CAPÍTULO 2
—Ya sabes, no puedo esconderme en tu casa para siempre, Lissana. —Lucy le dijo mientras le daba a su mejor amiga un pedazo de cinta para asegurar los listones plateados de la gran mesa del comedor en el centro de la sala de estar. Cuando Lissana Strauss decidió tener su fiesta de compromiso el fin de semana del Día de Fiore ella salió a toda marcha. Ningún gasto fue escatimado. Pero entonces ella estaba casándose por el dinero y eso hacía un infierno de diferencia. Su complaciente prometido Fried estaba más que feliz de poner su tarjeta de crédito a disposición de Lissana. Y Lissana, a su vez, había corrido de punta en blanco a su casa paterna en Fairy Hills, convirtiendo esto en una muestra de amor, compromiso y los beneficios de casarse por dinero. Pero Lucy no la podía culpar a Lissana. Un hombre la amaba y quería compartir su fortuna con ella. Esto no sucedía todos los días. Infierno, ella se liberaría también.
—Te necesito aquí para ayudarme con las preparaciones de la fiesta de compromiso. —Lissana tiró de los listones de modo que cayeran como ella quería.
Estaba ambientado en plateado y blanco. ¿Por qué? Simplemente porque eso era lo que quería Lissana. Si la fiesta de compromiso tenía tal producción, Lucy se preguntaba qué estaba planeado para la boda. Tal vez un transporte de calabaza con palomas siendo liberadas mientras una orquesta tocaba cuando la novia hacía que cualquier otra mujer allí pareciese vulgar, como era el derecho de la novia.
—Necesito encontrar un empleo. —Era el mantra actual de Lucy en la vida. Encontrar trabajo, conseguir dinero y relajarse.
—Eso puede esperar. Te necesito aquí.
—No, no es cierto. Insistes en que me quede para darme un respiro de mi deprimente propia casa y todos los problemas que vienen con eso. —Lissana era una buena amiga y Lucy la apreciaba. Estaría mintiendo si dijera que no había disfrutado permaneciendo en una casa que tenía un refrigerador lleno de comida y más que un par de piezas de mobiliario.
—No, tienes razón, pero yo te quiero aquí, Luce. Cada vez que pienso en lo que Minerva Orland te hizo quiero buscarla y estrangularla.
—Bueno, ponte en la cola. —Lucy tenía impulsos de estrangulamiento cuando hablaban de su mutua ex amiga Minerva, quien había robado el dinero de Lucy y las tarjetas de crédito, y vendido todos sus bienes familiares, y luego había escapado, dejando a Lucy con nada más que cuentas y hasta las orejas de problemas con los acreedores.
—¿Estuviste a gusto anoche?
Lucy se puso rígida ante las inocentes palabras de su amiga. Hasta antes de este momento ella había decidido considerar a la última noche y a Natsu Dragneel como un sueño, un sueño muy real, pero aun así un sueño. Aunque el placentero dolor entre sus piernas era difícil de ignorar.
—Yo… ah… estuve muy cómoda. —Ella le dio vueltas a la idea de mencionar su "cabalgata a la luz de la luna" con Lissana. Después de todo el hombre había ido a visitarla a ella—. En cuanto a tu dormitorio… —Lucy se detuvo cuando oyó ruido de pasos llegando en dirección a ellas. No quería que el potencial novio escuchara acerca de sus noches pasadas con un pretendiente anterior.
—¡Natsu! —Gritó Lissana y corrió hacia adelante mientras Natsu Dragneel entraba en la habitación con su prometido Fried Justine.
¡Carajo! ¡Natsu Dragneel! ¿Qué estaba haciendo aquí? Lucy lo miró críticamente bajo la luz del sol brillante. Él era todo y cada una de las cosas que ella recordaba de la noche anterior. Sus ojos verdes se trabaron con los de ella mientras arrastraba a Lissana hacia él.
—Luce, creo que nunca conociste a Natsu Dragneel.
—Yo… ah… —¿Qué decirle? "Lo conocí, lo follé y eso me gustó tanto que no sería perjudicial tenerlo dentro mío otra vez. Por favor salgan del cuarto así podremos tener sexo salvaje otra vez". Probablemente no, esas no eran las palabras apropiadas—. Um... —Sí—. um… —Parecía como que la mejor alternativa era ir con un "um" por el momento. Lucy tenía un abrumador deseo de mirar en dirección a la ingle de Natsu Dragneel simplemente para ver si él era tan grande como ella creyó que estaba anoche. Pero ésa no era una cosa elegante para hacer o tratar de explicar, por lo que mantuvo los ojos sobre él. Después de todo, fue sólo sexo lo que tuvieron. Ella podía ser lo suficientemente sofisticada como para mostrarse tranquila aunque no se sintiera así.
