CAPÍTULO III – Cumberland Mountains
Luego de casi medio día conduciendo y algunas paradas en las gasolineras para recargar combustible y almorzar, llegamos a Cumberland Mountains. En realidad no me atraía demasiado la idea de adentrarnos en el boscaje cuando comenzaba a anochecer, pero no teníamos muchas opciones. En cuanto Leon detuvo la marcha lo imité y aguardé hasta que se bajara del coche y caminara hacia mí.
- A partir de aquí iremos en tu motocicleta –indicó.
Me observó de modo que me echara hacia atrás o me bajara de ella y casi me ofendí. ¿Así que no quería que una muchacha condujera? Sonreí enseñándole mis incisivos y le clavé la mirada con repudio.
- ¿Machista, Kennedy?
- ¿Qué? –se asombró.
Pero antes de que desplegara mi fabulosa elocuencia su móvil comenzó a emitir un sonido molesto y, sacándolo de su bolsillo, respondió. La conversación duró menos de un minuto y me la perdí por completo ya que Leon dijo pocas palabras y casi inaudibles. Luego de cortar la comunicación volvió a observarme como si pretendiera que me bajara de la Harley.
- No te daré el gusto –dije algo caprichosa.
- Claire, tú no sabes el camino –me aclaró-, ¿crees que me afectaría que condujeras tú de otro modo?
- Ah –me avergoncé-… De acuerdo –susurré con terror de que mis mejillas se tiñeran de colorado y me deslicé lentamente hacia atrás hasta que Leon tomó mi lugar-. ¿Con quién hablabas? –inquirí en cuanto estuvimos en movimiento para evitar pensar en que estaba rodeándole el abdomen con los brazos.
- Mi contacto.
- Voy a necesitar algo más de información…
- Ya lo conocerás.
Pensé en seguir preguntando sobre el asunto pero sabía que a Leon no se le daba muy bien eso de mantener una conversación más o menos normal. Así que el resto del camino lo pasé observando los árboles que iban quedando atrás y sintiendo el aroma a almendrillas que desprendía su cabello. Cuando nos detuvimos ya había anochecido por completo. Me bajé de la motocicleta y percibí un movimiento detrás de mí. Por puro instinto arrojé el casco hacia allí y ya estaba quitando mi arma de la bandolera cuando Leon me tomó del brazo para detenerme.
- ¡Claire! –casi gruñó. Fue entonces cuando volví en sí y caí en la cuenta de que frente a nosotros había un hombre sosteniéndose la cabeza con ambas manos.
- ¡Lo siento! –dije abriendo los ojos como platos y acercándome para ver si lo había herido.
- Buena puntería –me felicitó el extraño-… ¿Y me dices que no está entrenada? –le preguntó a Leon.
- Al menos no oficialmente –confesó éste encogiéndose de hombros.
- Soy Kevin Ryman –se presentó mi víctima-. Ex miembro del R.P.D. y actual del Miami-Dade en Florida. Leon me ha hablado mucho sobre ti, Claire.
- ¿Ah, sí? –me sorprendí- Define mucho.
- Bueno, ya lo conoces –se rió-… Tal vez te haya nombrado dos o tres veces… Lo cual es decir bastante viniendo de él.
- Ya basta –lo regañó el aludido-, ¿has visto movimientos por aquí, Kevin?
- Nada hasta el momento… En cuanto lo decidas…
De algún modo quedaba en evidencia que Leon era el líder del grupo y la idea no me importó demasiado porque sabía que era realmente bueno en ello. Él comenzó la marcha y Kevin y yo le seguimos el paso con decisión. Lo único que se veía era la luna en el cielo, rodeada de una masa de nubes que amenazaban con desatar una nueva tormenta; pero Leon caminaba resuelto hacia delante sin siquiera sacar su arma.
- Linda Harley –murmuró Kevin.
- Gracias –lo observé de soslayo y me maravillé con el contraste que hacían sus ojos azules rodeados de un cabello oscuro casualmente enmarañado-… Así que eres un sobreviviente de Raccoon City, ¿eh?
- ¿Cómo lo sabes? –se pasmó.
- Has mencionado que pertenecías al R.P.D., o sea, Raccoon Police Departament –Kevin seguía observándome y supuse que necesitaba más datos-. Yo también he estado allí. Por cierto, mi nombre es Claire Redfield –al fin me presenté.
- ¿Redfield? –repitió con extrañeza.
- ¿Algún problema?
- ¿Tienes alguna relación con Chris Redfield? –se detuvo en seco.
- Es mi hermano –dije con suficiencia y también me detuve-, ¿lo conoces?
- ¡Era un S.T.A.R.S.! ¿Cómo no iba a conocerlo? Intenté entrar varias veces, pero jamás lo logré… Tu hermano es una leyenda.
- ¡Hey! – Leon nos regañó volteándose hacia nosotros- ¡Vamos, vengan aquí! –retomamos la expedición y cuando nos encontramos con nuestro guía nos dio una especie de reloj pulsera a cada uno- Son localizadores –especificó-, en caso de emergencia pulsen el botón que tienen al reverso y enviarán una señal hasta otro colega que se encuentra en los alrededores. Sólo en caso de emergencia –nos repitió.
Asentimos y luego de ponernos el reloj los tres desenfundamos nuestras respectivas armas y nos adentramos hacia la maleza. Luego de menos de un kilómetro de peregrinación silenciosa avistamos la estancia. No era más que un edificio común y corriente, incluso el magnánimo frente de color blanco me resultaba ordinario… Aunque el tejado oscuro y la gran compuerta doble de madera iluminados por la luz del satélite daban escalofríos. Kevin se adelantó y con su Colt.45 a la altura de los hombros caminó lentamente hasta el cobertizo. Una vez allí nos hizo una seña con la mano para que lo acompañáramos. Sin necesidad de indicaciones Leon patrullaba el frente delantero e izquierdo y yo el trasero y derecho. Éramos un gran equipo. Al cabo de unos segundos los tres nos habíamos reunido nuevamente en la entrada de la mansión.
- Todo está demasiado tranquilo por aquí –señaló Leon con mesura.
- ¿Y qué esperabas? –se quejó Kevin- ¿Una bienvenida?
- No, él tiene razón –me entrometí-… Debería haber guardias o algo…
- Tal vez nos están esperando –interpretó el líder.
- Bueno, ya estamos aquí, ¿no? –Kevin levantó sus manos en el aire y luego se echó el cabello hacia atrás en un gesto despreocupado.
Sin más tiempo que perder Leon apoyó su mano en la aldaba y mentiría si dijera que me sorprendí cuando ésta giró sin resistencia y la puerta se abrió con facilidad. Definitivamente estaban aguardando por nosotros.
- Claire Redfield… –murmuró Kevin antes de que atravesáramos el umbral.
