One piece y todos sus personajes son propiedad del gran Eiichiro Oda.
Realmente espero puedan disfrutar este tercer capitulo de mi fanfic.
Gracias por sus comentarios me hacen realmente feliz y me dan animos para seguir escribiendo.
Capitulo III: Yo no estaría tan segura.
Mientras tanto en la cocina del Sunny, un cocinero preparaba un té para la linda pelirroja del barco, ya era bastante tarde pero, estaba seguro de que la joven aún estaba en la enfermería junto a Chopper y Luffy. Jamás podría dormir en paz sabiendo lo mal que lo podría estar pasando su Nami-swan.
Sanji no hacía más que quejarse en sus pensamientos – Primero llega ese tipo de Galley-la a declararse a mi Nami-swan y ahora ese maldito marimo se trae algo con mi Robin-Chwan – dijo el cocinero entre gruñidos saliéndose de sus pensamientos.
El Rubio, llevo el té al consultorio de Chopper, cuando abrió la puerta encontró al pequeño reno hablando solo, acerca de la reproducción humana, lo que le pareció muy extraño pero, sorpresa se llevó al ver como Luffy aun sujetaba la mano de Nami y más aún tocaba el rostro de esta. Antes no le dio tanta importancia por el simple hecho del desmayo de su capitán.
- ¿Pero qué mierda? ¡SUELTALE LA MANO A MI NAMI-SWAN! – Gritaba el cocinero mientras colocaba una horrible cara de demonio con las fosas nasales enormes, mientras pensaba – Primero el tipo de Galley-la, luego el marimo ¿y ahora esto?- dijo a gritos Sanji en su mente.
Nami solo escuchar a Sanji nombrar al hombre de Galley-la sintió como su corazón latía rápidamente, estaba nerviosa, era la primera vez que alguien se le confesaba realmente, además, no podía evitar pensar al mismo tiempo en como Luffy con su peño gesto la había sacado de un apuro.
El cocinero jaloneo un poco a Luffy mareándolo, para luego dirigirse a Nami mientras mordía un pañuelo con lágrimas en los ojos. Sacando así a la distraída navegante de sus pensamientos.
- Nami-swan ¿por qué estas con este imbécil? – preguntaba el cocinero sumergido en un drama sin fin.
Sin dejar contestar a Nami quien la verdad no estaba prestando mucha atención al drama que formaba el rubio, Luffy respondió a la pregunta de Sanji.
- Nami prometió que estaría conmigo para siempre, shishishi ¿a que es genial?
Sanji al escuchar esto callo deprimido al suelo, sus dos lindas damas, con los imbéciles del barco, el sollozante cocinero necesitaba que esto fuese una broma de mal gusto.
- Namiii-swaaaaaaaaan – decía una y otra vez el rubio con un aura de penumbra sobre él, mirando a la dama en cuestión.
Nami observaba al joven con una gota de sudor a un lado, con un rostro que expresaba confusión y a la vez pena. Mientras que Luffy no dejaba de sonreír igual ni se percataba de la tristeza del cocinero, estaba muy ocupado pensando en cuanto tiempo seria "para siempre" a la vez que daba aplausos con las plantas de los pies.
- Ne, Sanji ¿estás bien? – Decía el pequeño y peludo doctor con una linda carita de preocupación por su mujeriego amigo.
- si – Dijo el cocinero del barco mientras hacía pucheros.
Ya era muy tarde, era hora de descansar y si seguían por el mismo camino de seguro discutirían sobre idioteces toda la noche.
- Mejor vamos todos ya a dormir – dijo la navegante, tratando de convencerlos a todos y así tratar de hacer calmar al cocinero, ella no lo sacaría de su "confusión" puesto pensó que este no comprendería a lo que se refería Luffy, obviamente el solo hablaba de ser nakamas por siempre… ¿O no? La duda comenzaba a invadir su mente. Ella misma necesitaba ya un descanso.
