Capitulo #3
La aparición de Sailor Veta.
Ciudad de Tokio, cien años después.
El sitio era una autentica zona de desastre, con el tiempo, el pasar de los años, la gente se había visto obligada a servir al rey Zurko o a morir por medio de crueles torturas, eran pocas las personas que aún vivían libres de toda esclavitud, y están estaban aisladas en los lugares más inesperados.
O buscaban sobrevivir por cualquier medio, tal era el caso de tres hermanas.
Raven ten mucho cuidado – Susurro bajito una joven de cabello negro y ojos castaños, una niña pequeña muy parecida a ella y de tan solo cinco años sujetaba su mano con mucho temor, mientras con la otra cargaba un robusto gato de pelaje dorado, la castaña que las acompañaba sonrió ante ambas niñas guiñando un ojo.
Descuiden, lo tendré.
No era la primera vez que hacia aquello, su rutina, desde hacía tiempo, consistía en robar alimentos, los suministros de este eran utilizados para los soldados del rey Zurko, un dictador desalmado que había gobernado el planeta por muchos, muchos años.
La joven castaña se escabullo entre las colinas tupidas de arbustos, tratando de ocultar su vista de los soldados del rey, humanos que habían aceptado sus mandatos para no morirse de hambre.
Habían esperado que la noche llegara para no tener problemas, pasar desapercibido y camuflajearse en la oscuridad era mucho más sencillo que enfrentar una batalla, con mucho cuidado de no hacer ningún ruido, la joven se fue acercando más, hasta quedar al frente de la cosecha de papas.
Debía obtener el alimento, no solo para ella, sus hermanas menores estaban ahí, todas tenían hambre, hacia dos días que ninguna probaba bocado, y ella, siendo la mayor, debía cuidar de las pequeñas. A veces incluso, sin que ellas se dieran cuenta, guardaba su parte de comida para el futuro, era la más fuerte de las tres, y hacia lo posible para que en su situación, sus hermanas no sufrieran tanto.
Cuando vio que los reflectores que iluminaban sobre el arbusto en que se escondía, pasaron, se dignó a tomar a tientas con una de sus manos la raíz del tubérculo arrancándolo por completo, ¡estaba feliz!, esa noche podría alimentar a sus hermanas, y nadie podría evitarlo.
O eso pensaba ella, al querer tomar la raíz de otra papa sintió que alguien le jalaba la mano, y era nada menos que uno de los soldados del rey Zurko.
¡Maldita ladrona te enseñare a no tomar lo que no es tuyo! – Grito con sadismo el sujeto que tenía una pistola en las manos, la joven podía esperar la estocada final en cualquier momento, o…
¡Fénix de fuego! – Una enorme ráfaga de fuego en forma de ave apareció de pronto aventando al soldado a varios metros de distancia, mientras la castaña miraba impresionada a quien le había salvado la vida.
Era una de ellas, de las míticas, ¡las legendarias Sailors Scouts!
No era para nadie secreto que existía la rebelión contra el auto proclamado rey Zurko, muchas sailors scouts, que junto al rey legítimo del planeta tierra, el rey Endimión luchaban para derrocar el imperio del dictador.
¡Pero si es Sailor Mars! – Dijo entusiasmada la pequeña de cinco años que observaba todo a distancia, desafortunadamente el ataque de la Sailor de fuego había hecho sonar la alarma y pronto las jóvenes se vieron rodeadas por soldados.
¡Demonios son muchos! – Dijo Sailor Mars, pero era bien sabido que las sailors nunca luchaban solas.
¡Anillos de Jupiter! – Ataco otra Sailor abriéndose paso entre los soldados, a la vez que estos eran apresados por gruesos anillos.
¡Pantalla de mercurio! – Grito una Sailor causando una gran neblina que cubrió todo el sitio, para desgracia de los soldados que no lograban ver nada, sin embargo oscuras criaturas amorfas salían de las sombras criaturas que si podían seguir y sentir las presencias de las Sailors, sujetando sus tobillos para que ninguna de las tres pudieran moverse.
