3. CONTINÚA LA INVASIÓN

Mientras tanto, en un hogar de los suburbios de Estados Unidos, todo transcurría normal dentro de esa casa, cuyo dueño respondía al nombre de Jon Bonachon, de profesión caricaturista y dueño de dos mascotas: un gato gordo anaranjado con rayas negras llamado Garfield y un perro de color amarillo, orejas cafés y una enorme lengua llamado Odie. Garfield era famoso en todo el barrio por comer de todo, excepto ratones y pasas. De entre toda la comida que hay en el mundo, su plato favorito es la lasagna.

Ese día tuvieron la visita de otro gatito llamado Nermal, de color gris, aspecto juguetón y que siempre presume ser "el gatito más lindo del mundo", lo cual irritaba constantemente a Garfield quien, cada vez que Nermal los visitaba, él trataba de deshacerse de él mandándolo a Abu Dabi.

Ese día, mientras Jon estaba en el trabajo, Garfield y Odie estaban viendo la televisión, mientras el felino naranja comía un emparedado "alfabético", es decir, un sándwich con 28 ingredientes ordenados de acuerdo al alfabeto. De repente el programa que estaban viendo fue interrumpido por una noticia urgente.

- Interrumpimos este programa para darles un anuncio urgente –un reportero dio el anuncio.

- ¡Hey! ¡Mis impuestos pagan la señal! –exclamó Garfield indignado -¡Regresen al programa!

- Un grupo de seres extraños han tomado la alcaldía y demás edificios y tomado prisioneros a varios funcionarios. Varios de esos seres han comenzado a sembrar el caos y la destrucción en toda la ciudad, destruyendo todo lo que encuentran a su paso.

Comenzaron a transmitir imágenes de todo lo que sucedía en la ciudad. Un grupo de

- Eso suena más increíble que la vez en que apareció ese monstruo de la lavadora y se comió toda la ropa de la ciudad ¿recuerdas, Odie? –preguntó Garfield a su amigo canino y Odie asintió. Ambos no le dieron importancia a lo que sucedía en esos momentos.

- No sabemos de dónde hayan salido esos seres extraños, pero lo que sí sabemos es que ellos no se detendrán ante nada… ¿Pero qué dem…? –el reporte fue interrumpido abruptamente por la presencia de dos sujetos vestidos de igual forma. Uno era rubio con el pelo corto y el otro con cabello castaño y largo.

- ¡Atención, terrícolas! –apareció Jedite en televisión -¡De ahora en adelante tomaremos el control de su ciudad en nombre de la reina Beryl! ¡Quien se atreva a enfrentarnos pagará las más terribles consecuencias! –en ese instante apareció Neflyte.

- Y para que no les quede dudas de que hablamos en serio, haremos volar el edificio del ayuntamiento. ¡Observen! –Mostraron una imagen donde se vía cómo el edificio del ayuntamiento estallaba en mil pedazos.

- Quien se atreva a desafiarnos, tendrá que pagar las consecuencias por su osadía –prosiguió Neflyte. De repente, la señal se apagó.

Garfield y Odie no daban crédito a lo que vieron. Comenzaron a temer lo que pasaría si llegaran a su casa.

- ¡Odie, debemos buscar a Jon antes que…! –de repente apareció Jon en la casa corriendo, asustado buscando a Garfield y a Odie.

- ¡Chicos, debemos irnos de aquí! ¡Rápído! –exclamó Jon asustado. En ese momento, se escucharon explosiones por afuera de la casa. Los tres se asomaron por la ventana y vieron muchos seres oscuros marchando por las calles, metiéndose a las casas, tomando prisioneros y eliminando a otros que ponían resistencia.

Un grupo de seres entró por la parte trasera de la casa y encontró a los tres aún dentro.

- ¡Ustedes tres, acérquense lentamente y pongan las manos en su cabeza! –les ordenó, pero ellos, en vez de obedecer, salieron corriendo por la puerta de adelante -¡Que no escapen!

Jon, Garfield y Odie se subieron al auto e inmediatamente escaparon de su casa, que ya había sido tomada por los seres. Dentro del auto ya estaban a bordo Nermal y un ratón gris de nombre Floyd.

- ¿Están todos bien? –preguntó Jon a sus amigos.

- Eso creo –respondió Garfield. Odie solamente asintió con la cabeza.

- Yo también –respondió Nermal.

El auto se dirigía hacia las afueras de la ciudad, cuando de repente Jon se acordó de algo y dio un frenazo brusco.

