Muchas gracias a todas las personas quienes han dejado su comentario. :D
Capítulo 3
Era una tarde agradable en el centro de la ciudad, todo parecía extrañamente en calma, incluso la avenida principal estaba casi desprovista de automóviles, un hecho bastante anormal los domingos. Peridot se encontraba pacientemente sentada en uno de los bancos situados fuera de una tienda conveniencia jugando una novela gráfica que había descargado recientemente.
–Siento la tardanza – expresó una voz familiar.
–No hay problema –dijo Peridot sin quitar la mirada de su tablet, estaba más que consiente que la persona quien ahora recuperaba su aliento a su lado siempre llegaba tarde.
Una vez que su acompañante volvió a respirar con normalidad ambas comenzaron a andar por las calles, caminaron cerca de dos cuadras antes de detenerse en una cafetería moderna bastante popular entre un selecto grupo de la Universidad.
–No voy a entrar ahí– declaró Peridot cruzando los brazos y mirando a través de la ventana, no era especialmente adepta a un buen número de personas quienes se encontraban en la cafetería.
–Es mi cafetería favorita, además los aperitivos y postres son deliciosos, ¿te gustan las cosas dulces cierto? – Centi argumentó.
–Preferiría comer en un lugar con menos hostilidad.
–Tienes que dejar las cosas en el pasado, a nadie le parece importar además vienes conmigo, yo te protejo– bromeó Centi colocando su mano en el hombro de Peridot mientras la guiaba a la entrada, era consciente de que la pequeña rubia hace algún tiempo había tenido un fuerte enfrentamiento con una de las consejeras de la escuela, quien además fue la fundadora de la fraternidad "Homeworld" durante sus años como estudiante. La cafetería en cuestión era casi únicamente frecuentada por los miembros de la fraternidad, tal como lo era Centi.
La chica más pequeña trato de pasar desapercibida mientras llegaban a una mesa vacía, Centi rodo los ojos al darse cuenta que la peculiar forma de caminar de su amiga estaba llamando la atención. Ambas tomaron asiento en un rincón cerca de la barra en donde dispensaban el café. Las mesas eran circulares de manera oscura y lo suficientemente grandes para cuatro personas, en su centro un pequeño recipiente de cristal contenía confites de diversos colores.
Peridot observó a Centi pacientemente mientras esperaba que hiciera algún movimiento, Centi por su parte parecía muy interesada buscando alguien que tomará sus órdenes. La chica morena pareció reconocer a alguien debido a que comenzó a agitar su mano, Peridot miró en aquella dirección solo para encontrarse con una conocida compañera de cabello azul limpiando una mesa algunos metros a distancia.
La chica rápidamente notó el movimiento casi desesperado de Centi ya que se dirigió a ella sólo unos instantes después.
–No sabía que trabajabas aquí – la saludó Centi con una sonrisa.
Lapis sólo se encogió de hombros desestimando sus palabras.
–Es bueno verte Centi, a ti también Peridot, en un momento les traigo el menú – anunció dando una mirada de soslayo a la chica rubia que parecía expectante.
–No es necesario, tomare un café rebentat y para ella un latte con caramelo, ambos grandes. Y una charola de petit four dulces, disculpa mi mala pronunciación – enunció Centi esbozando una sonrisa cálida a Lapis.
–En un momento– contestó Lapis regresando el gesto antes de marchase
–No sabía que la conocías – susurró la chica más pequeña apuntando en la dirección donde hace algunos segundos se encontraba cierta chica de intensos ojos azules.
–Cualquier persona capaz de aguantar a Jaspe por casi un año merece mi reconocimiento– bromeó riendo en voz baja –sólo juego, no me mires así– agregó al notar la intensa mirada de molestia que estaba recibiendo, ciertamente bromear con Peridot a veces era muy difícil. –Antes de que se mudara su habitación quedaba justo a un lado de la mía en la fraternidad, ahí nos conocimos aunque debo admitir que antes era más sociable, además tenía entendido que trabajaba como camarera en un bar por las noches.
–Quizá tiene varios empleos.
–No lo sé, ahora que lo pienso es la cuarta vez que la veo trabajar en un lugar diferente, también es posible que jamás la haya visto antes, ella no es del tipo de venir a saludar y yo soy algo distraída.
–No lo creo, tiene incluso uno de esos distintivos botones que le dan al personal nuevo. –Señaló Peridot.
–Vaya que eres observadora Dorito– comentó Centi en tono lúdico.
–Jodete, deja en paz mi cabello– se quejó cruzando los brazos y entrecerrando los ojos. Tardaba cerca de veinte minutos en la mañana para que su cabello quedara en la forma en la que le gustaba.
La morena río a causa de su tonta expresión, estaba a punto de replicar pero Lapis dejó ambas órdenes en la mesa.
–Hey Lázuli, sólo tienes que agregar lo restante y llevarlo impreso. – dijo Peridot extendiendo una USB en forma de alíen.