¡Sailos Scouts no se rindan! – Volvió a gritar la pequeña castaña y eso llamo la atención de los demonios y soldados.
La joven de ojos castaños maldijo en su mente, mientras se abalanzaba para cubrir a sus hermanas menores, estaba dispuesta a morir por ellas, y en sus adentros pensaba que pronto llegaría el momento de su fin, ya no tenía mucha fuerza para luchar.
Pero aunque los soldados habían iniciado los disparos, nunca sintió un solo golpe, la figura alta de un caballero se había interpuesto entre ellas y los disparos, protegiéndolas con su capa.
¡Es él!, ¡es el rey Endimión! – Dijo ilusionada la hermana mediana, que secretamente (como muchas chicas de su edad) estaba enamorada del caballero, y todas debían reconocer el porqué, era alto, con el cuerpo de un guerrero, de tez morena clara, su cabello negro como la noche llegaba hasta debajo de sus hombros, y no aparentaba tener más de veintinueve años, pese a que tenía ya arriba de los ciento veinte, por último en su atractivo rostro unos preciosos ojos azules como la noche.
¡Aléjense de aquí!, yo me encargaré de ellos – Dijo el rey a las chicas que corrieron a resguardarse, todas ahí sabían que de cualquier forma no podían ayudar, así que lo hicieron, todas menos una.
Hermanas, escóndanse, es mi turno de actuar – Dijo la mayor sujetando la cadena plateada que tenía en su cuello.
Las chicas asintieron corriendo a un sitio seguro, Raven comenzó a conjurar.
¡Por el poder psíquico de Vetrania!
Un brillo plateado envolvió a la joven un short corto en color violeta apareció en sus piernas, recubierto por una media falda en tono negro, mientras un corsé plateado se acomodaba en su pecho, guantes cortos y botas largas en tono lila complementaban el atuendo, por último una gargantilla en su cuello formaba una "Y" para finalizar con una tiara en su frente.
Ninguna de las sailors se había dado cuenta de la transformación de la joven, la niebla aún camuflajeaba el escenario, pero ante el tumulto una voz se escuchó.
¡Súper honda sonora!
Un ruido aturdidor ataco a los soldados y los monstruos que retrocedieron llevándose las manos a la cabeza, aquello era impresionante, no dañaba a las sailors y no entendían de dónde provenía semejante poder.
Cuando la niebla se disipaba se escuchó decir.
Como se atreven a amenazar a tres niñas inocentes que solo buscan sobrevivir, eso no puedo permitirlo – Esa voz, pensaron las Sailors y Endimión, hacía mucho tiempo, en algún lugar la habían escuchado, mientras la joven siguió con su monologo – Yo, soy una Sailor scout que lucha para acabar con la injusticia, mi nombre es Sailor Veta.
Lo que quedaba del hechizo de Sailor Mercury se esfumo, dejando ver la silueta de una misteriosa chica, una joven de cabello castaño y ojos cafés que miraban desafiantemente a sus enemigos.
¿Una nueva Sailor scout? – Susurro Sailor Jupiter.
Para nadie era sorpresa en realidad, había al menos veinticinco nuevas sailors que habían llegado a la tierra huyendo de sus planetas, sin embargo, la voz de esta joven, les pareció familiar.
¡Acabemos con ella! – Grito un soldado cuando logro recuperarse del ruido aturdidor, veinte hombres y tres sombras se abalanzaron sobre la chica, los ojos de la joven cambiaron, eran los de un tigre a punto de atacar.
A puño limpio y sin necesidad de un arma la joven comenzó a esquivar y repartir golpes, eran bastantes contra ella, pero esta chica era incansable, ágil como un felino y fuerte como un dragón, las sailors quedaron boquiabiertas ante la actitud temeraria de la guerrera, de pronto la joven saco de su bota una daga, y hay comenzó la masacre.