- Es una buena idea, Luffy tienes que descansar aun no estas totalmente recuperado de tu estrés – Dijo el peludo reno completamente serio mientras caminaba hacia la puerta frotándose uno de sus ojos. – vete a dormir ya. – dijo el reno antes de salir por la puerta.
- Pero tengo hambre – Decía Luffy mientras se levantaba de la cama, sujetando aun la mano de Nami.
- ¡Pues te aguantas hasta mañana! – Grito el cocinero mientras se levantaba del suelo, para decir algo con seriedad al capitán del barco – Oi, Luffy como le hagas algo a mi Nami-san no te lo voy a perdonar nunca, te matare. – concluyo el cocinero mientras salía de la enfermería para dirigirse a descansar.
Luffy tomo su sombrero y lo acomodo en su cabeza, su rostro se colocó serio por un segundo, para luego cambiarlo por una sonrisa, asintiendo a lo que decía su Nakama.
La navegante seguía dudando sobre el tema, estaba casi completamente segura de que era una tonta confusión, total estaba hablando de Luffy, el más grande y adorable idiota… Espera… ¿ADORABLE? Este último pensamiento hizo que la navegante se asustase ya que no sabía ni en lo que pensaba.
Nami en un estado de desesperación, confusión y felicidad oculta, camino hacia la puerta estaba realmente cansada y la duda no quería salir de su mente, incluso siendo Luffy como era… ¿podría sentir cosas por ella? Él nunca se había interesado en ninguna chica, pero este día había dicho que tenía a "alguien especial". Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no pudo notar algo un tanto obvio, la mano de Luffy seguía tomando la de ella, mientras más caminaba, más se estiraba el brazo de este que seguía parado junto a la camilla.
De un tirón Luffy jalo a Nami hacia donde se encontraba, haciendo que esta soltara un grito, pero no dejo que nada le pasara pues la atrapo y la dejo parada justo frente a él. La miro por unos segundos a los ojos, sin dejarla siquiera pestañar o por lo menos comprender lo que pasaba, Nami sin dudar le dio un buen golpe en la cabeza por el susto que la hizo pasar, pero el joven le respondió con un fuerte abrazo al que Nami sin pensarlo o por inercia correspondió.
- Lu-Luffy… - Dijo en un murmuro la pelirroja sonrojándose ante el abrazo de su capitán.
La navegante sentía una preocupación por el moreno pues este se estaba comportando extraño.
- Ne, Luffy… ¿te ocurre algo? – dijo Nami con un claro tono de preocupación con la cara ya totalmente roja. Podía sentir como emanaba mucho calor de esta.
- Sabes Nami, no quiero perder a nadie más, quiero protegerlos siempre, pero por favor nunca te vayas de mi lado. – decía el capitán mientras abrazaba con más fuerza a la pelirroja que cada vez se sentía un poco más preocupada, al mismo tiempo comenzaba a sentir nerviosismo. – Tu cabello es muy hermoso, me gusta acariciarlo, además hueles tan bien.- De nuevo Luffy decía esas cosas, Nami se sentía entre la espada y la pared no sabía que estaba pasando, el inocente Luffy decía cosas que la hacían estremecer.
- Pe-pero ¿Qué cosas dices? Ba-baka - dijo Nami con una sonrisa nerviosa mientras trataba de zafar el abrazo del joven, para poder huir del lugar, necesitaba pensar en lo que estaba ocurriendo. – Luffy… Suéltame. – dijo la navegante fingiendo estar enojada.
- No quiero – respondió el moreno sin dudarlo, al mismo tiempo que hacia un inocente gesto en su rostro.
Era inútil el joven la sostenía con más fuerza, no le hacía ningún daño pero su firmeza y ese rostro inocente la hacían volverse loca, no sabía cuánto tiempo más podría resistir a esa situación, por lo que se le ocurrió una idea…
- Luffy… si me sueltas, te daré… una de mis preciadas mandarinas de Bellemere-san – dijo la seria chica como si se tratase del negocio más importante de su vida.