–Seguro, –, Lapis asintió mientras aceptaba la memoria para después marcharse.
– ¿Qué es eso? – Preguntó curiosa la chica rubia refiriéndose a la orden se su acompañante; olvidando al parecer su incordio anterior, el café se encontraba en un vaso de vidrio, tenía dos secciones una de color naranja y otra café
–Anda toma un poco– Centi le ofreció su vaso.
Peridot se encogió de hombros y le dio un sorbo.
–Esto sabe agrió y amargo– declaró Peridot mientras hacía una mueca y sacaba la lengua tratando se deshacerse del fuerte sabor.
–Es por qué tiene alcohol– se rió Centi disfrutando de molestar a la pequeña rubia.
Después de eso Centi pareció recordar la verdadera razón por la cual se encontraban reunidas, sacó su cuaderno y comenzó a indicar a su compañera en que partes tenía problemas, la física definitivamente estaba lejos de ser su materia favorita.
Una popular canción resonó sacando a ambas chicas de concentración, Centi buscó su celular en sus bolsillos hasta que finalmente recordó que se encontraba en su mochila. Tras sostener una breve conversación colgó.
–Lo siento, tengo una emergencia me tengo que ir.
–Vaya termino para referirte a una fiesta– declaró Peridot levantando la ceja.
–Je… bueno solo se vive una vez, la física puede esperar además creo haberte entendido– argumentó mientras dejaba un billete en la mesa. –Yo invitó gracias por tu tiempo, nos vemos luego.
Peridot agitó la mano como despedida, Centi tomó el último trago de su café y comió uno de los pastelillos de la charola antes de apresurarse a la salida. Peridot miro a su alrededor antes de decidir quedarse otro rato; nadie parecía tener algún problema con ella, sacó su laptop y comenzó a revisar uno de sus foros favoritos sobre CPH, durante toda su instancia trato de mantener la calma ya que por lo general tendía a emocionarse demasiado y era consciente de que algunas personas podrían considerar su comportamiento algo extraño. Durante todo el tiempo restante que permaneció en la cafetería su mirada se desvió con frecuencia y de manera inconscientemente a la chica de cabello azul.
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Peridot salió de su establecimiento favorito sujetando una bolsa plástica lisa con el logo de su tienda predilecta de videojuegos, necesitaba dormir con urgencia antes de desmayarse en la calle, esta vez la razón de su desvelo era un fan comic de PercyxPierre que había salido la tarde anterior, fue un perfecto drama de diversos líos amoroso que simplemente tenía que terminar esa misma noche (o madrugada), estaba segura que lo volvería a leerlo tan pronto como tuviera tiempo, caminaba en dirección a la parada del autobús con el objetivo de regresar al campus, por lo general Garnet se ofrecía a darle un paseo pero últimamente debido a las próximas competencias se encontraba practicando horas extras. A pesar de su emoción por su nuevo juego y su notable cansancio el asiento vacío a su lado en las últimas clases seguía colándose en sus pensamientos. ¿Por qué se ausenta tanto?
Vagó por las estrechas calles buscando alejarse del bullicio de las avenidas principales que tanto le molestaba hasta que sin darse cuenta se encontró a sí misma en un cruce por el cual había pasado no hace ni una semana. Trato de ignorar la curiosidad que poco a poco invadía su mente mientras intentaba seguir su camino, es decir, no tenía ninguna razón real para ir. A pesar de sus pensamientos se encontró caminando en la dirección contraria a la parada del autobús.
Observó en el interior de la cafetería, esta vez se encontraba más vacía pero la gente parecía estar teniendo un buen tiempo, incluso los empleados platicaban cerca del mostrador bastante animados probablemente aprovechando la falta de trabajo, se quedó algunos minutos pero no fue capaz de ver a la persona que estaba buscando. Negó con la cabeza antes de retirarse mientras cuestionaba su comportamiento y sus pensamientos detrás de ello.
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Por tercera vez en esa semana se encontró observando a través del cristal en el interior de la cafetería, comenzaba a sentirse como una acosadora. Paso su mano por el cabello de manera inconsciente mientras una profunda sensación incomodidad la invadía, una parte de ella trataba de insistir en que sólo era un pequeño desvió sin importancia, necesitaba esa tarjeta de puntos para comprar un DLC, hubiera sido bastante creíble si tan sólo el juego no estuviera nuevo y aún en la caja. Quizá sólo debería entrar y comprar algo consideró, de esta manera podría ver el interior completamente.
–Vaya, Peridot ¿qué haces por aquí?
La chica rubia saltó en su lugar conmocionada por la repentina llamada.
–Sólo mirando– se apresuró a contestar mientras miraba a la dueña de la voz, se preguntó qué tan distraída se encontraba para que Stevonnie se estacionara casi a su lado sin que fuera capaz de notarlo.
–Es una buena cafetería, las donas son deliciosas– Dijo Stevonnie retirándose el casco de motocicleta.