- ¿Qué sucede? ¿Por qué frenas? –preguntó Garfield angustiado.

- ¡Debo ir por Liz de inmediato! –exclamó Jon y dio media vuelta de regreso a la ciudad.

- ¡No lo hagas, Bonachon! –exclamó Garfield aterrado -¡Eso es suicidio! ¡Nos tomarán prisioneros, o peor, nos matarán! –pero Jon no hizo caso de las súplicas del felino naranja y se dirigió a toda prisa hacia el centro de la ciudad.

Llegó a la veterinaria de su novia, la cual estaba completamente destruida, mientras que a su alrededor seguían las explosiones y los gritos de histeria a su alrededor.

- ¡Llegamos tarde! –exclamó Jon angustiado, luego comenzó a gritar -¡Liz! ¿Dónde estás?

- ¡Jon! –una voz femenina se escuchó cerca de ahí, detrás de unos arbustos. Jon fue hacia la fuente y encontró a Liz tirada a un costado de los restos de la clínica, con heridas en brazos y piernas, el pelo alborotado y su traje sucio.

- ¡Liz! ¿Estás bien? –preguntó Jon mientras ayudaba a Liz a ponerse de pie.

- Estoy bien –confirmó ella –Pero… ¡La clínica! –comenzó a sollozar -¡Está destruida! –luego se escucharon los sonidos del claxon del auto.

- ¡Oigan, tórtolos, dejen de hacer sus cosas y salgamos de aquí! –exclamó Garfield haciendo señas para que se fueran. Liz y Jon subieron al auto y se alejaron lo más posible de la ciudad, entre la multitud que corría histérica por las calles y los espectros que destruían todo a su paso.

Todos en el auto veían aterrados cómo su ciudad, incluyendo su casa, eran tomadas por los espectros del Negaverso sin poder hacer nada.


En la estación de televisión, Jedite y Neflyte se pusieron en contacto con la reina Beryl a través de una enorme pantalla de televisión.

- ¿Han tomado la ciudad? –preguntó Beryl con frialdad.

- Así es, mi reina –afirmó Jedite.

- Hemos tomado cada centímetro de ella y tomado prisioneros al alcalde y a las autoridades –confirmó Neflyte.

- ¿Hubo problemas? –preguntó la reina.

- Absolutamente ninguno, mi reina –afirmó Jedite –Ahora tenemos todo bajo control.

- Excelente –dijo Beryl con regocijo –ahora pónganse en contacto con Kunzite y Zoycite para coordinar el ataque hacia Japón y de esta forma atraer a las Sailor Scouts a nosotros –De repente, su semblante se volvió sombrío –Y recuerden lo que pasará si me vuelven a fallar –Beryl cortó la comunicación dejando a los dos generales con los nervios de punta.

- De acuerdo, Neflyte –dijo Jedite –Yo me aseguraré de que se inicie la construcción de la mitad de la super arma, mientras tanto, contacta a los otros dos para que comiencen a construir la otra mitad desde la granja.

- En seguida –dijo Neflyte. Desde los controles de la televisora, Neflyte se puso en contacto con Kunzite y Zoycite a través de una computadora.

- Habla Neflyte, ¿Me escuchan? –preguntó él, e inmediatamente obtuvo respuesta de Zoycite.

- Aquí estamos –confirmó Zoycite.

- De acuerdo, muchachos, Jedite y yo ya tomamos el control de la ciudad ¿y ustedes?

- Ya tomamos el control de la granja –afirmó Kunzite.

- De acuerdo, ahora hay que empezar de inmediato la construcción de la super arma para atacar Japón, ¿entendido? –dijo Neflyte.

- Entendemos, Neflyte –afirmó Kunzite –estaremos en contacto para cualquier cosa que ocurra –Kunzite cortó la comunicación y de inmediato, ambos grupos comenzaron los trabajos de construcción de las super arma, la mitad sería construida en la granja y la otra en la ciudad para después ensamblarlas y poder atacar Japón desde ahí.


Desde la cima de una colina en las afueras de la ciudad, Jon, Liz, Garfield, Odie, Nermal y el ratón Floyd observaron con tristeza e impotencia cómo las fuerzas del Negaverso se habían apoderado de la ciudad. Liz sollozó sobre el hombro de Jon, a lo que él la abrazó tratando de consolarla.

- ¿Qué vamos a hacer ahora, Jon? –preguntó Liz angustiada.

- La única idea que se me ocurre es ir a la granja de mis padres y desde ahí pensar cómo recuperaremos nuestro hogar –explicó Jon con amargura.

