteamientos en varios ámbitos, pero esta resucitando tradiciones que no me gustan por el peligro que pueden causar, además, muchas de las leyes que ha sacado adelante pueden provocar que los sangre pura se vuelvan más peligrosos y no quiero eso por si Lord Voldemort regresa.

- Tendré que conocer al hombre en persona.

- Se encuentra aquí, esta dando clases de DCAO, lo lleva haciendo desde hace cinco años

- Vaya venía para solicitar ese puesto para el año que viene, me he sacado la maestría, pero ha dicho que lleva cinco años ¿que paso con la maldición?

- No lo se, parece ser que el profesor Peverell es bastante poderoso para evitarla, se encarga de dar clases de quinto a séptimo año.

- ¿Y los primeros años?

- Otro profesor, instauro un sistema para que los primeros cuatro años tuvieran unos profesores y los alumnos de quinto a séptimo otro, ese hombre a realizado cambios en la escuela, muchos cambios.

El director estuvo hablando con el hombre durante un buen rato, fue casi una hora en la que el director estuvo contando sobre los últimos años en el mundo mágico ingles. Para Remus tantos cambios eran abrumadores y por un lado entendía el punto del director. Debía hablar con el profesor Peverell para saber como era el hombre, para ver quien tenía razón si Dumbledore o Sirius. Fue al despacho del profesor que claramente lo estaba esperando ya que la puerta estaba abierta.

- Bienvenido señor Lupin, por favor pase.

- Gracias por recibirme profesor Peverell, tengo entendido que es usted el tutor de Harry por lo que me gustaría poder hablar con él con su consentimiento.

- Pues debe saber que empieza mal, el nombre del muchacho es Harold, no Harry, no quiero que se use un nombre que debilita al muchacho.

- No se lo que quiere decir.

- Debe saber que en nombre de una persona en el mundo mágico es poder, llamar a Harold por su diminutivo aunque sea de forma afectiva debilita el aura y el poder del muchacho.

- Eso no lo sabía.

- Es normal, durante años algunas enseñanzas se han retirado de Hogwarts, por suerte he vuelto a instaurar esas enseñanzas para que los jóvenes no pierdan sus tradiciones y su pasado.

- Pero no son esas tradiciones peligrosas, es cierto que no las he estudiado pero si una persona como Dumbledore con tantos años de estudios considera que no son adecuadas por algo será.

- Pero eso pasa al igual con todas las artes mágicas, según como se utilicen pueden servir para el bien como para el mal, esta el ejemplo de la maldición asesina.

- Por favor explíquese, no entiendo como puede ser usada para el bien esa maldición.

- ¿No sabe el origen de la maldición?

- Me temo que no profesor Peverell.

- Es cierto que la maldición asesina es un hechizo terrible, pero en su origen fue utilizada por sanadores y curanderos para evitar que sus enfermos agonizaran de dolor, imagínese una persona gravemente enferma sin posibilidad de curación, aquejándose día tras día de dolores espantosos que pide la muerte, acaso una persona piadosa no le concedería esa muerte.

- Es algo en lo que nunca me he parado a pensar, nunca había visto ese pensamiento aquí en Hogwarts.

- Es por eso que he querido recuperar esos conocimientos y tradiciones para el colegio, demostrar que la magia según usada puede variar.

- Me gustaría poder reunirme con Harold, pero aun no, debo meditar de lo que me ha estado hablando.

- Si quiere puede venir la noche del 31 de octubre, hemos restaurado la noche de Samhain, el joven Potter tiene pensado convocar a los espíritus de sus padres para hablar con ellos, estoy seguro de que si habla con James y Lilian verá todo lo que quiero decir.

- Entonces le puedo asegurar que vendré, no solo por mis amigos fallecidos, sino para si en verdad usted y Sirius tienen razón para disculpar mis errores pasados y mi confianza ciega en Dumbledore.

- Hay una última cosa que le quiero decir, Albus Dumbledore es y ha sido un gran mago, de eso no cabe ninguna duda, tan grande que un fénix eligió ser su familiar, pero los años y las guerras han cambiado al hombre, no se deje guiar por el brillo que fue, sino por el brillo que el futuro puede dar a conocer.