Natsu le sonrió a Lucy como si él supiera exactamente lo que ella estaba pensando. Tomó su mano en la de él cuando Lissana los presentó.
Lucy estaba intrigada y ligeramente aliviada de que él no mencionara su encuentro previo. No estaba avergonzada de lo que hizo. Sólo que no quería que todo el mundo conociera sus asuntos. Si Lissana pudo mantener a Natsu en secreto, entonces ella podía.
—Me alegro de que estés aquí, Natsu, quiero que le des un vistazo a la cocina y me digas si puedes agregar esos estantes adicionales para mí ahora mismo. —Lissana se volvió a Lucy para explicarle—. Natsu no es sólo un querido amigo sino que él también tiene una compañía constructora. Me está haciendo un favor poniendo algunos estantes adicionales en la cocina para platos y esas cosas. ¿No es dulce?
—Es adorable. —Lucy respondió con excesiva dulzura. Era extraño estar con él y Lissana en la misma habitación, sabiendo lo que todos ellos habían hecho.
—¿Puedes mostrarle a Natsu la cocina, Luce? Quiero mostrarle a Fried algunos de los regalos de compromiso que han llegado. —Lissana arrastró a su hombre fuera del cuarto.
—Muéstrame la cocina, bebé. —Natsu se movió para pararse al lado de ella.
—No soy un bebé. —Él no parecía tan alto anoche. Lucy estaba sobrecogida por su tamaño. Era un hombre montaña.
Natsu se inclinó hacia abajo y susurró cerca de su oído.
—Eres dulce y bonita y adorable.
—Lo que sea. —Lucy quiso sonar tranquila y desafectada pero era bastante difícil con el aliento caliente en su cuello trayéndole recuerdos de la noche anterior. El hombre todavía estaba impreso adentro de su cuerpo.
—Ya sabes, tienes un chupón en el cuello. —La marca rojiza en su cuello sobresalía como un faro para Natsu. Esta mujer estaba marcada de por vida, sólo que ella no se había dado cuenta de eso todavía.
Lucy se puso la mano en el cuello y lo miró con el ceño fruncido. Había pensado que había tapado eso con el maquillaje. Pero por supuesto, él sabía que estaba allí.
—¿Quiere echarle un vistazo a la cocina, o qué?
—Lleva la delantera y te seguiré. —Natsu se pegó a sus talones. Él vería el "o qué" cuando se metieran en la cocina.
—No tienes que estar tan cerca. ¿Tienes miedo de perderte? —Lucy empujó las puertas oscilantes de la espaciosa cocina moderna e intentó distanciarse de su enorme compañero. Él estaba tan cerca de ella que podía sentir la tensión contenida de su polla en contra de su culo.
Natsu no tenía intenciones de ser distanciado. Supo en el momento en que entró en esta casa esta mañana que iba a follar a Lucy Heartfilia otra vez. Una vez con ella nunca sería suficiente.
—No, sólo quiero estar cerca tuyo. —Natsu la apretujó arriba en contra de un banco de cocina.
—¿Por qué? —Ella sabía por qué pero no estaba dispuesta a ir por ese camino otra vez. Ese camino era sexualmente fantástico pero ¿dónde llevaba todo esto?—. ¿Qué estás haciendo? —Lucy abofeteó las grandes manos que se movían debajo de la falda de su ligero vestido de verano.
—Quiero tocarte.
—Estamos en una cocina donde alguien nos puede ver. —Lucy luchaba por mantener puestas las bragas. Sus grandes manos parecían estar en todas partes.
—¿Y? —Natsu le preguntó como si no encontrara el hecho demasiado significativo. Arrastró hacia abajo sus bragas a pesar de sus protestas—. No vuelvas a ponerte bragas otra vez. —Las guardó dentro de su bolsillo.
—¿Qué? —Simplemente la forma ronca en que lo dijo hizo que Lucy se mojara.
—Quiero tener acceso a ti en todo momento. —La mano de Natsu se deslizó directamente entre sus piernas. La sintió saltar por la reacción. Que ella ya estuviera húmeda lo complacía.
El hombre tenía una mano en su coño y la otra en su culo, amasando sus nalgas, y Lucy se sentía completamente incapaz de moverse. Estaba sujeta en el lugar por su mutua lujuria.
—Eres terriblemente seguro de ti mismo. —Ella jadeó cuando sus dedos hicieron círculos sobre su clítoris lentamente. Lucy sintió una familiar oleada de calor atravesarla de lado a lado. Su cabeza cayó hacia atrás por el placer.