- Pues debemos irnos de una vez antes de que anochezca –sugirió Garfield. Odie asintió.

Inmediatamente todos se pusieron en marcha hacia la granja de los padres de Jon. Cuando estaban a mitad del camino, Jon se detuvo de repente.

- ¿Por qué te detienes, Bonachon? –preguntó nervioso Garfield.

- Se está acabando la gasolina –Jon vio el tablero y la aguja del marcador de gasolina estaba casi marcando "VACÍO".

- ¿Eso significa que no llegaremos allá? –preguntó angustiado Nermal.

- Un momento –Jon comenzó a recordar un lugar más cerca donde podrían refugiarse –Se me ocurre otro lugar –Inmediatamente puso en marcha el auto y se dirigió por otro rumbo.

- ¿A dónde vamos? –preguntó Garfield.

- Conozco este camino –explicó Jon a todos –Iremos al rancho de Cactus Jake. Estaremos a salvo ahí.

- ¿Estás seguro? –preguntó Liz nerviosa.

- Conozco a Cactus Jake desde hace mucho tiempo –dijo Jon –Él nos proporcionará refugio hasta que pensemos qué hacer para recuperar la ciudad.

Y así, todos se dirigieron al rancho de Cactus Jake para buscar refugio.


Era de noche cuando todos llegaron al rancho. Se escuchaban los aullidos de los coyotes a lo lejos, lo que provocó que Liz se asustara, más aún porque era de noche. Todos se bajaron del auto y se acercaron a la casa de Cactus Jake; Jon tocó la puerta para ver si había alguien aún despierto.

- ¡Hola! ¡Hola! –gritó Jon -¿Cactus Jake? ¡Soy yo, Jonny! ¿Cactus Jake?

De repente, la puerta se abrió muy lentamente. Todos estaban asustados y se escondieron atrás de Jon.

- Ehhhh… ¿eres tú Cactus Jake? –preguntó asustado Jon. En ese momento apareció alguien armado con una escopeta.

- ¡QUIETOS AHÍ! –gritó una voz femenina apuntando con su escopeta a Jon, quien levantó las manos aterrado -¡IDENTIFÍQUENSE!

- ¡POR FAVOR, NO NOS DISPAREN! –suplicó Jon casi al borde de las lágrimas.

- Un momento –la mujer bajó la escopeta e inmediatamente reconoció a Jon -¿Jonny? ¿Eres tú?

- ¿Annie? ¿Eres tú? –preguntó Jon al reconocer a la mujer. Era de estatura media, con cabello rubio, algo pasada de años y muy pasada de peso. Vestía una pijama y sandalias.

- ¡Jonny, qué gusto de verte! –Annie se abalanzó sobre Jon, abrazándolo muy fuerte, provocando que al pobre se le acabara el aire. Ella soltó a Jon y éste quedó algo mareado por el enorme abrazo.

- También es un gusto para mí –balbuceó Jon tratando de recuperarse -¿Se encuentra Cactus Jake?

- Espera, Jonny –Annie gritó a todo volumen -¡OYE JAKE, JONNY ESTÁ AQUÍ!

- ¡¿Jonny?! ¿Qué Jonny? –la voz de Cactus Jake se escuchó a lo lejos aún somnoliento.

- ¡TÚ SABES! ¡JONNY BONACHON! –gritó Annie -¡EL DEL GATO GORDO Y EL PERRO ESTÚPIDO! ¡ESE JONNY!

- ¡Ya voy! –gritó Cactus Jake.

- ¡¿No podría haberlo dicho más alto para que la oigan?! –refunfuñó Garfield, mientras Odie, Nermal y Floyd se reían a sus espaldas.

En ese momento apareció Cactus Jake también en pijamas, aún somnoliento.

- ¡Jonny! –exclamó asombrado Cactus Jake –Me extraña que andes por acá a estas horas –luego vio a la mujer que estaba detrás de él -¿Quién es la chica, Jonny?

- ¡Ah, si! –dijo Jon –Cactus Jake, te presento a mi novia Liz Wilson, es veterinaria. Liz, él es Cactus Jake, dueño de este rancho y ella es Annie, su esposa.

- ¡Y dueña de Cactus Jake! ¡Ja, ja, ja! –exclamó Annie burlonamente.

- Encantado de conocerla, señorita –Cactus Jake la saludó con toda cortesía. Luego se dirigió a Jon –Supongo que no vinieron sólo para presentarnos.