Remus entonces decidió salir del castillo, tenía mucho en lo que pensar. Por un lado estaba su fidelidad a Dumbledore por lo que le había ayudado, pero Sirius era su amigo, al igual que James, esos amigos que compartieron con él tantas noches de luna llena, que se convirtieron en animagos para poder estar con él en su soledad. Su siguiente objetivo fue Gringotts, allí fue informado de que aparte de varios casi medio centenar de galeones James y Lily le habían dejado suministro de poción matalobos para varios años, si el testamento se hubiera leído no hubiera pasado tantas penurias, veía como Sirius tenía razón y los errores de Dumbledore habían perjudicado también su vida. Solo esperaba la reunión con los espíritus de sus antiguos amigos para aclarar por completo sus ideas.

Según iban pasando las semanas del curso las preparaciones para Halloween y la noche de Samhain estaban casi completas, Dumbledore había intentado sutilmente evitar la segunda celebración, pero no le funcionaba, incluso Arthur Weasley a pesar de las quejas de su mujer, le dijo a su hijos que podían ir a Samhain si ellos querían, los gemelos aceptaron encantados como años anteriores al contrario que Percy y Ron que seguían fielmente a su madre. Para Dumbledore fue un problema cuando vio que la lista de alumnos para Samhain era aun mayor que el año pasado, muchos de los herederos que habían entrado ese año celebrarían la festividad incluyendo a Harry Potter, lo único que esperaba que con esa festividad pudiera hablar con los espíritus de James y Lily para que de esa manera pudieran cambiar la forma de ser del chico y de su padrino, de alejarse de un hombre tan peligroso como el creía que era Adriano. Pero todo cambio cuando Adriano impuso que todos los alumnos debían ir a las dos celebraciones a no ser que afirmaran motivos de causa mayor, Adriano lo expuso para que se conocieran las dos culturas algo que la mayoría del profesorado estuvo de acuerdo a pesar de las reticencias de Dumbledore.

La noche del 31 de octubre llego, el gran salón se preparo por la tarde para la celebración de Halloween, donde todo fue diversión, tras la cena todo cambio y se fue organizando para Samhain, muchos alumnos estaban expectantes debido a que se trataba de una celebración mágica que no se veía desde hacia años, los alumnos de primer año estaban en gran parte entusiasmados, la celebración de Samhain era algo que nunca habían visto, incluso Granger que apoyaba a Dumbledore tenía curiosidad por la antigua celebración.

Los alumnos y las personas invitadas estaban todos de pie, se encontraban en una posición que el profesor Peverell les había dicho, Dumbledore se dio cuenta claramente que la colocación de los alumnos ayudaría a un ritual de mayor poder, se coloco en uno de los lugares de mayor poder y cerca del joven Potter, de esa manera podría hablar con los difuntos padres del muchacho. Todos los alumnos y profesores vieron como las luces de la sala se apagaron, en su lugar unas esferas de energía surgieron, el brillo que emitían era de un color gris plateado demostrando el equilibrio entre la magia luminosa y la magia oscura, todos vieron como en ese momento el profesor Peverell desde el centro de la sala comenzaba el ritual para Samhain, pero lo que vio Dumbledore le asusto, la túnica que llevaba el hombre no era una túnica normal, se trataba de las vestimentas de sumo sacerdote de la magia antigua, la magia que había intentado abolir no por ser peligrosa, sino por que nadie le superara en poder y estatus. Sabia que era experto en esa magia como se mostraba en la maestría que había presentado al Wizengamot cuando reclamo sus títulos, pero era muy diferente ser maestro a ser sumo sacerdote, eso quería decir que al igual que con DCAO podría abrir cualquier escuela por el mismo siempre que tuviera los fondos necesarios y sabía perfectamente que los tenía.

Tuvo que interrumpir sus pensamientos cuando los cánticos de Adriano llenaron la sala, el idioma secreto de los antiguos druidas de aquellas tierras se escucho alto y claro, nadie sabía que significaban pero se notaba que el poder emanaba de cada palabra, de pronto todos notaron como las esferas de energía fueron poco a poco tomando forma de persona. Harold vio aquello con sorpresa, había leído libros sobre el ritual, pero una cosa era leer y otra verlo en persona, junto a él se encontraban Sirius y Remus, este último por petición de Adriano, no le importaba ya que solo esperaba que el hombre lobo no se aliara con Dumbledore tras aquella noche.

Los espíritus fueron apareciendo, delante de Harold dos figuras fueron emergiendo, dos figuras claramente reconocibles, Sirius agarro con suavidad el hombro del muchacho para que no se lanzara a abrazar a sus padres. De pronto las figuras de James y Lilian Potter estaban completas, una sonrisa entre fantasmal y cariñosa emergió de ellas antes de hablar.

- Mi pequeño Harold, es increíble ver como has crecido.

- Mama - dijo el muchacho entre lagrimas y luego miro a la otra figura - papa.