Cortando los cuellos de sus oponentes, sus estómagos, sus brazos, se abrió paso hacia los monstruos y comenzó a conjurar con sus manos.
¡Luz Catártica!
La joven perforo las sombras que desaparecieron ante los ojos de todos, la chica cayó al suelo de rodillas dejando a su paso una senda de muertos. Tenía la respiración dificultosa, y la frente empapada de sudor, el gato que tenía hasta entonces la niña más pequeña se acercó a ella corriendo.
Raven, soy yo, estas a salvo – Murmuro el gato a la joven que parecía tener la mirada desorbitada, poco a poco, esta volvió en sí y su llamativa vestimenta desapareció junto a sus poderes.
¡Raven! – Gritaron las niñas saliendo de sus escondites, su hermana había caído al piso inconsciente.
¡¿Qué demonios paso aquí?! ¡¿Quién demonios es ella?! – Cuestiono bastante sorprendida y algo asustada Sailor Mars, las niñas parecían desesperadas.
¡Ayúdenla!, ¡por favor mi hermana se muere de inanición!
El gato supo que era verdad, hacia una semana que Raven no comía bocado, todo lo guardaba para ellas o para el gato, y no había forma de hacerla cambiar de opinión, era tan testaruda, y usar sus poderes de ese modo, en su condición, era lo peor que pudo hacer.
El rey Endimión se acercó hasta la joven castaña mirándola sospechosamente, él era desconfiado por naturaleza, y luego de un suceso muy doloroso en su vida, lo había sido aún mucho más.
En definitiva, la joven tendría entre veinte y veinticinco años, su piel estaba pegada a sus huesos, además estaba pálida, su piel era muy blanca contrastando con la larga melena castaña clara, ella era bajita para el promedio de las sailors, a lo mucho calculaba debía medir 1.60 o menos, debajo de sus ojos se apreciaban unas ojeras grises que denotaban su malestar, sus labios resecos entreabiertos hubieran sido preciosos de haber tenido mejor cuidado, además de los andrajos sucios que ella portaba y que le restaban aún más la verdadera belleza que poseía, la chica estaba inconsciente.
Me recuerda a alguien – Pensó para sí mismo Endimión, pero no sabía a quién, sin embargo le era imposible dejar de verla, estaba teniendo el presentimiento de que esta chica y él se habían conocido mucho tiempo atrás.
Estaba cubierta por harapos en colores oscuros, los rebeldes usaban esos tonos para camuflajearse con la tierra y la noche, pero eso no aseguraba de qué lado estaba ella.
¡Por favor rey Endimión! – Suplico desesperada y de rodillas una joven de diecisiete años de ojos castaños y cabellera negra - ¡Sálvela!
Endimión nunca se dejaba llevar por emociones ajenas, había conocido miles de historias terribles en esos años, a él mismo le habían pasado, pero supuso imposible dejar que tres chiquillas murieran solo porque no conocían las intenciones de una muchacha que al fin y al cabo, podría morir incluso si le ayudaban.
El rey cargo a la chica, esta era liviana como una pluma, su piel estaba muy fría y pudo sentir la fragilidad de la joven, aquello conmovió levemente el corazón del rey, no supo porque, pero esperaba que no muriera.
Jupiter, Mars, háganse cargo de las niñas.
Las sailors asintieron, Jupiter llevaría a su cuartel a la más grande, mientras que Mars se encargaba de cargar a la niña.
Espera – Dijo la pequeña bajándose de los brazos de la Sailor de fuego, un gato gordo de pelaje dorado llego a los brazos de la niña – Debemos llevar a Nerymald, es parte de la familia.
El gato solo maulló, a Sailor Mars no le quedo de otra que transportar a la niña con el gato, al cabo de una hora todos estaba reunidos en su guarida.