—Bebé, tú y yo estamos simplemente predestinados. —Natsu estaba excitado sólo por observar su reacción.
—No podemos hacer esto ahora. —A pesar de que Dios sabía que ella lo deseaba. La necesidad de tener a Natsu dentro de ella otra vez era apabullante.
—¿Por qué no? —Preguntó Natsu mientras llevaba la mano alrededor de su cintura y la levantaba encima de la encimera de la cocina, abriéndole las piernas para acomodar la anchura de su cuerpo.
Cuando Natsu deslizó los tirantes de su vestido veraniego hacia abajo, Lucy supo que si él tocaba sus pechos ella estaría perdida. Demonios, estuvo perdida desde el momento en que lo encontró.
—Alguien puede entrar ahora mismo. —Sólo el pensamiento de ser descubierta desnuda con Natsu adentro suyo era salvajemente excitante. Nunca se había sentido de esa manera antes con ningún otro hombre. Ella nunca le permitió a nadie tener control sobre ella hasta ahora. Estaba jugando con las salvajes reglas de Natsu Dragneel.
—Pídeme que me detenga. —Natsu le quitó el sostén completamente y lo metió en su otro bolsillo como otro recuerdo. Las grandes manos cayeron sobre sus pechos.
—Para. —Lucy exhaló suavemente cuando sus dedos rodearon los pezones.
—Di eso de la manera en que quieres darlo a entender. —La cabeza de Natsu bajó para succionar sus pechos.
—Yo… —Cualquier cosa que sea extremadamente racional que ella había estado pensando en decir se disolvió bajo la hambrienta succión de la boca de Natsu sobre su pecho—. Oh, Dios… —Ella le estrechó la cabeza en contra suyo.
—Desabróchame… —Natsu levantó la cabeza y susurró en contra de su boca.
Mientras su boca una vez más descendía hacia sus pechos, Lucy renunció a cualquier pretensión de no querer tener sexo con Natsu y abrió la cremallera de sus pantalones. Ella lo deseaba. ¿Qué estaba realmente mal con eso? Nada que ella pudiera ver. Y, sí, seguro, el hecho de que estaban a punto de tener sexo en la cocina no era probablemente una cosa prudente para hacer, pero ser inteligentes no era el único y exclusivo fin en la vida. El placer valuaba alto también.
—Oh, dulce misericordia… —La polla de Natsu saltó hacia adelante e inundó sus manos. ¿Había un Libro Guinness de los records para medir el tamaño de una polla? Si fuera así, Natsu Dragneel debería tener posibilidades de ganar el título. Era enorme. Lucy se relamió los labios anticipadamente.
—Me alegro que lo apruebes, bebé, dado que tú y mi polla van a estar pasando una buena cantidad de tiempo de alta calidad juntas. —Natsu agarró sus caderas y la tiró hacia adelante.
—¡No podemos hacer esto aquí! —Fue sólo un ruego poco entusiasta de racionalidad mientras envolvía las piernas alrededor de su cintura en respuesta.
—¿Por qué no?
—Alguien nos verá.
—¿Te importa?
—¿A ti no?
—No particularmente. Es sólo un simple hecho que te deseo y pienso tenerle. —Natsu respiró las palabras en contra de su boca. Sonrió cuando sintió a Lucy estremecerse en respuesta—. ¿Tú me deseas?
Había una extremadamente obvia respuesta para eso. ¡Maldición, sí, y hazlo ahora! Lucy estaba mojada por la anticipación.
—Sí.
—Entonces eso es por todo lo que necesitamos preocuparnos. Mete la mano en mi bolsillo de atrás y saca un condón.
Lucy hizo lo solicitado y encontró el paquete de papel de aluminio. Lo abrió de un tirón con sus dientes y lentamente enfundó su dura polla.
—Agárrate, bebé, va a ser duro y rápido. —Natsu empujó dentro de ella.
Anoche ella estaba insegura de cómo su polla se acomodaría adentro suyo. Hoy sabía que él entraba y lo quería todo dentro de ella ahora. Lucy puso las manos sobre su culo, apremiándolo adentro y adelante. Gimió cuando la llenó completamente. Nunca había sentido nada tan bueno como Natsu duro y caliente adentro de su cuerpo.
Natsu lentamente comenzó a empujar adentro y afuera de ella, aumentando el ritmo mientras sus labios devoraban los de ella en un beso hambriento.
Lucy no sabía si era el hombre, o lo que estaban haciendo en una habitación a la que alguien podría entrar, pero su orgasmo se estaba construyendo raudo y sagaz mientras él comenzaba a latir dentro de ella con una urgencia tan igualada a la propia por su necesidad de correrse.