Dicho esto, el joven pirata sonrió a la propuesta de la joven navegante, esta nunca regalaba sus mandarinas por lo que se sintió feliz.
- Shishishi. ¡Dos! – dijo Luffy mientras reía.
- ¿Eh?
- Que sean dos o no hay trato shishishi – Dijo Luffy muriendo de risa, realmente no la soltaría a menos que le diese dos de esas mandarinas
- ¡Hum! Esta… Bien – Dijo la navegante mirándolo con sus ojos de tacañería, mientras cruzaba los brazos aun estando en medio de un fuerte abrazo.
- Entonces tenemos un trato, te soltare – Dijo Luffy mientras le daba un último apretón a la chica, depositando mucho amor en el.
Nami al sentir que fue liberada, oculto rápidamente lo avergonzada que había estado corriendo hacia la puerta y sin voltear a ver el rostro del chico grito – ¡TE LAS DARE MAÑANA! – dijo esto sin dejar de correr, corrió lo más rápido que pudo hacia su habitación, ni cuando robaba a piratas ilusos para salvar cocoyashi había corrido tan rápido.
Entro en la habitación, pudo ver a Robin quien paso de estar plácidamente dormida a medio despierta por la entrada abrupta de la pelirroja.
- Gomen Robin, te desperté. – Dijo la notablemente cansada navegante del barco.
- ¿Pasó algo navegante-san? – Pregunto la morena con un tono de hermana mayor preocupada.
La linda chica que ya no podía más con la presión de sus propios pensamientos por todo lo que había ocurrido en un solo día, sintió un poco de alivio por la pregunta de su amiga, sabía que podía confiar en esta sin importar que a pesar de sus bromas que podían ser tan divertidas como pesadas.
- Hoy no fue precisamente mi día – respondió Nami a la pregunta de la morena, mientras se sentaba en su cama tomando la almohada.
La morena de ojos azules, ante la respuesta de su Nakama se levantó de la cama para sentarse en la de su amiga, y así poder tener una conversación entre chicas.
Las chicas quedaron sentadas una frente a la otra en la cama, Robin sonreía a su amiga quien parecía preocupada y nerviosa. Al ver que esta no decía nada aun decidió preguntarle directamente.
- ¿Es por lo que ocurrió con el carpintero de Galley-la? – dijo la arqueóloga con un tono serio que provocaba confianza.
- En parte… - Dijo la pelirroja apretando un poco la almohada.
- ¿En parte? – Dijo la morena con un asombro no tan forzado, pues sabía que la joven se había quedado en la enfermería con Luffy pero, realmente no pensaba que ocurriría algo, al menos no por ahora, se sentía un poco emocionada de pensar esto.
- Si… No te vayas a burlar de mi Robin-chan – Dijo avergonzada Nami, ya Robin sabia cosas de ella, pero le era vergonzoso contarle lo que le dijo Luffy mientras estaban en la enfermería, como el la trató con tanto cariño, la promesa que la hizo hacer, como le acaricio el rostro y el cabello, eran tantas cosas, se sentía mareada de pensar en todo esto. Incluso pensó en lo tonta que se vería al pensar siquiera en que Luffy se refería a otra cosa que no fuese referente a nakamas, algo que sienta por todos y aun mas Luffy había dicho que le gustaba alguien, pero no dijo quién era ese alguien, no quería sentirse rechazada al saber la respuesta ya que de seguro no era ella.
- Yo jamás haría eso - dijo la morena haciéndose la ofendida sacando de sus pensamientos a la pelirroja.
Nami sintió la pequeña broma entre la respuesta de Robin, por lo que inflo las mejillas mientras la observaba con los ojos entre cerrados. Sabía bien que la morena se tomaría enserio lo que le contase aunque después de seguro le haría alguna broma referente a eso.
