Summary: Para corregir un desastre, un deseo se debe hacer. A Adrien no le importa lo que deba sacrificar mientras que todo salga bien, incluso si eso significa cambiar el pasado y abandonar su identidad como héroe. /Time travel.

Disclaimer: Todos los derechos están reservados a sus respectivos creadores, ninguno de estos personajes me pertenece. Fanfiction sin fines de lucro ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretenimiento.


Capítulo 2: Cena con el diablo.

Y nadie supo nunca que realmente eras tú.

Y ahora encabezas el camino, muestras la luz del día.

Hiciste un buen trabajo. Vas a llegar muy lejos, chico.

The offspring- You're gonna go far, kid.

.

Noroo revoloteó alrededor de Adrien -como una polilla molesta- mientras el rubio se arregló por millonésima vez la corbata frente al espejo de su baño. Sus verdes ojos llenos de tanta ansiedad y nerviosismo trivial que no había sentido desde hace demasiado tiempo.

"Uno pensaría que vas a una fiesta en vez de una cena con tu padre."

Adrien se encogió los hombros.

"No he cenado con él desde…" Adrien hizo rápidos cálculos en su cabeza. "…la semana pasada" Hace un poco más de un año, se recordó mentalmente con sorpresa.

Alzando una ceja inexistente, Noroo lo miró fijamente con incredulidad.

Adrien no se molestó en explicarse; contarle todo lo que había pasado hasta ese momento no era una idea que le tentara mucho. Si fuera el Adrien de esa edad no tendría muchos problemas en contarle la historia de su vida y sus inseguridades personales ante la menor oportunidad. Pero no era el Adrien que acababa de pasar la muerte de su madre y estaba preocupado por todos con tal de no pensar en sí mismo, era el Adrien que había visto a su padre asesinar a personas a sangre fría, era el Adrien que a pesar de tener el poder había decidido ignorar a las personas suplicando por ayuda.

Las personas habían confiado en él, y él los había defraudado.

Una segunda oportunidad.

Adrien no conocía a Noroo, no sabía su historia o la totalidad de su poder. No sabía si podía confiar en él.

Pero no quería estar solo.

El rubio sacudió los pensamientos de su cabeza.

"Eh, no importa." Dijo mientras salía del baño en dirección al comedor.

Se sintió raro mientras recorría todo el familiar camino hacía el comedor, esta vez no tenía que esconderse detrás de los muebles rezando que su padre no lo viera. Esta vez caminaba libremente.

Se detuvo ante las puertas del comedor y respiró profundamente.

Noroo se escondió de mala gana en la bolsa de su camisa.

"Está bien, nada ha cambiado." Adrien se murmuró a sí mismo, en un débil intento de calmarse.

Entró.

El comedor estaba vacío.

Una punzada de dolor atacó su pecho mientras la decepción se arrastró por su garganta. No sabía por qué pensaba que su padre estaría ahí con él esta vez, su padre estaba muy ocupado. Demasiado ocupado para él.

Adrien miró el comedor vacío con amargura "Bueno… ¿No es esto nostálgico?"

Efectivamente, nada había cambiado.


Nathanaël se tiró a su cama con una expresión soñadora, abrazando firmemente su libreta de dibujos entre sus brazos. Su pelo estaba desparramado sobre sus sabanas, mostrando sus dos brillantes ojos azules.

"¿Estas bien?" Plagg le preguntó con preocupación, flotando cerca de su cabeza.

Una sonrisa se expandió rápidamente en el rostro del pelirrojo.

"Nunca me he sentido mejor" dijo con sinceridad "Salvar a todas esas personas me hacen pensar que, después de todo, no soy un perdedor."

Plagg bufó.

"Nunca has sido un perdedor, Nathanaël" Plagg le dijo con severidad." Ninguno de mis portadores lo han sido. Tienes un gran corazón y eso es mucho más de lo que las demás personas tendrán nunca"

Nathanaël asintió distraídamente. Nunca había imaginado llegar a ser un héroe, una parte de él sentía que no era a lo que estaba destinado y que sólo debería renunciar y volver a su vida normal; dibujando en la parte trasera de su salón y volviendo a casa solo porque, a pesar de sus compañeros eran amables, ninguno de ellos eran cercanos a él.

Sin embargo, se le estaba dando esa oportunidad para demostrar que podía ser alguien importante y valorado.

Y no iba a desperdiciarla.

Nathanaël se incorporó y miró a Plagg.

"Oye, Plagg ¿Cómo era tu último portador?"

Plagg lo miró inquisitivamente.