—Oh… oh… —Lucy gritó cuando el orgasmo comenzó a abrumarla.
Natsu se rió.
—Me gusta una mujer que muestra su reconocimiento. Córrete para mí, bebé. —Él empujó varias veces más y sintió los temblores desgarrar a través del cuerpo de Lucy y los suyos propios cuando se corrieron juntos, Lucy gritando su nombre incoherentemente.
—¿Está todo bien, Luce? —Lissana gritó alto mientras se acercaba a la cocina.
—¡Maldición! —Ella estaba en la cocina siendo follada por un dios y su mejor amiga estaba justo a punto de entrar. Lucy empujó a Natsu de su cuerpo y se lanzó abajo del banco. Rápidamente levantó los tirantes de su vestido y se enderezó la falda. Estaba completamente consciente de que estaba sin sujetador y esperaba que Lissana no se diera cuenta.
—¿Están bien? —Lissana miró de Lucy hacia Natsu—. Oí un grito.
—Lucy pensó que había visto un ratón. —Natsu miró a Lucy solícitamente.
—¿En mi cocina? ¡De ninguna manera! Fried, cariño, tú y Natsu pueden revisar la cocina en busca de ese ratón. Necesito hablar con Luce.
Lucy se encontró a sí misma siendo arrastrada hacia la sala de estar.
—Tuviste sexo con Natsu, ¿verdad?
¿Era tan obvio? Ok, tal vez el grito que dio la delató. Ciertamente no había sido un grito de "Oh, Dios mío, hay un horrible ratón". Fue más un grito de "Oh, este hombre dentro de mí va a partirme en dos pero no me importa".
—¡No tuve sexo con Natsu! —Mintió, como ofendida por la acusación.
—¡Mentirosa! —Lissana le sonrió a su amiga.
—¡No lo soy! —Lucy no estaba segura de lo que pensaba acerca de toda la cosa sobre Natsu por lo que no estaba realmente lista para discutirlo con alguien, y mucho menos con Lissana.
—No tienes puesto el sostén.
—¿Y? —Lucy se cruzó de brazos sobre sus pechos, sintiendo que sus pezones se endurecían al recordar la boca de Natsu.
—Tu cara está ruborizada, tus labios hinchados y te ves como si estuvieras bien y verdaderamente follada. —Lissana sacudió la cabeza bromeando—. Así que cuéntame sobre tu cabalgata a la luz de la luna de anoche. Parece que eso se ha extendido a la luz del día.
—¿Qué? —La inocente mentira número trescientos doce de Lucy Heartfilia.
—Te oí gritar anoche y no de miedo.
Lucy se puso roja por la vergüenza.
—¿Por qué no dijiste algo?
Lissana sonrió abiertamente ante su obvia incomodidad al ser pillada.
—¿Qué podría decir aparte de bien hecho?
Las dos mujeres irrumpieron en un conspirador ataque de risas.
—¡Ese hombre tiene una polla enorme! —Lucy no había tenido la intención de decir eso pero sentía el calor residual de Natsu dentro de su cuerpo.
—Lo sé. —Lissana sonrió con el recuerdo.
—Hay una fuerte posibilidad de que tenga tendencias de comportamiento de puta. Me mojo sólo por mirar a Natsu y nunca me he corrido tan rápidamente en mi vida.
Lissana tiró la cabeza hacia atrás y se rió.
—Te digo que si no estuviera comprometida…
—Pero lo estás. —Lucy la interrumpió rápidamente. Repentinamente no quería pensar en Natsu con nadie más que no sea ella misma. Sip, completamente racional después de tener sexo con el hombre dos veces.
—¿Estás celosa?
Lucy bufó por ese comentario. Por supuesto que ella estaba malditamente celosa. Era una mujer, por el amor de Dios, quien simplemente había tenido el mejor sexo de su vida. Se merecía sentirse un poquito posesiva. Pero también sintió la necesidad de mentir igualmente.
—¡No, para nada! Es simplemente una aventura.
—Tal vez, tal vez no. Natsu nunca me tomó durante el día.
—Eso no quiere decir nada. —Quería decir algo, sólo que Lucy no estaba segura de qué.
—Bueno, veremos. —Murmuró Lissana, sin convicción. Sonrió malvadamente a su amiga—. ¿Puedes caminar?
—Apenas.