- Estamos muy orgullosos de en el hombre que te has convertido hijo, estoy seguro de que llegaras muy lejos.

- Gracias papa.

- Sirius, no te culpes, no teníamos forma de saber lo de Peter.

- Gracias por tus palabras James, se que tardare en volver a sentirme bien ya que la culpa sigue dentro, pero intentare superarla.

- Cuida de Harold y también cuídate tu Sirius.

- Lo haré Lily.

Por último miraron a Remus, el hombre lobo no aguanto más la tensión y se echo a llorar, eran lagrimas de arrepentimiento por haberse fiado de Dumbledore, lagrimas de dolor por haber traicionado a sus amigos, todo el mundo vio como los Potter en último lugar se acercaban a Dumbledore, el hombre puso su mejor sonrisa pero nada le tenía preparado para lo que iba a venir.

- ¡Te sientes orgulloso Dumbledore! - las palabras de Lilian se escuchaban por todo el salón - ¡tus errores llevaron diez años a un hombre inocente a la cárcel! ¡además como se te ocurre dejar a Harold donde Petunia!

- James, Lilian les puedo asegurar que lo hizo todo con la mejor intención, solo quería lo mejor para Harry.

¡Deja de llamarlo así viejo! - fue James quien intervino y alzo la voz aun más para que le escuchara todo el gran salón - ¡mi nombre es James Potter y solo voy a decir una vez lo siguiente, el nombre de mi hijo es Harold Potter, es el nombre que su madre y yo le pusimos al nacer, cualquiera que llame Harry a nuestro hijo sepa que lo único que hace es deshonrar nuestra memoria!

Esas palabras y el resto de la conversación dejaron a Dumbledore estupefacto, nunca se hubiera pensado que dos de sus alumnos más queridos le hablaran de esa forma, pero la conversación que había tenido lugar aquella noche, las palabras de James y Lilian no solo tendrían efecto en los alumnos. Entre algunos familiares de alumnos se encontraban algunos periodistas para informar sobre la noche de Samhain por lo que al día siguiente la prensa del mundo mágico se hizo noticia de lo sucedido. La prensa no daba cuartel al director de Hogwarts, gracias a una sola noche la popularidad de Dumbledore cayo a mínimos históricos, solo sus mas fieles seguidores y aduladores no creyeron que el hombre hubiera hecho algo malo, por ejemplo Molly Weasley mando varios vociferadores a Adriano Peverell para increpar por la restauración de Samhain y decía que los Potter nunca podrían haber dicho esas palabras tan feas del director a no ser que estuvieran hechizados por el profesor Peverell. Dado que los vociferadores nunca pasaron las salas del colegio el hombre no tuvo que escuchar la estridente voz de la mujer.

Al final las repercusiones para Dumbledore fueron que tuvo que abandonar su puesto como jefe del Wizengamot y como representante ingles de la ICW, fue un duro golpe para el hombre, usaba sus viajes a la ICW para intentar encontrar información sobre Adriano, pero ahora solo podría ausentarse en breves momentos y anunciándolo al profesorado, por lo que Adriano se podría llegar a enterar de sus viajes y no quería que el hombre supiera que lo estaba investigando, a pesar de que estaba seguro que el hombre sabía que intentaba investigar su pasado. El hombre decidió entonces reunir a aquellos que aun le eran fieles como Molly Weasley, Dedalus Diggle, Alastor Moody y un par más, los que sabía que nunca le traicionarían. Los reunió a todos en una pequeña propiedad secreta que tenía lejos de miradas indiscretas, allí guardaba algunos objetos que había incautado a lo largo de los años por según el ser demasiado peligrosos aunque más bien para poder tener el poder de esos objetos a su disposición para usarlos según le conviniera.

- Gracias por venir, he convocado esta reunión ya que los últimos acontecimientos me han dejado las manos atadas y necesito algo de ayuda.

- Hacia tiempo que no nos reuníamos Albus - dijo Moody serio - me imagino que necesitas ayuda para recuperar algo de popularidad.

- De eso me puedo recuperar con el tiempo viejo amigo, pero necesito que mientras los que podáis investiguéis a Adriano Peverell, mis movimientos están algo atados ya que quiero encargarme de vigilar las cosas en Hogwarts, no quiero dejar a ese hombre solo en mi colegio.

- ¿Has encontrado algo de ese hombre?

- He investigado sus años anteriores tras presentarse al Wizengamot, solo me he podido remontar unos años antes mientras se sacaba las maestrías de sus títulos, pero antes de ese nada, no se de donde ha salido.