"¿Es otro de tus trucos para sentirte inferior?" Preguntó con sospecha.

Nathanaël se sonrojó y negó su cabeza con fuerza, peguntándose si esa era la impresión que estaba dando. O si acaso realmente era una mentira.

Plagg se relajó, mirando la nada con nostalgia.

"Noble y valiente." Susurró con un suspiro. "Sacrificó todo lo que conocía con tal de darle una segunda oportunidad a todos ¿sabes?"

Nathanaël parpadeó, una horrible idea formándose en su cabeza.

"¿Acaso él está…?"

"No" Plagg lo interrumpió con calma. "Él sigue vivo"

"Oh."

Nathanaël esperó a que Plagg prosiguiera antes de darse cuenta que la conversación estaba cerrada.

¿Sacrificar todo lo que conocía? Una oleada de tristeza lo atacó. El tamaño del sacrificio sonaba demasiado grande, pero Plagg no había detallado. Podría significar cualquier cosa… y una persona que tomara esa decisión con tal de asegurarse del bienestar de los demás… A él le gustaría conocer a alguien así.

"Basta de charla." Plagg interrumpió sus pensamientos. "Tengo hambre, así que tráeme queso."

El pelirrojo se levantó con dificultad, sintiendo las consecuencias de la reciente lucha en su cuerpo. Mientras salía de su cuarto, pensando en todo lo que le faltaba hacer, recordó algo.

"Él sigue vivo."

Si él seguía vivo ¿Por qué Plagg no estaba con él a pesar de que obviamente lo extrañaba? ¿Quizás era demasiado viejo para pelear?

Anotando mentalmente sus preguntas, Nathanaël bajó las escaleras. Y ¿quién sabe? Tal vez hasta podría convencerlo de visitarlo.


Adrien apuñaló con violencia los guisantes de su plato con su tenedor.

"Él va estar en la cena, claro que sí." Murmuró para sí mismo con resentimiento. "Porque el cumple siempre lo que promete."

Noroo lo miró con desaprobación desde la malteada de chocolate que estaba tomando. Adrien había descubierto que tenía el diente dulce. Ninguna sorpresa.

"No seas exagerado, niño." Noroo le regañó, dejando su malteada de lado y acercándose a darle una palmada en la mano. "Seguro tu padre se rompe la espalda para darte comida y educación."

Adrien dejó de apuñalar sus guisantes y miró sombríamente su plato.

"Sí, bueno. Un poco de atención no me haría mal." Respondió secamente. "Apuesto a que pronto va a comenzar a ausentarse largos periodos de tiempo, simplemente perfecto."

"Estas siendo melodramático."

Adrien se hundió en su silla.

"No sé si es tu tonto poder de empatía, pero…" su voz se fue apagando. "…sí, probablemente lo estoy siendo. Es sólo que…" Desearía que me notara por una vez, en vez de convertirse en un loco maniático obsesionado por el poder.

El rubio comenzó nuevamente su apuñalamiento de guisantes.

"Nada… soy un adolescente ¿Esta bien? Dame un respiro."

Noroo parecía frustrado. Abrió la boca -seguramente para darle un largo discurso- y…

Adrien se incorporó rápidamente en su silla ante el sonido de las puertas del comedor abriéndose. Noroo abandonó lo que estaba a punto de decir y se escondió de nuevo.

Su padre había llegado.

"Adrien." El mayor saludó con seriedad, tomando su asiento en la cabecera de la mesa.

El rubio se quedó un momento en silencio, sus pensamientos corriendo frenéticamente en silencio. Las cosas tenían que ser diferente ¿Cómo lograrlo? Tenía un papel menor en ese juego, quizás si…

"Padre." Saludó finalmente con frialdad. "Llegas tarde."

Su cabeza estaba gritando señales de advertencia ¿Qué estaba haciendo? No podía simplemente hacer eso, estaba mal en todo. Tal vez si se disculpaba de inmediato y bajaba la cabeza no habría consecuencias o castigos…

No.

¿Qué podría hacer su padre? ¿Quitarle el permiso de salir con sus amigos?

En ese momento, no tenía amigos.

Era una apuesta fácil, no tenía nada que perder.

"¿Perdona?" Su padre dijo, esperando obviamente a que se retractara. "¿Qué acabas de decir?"

La tensión del cuarto comenzó a ser palpable. Adrien quería tanto tanto disculparse.

El rubio aplastó sus sentimientos sin piedad. Todo eso era un mal necesario.

"Llegas tarde." Repitió lentamente sin cambiar su tono.