Como toda fiesta de compromiso ésta era un éxito. Mucha comida, alcohol y gente de muy buen humor mientras brindaban por la feliz pareja. Lucy estaba encantada por Lissana pero personalmente por todo. ¿Por qué uno quiere casarse si tiene que pasar por todo este alboroto? ¿El punto no era lograr casarse para estar con alguien y no para tener todo este fiestón? O tal vez ella era simplemente una perra cínica.
—Sí, eso debe ser. —Lucy masculló para sí misma mientras subía las escaleras para librarse del ruido y el apretujón de personas. La comida y el alcohol gratis habían traído amigos de los que no había escuchado durante años.
—¿Escapándote?
Lucy se puso rígida y giró para enfrentar a Natsu Dragneel. Había estado procurando evitarlo toda la noche pero estaba malditamente cerca de ser imposible. Él parecía perseguirle los pasos, apareciendo al lado de ella, o detrás de ella y siempre tocándola ligeramente y aun así, cariñosamente, dejándola consciente de él en todo momento. Sólo tenía que estar en la casa para que Lucy esté consciente de él.
—Sólo apartándome de la multitud hambrienta.
—Sí, a la gente le gustan las fiestas, especialmente cuando es gratis. —Natsu se movió más cerca de ella—. Hueles genial.
Lucy tragó saliva. Ella sabía adónde se dirigía esto. Caliente y fabuloso sexo. Ella medio había tomado una especie de decisión de que no quería seguir adelante con esto si no tenía futuro. No es que anduviera buscando un futuro con cualquier hombre, y mucho menos con Natsu Dragneel. Para ser honestos, ella no tenía idea de lo que quería en absoluto. A pesar de que el sexo salvaje con Natsu Dragneel se elevaba a la parte superior de su lista de prioridades.
—¿Debería bajar la escalera y… —Y qué exactamente voy a hacer abajo más que mantenerte alejado de mí?
—Creo que deberías quedarte en el piso de arriba conmigo. —Natsu la atrapó junto a él, sus manos empujándole las caderas firmemente contra su ya dura polla—. Llevas puesta ropa interior. —Natsu podía sentir el contorno de eso debajo de su vestido.
—¿Y? —Un escalofrío de salvaje anticipación corrió hacia abajo de la columna vertebral de Lucy.
—Te dije que no usaras bragas.
—No seas ridículo. Como si yo fuera a hacer lo que tú digas. —Incluso mientras decía esas palabras, Lucy supo que él iba a hacerla tragárselas.
Natsu sonrió a la mujer en sus brazos.
—Quítate las bragas.
Sólo la manera en que dijo las palabras provocó que Lucy se mojara más de lo que pensaba posible. Ella quería dejar caer las bragas hasta sus rodillas. Pero también quería ver lo que haría Natsu si no lo hacía.
—No. —Ella sabía que esto sería un desafío instantáneo para Natsu.
—Entonces voy a tener que castigarte, bebé. —Natsu la levantó como un bombero sobre su hombro antes de que Lucy tuviera la posibilidad de hablar.
—Qué… —Su cabeza cayó abajo contra el firme culo de Natsu mientras él la llevaba hacia un dormitorio cercano que estaba siendo usado para almacenar los abrigos de los invitados. Lucy intentó luchar y pelear pero para ser honesta, era sólo un intento poco decidido.
—Eres la clase de mujer que necesita una buena zurra.
—No lo harías… —Eso sería humillante… y excitante.
—Oh pero lo haría. —Natsu llegó a una cama cercana y la dejó caer sobre ella. Antes de que Lucy tuviera la posibilidad de escapar, Natsu estaba sobre ella, arrastrándola a través de su regazo de manera que quedó boca abajo acostada sobre la cama. Natsu agarró el ruedo de su vestido y lo levantó, descubriendo su culo cubierto de encaje. —Que lleves puesto un sostén lo entiendo porque eres muy grande y besable y no me gustaría que ningún hombre estuviera mirándote. Pero las bragas no las necesitas.
Lucy sintió el tirón del encaje desgarrándose cuando él lo arrancó de su cuerpo. Fue reemplazado por una serie de suaves palmadas en su trasero.
—¡Es sólo ropa interior! ¿Cuál es tu problema? —Ella podía sentir el problema de él poniéndose más duro a cada segundo debajo de su estómago.
Natsu continuó palmeando su rellenito y redondo culo ligera y lentamente, sus dedos hundiéndose en la hendidura haciéndola abrir las piernas un poco más ampliamente en respuesta.
—No debes llevar puesta ropa interior porque quiero poder hacer esto en cualquier momento que quiera. —Natsu se detuvo y deslizó sus dedos hacia abajo de la hendidura del culo dentro del caliente centro de su cuerpo—. Estás tan apretada y mojada. —Comenzó a acariciarla de adelante hacia atrás, sintiéndola retorcerse en respuesta.
