¡Hey! Lamento no haber actualizado antes pero varias cosas sucedieron y ahora estoy terminando el capi y actualizando instantaneamente /o/ (?) Espero les agrade porque hay un pj nuevo (?)

¡Gracias por leer! Y por los rw's,son preciosos y me alegra que sigan la historia medio trágica que presento (?) disculpen una vez más la molestia,señores usuarios (?) y sin más les dejo el capi antes de que me duerma,espero que lo lean,les agrade y si quieren,den follow,fav y/o rw *corazoncito*


—Era aire y algo de líquido pleural—Dijo el doctor al ver como de la pequeña sonda caía en el frasco especial un poco de líquido—Háganle una radiografía—El doctor se quitó los guantes y el cubrebocas para salir de la habitación e ir a su consultorio donde el padre del niño seguramente ya estaría despierto.

Se escuchó algo de alboroto y al abrir la puerta para salir, vio al azabache de entrecejo fruncido y cejas pobladas agitado.

— ¡Doctor Midoriyama! —Gritó la doctora Suzuya desde el pasillo—El paciente se escapó al despertar del desmayo—El doctor miró desde arriba al azabache que era más bajo que él y trataba de entrar a la habitación.

—Lo lamento pero me temo que no puede pasar. Podría infectar la herida de su hijo y provocarle un daño mayor—El azabache gruñó por lo bajo y se apartó de la puerta para que el doctor saliera.

— ¿Cómo está? —Cuestionó el hombre de pálida piel y rostro carcomido por la preocupación.

—Primero pase al consultorio para revisarle y-

— ¡Puta madre! Yo solo quiero saber cómo está mi-

—Si usted no se cuida, dudo mucho que el niño pueda vivir sin usted así que pase a mi consultorio para que lo cheque mientras hablo de su hijo—El azabache no tuvo nada más que decir y siguió al mayor mientras gruñía por lo bajo.

Al llegar, el doctor le dejó pasar primero, impregnándolo con un olor algo intenso de pestilencia, seguramente el de cabellos negros grasosos ya llevaba unos tres días sin bañarse. Shintarou negó con la cabeza algo molesto ¿Cómo era posible que fuera tan antihigiénico con su persona? No podía decir lo mismo del niño ya que olía a jabón y traía los cabellos húmedos aún, seguramente esa misma mañana se había bañado.

— ¿Qué hago?—Preguntó ásperamente el joven de ojos miel que trataba de lucir impenetrable y molesto aunque sus orbes denotaran la preocupación que guardaba.

—Recuéstese, por favor—El azabache hizo caso al instante y dejó que el doctor se acercara a él; Shintarou tomó algo de aire para resistir el olor a suciedad, sudor y podía jurar que sangre, que salía del delgado cuerpo del paciente—Su hijo salió bien. No fue una operación en sí, más bien solo una ligera incisión en el tórax—El de ojo verde al ver la confusa cara del otro decidió pensar en otros términos para que le entendiera—Una pequeña-

—No soy estúpido. Sé lo que es una incisión y el tórax—El galeno suspiró un poco y pidió al otro que se sentara para checar con el estetoscopio su ritmo cardiaco—Quiero saber porqué—Shintarou después de concluir que sus ritmos cardiacos y respiratorios eran normales, se quitó el estetoscopio y agarró la válvula para medir la presión del menor.

—Por un colapso pulmonar llamado atelectasia—El de cabellos negros se tensó al escuchar eso, obviamente su presión no sería normal ni a golpes—Pero quiero saber el porqué. Le mandé hacer unos rayos equis para ver la causa y mientras tanto le puse una sonda llamada "sonda pleural" para que sus pulmones vuelvan a llenarse de aire y en caso de tener algún líquido, se drene—La presión del paciente bajó considerablemente después de la noticia—Descuide, generalmente sucede por la inserción de un objeto extraño, que es lo más lógico considerando que su hijo es un niño, también puede ser por moco acumulado, cambios de presión o por fumar pero descarto esa última—El azabache mordió su labio con culpa y suspiró. Haciendo sospechar un poco al de cabellos verdes pero por el momento no debía preocuparse, los estudios le dirían todo.

—Disculpe, doctor. El paciente de la habitación dos se encuentra estable y la sonda en su lugar—El de cabello verde asintió ante lo que dijo la enfermera, dejando que esta se retirara y que el paciente se recostara nuevamente.

—Ahora necesito primordialmente los datos de su hijo y los suyos—El azabache gruñó un poco, fulminando con la mirada a Shintarou.

—Primero dígame cuánto costará—Shintarou sobó el puente de su nariz y se sentó en la silla junto a la cama exploratoria.

