¡Hola! Soy Yeah, y este es mi primer fic.
Espero les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, yo solo los utilizo para hacer esta historia aleatoria.
Capítulo 3: Eres graciosa
Koemi se hallaba sentada en el pórtico de su casa, escuchando como los grillos cantaban al compás del viento, que movía los árboles. Las hojas lentamente iban perdiendo su color verde, para dar lugar al rojo, amarillo y naranja. Además, la temperatura bajó significativamente.
Significaba que había empezado el otoño.
Sus pensamientos rondaban en la conversación que tuvo con su "cuñado", Hashirama. Era justo como lo imaginaba, una persona alegre y amable, alguien que es de fiar. Ella fue a notificarle que aceptaba la propuesta de casarse con Tobirama. Tras eso, la pelinegra se iba a retirar, pero antes tenía que hacerle una pregunta.
–¿Cómo es él? Me refiero a Tobirama. –Le preguntó a Hashirama.
–Mi hermano es…–Murmuró, buscando las palabras correctas para describirlo.–él no es muy abierto con sus emociones, quizás te parezca algo intimidante, pero no es así. No confía mucho en las personas, menos en los Uchihas, pero si te logras ganar tu aprecio, Tobirama te protegerá con todo lo que tenga, como lo ha hecho con el clan. Es un firme creyente en la Voluntad de Fuego, mi mano derecha, un hombre justo y bueno.
–Entiendo. Con lo que me dijiste he quedado más tranquila.
–Quiero pedirte disculpas, yo no quise que las cosas terminaran así, pero es la única manera de crear una tregua entre los clanes. Lamento haberte arrastrado a esta situación. -Dijo Hashirama.
–No tienes que disculparte, tú no me arrastraste, yo fui la que ha decidido hacerlo, pude negarme, pero no lo hice. Es un honor para mí poder proteger a mis camaradas y mis creencias.
–Quiero que él sea feliz. Después de todo, es mi hermano pequeño. Así que, ¡Por favor, cuida de él! –Expresó con un tono de súplica. Ella se enterneció por sus palabras.
–Lo haré, –Dijo Koemi, intentando relajarlo. –cuñado.
Organizar una boda era difícil. Elegir si las flores que se pondrán en la decoración serían orquídeas o claveles, si las tarjetas de invitación se emplearía el color hueso o crema, o que el pastel tendría sabor a vainilla o chocolate, era algo estresante. Tantas cosas que hacer que hasta olvidó conseguir un vestido de novia. Por suerte, Masayoshi le consiguió un tiempo con una famosa costurera, por lo que no tendría que preocuparse más por eso.
El día más inactivo durante la planificación de la boda, fue éste. Koemi caminaba por todos lados entregando invitaciones del compromiso a los miembros de su clan. Lo único malo de hacerlo eran las miradas para nada indiscretas que las personas le daban, aunque ella sabía la razón.
Su abuelo le mencionó que, para hacer su compromiso creíble, se inventaron una historia de amor entre Tobirama y ella. Una muy estúpida historia.
«Según el rumor, ella lo encontró herido de gravedad abandonado en un campo de batalla, y compasiva como nadie más lo era, lo curó. Fue amor a primera vista, dicen por ahí. Ambos se escapaban todos los días para poderse ver, donde pasaban el tiempo hablando de trivialidades, entrenando, jugueteando y enamorándose. Una noche ninguno de los dos volvió a su respectiva casa. Algunos afirman que simplemente se quedaron dormidos, otros insinúan que pasaron una noche de pasión, y la versión más contada fue que, Tobirama y Koemi trataron de escapar para poder estar juntos. Ambos fueron descubiertos por miembros de ambos clanes. Tobirama le explicó a su hermano la situación y lo mucho que amaba a la Uchiha.
Hashirama decidió reunirse con Madara para llegar a un acuerdo de paz, y puso como ejemplo de que sus clanes podías llevarse bien, a Koemi y Tobirama. Tras una larga discusión, Madara aceptó la alianza. Además, el concejo les permitiría a los jóvenes casarse al final de la ceremonia de unificación del Clan Senju y Uchiha, como símbolo de esperanza»
Era una historia algo tonta, a su parecer. Tenía muchos hoyos inconclusos, pero a la gente no parecía importarle.
Su recorrido la llevó en dirección de la casa de una de sus amigas, Reiko, con la que estaba conversando.
–¿Por qué no me habías contado sobre ese chico? ¡Nunca imaginé que tú pasaras por un amor prohibido! Es tan emocionante.
–No podía decírselo a nadie, era un secreto. –Mintió.
–Comprendo, pero de todas formas tienes que contarme algún día, con lujo de detalle, todo lo que pasó entre ustedes. –Comentó Reiko emocionada. –Ahora que lo pienso bien, ¿Qué haces aquí? No creo que vengas solo a saludarme.
–Te iba a entregar la invitación a mi boda. Será en poco tiempo.