Ella, por su parte caminaba hacia rumbo incierto, el lugar lucía una casi completa oscuridad que era levemente sombreada con la luz de un astro rojo en el cielo, no sabía dónde estaba, ni que hacia ahí, tenía una gran herida en su costado y trataba inútilmente de detener la hemorragia con sus manos, el dolor era tan insoportable que no le permitía pensar con congruencia, había llegado el momento de su muerte….
Raven – Alguien la llamaba, alguien quería que no muriera.
Raven despierta.
La castaña abrió sus ojos pesadamente sintiéndose débil y mareada, no pudo enfocar donde estaba en un principio, tuvo que parpadear un par de veces y mirar hacia su lado derecho, de dónde provenía aquella voz que la llamaba.
Kyoko… - Dijo con debilidad el nombre su hermana - ¿Dónde estamos?
Shh... – Dijo la joven colocando un dedo sobre su boca – Calla, has estado inconsciente tres días, estas muy débil, necesitas reponer fuerzas.
Pero también necesitaba explicaciones, así que no pudo evitar decir.
¿Dónde está Hana, donde esta Nerymald?
La puerta se abrió y un gato robusto entro junto con la pequeña de cinco años, que corrió a los brazos de su hermana.
¡Raven! Gracias al cielo, pensé que no despertarías – Dijo la niña abrazando a su hermana con unas cuantas lágrimas en los ojos, como pudo la joven se sentó correspondiendo el abrazo, acababa de darse cuenta hasta entonces que en su mano tenía un extraño instrumento atravesando su piel, era un catéter, pero ella no lo sabía.
Tranquila – Dijo alborotando su cabello a manera de cariño la castaña a la pequeña pelinegra – Ya estoy bien – Mintió puesto que se sentía débil como un gatito – Solo me excedí un poco.
¿Un poco? – Gruño el gato subiendo a la cama para quedar a la par de las chicas - ¡Raven!, te dije que no usaras tus poderes de ese modo, mucho menos cuando estabas tan débil.
Era necesario – Dijo con orgullo, no soportaba la idea de tener que pedirle ayuda a nadie para nada, ella había hecho todo sola por su cuenta, solo podía contar con Nerymald y ya.
No es verdad, pudiste dejarnos hacer nuestro trabajo – La figura de una chica de ojos azules se filtró por la puerta, acompañada de tres amigas, una pelinegra, una castaña y una rubia que miraban a la recién llegada con curiosidad – Te llamas Raven ¿verdad?, tus hermanitas nos contaron todo acerca de ustedes.
La joven bajo la mirada, se sentía insegura e intimidada por las guerreras, estaba tan acostumbrada a la hostilidad del mundo entero, que jamás se abría con las personas.
Solo con sus hermanitas, y esa era otra historia.
Debió ser terrible cuando perdieron a sus padres – Murmuro tratando de ser empática la castaña – Por cierto, me llamo Lita, ellas son mis amigas, Ray, Amy y Mina, somos las sailors scouts que protegen este planeta.
Raven seguía muy callada solo observándolas, no sabía que decir o que hacer, el gato capto el nerviosismo de su dueña y dijo.
Necesitamos una audiencia urgente con el rey de este planeta.
¡Increíble!, tú también puedes hablar, como Luna y Artemis – Dijo Ray impresionada - ¿Pero porque?
Solo hablare con el rey y nadie más – Dijo el gato manifestando un aire de grandeza, las sailors miraron al robusto gato extrañadas, era un gato persa, tenía unos curiosos ojos castaños y un pelaje dorado, su cara era ancha y plana, y tenía abundante pelaje.
De cualquier forma el rey tiene muchas dudas acerca de ustedes – Convino Mina - ¿Puedes levantarte? – Cuestiono a la castaña, Raven asintió, controlando un mareo se incorporó lentamente, y todas salieron de la habitación, excepto Amy, que comenzó a ayudarle a quitarse el catéter, y checar sus signos vitales, mientras era inspeccionada con ojos llenos de curiosidad y recelo por la castaña.