—Si tiene problemas económicos puede pagarlos en plazos pequeños y el costo es bajo comparado a otros hospitales. No podría decirle ni el aproximado porque no sé en cuanto tiempo su hijo se recuperará ni que análisis necesita así que dígame sus datos para ingresarlos y poderlos trasladar, si lo desea, a un hospital público, nanodayo—Las pupilas miel del joven se dilataron y negó con cierto pánico casi al instante.

—Está bien...Su nombre es Kiyoshi Sora, tiene seis años y cumple siete en marzo. No sé cuánto mide ni cuánto pesa y no tenemos afiliación a la seguridad pública. Su tipo de sangre es AB positivo además de que yo lo parí—Shintarou anotó los datos, sorprendiéndose al escuchar eso último. Había casos de embarazos en hombres, como los de su esposo, pero jamás había tratado con uno aparte de su marido—Sí, yo lo parí así que deje de verme así—Shintarou gruñó un poco y volvió su vista a la hoja—Yo soy Hanamiya Makoto. Tengo veintiséis años. Mi cumpleaños es el doce de enero, tengo sangre tipo AB y creo que es todo—El doctor llamó a una enfermera para que tomara los datos que anotó en una hoja.

— ¿Tienen a alguien a quien llamar?—Preguntó el doctor, haciendo que Hanamiya entreabriera los labios y luego los cerrara, pensando en que cosa diría a continuación.

—No...No hay nadie—Contestó en un murmullo triste, evitando que el doctor viera sus ojos por las hebras grasosas de cabello negro que los cubrían.

El doctor después de levantarse a cerrar la puerta a la salida de la enfermera, fue nuevamente a donde estaba Makoto y se sentó en la misma silla, tomando un poco de café de su termo, tratando de pensar en cómo preguntarle de su pestilencia.

Se escuchó una risa de parte del azabache, sorprendiendo al doctor al instante porque que recordara, no había pensado en voz alta y eso de leer mentes solo era una farfullada inventada por algún listillo que necesitaba dinero a último minuto.

—Apuesto a que se pregunta "¿Porqué este tipo huele tan mal?" ¿No?—El doctor se sonrojó un poco al escuchar sus pensamientos en boca del otro y desvió la mirada a algún lugar—Es porque me baño cada tres o cuatro días, dependiendo de Sora—El de ojo verde miró con interés a su paciente tratando de entender cómo diablos lo había deducido—Le dije que no era estúpido como aparento—Contestó el de ojo miel con una sonrisa algo maliciosa—Pero tampoco soy tan buena persona como para decirle al doctor que salvó la vida a mi hijo todos mis penares así que tendrá que pensar o quedarse con la duda—El galeno gruñó un poco y se sobó la sien, levantándose algo asqueado de la silla donde el hedor del más delgado ya se había impregnado.

—Le recomendaría quedarse a ver a su hijo pero no puedo dejarle pasar con semejante olor así que irá a una habitación a darse un buen baño y luego podrá quedarse para verlo—Dijo el doctor ya sentado en su silla frente a la computadora, tecleando algunas teclas para llenar unos archivos.

—Bien, entonces nos vemos—Hanamiya salió y fue a la recepción para solicitar la habitación donde se bañaría por órdenes del mandamás de la clínica. Cuando Kokonoe comenzó a ordenar a los enfermeros llevar al de cabellos negros a una habitación urgentemente, éste abrió su celular y miró las quince llamadas perdidas que tenía, los cinco mensajes de voz y unos tres mensajes de texto, haciéndolo sonreír levemente para contestar cortamente todos sus llamados provenientes del mismo número con un mensaje, quedándose sin crédito segundos después de haberlo enviado.

—Disculpe, una enfermera lo guiará a su habitación y le prestará una bata en lo que su ropa se seca—Hanamiya asintió y fue tras la enfermera a la habitación para darse un baño por fin desde hace días, dejando su celular encima de su bata para escuchar el tono por si él volvía a llamar.

El doctor suspiró en su silla reclinable de su escritorio, leyendo nuevamente su libro para tratar de distraerse, quedándose dormido al instante al ser cerca de las cuatro de la tarde.

Al despertar ya era de noche, el doctor acomodó sus gafas y miró el libro para tratar de retomar su lectura pero la maldita radiografía no le dejaba concentrarse a gusto en la distopía que Stephen King le presentaba así que dejando su libro de lado abrió nuevamente el cajón donde aventó la radiografía y la vio a contra luz, recordando todo lo que creía enterrado desde hace mucho en las grises y solitarias calles tokiotas ¡Hasta había fingido su muerte! Había reiniciado desde cero en las sombras junto a su marido.

—Doctor Midoriyama, una llamada de un paciente que quiere hablar con usted de un asunto algo delicado ¿Se lo paso? —Midorima asintió y agarró el teléfono para atender la urgente llamada esperando que no fuera algo grave.