- Investigaremos entonces, debemos parar a ese hombre cuanto antes.

Tras media hora la reunión dio por terminada, cada uno de los aliados de Dumbledore se dirigió a sus hogares, Alastor Moody llego a su casa y tras comprobar la seguridad como siempre fue a un espejo que tenía escondido en la pared, se trataba de un espejo comunicador.

- Adriano Peverell.

El espejo brillo y al cabo de unos segundos el rostro de Adriano apareció.

- Alastor ¿que pasa?

- Dumbledore ha convocado una reunión de sus más allegados.

El hombre le contó al profesor sobre los planes que tenía el director, para Alastor era difícil traicionar a su viejo amigo, pero se había dado cuenta con los años que sus errores y planteamientos con varios temas, no llevaban a ninguna parte favorable al mundo mágico, es más se lo ponían más fácil a las facciones oscuras. Había encontrado en Adriano Peverell al hombre en quien seguir, a quien ayudar sabiendo que estaba dispuesto a luchar al máximo sin dar concesiones a los magos oscuros como pedía Dumbledore, ese modo de pensar les había estado a punto de costar la última guerra y solo por la derrota de Voldemort a manos de Harry Potter se habían evitado más muertes.

Narcissa Malfoy era una mujer orgullosa, había amado a su hijo y a su marido, pero aquello con los años se había ido esfumando, su marido no le era fiel y su hijo lo único que hacia era seguir los pasos de su padre al que idolatraba como a un dios que todo podía. Fue ese motivo el que le llevo a aceptar la petición de Isabella Zabini para ser una de las mujeres del aquelarre de Adriano Peverell, había disfrutado del sexo como hacia años no disfrutaba y sabía que seguiría disfrutando durante mucho tiempo. Cuando había visto que Ariana tenía ya su propia aprendiz, decidió pasar a la acción y conseguir para ella a su sobrina Nymphadora Tonks en su aquelarre. Se preparo en una pequeña casa que había adquirido donde poder estar tranquila, el lugar estaba escondido bajo el hechizo Fidelio y ella era la guardiana secreta. Mando una carta a la joven donde le pedía que se reuniera con ella, el mensaje estaba preparado para destruirse tras ser leído y de esa manera que nadie más supiera donde se iban a reunir. A la hora acordada la joven que estaba en su primer año de la escuela de aurores llego y saludo a su tía.

- Tía Narcissa ¿que tal todo?

- Magnífico Nymphadora, ¿cómo esta tu madre? ¿qué tal la escuela de aurores?

- Mama esta bien, acostumbrándose a tener que volver a tener el apellido Black como Sirius la readmitió en la familia al igual que a mi, la escuela bien, esta siendo duro pero ya me estoy acostumbrando.

- Es por eso que te he pedido que vengas, quiero ayudarte a aprender el estilo de lucha de la familia Black, más en concreto el estilo de Artemisa Black, la mujer de nuestra familia que ideo su propio estilo de lucha ajustándolo al de las mujeres de la familia.

- Madre me ha hablado de él, pero ella no llego a aprenderlo al ser expulsada.

- Y a pesar de su reincorporación me ha dicho que ya no esta interesada en aprenderlo, ya que tiene su propio estilo, he decidido enseñarte ese estilo.

- Estaría encantada tía Narcissa ¿cuando quieres que empecemos?

- Si te parece bien ahora mismo, te puedo ir enseñando las posiciones básicas.

Narcissa entonces se puso en pie, para excitar lentamente a su sobrina fue tocando con sus dedos algunos puntos determinados de su cuerpo, eran zonas que nadie pensaría que servirían para excitar pero como sacerdotisa la mujer sabía lo que hacia. Nymphadora no sabía lo que le estaba pasando, poco a poco por motivos que no entendía se sentía más relajada, incluso más excitada, su tía solo le ayudaba para que se colocara en la posición adecuada de aquella postura de lucha enseñada a las mujeres de la familia Black durante los últimos tres siglos, era un estilo que normalmente aprovechaba la flexibilidad que tenían las mujeres frente a los hombres. Estaba tan relajada que no se dio cuenta hasta que ocurrió de como su tía la colocaba de pie frente a ella y besaba con pasión sus labios mientras acariciaba su entrepierna, Nymphadora al cabo de unos segundos se retiro entre sorprendida y extasiada ante lo que había pasado.

- Acaso pensabas que no iba a querer algo de ti sobrina, pues voy a tomar tu cuerpo completamente para saborearlo.