"Estoy muy ocupado y tú lo sabes Adrien." Su padre comenzó con furia. "No tengo tiempo para tus tontos caprichos…"

Adrien frunció el ceño, sintiendo su propio enojo correr por sus venas.

"¿Mis tontos caprichos?" Adrien le hizo eco, interrumpiéndolo. "Lo siento si querer pasar un tiempo con mi padre es un tonto capricho después de que él no me ha hablado desde hace semanas."

"La semana pasada…"

Adrien cerró sus puños con fuerza, hundiendo sus uñas sobre las palmas de sus manos.

"Cenamos" terminó. "¿Y qué? Lo único que hiciste fue criticarme y destrozarme a lo largo de la cena, eso, no cuenta como hablar."

Su padre no parecía saber cómo reaccionar.

"Si esto es por lo de la escuela, la respuesta sigue siendo no."

El rubio se rió amargamente. Su padre parecía sinceramente perturbado por el sonido.

"¿Sabes qué? Terminé de cenar" Adrien empujó los restos de su comida lejos de él. "Buenas noches."

Su padre se levantó bruscamente, la cara roja de rabia.

"¡Adrien! ¡Vuelve aquí en este inst-!"

"No." Adrien se dirigió a las puertas del comedor sin mirar atrás. "Estoy cansado de seguir tus instrucciones al pie de la letra encerrado en esta jaula. No tenía idea de que cuando mamá murió tú también lo hiciste."

Con ello, cerró detrás de él. Sin darle otra oportunidad de hablar a su padre.

Sin embargo, no pudo evitar sentirse como una horrible persona cuando escuchó a lo lejos sonidos de platos y vasos siendo rotos desde el comedor. Se había encontrado muchas veces olvidando que su padre era un ser humano después de un año sin que este diera una señal de sentir sentimientos. Pero esta vez estaba consciente de que su padre lo era, y que también hablar de su madre había sido un golpe increíblemente bajo.

Una vez que llegó a su cuarto se sentó en suelo y abrazó sus rodillas, los ojos ardiéndole un poco.

"Lo siento." La suave voz de Noroo lo devolvió a la realidad. "Creo que te juzgué mal."

Adrien negó la cabeza.

"No, tenías razón." Dijo con la voz temblorosa. "Soy un niño rico y mimado, por lo tanto, lo suficiente egoísta como para mencionar a su madre muerta sólo para manipular a su padre." Su voz se rompió.

Adrien se frotó furiosamente lo ojos. No iba a llorar sólo por una pequeña cosa de nada.

Había pasado peor.

"¿Adrien?" La vacilante voz de Nathalie lo llamó detrás de su puerta.

Adrien se encogió, no quería salir y enfrentarse a las terribles palabras que había dicho, no quería decepcionar a nadie, el sólo quería que todas las personas que había visto sufrir y ver horrores estuvieran bien. A pesar de ello, respiró profundamente antes de levantarse y abrir la puerta. Rezando que no tuviera los ojos rojos.

"Nathalie." Adrien intentó aparentar normalidad.

Nathalie lucía confundida, pero no parecía notar su estado de ánimo.

"Uhm, no sé cómo lo hiciste." Ella dijo componiéndose y sonriendo un poco. "Pero mañana tienes que levantarte temprano ¡Vas a ir a la escuela, Adrien!"

Adrien forzó una sonrisa.

"Eso es genial, Nathalie." No lo era. "Pero ha sido un día muy largo y tengo muchas ganas de dormir ¿Podrías despertarme mañana?"

Nathalie asintió rápidamente, sin notar su falta de entusiasmo.

"¡Será un día ocupado! Será mejor que comience de una vez con las preparaciones para mañana." Ella habló rápidamente. "Buenas noches."

Adrien cerró la puerta con suavidad.

Dejó su frente descansar en la puerta y cerró sus ojos con fuerza.

Definitivamente, era un horrible hijo.

"Hey" Noroo habló en algún lugar detrás de él. "¿Nunca te has preguntado que se siente saltar por los tejados sin herirte?"


La incógnita aquí es: ¿Quién cenaba con el diablo? Jajajaja, no es cierto.

¡Estoy aquí otra vez!

Yay, y esta vez completamente lucida.

Gracias a todos por su apoyo y una gran disculpa por el enorme tiempo que tardé en actualizar. Intentaré actualizar más seguido (Si es que no lo abandono)

También lamento mis errores ortográficos, estaba releyendo los capítulos que escribí y me di cuenta de un montón de ellos.

Con amor.

Me:D

PD: Comentarios o críticas constructivas son bienvenidos.