- Esta bien lo que ocurrió es que… en la enfermería… veras – decía la navegante hablando cada vez más bajo.
- Nami, si no hablas más fuerte no poder escucharte – dijo la morena que de antemano ya se comenzaba a imaginar que había ocurrido, por lo que estaba un tanto divertida con la situación.
- Lo que paso fue… que… Luffy… se estaba comportando extraño – dijo Nami para quedar en silencio de nuevo.
- ¿Extraño? ¿De qué manera? – pregunto la morena con una sonrisa que para los ojos de cualquiera revelaban lo divertida que estaba esta.
- veras, no quería soltar mi mano, incluso me hizo prometerle que… nunca me iría de su lado, dijo que olía muy bien y… que mi cabello era suave – Conto Nami a Robin mientras apretaba aun la almohada, realmente se sentía confundida.
- Juju, ya veo – Dijo Robin riendo un poco por las inocentes acciones de su capitán, realmente era como un niño - ¿Por qué crees que hizo eso? – Pregunto la arqueóloga a su amiga retomando un poco de seriedad.
- Yo… no lo sé, supongo que le gusta mi cabello y le gusta como huelo porque siempre estoy cerca de las mandarinas de Bellemere-san – Decía la no muy convencida Nami, tratando de ver el asunto con menos importancia de la que tenía como si se tratase de su imaginación. – Con respecto a la promesa, tal vez quiera que se lo prometamos uno por uno… Ya sabes una promesa entre nakamas.
- No dudo que el capitán quiera que todos estemos juntos por siempre, pero Nami deberías pensar un poco más en la situación.- Dijo Robin
- Robin-chan, pero ¿Qué dices? Luffy dijo que le gustaba alguien, seguro se trata de Boa Hancock – Dijo con un claro tono de decepción la pelirroja - Después de todo pasó mucho tiempo en Amazon Lily.
Robin quien es muy perspicaz, pudo notar de inmediato la decepción por parte de su amiga, era un tanto obvio el sentimiento puro que comenzaba a formarse en el corazón de la navegante. Por lo que también pensó muy sabiamente en el pobre carpintero que posiblemente no tendría ni una sola oportunidad.
- Yo de eso no estaría tan segura – Dijo Robin guiñándole el ojo a Nami, mientras se levantaba de la cama de esta, para dirigirse a su propia cama – Mañana puede que te cuente algo interesante, pero por ahora es momento de dormir – concluyo así Robin la conversación, acurrucándose en su propia cama.
- ¡Buenas Noches! – Dijo Nami arropándose hasta la cabeza con su sabana, para digerir el "yo no estaría tan segura" de su amiga.
Pronto las chicas cayeron profundamente dormidas, después de todo estaban cansadas.
Por su parte Luffy que ya se encontraba en la habitación de los chicos, se encontraba un tanto intranquilo puesto que no podía dormir, sentía que en cualquier momento Nami podría desaparecer, no la vería en la mañana al despertar, eso era en lo único que podía pensar él chico con el sombrero de paja.
Tratando de no ser tan impaciente, tomo su sombrero y lo uso para cubrir su cara a ver si así podría dormir, lo cual de cierta forma le resulto como esperaba.
La noche paso un tanto más lenta de lo que se podía esperar luego de tantas emociones, todos estaban durmiendo, unos más cómodos que otros, pero al fin y al cabo dormían.
El sol salió lento, pero seguro, al llegar por completo la mañana. Un esqueleto saco su violín y comenzó a tocar una fuerte y rápida sonata, despertando así a los hombres que se encontraban en la habitación.
- ¡Ya para Brook! – Decían los presentes en coro entre quejidos levantándose de sus camas.
- YOHOHOHO! – reía el esqueleto complacido por haber logrado su cometido.
El primero en salir de la habitación fue Sanji con unas ojeras enormes, por estar de mal humor no durmió como era debido, pero aun así se apresuró a preparar el desayuno.
