Ya lo sé, el acento francés es lo peor del universo, lo siento si ofendí a alguien. Gracias a todos los que votan y siguen, es algo genial de verdad
Planes
Oh, it's just me, myself and I
Solo ride until I die
Cause I got me for life
(Got me for life, yeah)
Oh I don't need a hand to hold
Even when the night is cold
I got that fire in my soul
-Me myself and I, Easy-G
Una de dos, o estoy perdiendo la cabeza, o este rollo de la magia es real… pensaba Rose mientras se veía en un espejo roto. Después de su trato hace un par de semanas con, el bebé feo (no sabía cómo llamarlo, seguían diciéndole "maestro" o "mi señor" pero nunca decían su nombre) la habían reubicado. Ya no vivía en una oscura celda, vivía en, un oscuro ático, vaya cambio.
Lo bueno era que haya arriba había algunas cajas con cosas: una manta, un espejo, algunas vasijas, etc.
Así que juntando unas cajas y poniéndole una manta encima, Rose había hecho algo parecido a una cama. En las vasijas había guardado algunas sobras de comida por si acaso, y el espejo, bueno, solo lo sacaba para revisarse después de una serie de tortura.
Escucho el distintivo ruido de la puerta al ático abriéndose, e instintivamente agarró su varita. Hacía unos días Barty le había traído un centenar de cajas con varitas mágicas adentro, había probado varias antes de que una curiosa varita de madera de higuera y núcleo de fénix se decidiera a ir con ella.
La puerta se abrió, revelando a Colagusano, y Rose bajó la varita. Colagusano era la persona del trío que le caía mejor, no la lastimaba y le trataba con gentileza.
Desde el día en que había hecho el trato la habían estado instruyendo en la magia y las reglas de su sociedad. Ya tenían un plan, dado que lo único que querían las escuelas era hacer una gran entrada, reposarían cerca y luego entrarían.
Beauxbatons no sería excepción, así que Rose sería transportada afuera de la carroza por Colagusano (Barty se había ido para el inicio del curso) y luego pediría refugio como una pobre niña indefensa.
Su alias sería Jacqueline Highlander, bruja de enseñanza en casa, que había viajado por el mundo con sus padres, quienes habían perdido la vida en una terrible noche que se incendió la casa.
Sin dinero ni padres, había pasado varios días con hambre por el bosque (lo cual no sería difícil de creer, dado el estado de su ropa y cuerpo) y por algún milagro se había con el carruaje.
Más, su parecido con el tal Harry Potter habría hecho las cosas sospechosas, así que se había visto forzada a cortarse el cabello hasta un poco debajo de las orejas y rizárselo.
Aparte de ponerse lentes de contacto azules y hacerse un poco más alta con un hechizo llamado "incrementum". Si eso no era exagerar, entonces el tener que cambiarse de un color de piel pálido a uno chocolate con otro hechizo lo era. Ya no podía reconocerse a sí misma en el espejo.
Otra razón para odiar a Harry Potter.
El-Niño-Que-Vivió-Para-Hacerle-La-Vida-Difícil-A-Todos había sido detestado por la chica desde que escucho su nombre. Ella no estaría aquí si no fuera por el idiota, y debería ser él quien recibiera la tortura, no ella por su culpa.
–Apúrate a alistarte, nos vamos en cinco minutos niña.
La voz chillona de Colagusano la sacó de sus pensamientos, y antes de que pudiera responderle, él ya había cerrado la puerta. Se "alistó" lo mejor que pudo, significado, se miró al espejo y con un poco de agua se limpió como pudo algo de la sangre de la ropa.
Rose esperaba impaciente desde los arbustos, cuanto se iba a tardar la maldita carroza. Sería tan fácil escapar ahora, sola, en medio del bosque. Pero, no, no estaba sola, Colagusano la observaba desde el árbol más cercano, y aun si lograra engañarlo, ¿qué cuernos se suponía que hiciera después?
No conocía el bosque en el que estaba, y por lo que había aprendido, estaría indefensa ante cualquier tipo de criaturas mágicas, su rango de hechizos no era muy variado.
Así que se limitó a suspirar y sacudir la cabeza, cuando tuviera un buen plan, y no solo una tonta esperanza, entonces, y solo entonces, actuaría.
Un batir de alas y relinche de caballos la sacó de sus pensamientos, y vio a la distancia una carroza tan enorme como una casa. Si no lo sabía para entonces, la seña de Colagusano le indicó que ese era el carruaje de Beauxbatons.
Cuando el carruaje aterrizó al fin, una señora gigante salió de él, seguida de otras chicas y chicos.
–Muy bien, vamos a comensag con la planeagción del Togneo, ¿oui? –proclamó para callar el bullicio que había comenzado.
Rose inspiró, y dejó salir una gran bocanada de aire, era ahora o nunca. No podía estar más nerviosa, ¿y si no le creían? ¿Y si decidían que era una farsa?
Había tanto en riesgo, y ella no quería que lo hubiera. Quería estar en la familiaridad del orfanato, con la pequeña Mirna que ya no era una niña, y Winifred la bravucona. ¡Que daría porque esto fuera un sueño! Rayos, si hasta se alegraría de ver a la vieja cascarrabias que era la señorita Blake.
Pero nadie estaba ahí.
Solo ella y sus pensamientos, estaba en terreno enemigo, y no sabía en quién confiar. Tendría que arreglárselas ella sola, y no se dejaría vencer, solo se necesitaba a ella para eso.
Que empiece el show.
Puso su mejor cara de asustada y aturdida (lo cual no fue difícil) y se tambaleo hasta la carroza. Ignoro los gritos de susto de los estudiantes, se tiró enfrente de la directora, y dirigió todo su miedo, todo su nerviosismo, toda la desconfianza, todo el aturdimiento que sentía en su voz.
–Ayúdeme por favor
Desde un arbusto lejano, Colagusano sonrió ante lo bien que la chica actuaba, y lo fácil que había caído la directora.
Pronto, muy pronto, todos pagarían…