Para Nymphadora no era la primera vez que una mujer la besaba, ya lo había experimentado en Hogwarts, pero lo que en verdad la impresionaba era que fuera su propia tía, apenas tuvo tiempo de responder cuando de nuevo sus labios se juntaron, la muchacha sabiendo que no podría detener a su tía se dejo llevar y correspondió al beso abriendo levemente su boca para que sus lenguas se entrelazaran, al ver que su sobrina estaba dispuesta empezó a desabrochar la túnica de la joven, con calma mientras se besaban se fueron quedando desnudas, la aprendiz de auror se sonrojo pero era algo que a Narcissa le hizo gracia, la mujer se puso de rodillas delante de su sobrina y empezó pasando su lengua y sus dedos por la vagina de la joven que se estremeció de placer ante los actos de su tía. Narcissa entonces con un movimiento de varita envió a Nymphadora a la cama que tenía en la sala donde poco a poco habían ido entrando, la joven se quedo tumbada y al momento la señora Malfoy se abalanzo sobre ella con furor y pasión, se besaban mientras un par de dedos de Narcissa se introducían en la vagina de su sobrina.

- Venga Nymphadora, muéstrame de lo que eres capaz, veamos si puedes aguantar el ritmo.

- No pares tía Narcissa - dijo jadeando de placer - estoy a tu disposición.

- Claro que lo estas, en este día vas a ser mía, va a ser el primer encuentro de muchos que tu y yo vamos a tener querida.

Narcissa mordisqueo los pezones de su sobrina e introducía sus dedos en aquella joven vagina para hacerla disfrutar, al cabo de unos minutos con un movimiento de varita un consolador de unos 20 cm apareció en su otra mano y se puso a penetrar a la muchacha con él mientras la seguía besando y mordiendo en los pezones y en los labios. El placer que le provocaba su tía hizo que sus fluidos vaginales salpicaran por la cama a los pocos minutos por lo que Narcissa decidió parar.

- Esperaba algo más querida, parece que tengo mucho que enseñarte.

- Ha, ha sido mag, magnifico - con la voz entrecortada la joven intentaba incorporarse - ¿qué mas tienes pensado hoy?

- Creo que es hora que muestres lo que eres capaz con esa lengua cielo, hoy puedes usar tus dedos para adquirir practica.

Se coloco de rodillas frente a su sobrina, Nymphadora no sabía que decir, era algo raro estar teniendo sexo lésbico con su propia tía, era cierto que en el mundo mágico las relaciones entre gente del mismo sexo al igual que las relaciones entre familiares estaban mejor vistas que en el mundo muggle, pero una cosa era decirlo y otra cosa hacerlo. Uso su lengua y sus dedos en la vagina de Narcissa, lo hizo lo mejor que pudo para dar placer a la mujer, mientras su tía disfrutaba del poco placer que le daba su sobrina, pero ya iría perfeccionándose.

- No esta mal, te falta practica Nymphadora, pero poco a poco iras cogiendo manejo.

- ¿Y ahora?

- Pues tienes que decidir si quieres ser mi aprendiz, no solo en duelo, sino en todo lo relacionado con la magia de la fertilidad.

- ¿Sacerdotisa?

- En efecto cielo, pero para saber más debes prometer y jurar por tu magia que no hablaras de lo que ha pasado hoy aquí o de lo que va pasar.

- Yo Nymphadora Tonks, juro por mi magia obedecer y servir a Narcissa Malfoy para que sea mi maestra.

Tras el juramento Narcissa le explico sus nuevas obligaciones a Nymphadora, también le hablo de las otras sacerdotisas y del sumo sacerdote, decir que la joven estaba sorprendida al saber que el que había sido profesor de DCAO era alguien tan importante le había sorprendido. Sabía que era maestro de la magia antigua, pero ahora se enteraba que era el sumo sacerdote de esa disciplina y de la fertilidad.

En Hogwarts mientras paseaba por los pasillos Adriano sintió al nuevo aprendiz de Narcissa, al concentrarse y ver de quien se trataba estuvo a punto de caerse al suelo de la risa, aunque fue capaz de mantener la compostura y una sonrisa ilumino su rostro. Debía reconocer que nunca se lo hubiera esperado, era cierto que Nymphadora siempre había sido impetuosa, apasionada y siempre disponible a aprender más, en su otra vida que había sido controlada en parte por Dumbledore le había sido más difícil, por lo que aunque hubiera posibilidades las que fueran, eran escasas.