–¿Te casarás?– la interrogada asistió. –¡Qué gran noticia! Ya no vas a ser considerada una inútil por el clan. –Dijo alegremente, hasta que vio la cara de confusión y tristeza de la pelinegra. –¡Perdón! No me malinterpretes, solo digo que, bueno… no has sido alguien muy hábil, y eso te ha denigrado un poco como ninja… pero con este matrimonio, te van a apreciar más.
–Supongo. –Murmuró con tristeza.
Tobirama iba saliendo de una reunión, junto a su hermano. El concejo de ambos clanes les informó que se habían encargado, de alguna forma, de difundir una falsa "apasionada" historia de Tobirama y Koemi. ¿Cómo lo habían hecho tan rápido? Todavía no lo sabía. De un día para el otro todo el mundo chismeaba sobre el tema.
El peligris nunca hubiera pensado que iba a ser tan fácil hacer que todos creyeran la historia, y menos con argumentos tan estúpidos. Él supuso que, al menos sus camaradas, no se tragarían tal anécdota. Ellos debieron saber que Tobirama no era exactamente que amara a los Uchiha, que él era una persona con ideas firmes y analíticas, no alguien que caería rápidamente por una chica bonita. Pero no, nadie tuvo dudas, ni una sola persona sospechó.
-Tobirama.
-¿Qué pasa?
- Te encargué que una costurera te hiciera una yukata, por la boda. Mito me la recomendó.
-¿Para cuándo estará lista?
-Hoy, debes ir a recogerla en una hora. -Comentó, algo nervioso. -Se me olvidó decírtelo.
-Solo dame la dirección, idiota.
«Soy un idiota, eh» Pensó, con una cara completamente afligida.
Se quedo dormida. Termino tan cansada de entregar las invitaciones a casi todo el clan que al llegar a la casa, basto con tocar la almohada para caer dormida. Su fatiga era tanta, que olvidó la cita con la modista. Cuando se dio cuenta, salió despavorida a la tienda.
Lo peor de todo era lo lejos que se ubicaba la tienda, casi rozando con el País de la Lluvia. Si por ella fuera, utilizaría un simple kimono, guardaba bastantes en su armario, pero de seguro su abuelo no lo aceptaría.
Estaba a punto desmayarse por la falta de oxígeno, cuando al fin encontró la tienda. En realidad, su apariencia era más a la de una cabaña abandonada. Antes de entrar, reflexionó. Era tarde, seguramente no la recibirían. Si lo que deseaba era ser atendida, tendría que comportarse amablemente. Por lo tanto, se acomodó la ropa, puso una sonrisa de oreja a oreja y abrió la puerta estrepitosamente.
-¡Buenos días! -Gritó energéticamente.
No resulto como esperaba, sinceramente. Una señora, que Koemi suponía que trabajaba ahí, gritó asustada tras el escándalo, haciendo caer unos papeles que traía en la mano.
-¡Lo siento! No era mi intención asustarla. - Dijo, apresurándose a tomar los las hojas que cayeron. -Le ayudaré con eso.
-Bu-buenos días, -Dijo la mujer, recuperándose del susto. -¿En qué puedo ayudarle?
-Vengo por una cita para escoger un vestido de novia.
-Claro, ¿Cuál es su nombre? -Preguntó, mientras se dirigió a un escritorio.
–Koemi Uchiha. –la señora busco en una agenda el nombre de la pelinegra. Cuando lo encontró, hizo una mueca.
–Lo lamento, su cita estaba programada para hace dos horas, y en este local tomamos muy en cuenta la puntualidad.
–He estado muy ocupada organizando tantas cosas que olvidé la cita. Sé que llegué tarde, pero me casaré en menos de dos semanas, y necesito un vestido. ¿No hay una mínima posibilidad de ser atendida?
–Bueno, mi jefa en este momento está atareada, pero puedes esperarla hasta que se desocupe y preguntarle directamente.
–¿En serio? Muchas gracias, la esperaré. –Con una sonrisa, se fue a sentar en un sillón.
Llevaba 10 minutos esperando tranquilamente, hasta que sintió un retorcijón en el estómago. Claro, con las prisas que tuvo al salir, olvido desayunar, y al parecer su cuerpo le cobraba cuentas en ese momento. Tenía mucha hambre y no llevaba comida consigo. Miro el escritorio de la empleada, viendo algo que no había prestado atención antes: Una charola llena de dorayakis. ¡Cuánto daría ella por comerse uno de ellos! Pero prefirió no pedirle, ya había ocasionado muchas molestias.
–Ey, niña. –Dijo la empleada, –Si tienes hambre puedes comerlos.
–¿Puedo? –Preguntó sorprendida.
–Claro, son para los clientes.
Ella, ni corta ni perezosa, se lanzó rápidamente a comerlos. Seguramente su cara se encontraba completamente sucia por las migajas, sin embargo, le daba igual. Agarraba dos en cada mano y los masticaba en conjunto. Ni una ardilla puede almacenar tanta comida dentro de sus mejillas como la chica.
En cierto momento, sintió a alguien detrás de ella, pero, con lo deliciosos que estaban los dorayakis, no le tomo mucha importancia.