Lucy había estado húmeda todo el día pensando en él. Ahora todo lo que ella quería hacer era tenerlo dentro suyo haciéndola correrse. Llevar o no llevar puesta ropa interior era sólo un vago tema secundario.
—Quieres mi polla dentro de ti, ¿verdad? —Natsu deslizó sus dedos dentro de ella, imitando lo que su polla haría.
—Sí. —Lucy siseó mientras sus dedos rítmicamente se deslizaban adentro y afuera de ella.
—¿Vas a volver a ponerte ropa interior otra vez? —Gruñó Natsu, exigiendo una respuesta.
—No… —Oh, ella estaba casi al borde de correrse.
—¿Nunca?
—Nunca… —Oh, cómo lo deseaba.
—Muy bien, entonces.
Natsu sacó sus dedos de ella, abofeteó su culo una vez más y se salió de debajo de ella. Su polla estaba tan tensa y llena que pensó que podría explotar. Pero no tenía intención de tomar a Lucy ahora. Quería prolongar la anticipación entre ellos.
—Iré a verte más tarde esta noche para nuestra cabalgata. —Se puso de pie y la miró hacia abajo mientras ella jadeantemente e indignantemente intentaba controlarse—. Me desearás realmente mal después de esto.
—Ni lo sueñes. —Lucy estaba tan cerca de correrse que no requeriría ningún esfuerzo en absoluto de su parte para liberar la tensión interior. Y después de este pequeño episodio, ella no estaba dispuesta a pedirle a él que la follara—. Puedo cuidar de mí misma. —Lucy deslizó sus dedos hasta su clítoris. Tal vez si Natsu la observara tocándose terminaría el trabajo que había empezado.
Natsu estaba inclinado a quedarse y observar el placer que se daba por sí misma pero eso habría sido una tortura para sí mismo también.
—No es tan bueno como puedo hacerlo yo, bebé. —Natsu sonrió abiertamente y salió del cuarto. Tendría un montón de tiempo más tarde esa noche.
—¿Natsu? —Le preguntó Lissana cuándo vio a su amiga bajar las escaleras.
—Sip... —Lucy estaba tan completamente tensa por la necesidad de correrse que sabía que sus propios dedos eran sólo capaces de hacer la mitad del trabajo. El hombre tenía razón. Ella lo necesitaba.
—Ese hombre puede arruinar a una mujer de por vida.
—Él no te arruinó.
—Eso es porque tenemos sólo una cosa ocasional.
—Tú y él no son claramente ocasionales.
—No va a durar. —Lucy sabía que no pasaría nada bueno.
Lissana la miró evaluándola. Ella conocía tanto a Natsu como a Lucy. Ninguno de ellos hacía nada sin una razón.
—No sabes eso.
—Lo sé. Natsu Dragneel no es del tipo protector.
—Creo que lo es. Sólo que no ha encontrado a la mujer correcta para cuidar.
Lucy sabía dónde llevaba esta conversación. ¿Por qué las personas recién comprometidas tenían esta obsesiva necesidad de emparejar a los otros?
—No estoy buscando a un hombre.
—Pero encontraste a uno de cualquier manera.
Lucy estaba sudando de manera crónica. Estaban en la mitad de un verano y ella llevaba puesto un largo camisón de algodón que cubría su cuerpo desde el cuello hasta los tobillos. Lissana no había cuestionado su necesidad de pedirle prestado el camisón, en lugar de eso la había mirado y simplemente sacudido la cabeza que diciendo "no va a funcionar con Natsu". Bueno, tal vez no funcionaría pero él no tendría todo a su modo.
—¡Vaya, hola, abuelita! —Dijo Natsu cuando entró por la ventana y vio a Lucy cubierta como una casta virgen—. ¿Pensaste que eso me quitaría las ganas? —Le preguntó mientras comenzaba a quitarse la ropa.
—Sólo estoy cansada y quiero dormir.
—Sí, claro. —Natsu murmuró, no creyendo una palabra de eso a la vez que se unía a ella en la cama—. Te ves un poco caliente con ese atavío. —Se acostó al lado de ella y ubicó las manos debajo de su cabeza mientras la contemplaba.
Lucy estaba hirviendo pero no iba a dejar que él se enterase. Quería darle la impresión de estar tranquila y desafectada. Ése era el plan. No tenía una esperanza en el infierno de tener éxito pero todavía era su plan.
—¿Estás disgustada conmigo, bebé, porque te dejé toda caliente e incómoda?
—No, de ningún modo. —Estaba furiosa porque había perdido el control con un hombre que apenas conocía. ¿De qué se trataba esto?