De pronto mientras pensaba en la joven Tonks sintió como su anillo brillaba, era que le estaba llegando un mensaje de uno de sus aliados, se trataba de Nicolás Flamel. Fue a su despacho rápidamente y desde allí usando la chimenea llego a la mansión de la familia Flamel donde los estaban recibiendo Nicolás y Perenelle Flamel, fue el hombre quien inicio la conversación.

- Gracias por venir Adriano.

- No hay problema ¿ha pasado algo?

- De hecho de momento no, pero hace unos días sentimos como alguien estudiaba las salas y protecciones de la mansión.

- ¿Has reconocido la firma mágica?

- Eso es lo extraño, hay dos firmas distintas en un mismo cuerpo, parece posesión.

- ¿Puedo estudiarlas? - pregunto Adriano aunque sabía de quien se trataba - quizás así discernamos de quienes son las firmas mágicas.

Tras varios hechizos Adriano termino su análisis.

- Una de las firmas es de Quirinus Quirrell, la otra la de la posesión es de Tom Riddle, más conocido como Lord Voldemort.

- Por eso me sonaban las firmas, la de la posesión por eso la conozco, de cuando Voldemort hace años intento convertirse en mi aprendiz.

- ¿Cuando paso eso?

- Fue poco después de solicitar y serle denegado el puesto de DCAO por Dumbledore, pero como estaba avisado del hombre en que se había convertido Tom Riddle también se lo negué.

- No creo que ahora ese hombre venga para ser tu aprendiz - hablo Perenelle por primera vez en la conversación – más bien quiere algo que nosotros poseemos.

- La piedra filosofal, la quiere seguramente para crearse un cuerpo nuevo o retomar su antiguo cuerpo con algún ritual.

- ¿Que tenéis entonces pensado hacer? - pregunto Adriano a Nicolás ahora que sabía que la piedra era el objetivo de Voldemort.

- Si es posible y quieres te pedimos que la guardes en el castillo Peverell, no tiene forma de llegar al plano donde se encuentra, nosotros también con tu ayuda fortaleceremos las protecciones de nuestra mansión para que de esa manera si vuelve a intentar entrar estemos mejor preparados.

- Me parece correcto, pues ahora lo que debo hacer es avisar a Dumbledore de lo que ha pasado, es un asunto grave y no quiero mantenerlo al margen.

- Me parece correcto, Albus y tu habéis chocado en algunos ideales, pero ninguno queremos el triunfo de Tom Riddle.

- Primero llevare la piedra al castillo y luego hablare con Dumbledore.

Adriano entonces se despidió de los Flamel y usando la chimenea regreso a Hogwarts, ya en el colegio creó un duplicado mágico que se encargaría de llevar la piedra al castillo y en una sala secreta la guardaría añadiendo múltiples hechizos y barreras, como el poder para crear esas protecciones iba a ser gran el duplicado desaparecía al momento de terminar. Mientras el verdadero Adriano fue al despacho de Dumbledore para hablar con el director, el hombre dejo paso al profesor a su despacho.

- ¿Pasa algo Adriano?

- Debe saber que Tom Riddle ha hecho su primer movimiento en mucho tiempo, ha intentando entrar donde los Flamel a por la piedra filosofal.

- Sabía que tarde o temprano pasaría, estaba seguro de que no se había ido por completo ¿qué tiene pensado hacer Nicolás con la piedra?

- Me la ha dado a mi, la he guardado en el castillo Peverell, sus protecciones son tan fuertes o más que las de Hogwarts, nunca alcanzará allí la piedra.

- Es una buena idea, gracias por avisar.

- Se lo hago saber ya que parece que esta poseyendo a Quirinus Quirrell, por si entre nuestros contactos averiguamos donde esta y podemos detenerlo antes de que escape, debemos acabar con él cuanto antes.

- Estoy de acuerdo Adriano, te mantendré al tanto.

El profesor salió del despacho sabiendo que Dumbledore estaba frustrado, al director le hubiera gustado tener la piedra para usarla como señuelo y poner una prueba al joven Harold, pero esta vez no pasaría, no se quería imaginar lo que los padres pensarían que un artículo tan poderoso como la piedra iba a ser guardado en un colegio donde había muchos niños, posibles victimas o rehenes de quien quisiera llevarse la piedra.