–Vengo a recoger un traje, se supone que hoy debe estar listo. –Mencionó una voz masculina, que por alguna razón, le paró los pelos de punta.
–Oh, claro. ¿A qué nombre está el pedido?
–Tobirama Senju. –Respondió.
Al escuchar ese nombre, Koemi de la impresión, se atraganto con la comida. Empezó a toser sonoramente y a temblar un poco.
Tobirama, ese era el nombre de su prometido. El hombre con el que iba a compartir su vida se hallaba detrás de ella. Koemi esperaba conocerlo antes de la boda, obviamente, pero no en ese preciso momento. No se sintió lista para hacerle frente.
–¿Estás bien, niña? ¿Quieres un vaso con agua?
Ella negó rápidamente, intentando tragar correctamente el bocado.
–Estoy bien, quizás comí demasiados. –Masculló.
–Mejor no lo vuelvas a hacer. -La mirada de la señora se dirigió a la persona de atrás. -Iré a traer su encargo.
Después de que saliera de la habitación, la sala quedo en un silencio bastante incómodo. Era ahora o nunca. Poco a poco, la chica giró para enfrentarlo. Era un hombre bastante alto, tanto que tuvo que inclinar su cabeza hacia arriba para mirarlo a la cara. Poseía un cabello gris y unos ojos rojos que intimidarían a cualquier Uchiha. Se sintió vulnerable ante él.
Tobirama por el otro lado, ansiaba reírse de ella. Su vestimenta estaba llena de chocolate, y su cara ni hablar. Tenía las mejillas y cuello enrojecidas por el haberse atascado la comida en la garganta.
–¿Tú eres Tobirama Senju? –Murmuró tan bajo que él tuvo que hacer un esfuerzo para escucharla.
–Sí. Y tú Koemi Uchiha, ¿verdad?
–En vivo y en persona. Creo que debe-
–Tienes chocolate en la cara. -La interrumpió.
–¿Eh? ¡¿Dónde?!
-Aquí. –Dijo, acercando su mano hacia la barbilla de ella, quitando el exceso inocentemente. Se dio cuenta de lo que acababa de hacer, por lo que busco la mirada de la chica para disculparse, pero cuando miró el rostro de la chica, volvió a quedar hipnotizado. La pelinegra lo miraba fijamente, con sus mejillas sonrojadas por el contacto. Descubrió que, a diferencia de la mayoría de los Uchiha, sus ojos no eran negros como creyó, eran grises.
Con chocolate y todo, seguía siendo hermosa.
Hola a todos.
Espero les haya gustado este capítulo, es el que más me he esforzado, pero a la misma vez el que menos me ha gustado.
Son la 1.46 de la mañana en mi país y yo aquí publicando esto xD. Sé que prometí que actualizaría el jueves o viernes. Lo intenté, en serio lo hice. Pero yo sufro de cierto problema: En la mañana no tengo inspiración, sólo en la noche. El jueves solo se me ocurrieron varias ideas sueltas, y el viernes estuve literalmente todo el día en frente del ordenador pensando qué escribir y no se me ocurría nada.
Admito que, varias veces pensé "Nah, lo actualizó la próxima semana", pero luego recordaba que lo prometí el viernes, y soy alguien de palabra. Solo falle por una hora y unos minutos.
Como lo hice algo apresurada, quizás haya algunos errores, pero los editaré pronto. También iba a quedar más largo, pero con las prisas recorte un montón.
Ya saliendonos del tema, ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Les gustó o no? Quisiera en verdad saber su opinión de este capítulo en especial, porque creo que deje algunas cosas inconclusas por aquí y por allá. Creo que de lo poco que me gusto fue la entrada de Koemi a la tienda. Me la imagino con una sonrisa del gato de Cheshire, con una entrada ridícula, o cuando se atragantó con los dorayakis xD También me gustó cuando Hashirama le pide a Koemi que cuide de su hermano, se me hizo muy tierno. Pero después de eso, nada me convenció.
De nuevo gracias a las personas que lo pusieron en follow/fav, en verdad les agradezco que les interese este nuevo proyecto mío.
Xiaochypatia: Estoy feliz de que te gustarán los capítulos anteriores, espero no haber aburrido mucho con éste. A mí también me dio mucha risa esa escena cuando la escribía. Lo de Koemi, pues creo que no sería muy interesante el ver a una chica súper talentosa, quiero escribir como poco a poco ella podrá convertirse en alguien quien admirar, con ayuda de Tobirama. Gracias por haberle dado follow.
Johander Hernandez: Gracias por tanto apoyo. Intentó en verdad poder crear un Tobirama correcto, que no cambie su personalidad. Yo también creo que, a diferencia de otros hombres serios y fríos en Naruto, él era buena persona, detrás de toda su fachada de seriedad. Gracias por tanto apoyo :D Espero que este capítulo te logre gustar tanto como los anteriores.
Si tiene alguien alguna duda, sugerencia, quejas, o simplemente decirme qué le pareció el capítulo, díganmelo con un review.
La próxima semana actualizaré. Serán entre dos o tres capítulos por semana.
Gracias por darle click a esta historia.