En aquella puerta está el baño, en el armario encontraras ropa, tratamos de encontrar algo de tu talla aunque eres pequeña y muy delgada – Comento la ojiazul con gentileza, Raven no dijo nada, solo la observó hasta que salió del cuarto.
Raven abrió la puerta del baño, arrojando la extraña bata que cubría su cuerpo desnudo se metió bajo el chorro de agua disfrutando de la sensación.
Hacía mucho tiempo que no tenía acceso al agua excepto para beber, y era reconfortante sentir la sensación del agua recorriendo su piel.
Aunque aún se preguntaba en lo más profundo si no estaban en un lugar más peligroso aún, es decir, aunque aquellos sujetos se portaban con "amabilidad" ella no confiaba del todo en ellos, era como si algo muy adentro le indicara que esas personas iban a lastimarlos.
Pero, ¿de qué manera podían hacerlo?, ¿y a que le temía realmente ella?
Saliendo cubierta con una toalla seco su larga melena lo mejor que pudo y abrió el closet para observar con un suspiro de alivio que las ropas ahí eran cómodas, un uniforme estilo militar en color café oscuro, botas negras a juego, definitivamente aquella ropa le quedaba un poco grande pero no le importaba demasiado, lo importante para ella era estar cómoda para poder moverse.
Decidió dejar su largo cabello suelto ya que no tenía nada con que sujetarlo, finalmente Raven acompaño a Nerymald y sus hermanas, todos fueron conducidos por una Sailor scout de cabello y ojos azules, la misma que la había atendido, la castaña recorrió con los ojos todo el lugar, aquel era un castillo enorme, imponente y frio, estaba cargado de una atmosfera deprimente, los colores eran grises y había muy poco o nada de decoración en las paredes.
Desde luego, no le importaba el aspecto, pero por primera vez quizá podía identificar, deducir que se veía ¿triste?
Venimos a ver a su majestad, la nueva Sailor scout quiere hablar con él – Dijo Amy a los dos guardias que resguardaban las puertas del salón principal, uno anunció su presencia al rey y este ordeno que las tres chicas nuevas entraran.
Raven, Hana y Kyoko entraron después de Nerymald, el gato parecía tener control absoluto de todo.
Su majestad – Dijo el gato sentándose a dos metros del trono del rey Endimión – Venimos en paz, de un planeta muy lejano a pedirle ayuda.
Endimión miro a sus cuatro nuevos huéspedes, nadie se hospedaba en el castillo normalmente, pero esta era una excepción a la regla, porque una de ellas era una Sailor scout, y quizá por el hecho de que sentía lastima por esas chiquillas.
¿Ayuda?, ¿de qué tipo explíquese?
Disculpe mis modales – Dijo el gato - Yo soy el canciller Nerymald, y he venido aquí junto a mi compañera Sailor Veta – Dijo el gato señalando con su pata a la joven – Que es una guardiana de un planeta distante parecido al suyo, y que ha sido invadido por fuertes enemigos.
Ya veo... – Lo invito a continuar el rey mirando a las tres jóvenes detrás del gato con interés, dos tenían el cabello oscuro como Ray, la mayor era castaña y las tres tenían ojos cafés.
Queremos ayuda de usted y las sailors scouts para derrocar al dictador que atemoriza nuestro planeta, eso, una vez que Sailor Veta se una a sus guardianas y acaben con el auto proclamado rey Zurko. Un trato justo para ambos planetas que además convendrá a todos.
¡No! – Negó rotundamente el rey – Lo siento, me imagino que habrán viajado desde muy lejos, pero tenemos nuestros propios problemas – Raven levanto la mirada mientras el rey continuó – Una Sailor más o una Sailor menos aquí no harán la diferencia.
Era un insulto directo a su orgullo como guerrera, Raven había decidido quedarse callada, dejar que Nerymald tratara con esos extraños humanos, pero no podía soportar semejante insulto a su valía como Sailor scout.
Cobarde… - Murmuro débil pero audiblemente la joven de cabello castaño, las niñas palidecieron a la vez que el gato se llevaba una pata a la cara.