Dumbledore fue a su cuarto maldiciendo a Nicolás, algo tan importante lo debería haber consultado con él y no con ese maldito advenedizo Peverell que lo único que hacía era estropearle los planes, había intentado localizar el castillo Peverell sin éxito, sabía que se encontraba en otro plano, pero las protecciones eran en verdad mayores que las de Hogwarts, ya que aunque las defensas del colegio habían sido añadidas por cuatro de los magos más grandes de la historia, el castillo Peverell además de tener los poderosos conocimientos de los tres hermanos que poseyeron las reliquias de la muerte, fueron aumentadas generación por generación usando cada tipo de conocimiento posible. Como le encantaría poder tener en su posesión aquel lugar, lleno de tantos conocimientos que obtener, siglos de poder y de magia junto a seguramente objetos mágicos que rivalizarían y superarían los que él tenía en sus manos. Debía localizar a Voldemort para de esa manera poder darle el conocimiento que necesitaba para regresar, le venía bien que el mago oscuro regresara para él ser otra vez aquel al que temía y de esa manera recuperar su poder y prestigio.

Quirinus Quirrell se encontraba en los exteriores de la mansión Flamel, tenía la misión de intentar entrar en la mansión del alquimista para conseguir la piedra filosofal para su señor Lord Voldemort cuya alma se encontraba dentro de él para albergarlo.

- Maestro, estamos de nuevo en la mansión, han reforzado la seguridad.

- Noto la magia, noto las barreras, no son solo magia Flamel, de alguna manera se han agregado aun más protecciones.

- ¿Como entraremos entonces maestro?

- No te inquietes Quirrell, no hay barrera que pueda detener a Lord Voldemort, nos haremos con la piedra y cuando tenga mi cuerpo serás colmado de poder y riquezas.

- Obedeceré a Lord Voldemort para demostrar mi valía.

- Debemos movernos, las barreras están preparadas para sentir si alguien se acerca a ellas, debemos averiguar quien esta ayudando a Flamel.

- ¿No es Dumbledore?

- No es la firma mágica del viejo, alguien esta colaborando con los Flamel y claramente es muy poderoso.

- ¿El tal Adriano Peverell?

- Es posible Quirrell, no es una magia normal.

Quirrell desapareció del lugar y llego a las afueras de la que era la mansión familiar de la familia muggle de Lord Voldemort, por mucho que despreciara sus orígenes era hijo de un sucio muggle, además, la mansión Riddle unida a la fortuna que había encontrado en ella le había ayudado en gran medida en la guerra, gracias a eso había hecho creer que era una propiedad perdida de Slytherin para que no se supieran sus verdaderos orígenes, le había costado su tiempo y varios sobornos pero al final lo había conseguido, claro que tenía que haber sido todo por el ministerio ya que en Gringotts aunque su prueba de sangre lo declaraban como heredero de Salazar Slytherin la bóveda del fundador no lo considero digno de entrar y poder acceder tanto al dinero, como a los conocimientos que el mago y algunos de sus descendientes habían acumulado a lo largo de sus vidas.

Adriano estaba en su despacho tranquilo, se encontraba bebiendo una copa de vino tras haber terminado sus labores como profesor del día, durante su tiempo libre además de dar placer a todas las mujeres de su aquelarre se encontraba preparando sus próximos movimientos en contra de Voldemort y estar preparado contra Dumbledore para cuando el viejo hiciera su movimiento. Mientras pensaba noto como en uno de los espejos que tenía en el despacho como una pequeña luz se iluminaba, una luz de un color rojo sangre intenso, sabía quien le estaba llamando por lo que procedió a activar la comunicación. Una voz femenina, poderosa y demoníaca a la vez emergió del espejo.

- Ha pasado mucho tiempo querido Adriano ¿o debería llamarte Harold Potter?

- Hola Lilith, ha pasado mucho tiempo.

- No me visitas, no te comunicas conmigo, diría que desde que tienes tu precioso aquelarre parece que te has olvidado de mi.

Del espejo poco a poco fue emergiendo una figura, era humanoide si, pero de humana tenía poco. Lilith la primera mujer de Adán según la mitología hebrea, creada del barro al igual que su marido, la primera súcubo y madre de los súcubos e íncubos, sus pechos grandes fueron lo primero que se mostraron cuando la demonio apareció, luego poco a poco el resto de su cuerpo se dejo ver, unos cabellos rojos entre tonos de sangre y fuego, unos ojos de un color dorado brillaban con fuerza y poder, unos ojos que a cualquier otro que mirasen seducirían al momento a cualquier hombre o mujer aunque Adriano se mantenía firme.

- Siempre tan serio, a pesar de que voy a ser con quien más placer vas a sentir en tu vida cielo.

- Sabes que aun no es el momento, cuando tenga que suceder lo sabrás, joder el mismo universo lo sabrá.

- Sigues planeando ese ritual por lo que veo.