– ¿Qué haces tú por aquí?– preguntó dubitativa ya que ambas pertenecían a la misma fraternidad.
–Sólo vine por una amiga que vendrá conmigo a una carrera. Oye, ¿no te gustaría ser mi copiloto alguna vez?
–No lo creo, demasiada adrenalina.
–Es una lástima– la chica más alta se encogió de hombros. Era de conocimiento común que Stevonnie solía asistir a carreras ilegales de autos, frecuentemente invitaba a sus amigos la única condición era que cada quien estaba por su cuenta si la policía se aparecía y ellos no estaban en el auto.
– ¿No tienes practica de natación hoy?– Preguntó, de repente se sentía muy estúpida, Lázuli probablemente no se encontraba en el trabajo debido a los entrenamientos.
–Sí, me salté la práctica hoy, necesitaba un descanso, no le digas a Garnet– susurró la última parte juguetonamente.
–Estas en el equipo con Lázuli ¿cierto?
Antes de que Stevonnie pudiera contestar una chica de tez morena y negro cabello corto salió de la cafetería y se aproximó a ella dándole un pequeño movimiento de mano como saludo.
–Así es sí refieres a la chica de cabello azul, es bastante buena, aunque últimamente rara vez la he visto, ha estado faltando mucho desde que se rompió el brazo. Parece que mi copiloto de hoy esta lista, nos vemos después Dot. Por cierto, lindas gafas negras Jenny.
Ambas abordaron la moto, Stevonnie desamarró un casco extra situado en el manillar y se lo extendió a su acompañante antes de encender la motocicleta.
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"Parecen llevarse mejor" Pensó Peridot mientras observaba a Perla y Amatista, quienes parecían estar disfrutando de su plática. El trio se encontraba en la sala de estar de la fraternidad cenando hamburguesas caseras preparadas por Rose, por lo general la mujer mayor cocinaba para todos los que vivían en la casa cada que terminaba el periodo de exámenes. Era una de las pocas veces que Amatista y Perla parecían llevarse bastante bien.
–Definitivamente tienes que jugar con nosotras Dot, incluso podríamos crear nuevos personajes– Insistió Amatista antes de comer el pedazo de hamburguesa restante en su plato.
La chica rubia solo asintió debido a que se había perdido gran parte de la conversación en torno a sus pensamientos.
–Por cierto, el próximo domingo vendrá Vidalia a pasar el rato. – Indicó Amatista antes de morder la hamburguesa que sostenía Perla en sus manos, ella sólo negó con la cabeza pero la sonrisa no desapareció de su rostro.
–No tengo problema en unirme– declaró Peridot después de ver como Amatista robaba ahora su lata de refresco.
–Ustedes que dicen– preguntó a las dos chicas restantes de la habitación. Peridot giró la vista rápidamente, había olvidado totalmente que se encontraban ahí.
– ¿Eh? – Ruby miró desconcertada a su alrededor.
–Sí, nos uniremos después de su partido de beisbol –, agregó Zafiro, estaba sonriendo debido a la manera en como parecía desaparecer todo alrededor para Ruby cuando se encontraban juntas.
El fin de semana pasó sin mayor problema, lo que parecía una noche cualquiera de películas terminó siendo una pequeña reunión entre casi todos los integrantes que residían en la casa y algunos invitados, Greg se unió después con pizza.
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Peridot se sorprendió en cuanto entró al salón de clases, Lapis se encontraba ya en su asiento, vestía una sudadera gris que le quedaba algo grande y unos pantalones cortos color negro que cubrían la mitad de sus muslos. Su codo se apoyaba sobre la mesa y tenía sus nudillos en su mejilla, parecía bastante indiferente.
–Hey– saludó Peridot en voz baja antes de tomar asiento a su lado.
Lazuli no pareció inmutarse en lo más mínimo. Peridot se quedó expectante esperando una respuesta, por lo general en las pocas clases que habían compartido juntas Lázuli le devolvía el saludo e incluso ofrecía algún tipo de conversación.
– ¿Todo bien?, no te vi la clase anterior –comentó casualmente inclinando su cuerpo hacía delante.
–Lo sé– le respondió lacónicamente sin molestarse a mirarla.
La chica con pecas se froto la parte posterior del cuello confundida, una extraña sensación de incertidumbre se hizo presente. Segundos después entró la profesora, repartió las pruebas antes de excusarse y salir del laboratorio.
Peridot giro la vista a la chica de ojos azules, se encontraba sosteniendo su prueba, sus resultados apenas si llegaban a los treinta puntos de los cien posibles.
–Vaya… si quieres podría ayudarte– se ofreció, ella por su parte tenía un ochenta y tres, no consideraba la química como su punto fuerte pero creía que era más que suficiente para ser de ayuda.
Lapis sujeto con fuerza el papel entre sus manos causado que se arrugará considerablemente.
–No necesito tu ayuda– le espetó antes de tomar sus cosas y salir de clase dejando a una Peridot muy confundida atrás.