- No –admitió Jon apesadumbrado y procedió a explicarle –Unos seres extraños tomaron la ciudad y nuestra casa. Íbamos a ir a casa de mis padres pero el auto se estaba quedando sin gasolina, así que decidimos llegar aquí.

De repente, escucharon unos ruidos provenientes de la cajuela del auto. Todos se asustaron al escuchar los ruidos.

- ¿De dónde viene ese ruido? –preguntó nervioso el ratón Floyd.

- Creo que proviene de la cajuela –respondió asustado Nermal.

- ¡De acuerdo! ¡Todos atrás! –ordenó Cactus Jake mientras él y Annie preparaban sus armas para enfrentarse a lo que surgiera de ahí -¡Jonny, abre la cajuela!

Jon fue al asiento del conductor y accionó la manija para abrir la cajuela. La puerta se abrió y lo que salió de allí fueron dos sujetos que resultaron muy familiares. Uno de ellos estaba vestido de payaso, con nariz y peluca rojas, traje verde con puntos de colores, un adorno alrededor de la cintura, un gorro cónico y zapatos enormes; el otro era un sujeto entrado en años, alto, flaco, con un bigote de cepillo castaño y vestía uniforme azul de cartero. Todos los reconocieron al instante.

- ¡¿Binky?! ¡¿Herman?! –exclamó asombrado Jon -¿Pero qué estaban haciendo ahí dentro?

- ¡Oh, Dios! ¡Fue horrible! –exclamó asustado Binky con su potente y horrenda voz -¡Unos sujetos tomaron la cadena de televisión y secuestraron a todos mis compañeroooooooos!

- ¡Y también tomaron la oficina de correos! –exclamó sollozando Herman -¡Tomaron prisioneros a todos los carteros!

- Esto es más grave de lo que creíamos –dijo Garfield preocupado a Odie, Nermal y Floyd.

- Bueno, si me acompañan, les daré alojamiento en aquél dormitorio –dijo Cactus Jake señalando un edificio de madera atrás de la casa –Todos síganme.

Todos siguieron a Cactus Jake, mientras que mero atrás estaba Annie empuñando su escopeta. Llegaron a la entrada del dormitorio.

- Antes de entrar, deben saber que ustedes no son los únicos a los que les quitaron su hogar –dijo Cactus Jake.

- ¿A qué se refiere, Cactus Jake? –preguntó Liz con preocupación.

- Ya verán –Cactus Jake abrió la puerta. Era un edificio amplio, con varias literas de dos camas, mesas de noche y roperos para colocar ropa y pertenencias. Adentro habían un grupo de animales de granja: un cerdo, un gallo, un pato con un flotador, dos ovejas y dos pollitos, uno de ellos todavía con cáscara. Todos los reconocieron.

- ¡Oh, Dios mío! –exclamó Garfield estupefacto -¿Ustedes también?

- Desafortunadamente ellos perdieron su granja también por espectros malignos –relató Cactus Jake –así que los traje conmigo.

- Y aún estamos planeando cómo recuperar la granja –explicó Orson.

- Buenos, pueden acomodarse como quieran –explicó Cactus Jake –Nada más que hay una condición para que se puedan quedar.

- Sabía que la estancia no sería gratis –murmuró Garfield decepcionado.

- ¿Y cuál es? –preguntó Herman nervioso.

- Tendrán que ayudar con los quehaceres del rancho –dijo Cactus Jake con seriedad –Es el precio por darles refugio de esos seres malignos.

- Está bien, acepto –dijo Jon con cierta renuencia.

- Igualmente –dijo Liz.

- Lo mismo digo –dijo Binky.

- También –dijo Herman.

- Muy bien, entonces empezaremos mañana a primera hora –dijo Cactus Jake satisfecho –Duerman bien, porque mañana será un día pesado. Que descansen –Luego él se marchó y todos se acomodaron en las literas: Jon y Liz en una, Binky y Herman en otra, Garfield y Floyd en una cama, mientras que Odie y Nermal en otra. Orson y Roy en una litera, Bo y Lanolin en otra, Bucker y Sheldon en otra y Wade se quedó solo, haciendo que se le pusiera la piel de gallina.

- ¿Jon? –preguntó Liz.

- ¿Qué ocurre, Liz? –preguntó él.

- Tengo miedo –confesó ella.

- Todos lo estamos –admitió él –Hay que ver la forma en cómo recuperaremos nuestro hogar.

Todos se quedaron con esa incertidumbre mientras trataban de dormir. Era un día extraño como nunca antes habían experimentado y ahora debían pensar muy cuidadosamente cómo recuperar sus hogares de los miembros del Negaverso.