Cuando Moon regresó tambaleándose a su cuarto, el sol ya comenzaba a retirarse al otro lado de las cortinas pesadas. En su último día de preparación, tanto Hekapoo como Rhombulus le dieron unas breves lecciones de combate. Sus movimientos habían mejorado pero aún le faltaba agilidad y sobre todo paciencia, una debilidad que no ha podido controlar. Con cuidado se quitó el vendaje gastado de sus manos que estaba manchado de sangre, nunca pensó que terminaría de esta forma pero viéndolo del lado positivo fue divertido derribar a Rhombulus un par de veces frente a las principiantes. Pero no podía decir lo mismo con Hekapoo, una vez que se quitó la blusa y ver sus moretones en todo el torso recordó el duro entrenamiento que tuvo con ella, no tuvo piedad en arrojarle golpes hasta casi hacerla perder el conocimiento, si no fuera por la intervención de Lekmet sería otra historia que prefería no imaginar.
Se frotó los ojos y se desplomó en la cama, estaba exhausta y no creía que un par de horas fueran suficientes para relajar sus músculos pero haría el esfuerzo y aprovechar cada segundo de paz.
La niebla no le fue problema para ella ni para los aldeanos que seguían con su rutina como cualquier otro día. Apenas puso un pie en la aldea fue en busca del agente encubierto que le informó sobre el sospechoso que escapó de una pelea en la cantina a las afueras del pueblo ayer por la dio la orden de regresar a la guardia, ella mandaría refuerzos si solo en caso de emergencia. Tomando el consejo de Lekmet tendría que buscar información confiable y que mejor forma de conseguirla que con otros cazadores y sabía el lugar ideal para encontrarlos.
La cantina estaba vacía, aún las sillas estaban sobre la mesa y el suelo estaba recién limpiado. Paso de largo hasta la cocina en donde encontró a un hombre que estaba lavando los vasos.
-¿Se le ofrece algo señorita?- preguntó sin verla.
-Quiero algo de sidra.-
-Es muy temprano para eso ¿no cree?- esta vez se le acercó.
-Dije que quiero algo de sidra - la mujer le entregó una bolsa con monedas, el cantinero lo tomó y la guió por un pasillo oculto por detrás de la vitrina.
El salón no estaba muy bien iluminado pero con la poca luz se podía distinguir bien los rostros, el olor a cigarrillos no la recibió de forma cordial al igual que la mirada de muchos que le siguieron hasta que se sentó en la mesa del fondo en donde ya había alguien.
-¿Eres Rasticore?- escupió sin más. El hombre termino de arreglar su brazo mecánico, guardo sin mucha prisa sus herramientas y se colocó con cuidado el brazo en su hombro. El brazo permaneció flácido por un momento pero pronto sus dedos comenzaron a moverse, luego su mano, hizo un par de ejercicios antes de que Rasticore recuperara la movilidad completa. Moon esperaba golpeando sus dedos sobre la mesa, esperando a que terminara. Una vez convencido se dirigió a su invitada que permanecía viéndolo de forma seria.
-Si, ¿quien pregunta?- una sonrisa se dibujó en su rostro al ver con más detalle a la joven -Moon la inconmovible ¿Que se te ofrece?-
-He oído que eres un cazador clandestino con mucha clientela en este lado del reino.-
-Es verdad ¿esta mal querer ganar algo de dinero?-
La cazadora no contestó, en cambio le enseño el dibujo del sospechoso-Quiero saber si haz visto a este hombre.-
Rasticore levantó una ceja al verlo-Tal vez ¿que te importa si lo he visto?-el hombre se rió cuando la cazadora puso al frente de él unas monedas de plata -De acuerdo… Se hace llamar Toffee. Se le ve con frecuencia en los bailes de los nobles o de vez en cuando en cantinas; eso depende de qué tan hambriento este...-
-¿Hambriento?- preguntó con cautela
-Las mujeres de este lado del reino son sus favoritas, las seduce y bueno… ya debe saber el resultado. Muchos hombres han ofrecido una buena cantidad por su cabeza pero es difícil de capturar.- Un camarero interrumpió su encuentro para entregarle un sobre al cazador, con solo ver el sello el hombre se paró de golpe y se colocó su capa.
-Si le soy honesto con todo esto le recomiendo que se aleje de ese hombre, a causado muchos problemas y he sido testigo de eso.- la mujer solo asintió al comentario.