—Vamos, estás furiosa conmigo.
—Sí. —Lucy rechifló. La calma no era la forma natural de ser de ella y el plan instantáneamente fue arrojado por la ventana.
—Así que ¿qué vas a hacer con eso? —Natsu quitó las manos de detrás de su cabeza y apoyó una sobre su cadera cubierta en algodón.
—No me toques.
—¿O qué? —La mano de Natsu se deslizó encima de su estómago.
—Te pegaré.
Natsu se rió por sus palabras.
—No harías eso. —Aunque Natsu sentía que ella realmente lo intentaría. Lo podía ver en sus ojos—. Tú me deseas.
Lucy volteó la cabeza para mirarlo. Él era increíblemente sexy y, por supuesto, ella lo deseaba, pero ése no era el punto.
—Eres demasiado arrogante al pensar que puedes trepar por una ventana y tomar a cualquier mujer.
—Tú no eres simplemente cualquier mujer y yo te tomaré otra vez.
Eso era todo lo que Lucy necesitaba oír. La arrogante confianza de que ella era suya para tomar. Bien, ella tenía el control ahora. Lucy se lanzó hacia Natsu, aterrizando duramente arriba de su cuerpo, golpeando con los puños su pecho duro como una piedra e ignorando la divertida risa de él.
—¡Tú no me controlas! —Lucy chasqueó mientras se sentaba a horcajadas sobre él, sintiendo que su polla buscaba instintivamente el húmedo calor del cuerpo que se ofrecía a sí mismo.
—Bebé, no estés tan nerviosa. —Las manos de Natsu se deslizaron hacia arriba por debajo de su camisón, sobre sus caderas desnudas.
—¡No me digas lo que tengo que hacer!
—Está bien, tienes la voz cantante. —Natsu podía sentir su húmedo coño en contra de su polla y estaba más que feliz de jugar el juego a su manera porque el resultado final sería el mismo. Mutua satisfacción.
Lucy se detuvo y lo miró. ¿Ella podía llevar la voz cantante?
—Haz lo que quieras conmigo.
Este hombre la había dejado toda caliente y deseosa. Podría ser una buena idea devolverle el favor para que vea cuánto le gustaría. Se quitó el caluroso camisón y lo echó sobre su cabeza hacia el piso. El fresco alivio instantáneo atacó su cuerpo.
—No te muevas. —Lucy susurró mientras se inclinaba hacia adelante y lamía a Natsu desde la parte superior de su pecho hasta el borde de su ingle y daba marcha atrás otra vez. Sonrió cuando lo oyó gruñir por lo bajo en su garganta. Esto era lo mejor. Ella tenía algún poder ahora. Comenzó a lamer su cuerpo lentamente, deteniéndose de cuando en cuando para colocar húmedos y aspirados besos sobre sus tetillas y abdominales. Lamió el tatuaje céltico justo por encima de su corazón.
—¿Qué significa esto? —El intrincado nudo tramado en azul marino era hermoso contra el color bronceado de su piel.
—Es un corazón céltico que no tiene comienzo ni fin. Simboliza el amor eterno.
—¿Tú crees en eso? —No era lo que ella esperaba del hombre luz de luna. Cierto, sabía poco sobre él pero eso parecía salvajemente romántico para un hombre que seducía a las mujeres a la luz de la luna. También la hizo sentir extrañamente caliente por dentro.
—Sí, creo en eso.
Lucy besó su tatuaje y continuó lamiendo hacia abajo de su cuerpo hasta su polla. Se detuvo y miró al hombre debajo de ella. Le agarró la polla con ambas manos. Sonrió cuando él gimió. Excelente.
—¿Debería chuparte hasta que te corras o sólo jugar contigo un poco? —Lucy se inclinó hacia abajo y lamió la cabeza de su polla.
—Oh, Dios. —Natsu le agarró la cabeza para empujarla más cerca de su voluminosa polla.
Lucy lo apartó.
—No me toques o no te chuparé. —El poder para volverlo loco era suyo.
Dadas las alternativas Natsu dejó caer sus manos sobre la ropa de cama.
—Me comportaré por ahora.
—Buen chico. —Lucy murmuró mientras lamía lentamente de arriba hacia abajo el esforzado eje, masajeando sus bolas mientras lo hacía. Pudo sentir bajo sus manos justo cuando Natsu estuvo en el borde. Perfecto. Tomó su polla dentro de su boca tanto como pudo y chupó duro hacia abajo.
—Oh, bebé… —Natsu tenía la sensación de que iba a explotar.