Los demás chicos se dirigieron a la cocina, excepto el capitán que en lugar de ir a la cocina como todos los demás camino hacia la habitación de las chicas, pensaba en el trato que había hecho con Nami, después de todo ya era "mañana".
Mientras que al mismo tiempo Robín quien ya se encontraba despierta y lista para ir a la cocina, llamo por última vez a su amiga para ir a comer, pero al ver que esta seguía sin responder sumergida en un profundo sueño, decidió dejarla dormir un poco más pues le podía llevar después la comida.
Robin salió de la habitación cerrando la puerta detrás de ella para encontrarse frente a frente con su capitán.
- ¡Bueno días capitán! ¿Se le ofrece algo? – Dijo la morena fingiendo inocencia como si no supiese de antemano que el sombrero de paja iba en busca de su navegante.
- ¡ah! Robin ¡Buenos días! ¿Dónde está Nami? – Pregunto el inocente Luffy sin notar nada proveniente de Robin.
- Nami está dormida, pero puedes pasar y despertarla – Dijo sin dudar ni un solo segundo la arqueóloga que claramente sabía lo que hacía, sería divertido, tal vez no para su amiga pero sí que lo seria para ella.
- Esta bien – Dijo Luffy mientras Robin se hacía a un lado para dejarlo pasar a la habitación.
- Capitán ¿sabe que debe hacer después de que Nami despierte? – Dijo Robin con una rostro que demostraba una jugarreta en camino. – debes darle un beso. – concluyo la mujer.
- ya veo ¡está bien! – dijo el capitán con la mayor seriedad del mundo, como si tuviese que hacer el trabajo que solo un hombre podría. – ¡Oi, NAMIII! – grito Luffy mientras entraba a la habitación donde dormía la chica plácidamente.
Luffy al verla dormir solo pudo contemplarla por un rato, decidiendo sentarse en la cama junto a ella, para acariciar su cabello hasta que la chica despertase.
Robin antes de retirarse del lugar coloco una oreja y un ojo fleur en la habitación en un lugar estratégico para no ser descubierta. Complacida al ver que todo iba como esperaba camino feliz a la cocina para reunirse con los demás.
Al llegar a la cocina se encontró a Sanji preparando el desayuno mientras le daba los bueno días como de costumbre – Buenos días, mi hermosa Robin-chwan.
Franky estaba sentado en la barra tomando un poco de cola, Usopp y Chopper riendo por las absurdas historias del "Capitán Usopp", Brook tomaba un poco de té, el cual al verla llegar le dio los buenos días. – Yohoho ¡Buenos días! ¿Sería tan amable de mostrarme sus pantis?
Por ultimo sus ojos vieron a un espadachín que bostezaba en una de las sillas de la mesa, que inmediatamente al percatarse de la presencia de la mujer se sonrojo un poco y miro hacia otra dirección.
- Minna ¡Buenos Días! – Dijo Robin sonriéndole a todos sus amigos presentes, seguidamente se sentó justo al lado de Zoro quien seguía un poco nervioso. – ¿Dormiste bien espadachín-san? – pregunto la mujer con el objetivo de molestar al hombre con el cabello de marimo.
- Maldi…ta mujer… - Decía Zoro entre gruñidos, poniéndose rojo, sabía que jamás podría escapar de lo que hizo en la noche, pero si se lo iba a recordar siempre, seguramente lo volvería loco.
- Yo dormí como nunca - Dijo La morena que noto al instante como su objetivo había sido logrado más rápido de lo que esperaba. Por lo que le regalo una tierna sonrisa al avergonzado hombre, quien al ver esa delicada y bella sonrisa sintió como si su corazón se fuese a salir.
Robin distraída viendo las expresiones de su persona especial, noto como algo o alguien tomaba su mano izquierda por debajo de la mesa, dándole una rápida y delicada caricia. Bajo sus ojos viendo de donde provenía la mano, era la de Zoro, No pudo evitar verlo con ojos llenos de ternura pues este pequeño gesto le había tocado el corazón. Sin importar que nadie más lo notase.