-¿Va a pedir algo señorita?- el camarero pregunto lo mas suave posible, la expresión de la mujer no parecía ser confortante.
-Quiero algo de sidra, por favor...-
Bueno, algo era algo. Puede que lo vea de nuevo en la cantina o dar una orden de búsqueda...ambas eran buenas ideas pero también tenían sus fallos. No, mantendría la cabeza baja y lo seguiría de cerca hasta que tenga la oportunidad para atacar. Paciencia, era ahora o nunca de ponerse a prueba.
Unos ojos afilados y azules exploraron atentamente al mar de gente desde su balcón, había llegado a su cuarto de hospedaje y tenía una vista favorable de la entrada del mercado, este estaba más ajetreado de lo normal, al parecer las fiestas de fin de la cosecha se adelantaron y todos compraban de forma desesperada los ingredientes para el festín que se hacía como tradición. Todo el pueblo estaba en movimiento, los comerciantes estaban vendiendo sus mejores trajes con bordados, al igual que especies; varios pescadores estaban llegando con redes llenas de peces frescos al igual que granjeros con sus mejores cerdocabras. Permaneció en estado de alerta por un buen rato, solo cuando sintió que su collar se activó preparo su espada y persiguió a quien lo había activado por los tejados hasta que la señal se desvaneció a las afueras del bosque que dividía al pueblo del camino de los viajeros. Poniendo más atención en donde se encontraba no había ningún hombre a la vista, solo mujeres con sus cestas de ropa a la orilla del río.
Entre las doncellas que lavaban había una que le llamó la atención a la cazadora, una que parecía estar alterada y a comparación de las demás esta estaba usando guantes hasta los codos. Aunque era algo inusual lo que en verdad la hizo acercarse a ella fue que cuando pasó casi cerca de la orilla su collar se activó.
-¿Se le ofrece algo señorita?- preguntó de forma alegre y acomodo su vestido sobre una roca para atenderla mejor.
-Me gustaría hablar con usted- dijo mientras sacaba el dibujo -¿Usted conoce a este hombre?-
La mujer en cuestión de segundos palideció y su expresión se convirtió en desagrado -Sí… ¿Qué hay con él?-
Tomo a la mujer del hombro y la alejó de las miradas de sus amigas que ahora estaban poniendo atención a la plática entre ambas -Es sospechoso de un caso y me gustaría saber su relación con él-
La doncella bajó la mirada, -Bueno… conocí al señor Toffee en una cantina hace unas noches, fue muy educado conmigo, me contó todo sobre su tierra natal y sus viajes a otros pueblos, platicamos casi toda la velada. Me acompañó hasta mi cabaña, lo invite a pasar para seguir platicando y cuando menos me di cuenta… paso, simplemente pasó- las últimas palabras muy apenas se le entendieron, los sollozos comenzaron a hacerse cada vez más fuertes . Moon le entregó un pañuelo, una vez que se tranquilizo y limpiado las lágrimas prosiguió -Cuando me desperté en la mañana ya no estaba, no dejó nota o algo para decirme que nos volveríamos a ver. Desde entonces no le he vuelto a ver...-
Desde que había iniciado la conversación la mujer no había dejado de rascarse el brazo, la mirada de la cazadora se concentró en sus manos -¿Puedo verlas?-La doncella asintió y se quitó los guantes, al ver las costras y manchas negras en ellas, Moon estaba más que segura que el responsable de esto era aquel sujeto. Solo unos cuantos monstruos podían hacer este tipo de heridas en sus victimas al tener intimidad, al ver los dedos negros supo que se estaba enfrentando a una verdadera amenaza.
-He intentó calmar la picazón con cremas pero no ayuda- la joven volvió a cubrir sus manos y se secó las lágrimas, su rostro ya estaba roja e hinchada.
-Hay un chamán cerca del molino, puede que te recete algo- dijo con una sonrisa intensando darle una solución pero la doncella solo se quedó callada mirando hacía el suelo pero cuando se percató que la cazadora ya estaba a pasos lejos de ella, la llamo -Espero que lo encuentre y pague por lo que hizo.-
Moon le dirigió una mirada vacía y asintió.
Ahora sí tendría un buen propósito para aniquilar al monstruo.
Gracias por darle una oportunidad a mi historia
Nos leemos pronto