—Bueno, doctor Midoriyama al habla—Dijo el de cabellos verdes con su típico tono grave, escuchando un profundo silencio al otro lado de la línea por segundos— ¿Bueno? —Volvió a preguntar sin recibir contestación alguna. Ya dispuesto a colgar, una voz que le estremeció hasta el último rincón de su cuerpo se escuchó.

—Goodnight, goodnight, Shintarou—Fue la única frase que salió por el auricular antes de escucharse el típico tono de colgado. Midorima abrió la boca mientras su mirada se veía consternada y su piel empalidecía varios tonos, casi llegando al blanco de su bata.

Esa voz.

Esa maldita voz era de él. No había dudas. Esa voz junto a la radiografía que ahora se veía mal por la tiriteante mano del doctor le confirmaban que no siempre puedes huir de tu pasado o comenzar desde cero las veces que te plazca. Las cosas a veces deben cambiar y no pueden quedarse de un modo para siempre y eso Shintarou lo sabía perfectamente porque le había sucedido pero ahora no quería renunciar a su vida con Takao y su hija ¿Cómo le diría a su hija que se cambiarían a otro país probablemente mientras que su apellido cambiaría también? No podía a pesar de que su hija fuera la niña más lista del salón simplemente no podía arrebatarle su creciente y feliz vida en el pueblo y mucho menos a su esposo que se había sacrificado a su lado.

No. Ya había tomado su decisión. No se cambiaría a ningún lugar. Tendría que arreglar eso de alguna forma u otra, ya no estaba en la escuela como para arreglar algo cambiándose de grupo o de colegio, ahora era un hombre de familia que tenía una niña y esposo a quien proteger, además, siempre supo que ese momento debía llegar. Tarde o temprano se enfrentaría con la persona que le hizo escapar lo más lejos que pudo de Tokio hace unos años.

Al salir del trabajo casi sintió la mirada de alguien; una persona normal generalmente correría o gritaría o avisaría pero él sabe perfectamente quien era y para que lo buscaba así que solo fue a sentarse a la banca del parque donde ayer había llevado a Kazumi y a Takao a comer helados y a que la niña jugara felizmente con sus amigos.

—Años que no nos vemos, doctor Midorima—Dijo la parca voz que salía del hombre sentado a su lado.

—Digo lo mismo pero no creo que vengas aquí solamente para hablar del clima, nanodayo—Respondió cortantemente el doctor, haciendo que el otro suspirara sacara su celular para mostrarle la foto de una cadena dorada con medio corazón, paralizando al de cabellos verdes al instante— ¿La sigue usando? —Fue lo único que pudo decir al ver aquella cadena con la mitad del corazón donde una M estaba hermosamente grabada con jade.

—Nunca se la quita y esperaba que tú tampoco lo hicieras—Respondió el joven que ahora guardaba su aparato para mirar expectante la reacción del doctor, la cual fue entreabrir la boca y tomar aire para retenerlo unos instantes antes de exhalarlo, mirando fijamente el pasto como si fuera lo más interesante del mundo—Solo vine a advertirte que él jamás se da por vencido…Y menos con la persona que más ama en este mundo—Midorima chasqueó la lengua y desvió con cierto resentimiento la mirada hacia la banca, cruzando sus manos para recargarse en ellas—El día de confrontarlo se acerca…Ya sabes cómo es él y si es así entonces…Te veré pronto en Tokio, doctor Midorima—Midorima se levantó fúrico al escuchar eso, agarrando de la sudadera al contrario, alzándolo para que lo viera.

—No iré a ningún lado ¡Aquí está mi familia! ¡No iré con él nunca!—El contrario solo soltó una risa burlona, logrando descolocar al de cabellos verdes que lo bajaba y se sorprendía por su actuar.

—Repítetelo hasta que te lo creas, doctor Midori…Yama ¿No? —El joven se acomodó la sudadera y se volteó para ir a la estación de trenes a tomar el último tren del día que lo dejaría en un par de horas en la gran urbe japonesa.

Midorima se quedó de piedra al escuchar la advertencia del otro con su burla. No podía subestimarle porque sabía que él obtenía lo que quería pero si una vez lo burló, podría otra vez y otra vez, las que fueran necesarias para salvarle la vida a su familia.

El de ojo verde comenzó a caminar lentamente rumbo a su casa, ya todo estaba muy oscuro por ser casi media noche después de haberse quedado en el parque viendo a la nada, reflexionando sobre su vida y sobre qué le diría para evadirlo. Metió su mano en el bolsillo de su pantalón y suspiró al ver que su lucky ítem de ese día era la mitad de corazón de la fotografía…Aunque encajaba más el que Shintarou en ese instante tenía entre sus dedos por tener algunos rubíes.