Lucy nunca supo que chupar a un hombre podría ser así. Era increíblemente íntimo y a su vez intensamente poderoso y a ella le gustara eso. El corcoveo de las caderas de Natsu le dejó saber que él quería correrse. Lástima. Ella no iba a dejarlo. Quitó la boca de su polla y la miró brillando a la luz de la luna.
—¿Quieres que te monte, hombre luz de luna? ¿Quieres que me encaje arriba tuyo toda apretada y húmeda, tomando cada pulgada de ti adentro mío?
—¡Dios mío, sí! —Sus manos trataron de alcanzar sus caderas, queriéndola encima de él ahora.
Lucy se deslizó sobre su polla, sintiendo su caliente y duro calor adentro suyo. Maldición, él se sentía bien. Era una lástima desperdiciar esto pero eso es lo que ella iba a hacer. El hombre tenía que aprender una lección.
—Oops… no tengo un condón. Supongo que no podremos tener sexo después de todo. —Ella se levantó de la polla de Natsu y gateó fuera de la cama. Quedándose toda caliente y deseosa, ¿lo estaría él? Creo que no. Lucy caminó hacia la puerta.
Natsu soltó una carcajada ante su comportamiento. Él sabía lo que ella estaba haciendo. Saltó fuera de la cama y la acometió ligeramente contra el suelo.
—Oh, yo tengo un condón. —Natsu la puso sobre sus rodillas.
—No estoy interesada ahora. —Lucy estaba sobre sus manos y rodillas con Natsu presionando apretadamente por detrás de ella.
—Pero yo sí y creo que puedo interesarte. —Manteniendo un brazo alrededor de su cintura, se estiró para alcanzar los pantalones que había descartado más temprano. Tenía varios condones allí dentro para el propósito específico de follar a Lucy Heartfilia. Natsu la soltó por un momento para ponerse el condón.
Lucy gateó hacia adelante sobre sus manos y rodillas para escapar de él pero Natsu la atrapó fácilmente contra él. Ambos sabían que esto era sólo una resistencia simbólica de parte de ella.
—Eres muy divertida, bebé. —Natsu separó sus rodillas ampliamente—. Puedes tomar el control cualquier día.
—Esto está lastimando mis rodillas. —Ella podía sentirlo deslizándose adentro desde atrás. Empujó su culo hacia atrás en dirección a él.
—Haré que valga la pena.
—Hablar es fácil. Quiero acción ahora.
—Yo estoy a cargo. —Natsu la penetró en un empuje.
—¡Oh, Natsu! —Lucy jadeó mientras él profunda y lentamente bombeaba adentro y afuera de su cuerpo. La sensación era tan intensa que a ella le costaba esfuerzo recobrar el aliento—. Más rápido…
—Sí, señora. —Natsu aumentó la velocidad y la fuerza de sus empujes.
Lucy se mordió el labio, intentando no gritar. Nunca antes había sido una chillona cuando tenía sexo. Usualmente ella bostezaba y estaba agradecida de que todo haya terminado y estuviera hecho. Pero Natsu Dragneel la hacía querer gritar y chillar y bendecir el día en que el hombre nació.
—¡Te amo! —Aún mientras gritaba las palabras sabía que estaban realmente mal. ¿Qué diablos la había poseído?
Natsu se quedó rígido por un momento ante sus palabras.
—¿Qué? —¿Había escuchado correctamente?
—Uh… um… —Era realmente difícil intentar inventar una buen respuesta perspicaz con Natsu caliente adentro suyo y todo lo que ella quería hacer era concentrarse en correrse y no tapar su error—. Yo… ah… dije que me encanta esto. —Lucy gritó mientras se corría. Ella colapsó en el suelo debajo de Natsu mientras él se corría duro dentro de ella.
Natsu la volteó y la miró pensativamente.
A Lucy no le gustaba esa mirada minuciosa. Estaba buscando respuestas que ella no tenía.
—Yo… ah… supongo que tienes que irte ahora. —¿De dónde diablos había salido la palabra con "A"? Ella nunca le había dicho a alguien antes que lo amaba. Curioso.
—Puedo quedarme. —De hecho Natsu quería quedarse e intentar averiguar lo que pasaba con esta mujer que lo afectaba como ninguna otra.
Lucy se incorporó y envolvió los brazos alrededor de sus piernas.
—¿Por qué arruinar la mística? Estoy segura de que te veré por alrededor. —En realidad ella iba a aseverar su punto de vista no viéndolo. Natsu Dragneel era fabuloso para tener sexo pero era demasiado confuso. O tal vez ella era la que confundía sexo con algo más.
—Puedes contar con ver mucho de mí, Lucy Heartfilia.