Por su parte Zoro le devolvió la mirada, con esos ojos que normalmente podían asustar hasta al más rudo, esos ojos la veían con amor. Ni el mismo se podía creer lo que estaba ocurriendo, por lo que antes de que todos notasen lo que pasaba entre los dos, soltaron sus manos, haciendo como si no ocurriese nada.
Mientras tanto en la habitación de las chicas, Luffy no podía resistir tocar el suave y bonito cabello de Nami.
- ¿Qué? Alguien está tocando mi cabello… es una sensación familiar – Decía Nami en su mente mientras trataba de despertar.
Abrió los ojos lentamente, primero pudo distinguir una silueta, luego esa silueta se transformó en una persona, era Luffy que de nuevo acariciaba su largo cabello naranja.
- ¿Luffy? ¿Qué haces aquí? – Pregunto la pelirroja mientras se levantaba de golpe de la cama.
- ¿eh? ¡Mandarinas! Shishishi ¿olvidaste tu trato Nami? – Decía el sonriente moreno
- Serás… debería timarte… cabeza hueca… despertar así a la gente… solo por un trato – Decía entre quejas y gruñidos la pelirroja mientras se peinaba para salir de la habitación. - "solo por un trato" ¿estaba esperando algo más? – esto último lo dijo en voz baja.
- ¿De qué hablas Nami? ¿Estas enferma? – dicho esto el joven con sombrero de paja se acercó a la navegante colocando una mano sobre la frente de la joven y la otra sobre su propia frente para así tomar la temperatura de la chica, se acercó un poco más a esta para decir – No tengo idea de cómo hacer esto Shishishi, mejor que te vea Chopper.
La cercanía que había entre el moreno y ella hacia que su corazón latiese con más fuerza, realmente algo andaba mal con ella, siempre que Luffy actuaba extraño, ella reaccionaba de esa manera.
- idiota, nada me pasa, es solo que acabo de despertar – dijo la navegante con un tono un poco triste. Lo que hizo que el capitán recordara lo que la morena de ojos azules le había contado.
- ¡AH! Nami, lo había olvidado – Dijo Luffy emocionado, cerró los ojos y se acercó rápidamente a Nami quien por supuesto no sabía que estaba pasando, mucho menos que debería hacer, por lo que la chica también cerró los ojos, para sentir una presión en la mejilla.
Nami abrió los ojos para ver como su capitán la besaba de una manera tierna en la mejilla, por lo que se sonrojo fuertemente, por alguna razón se sintió decepcionada, pero inevitablemente feliz.
- ¡Luffy! ¿Quién te enseño eso? – Dijo la pelirroja recordando rápidamente la estadía del chico en Amazon Lily.
- Robin dijo que debía besarte cuando despertases. Shishishi – Dijo sonriendo Luffy quien sentía que había hecho un gran trabajo.
- Robin-chan… me voy a vengar – Fue en lo único que pudo pensar la chica empuñando un poco su mano.
Mientras que Robin eliminaba el ojo y la oreja fleur que había colocado en la habitación. Dejando lo ocurrido como una misión casi cumplida.
- Bueno ya está, vamos por las mandarinas – Dijo la derrotada Nami.
- ¿Honto? – Dijo Luffy babeando un poco.
Luffy y Nami caminaron hacia donde estaba los arboles de Bellemere-san, cuando estaban allí Nami escogió las dos mandarinas más grandes y obviamente dulces que vio, para entregárselas a su capitán, un trato era un trato.
Luffy con una enorme sonrisa que reflejaba lo feliz que se encontraba estiro sus manos abiertas en dirección a la chica para que colocase allí su recompensa, cuando la joven coloco las mandarinas en las manos del moreno. Luffy pudo escuchar una voz familiar llamándolo.
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