— ¿Shin-chan? —La voz de su marido lo sacó de sus pensamientos, dejando el medio corazón en su bolsillo instantáneamente para voltear a la puerta abierta de su casa done se encontraba Takao con una chaqueta listo para salir de casa—Llamé al hospital hace media hora para ver si te ibas a quedar de guardia y llevarte la cena y ropa limpia pero me dijeron que había salido hace horas así que ya iba de salida a buscarte—El de cabellos verdes entreabrió la boca procesando todo, cayéndole el veinte de todo lo que había sucedido ese raro día, desde el niño al que le salvó la vida hasta la cancelación de la operación porque no había llegado el anestesiólogo así que mañana en la mañana sería y por ende, el "casual" encuentro con uno de sus más eficientes asistentes donde decía que el día de confrontarse llegaría muy pronto— ¿Estás bien? —Midorima reaccionó al sentir la mano de Takao en su hombro, apartándose instantáneamente por acto reflejo, sorprendiendo al azabache que retrocedía para darle su espacio al doctor.

—Y-Yo…Lo siento…Fue un día pesado, Kazu—El de ojo azul sonrió con ternura y abrazó al galeno, el cual correspondió el acto intensamente, grabándose la complexión del cuerpo de su esposo, su nívea y tersa piel que lo enloquecía, sus negros y desbaratados cabellos que ofrecían un dulce aroma además de su cálida voz que en instantes lo sacaba de su más cruel pesadilla.

A su vez, Takao solo le abrazaba brindándole todo el amor que tenía ya que esa no era la primera vez, generalmente sucedía cuando un paciente se moría o cuando recordaba a ese maldito que les arruinó la vida pero ahora no importaba porque estaban juntos y afrontarían cualquier cosa hasta que la muerte los separara.

O eso pensaba.

—Vamos a entrar, Shin-chan. Seguro debes estar cansado con lo del niño; Kokonoe-san me contó todo así que entra para que te dé una buena lata de frijoles rojos y algo de comida ¿Sí? —El de lentes entró asintiendo junto a su esposo, el cual al cerrar la puerta le tomó de la mano y lo encaminó a su cama para que se cambiara por la pijama en lo que él iba a la cocina a calentar la cena para llevarla a su esposo, pensando en qué cosa tan grave le pudo haber sucedido al niño para dejar así a Midorima, seguro era algo horrible así que mientras preparaba todo, decidió que al día siguiente le llevaría flores y algún juguete al niño que tenía más o menos la edad de su hija para que mejorara pronto.

Cuando Kazunari llegó con la bandeja de comida llena pudo ver como su esposo yacía dormido en su lado de cama, destapado y con los lentes puestos. Takao sonriendo le quitó los lentes y le puso las frazadas amorosamente, dejando nuevamente la comida en la cocina y después yéndose a recostar junto a su amado, sonriendo porque al día siguiente le haría un delicioso desayuno, un bento muy bonito y le llevaría las cosas al niño para animarlo, seguro así su Shin-chan estaría mejor que de costumbre.


—Disculpe señor ¿A quién busca? —Preguntó el recepcionista nocturno que ocupaba el lugar de Kokonoe a esas horas de la noche. El castaño suspiró después de estar jadeando, seguramente por correr desde el último tren que venía de unos pueblos al este.

—Hanamiya. Hanamiya Makoto—Respondió el hombre que tenía hollín en el rostro hundido en preocupación, podía decirse que era bombero por el pantalón de protección que usaban estos y los tirantes amarillos con rojo que mantenían asegurado el pantalón.

—Mmh…No se encuentra en la base de datos—El castaño chasqueó la lengua desesperado y golpeó la pared desesperado, disculpándose con el hombre al instante además de agradecerle por la información para salir del hospital a dormir en el parque por no tener ni un quinto en su bolsa gracias al boleto del tren que había comprado.

Hanamiya sonrió tristemente desde la pared ubicada ortogonalmente a donde estaba el recepcionista, se había levantado para pedir el pato para su hijo pero se pegó a la pared al escuchar a su esposo preguntar por él. Vaya que era un idiota ese tipo, siempre que él se escapaba él lo encontraba de alguna u otra manera, por más que se escondiera en el peor bar de mala muerte, Kiyoshi siempre lo encontraba y con una sonrisa le decía que fueran a casa, tomándose de las manos con un cómodo silencio.


*ortogonalmente es en noventa grados o perpendicularmente.

*distopia es una utopía inversa osea~ que nadie quiere que suceda como...Los juegos del hambre y así y si se preguntan que libro es,es "La larga marcha" de Stephen King ¡Muy bueno!

Mmh...Las palabras en cursiva se refieren al pj del que habla Midorima,del que tuvo que escapar aunque creo que saben quién es xD y si leen mis demás fics,les pido paciencia porque ya casi tengo "El renacer de los milagros" y un nuevo one-shot HimuAka llamado "piano man"

¡Gracias por todo!