¿Disculpa? – Dijo Endimión sorprendido, que estaba poco o nada acostumbrado a que alguien le dijera una ofensa en sus dominios.
No, no lo disculpo – Dijo ella sin entender el evidente sarcasmo del rey acercándose unos cuantos pasos, esta vez con tono más firme y decidido, los guardias que estaban en el palacio parecían listos a actuar si ella llegaba a querer atacarlo – Ya le había dicho a Nerymald que esto sería una pérdida de tiempo, ¡¿cómo va ayudarnos un monarca cobarde que ha tenido que compartir su reino junto a un maldito enano?!
Es el único planeta que ha resistido los ataques de los enemigos – Le recordó el gato tratando de hacer entender a la obstinada castaña.
Puede ser, pero en el fondo creo que es porque no pelean lo suficiente – La joven se cruzó de brazos, Endimión miro atentamente a la chica, ya había visto esa mirada obstinada en alguna parte.
Debía admirar un poco el coraje de la joven, estaba en completa desventaja ahí, podía mandar matar de haberlo deseado, nadie le hablaba así al rey Endimión sin recibir al menos un encarcelamiento, y las penas iban de acuerdo a la ofensa, esta era grave en realidad.
Pero igual solo debía mandarla al exilio, sería lo mejor para todos.
Eso no es asunto suyo, de cualquier modo, ¿a qué maldito planeta quieren salvar?
A Vetrania – Dijo la chica sin más, Endimión abrió sus ojos con mucho interés – Un hombre que pertenecía a la nobleza traiciono al rey hace más de cien años, yo no había nacido en ese entonces, o quizás morí en alguna batalla, no lo sé, el punto es que soy la reencarnación de la Sailor de ese planeta y mi deber es protegerlo.
¿De quién?
¡De Tyrone! – Exclamo con cólera la joven y Endimión comprendió que si tenían mucho más en común de lo que él pensaba.
Él me debe la vida de una persona muy importante, trato hecho, te ayudaremos a cobrar tu venganza.
Las niñas se abrazaron felices mientras el rey y Raven intercambiaban una mirada cómplice, de dos seres que habían sufrido mucho, y ahora se unían por odio a un enemigo en común.
Fin del Episodio.
Para algunos seguidores que ya leyeron la historia es obvio todo, pero como tengo nuevos fans diré, hasta el siguiente capítulo.
Trataré en mi posibilidad de subirlos un poco más rápido que los de Ladybug, que estoy armando día a día, de algún modo hay que poner un granito de arena para diversión de mis lectores, los quiero mucho, gracias.
Respuestas a los reviews:
YSSAREYES48:
Jeje, muchas gracias por leerme y dejar review, espero te siga gustando.
Sere Sere:
Si, algunos cambios efectivamente van a ser muy pequeños e insignificantes, el cambio más importante, que fue desde el primer capítulo, va detonar más sucesos controversiales y me gustó mucho más para dar a entender el cambio en Serena, el cambio en su actitud, creo que me entiendes pero hasta aquí te digo sobre esto.
Te mando un enorme abrazo y mis mejores deseos para ti y tu familia, créeme que aquí en el norte tratamos de hacer lo posible, la sociedad civil, para ayudarlos. Cuídate mucho. Esperare ansiosa tu próximo review.
Mony:
Gracias por tus palabras hacia México paisana, y como bien dices debemos seguir unidos.
Me gusta mucho el refrán que citas, es verdad, yo pienso al menos que Sailor Moon de los 90 fue sobrevalorada por casi todos, tenía que redimirla en mi fanfic. Espero con ansias tu próximo review, slds.
Nadiaelisa:
Es una muy buena pregunta la de los padres de Serena y su hermano, será contestada eventualmente cuando avance la historia, muchas gracias por tu review.
Yssareyes48:
Jeje, ya veremos, slds y gracias por el review.
Nos leemos hasta la próxima.