- Soy el maestro de la muerte, no puedo morir, pero si mi destino es viajar entre los universos, poder alterar el mismo espacio y el tiempo debo tener todo el poder a mi disposición.

- Ya te dije una solución, puedes entregarme a mi tu poder.

- Eres adorable Lilith, si crees que voy entregar la llave al poder absoluto a un demonio.

- Ya sabes lo que me aburro entre los demonios, mis hijos apenas son capaces de darme el placer que busco, venir al mundo mortal significaría la muerte de gran parte de la raza humana para satisfacer mis instintos algo que provocaría que poderes que quieren mi caída vengan a por mi, en milenios nunca he encontrado a nadie que me interese tanto como tu Adriano.

El hombre no dijo nada, en su lugar saco una copa para Lilith y haciendo un corte en su brazo vertió la sangre en el recipiente, tras llenarse la copa se curo y le entrego la bebida a su invitada.

- Salud Lilith - alzo su copa de vino.

- Salud Adriano, gracias por el trago.

Al igual que la primera vez que probo la sangre de aquel hombre no pudo evitar excitarse, su sabor, su poder, era algo que deseaba con todas sus ansias, la energía que desprendía era inmensa, en verdad mucho mayor de la que hacia notar a la gente, era como si el mostrara solo un mar cuando su verdadero poder era como inmenso océano. Adriano no pudo evitar sonreír al recordar como había conocido a Lilith, no había sido en esta linea temporal, sino en su tiempo original cuando había estado viajando en busca de poder y conocimientos, la madre de las súcubos había aparecido en el mundo mortal para alimentarse de humanos y había sido atacada por una multitud de personas santas que habían notado quien era, a pesar de su inmenso poder era una sola contra un poderoso ejercito de magos, criaturas y fuerzas celestiales que se habían decidido a terminar con el mal en la tierra usando cualquier método que fuera necesario. Había decidido intervenir no para salvar el mal que representaba Lilith, sino para que el gran daño colateral que habían causado las fuerzas del bien en nombre de la paz fuera detenido, las muertes, la destrucción y los actos que había presenciado para destruir a Lilith, le obligaron a usar todo su poder contra aquel ejercito.

- Sabes Adriano, cuando me salvaste en el futuro recuerdo estar impresionada contigo, desde mis dominios había escuchado hablar de Harry Potter, pero no se acercaba nada a la verdad.

- No eres la única, teniendo en cuenta como me fue la vida en mi linea de tiempo original había sobre mi varias expectativas, entre eso junto a los engaños y manipulaciones a los que fui sometido es normal tener una visión de mi tan diferente.

- Bueno Adriano, gracias por permitirme la entrada al mundo terrenal y gracias por la bebida.

La súcubo se acerco para besar al hombre, un beso apasionado lleno de lujuria y poder al que Adriano correspondió, no iban a llegar a más ya que cuando llegara el momento de saciar su pasión el hombre tenía pensado realizar un poderoso ritual que volvería a aumentar su poder y le daría acceso a habilidades solo conocidas en el mundo de los demonios, pero para eso aun quedaba, ya había conseguido su propio aquelarre y ahora aquellas mujeres iban consiguiendo también sus propias aprendices. Cuando sus siete sacerdotisas tuvieran cada una a un aprendiz podría realizar el ritual con Lilith para conseguir sus objetivos.

Bienvenidos al final del capítulo 3, podía haber actualizado el día 31 de diciembre, pero quería dar un feliz año 2017 con la publicación del capítulo. El capítulo 4 ya esta en proceso, no se lo que tardare, pero espero tenerlo antes de un par de semanas si voy al ritmo con el que he ido en los tres primeros capítulos. Quiero daros gracias a todos los que seguís mis historias, es magnífico saber que la gente esta ahí apoyándote y eso es lo que me hace seguir.

Con respecto a la historia puede que sea sorprendente como he empezado con Remus, pero es algo que me ha parecido correcto debido a que el hombre si había tenido años para poder visitar a Harry y solo por Dumbledore no lo hacía, no voy a hacer un Remus aliado de Dumbledore, pero debido a sus errores del pasado se va a ver salpicado de una lucha para ver con quien se queda. En cuanto a Nymphadora ya tenía pensado introducirla en el aquelarre, pero aprovechando que Narcissa era una de las primeras mujeres lo he decidido aprovechar así.

Como siempre si tienen alguna pregunta o sugerencia que quieran hacerme pueden escribirme por privado, con gusto contestare a todas vuestras dudas y me planteare vuestras opiniones.