El Dinero Perdido

Capitulo Dos

Al salir de la unidad de Doña Clotilde, se le ocurrió subir a la mezzanina donde estaba el apartamento de Gloria y Patty. Para su sorpresa, el apartamento estaba vacío; parecía que no había sido rentando en varios años. Las memorias de Gloria, siempre le rondaban la cabeza, una mujer preciosa y carismática. Siempre pensó que Gloria tenía el corazón más noble para haber sacado a su sobrina de esa vida macabra con sus padres biológicos.

Nunca tuvo el valor de invitarla a salir, sencillamente se quedaba contemplándola hasta que se mudó tres años después cuando se enteró que se había comprometido con un Texano. Las memorias seguían frescas, el dolor de esa última noche cuando perdió a la Chilindrina y esos gritos que esa niña daba cuando se estaba yendo.

Siguió caminando hacia el portón y de ahí volvió a la calle; el restaurante de Florinda seguía abierto, decidió entrar por curiosidad y se percató lo mucho que había decaído. No estaba bien pintando, las sillas estaban remendadas y había un olor extraño que provenía de la cocina.

"¡Buenas!" Gritó Don Ramon desde la entrada al no ver a nadie. A los pocos segundos Florinda apareció desde la cocina. Estaba demacrada, los años no le habían sentado bien, pero tampoco el estilo de vida en la cual termino siendo la amante de un maestro de primaria y despilfarrando la herencia de su marido en trivialidades y viajes.

"¿Usted que hace aquí?" Le preguntó de la manera más hostil posible.

"Ha pasado tiempo Florinda; tengo varias preguntas si me permite un momentico" Se abrió paso mientras buscaba asiento en la barra. Florinda no estaba muy contenta con ver a Ramon, mas fue por los maltratos, pero también porque en parte fue ella la culpable de que el perdiera la custodia de la Chilindrina ya que ella sabía de su alcoholismo y le suministraba el néctar que tanto Ramon deseaba.

"No tengo nada que decirle a usted; usted no es bienvenido"

"Pero usted tan de alta suciedad, debería saber que ha terminado en la chusma que tanto odiaba. Seamos honestos Florinda, usted me ha odiado desde el día que llegué a la vecindad, ¿Por qué si nunca le hice nada?"

Hubo silencio; fue algo incomodo, pero después de casi 10 años tuvo el coraje de preguntarle la razón por la que le hizo la vida imposible.

"¡Váyase o llamo a la policía!"

"¡Yo soy la policía vieja chancluda!"

Se quedó callada y le ofreció una comida por cuenta de la casa, él pasó, pero no le negó una taza de café.

"¿Dígame, todavía anda con el profesor?"

"No es de su incumbencia!"

"Lo es, porque es uno de los sospechosos en la muerte de Zenon"

Se quedó callada una vez más, luego lo miro.

"No, él se mudó al Distrito Federal hace unos años y perdimos contacto"

"Cuénteme un poco más"

"Le salió un contrato con la Universidad Autónoma y no dudo en irse"

"¿Hace cuanto se fue?"

"marzo 10 de 1982" Lo dijo con algo de tristeza.

Ramon se percató que se fue un par de días después del asesinato de Zenon, sabía que tenía un indicio, pero no sabía el motivo, la idea de ir al D.F. podría ser algo complicado ya que estaba buscando una aguja en pajar, pensaba de la manera más adecuada en como localizar a Inocencio Jirafales.