OHAYO!
Aquí reportándome con ustedes D: perdón que me haya tardado tanto, pero estaba en exámenes y he tenido varios trabajos en equipo… y con lo que me encantan…
¡Pero aquí está! Finalmente acabé el capítulo tres :,D
Caro, Gordon, Astrid y Emma son personajes hechos por mí, y los demás son de Isayama.
Sin más preámbulos, disfruten la lectura ;)
VERDE OLIVO, VERDE AQUA
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–EREN–
"¿Habrá sido una buena idea?"
Esa duda ocupaba la cabeza de Carolina después de un mes dándole tutorías de matemáticas a Eren Jaeger, el hijo de su antiguo maestro de Biología en la preparatoria.
No era que le diera flojera, pero simplemente estaba hartándose de la situación. Siempre era lo mismo: Caro le daba ejercicios para hacer, Eren no los hacía, daba la excusa que al intentar hacerlos no les había entendido, ella le explicaba de nuevo con los ejercicios, le explicaba otro tema y el decía que si entendía, y el mismo ciclo se había repetido así por cuatro semanas. Y lo peor es que quería enojarse con el, quería en serio, pero no podía. Eren era un chico tranquilo, amable y agradable, todo se lo decía con una sonrisa.
–Estúpido optimismo que tiene...
–¿Que?–comentó una voz masculina que la hizo volver a la realidad, la cual era la universidad y la compañía de Emma y Jean en la cafetería.
–Ah... perdón, estaba pensando en voz alta.
–¿Pasa algo?–preguntó Emma, alzando la ceja.
–Pues... no es algo que me quita el sueño, pero si está acabando con mi paciencia–respondió la azabache, soplando un mechón de cabello de su frente.
–No se por que me da la idea que es sobre el chico que le estás enseñando matemáticas.
–Si, es sobre eso–Caro suspiró, esta vez acomodando su cabello con sus manos–Ya no se que hacer para que ponga de su parte...
–¿Por que te complicas tanto la existencia?–comenta Jean, pasando un brazo por los hombros de Emma–si tanto te molesta, renuncia y listo.
–Tampoco quiero eso, si renuncio tendría que estar en las tardes en mi casa–"y tener que verle la cara a Levi" pensó–además, en serio me gustaría ayudarle. Va en su último año de preparatoria y no tiene ninguna carrera en mente. Por lo menos que salga con buenas calificaciones y ya luego el sabrá lo que hace.
–De acuerdo, si no quieres renunciar, pero tampoco quieres batallar con el, date tu lugar. Demuéstrale quien es la que manda.
Caro alzó una ceja al comentario del novio de su amiga–Eso no es necesario. Es un buen chico, su problema es que no intenta esforzarse.
Jean dejó escapar un suspiro cansado de su boca–Bueno, entonces no seas tan blanda con el. A lo que me refiero es que tu tienes el rol de maestra y él del alumno, los maestros regañan a los alumnos si es necesario. Así que si es necesario que le llames la atención, hazlo y ya, punto.
–... Supongo que tienes razón...
...
La campana para la hora del almuerzo sonó. El castaño se paró de su asiento y se dirigió a uno de los que estaban en frente.
–Armin ¿Me acompañas a comprar a la cafetería?
–Si, claro–comentó el ojiazul, parándose y siguiéndolo a la entrada del salón.
Eren cursaba el tercer año de la preparatoria, en el mismo salón se encontraba su amigo de la infancia, Armin, quien era un chico de estatura baja, cabello rubio, ojos azules y facciones finas. A comparación de Eren, Armin era un chico estudioso y con buenas calificaciones, pero eso si, ni loco se atrevía a ayudarle académicamente a su amigo. Sabía que era un reto, y por eso le sorprendía que una tutora fuera capaz de tenerle tolerancia. Demasiada.
–¿Sigues teniendo tutora no?–le preguntó a Eren, esperando ambos en la fila de la cafetería.
–Si.
–Wow...
–¿Wow que?–preguntó el ojiverde, extrañado por la expresión de Armin.
–Que ya haya aguantado un mes, es un nuevo récord.
–Vamos, no seas tan exagerado–respondió Eren, dando el dinero y llevándose consigo la hamburguesa que había comprado.
–Pero es la verdad, serás bueno en lo que son los deportes y lo que sea que tenga que ver con lo físico, pero académicamente podrías dar mas que ahora. Ok, eres distraído, apático en ese aspecto y flojo, pero si te esfuerzas lo lograrás...
–¿Quieres hamburguesa?
Armin rodó los ojos "A eso me refiero"–¿Por lo menos escuchaste algo de lo que dije?
–¿Decías algo de deportes no?
–Olvídalo...
Ambos se fueron al salón durante el resto del receso. Las clases continuaron normal durante el resto de la mañana hasta la ultima hora. El maestro no había asistido y podían salir más temprano.
–¿Te irás a casa Eren?
–No lo creo–respondió el trigüeño, bostezando–es Jueves, hoy me veo con Carolina.
–Ah cierto... Y ¿como es ella? Me refiero a físicamente.
Eren miró algo extrañado a su amigo por su repentina pregunta–¿Por qué el interés?
–Curiosidad–aclaró Armin–como casi no has hablado de ella a comparación de otros tutores anteriores que has tenido, me da la sensación que no te agrada o no la soportas y prefieres no comentar nada.
–No es eso, es solo que... No se, no hay nada extraordinario que contar de ella...
–Hmmm... ¿Qué edad tiene?
–La verdad ni se, pero esta en universidad.
–¿Una chica de universidad de la cual no tienes nada que decir?–respondió el ojiazul de una manera bromista a su amigo.
–Armin, no le he tomado esa clase de atención ¿ok?
–No le tomas ninguna clase de atención.
Eren simplemente rodó los ojos, volteando hacia otro e ignorando a su amigo. Algunas veces podía ser molesto si se lo proponía...
–¡Alto ahí ustedes dos!–una voz femenina exclamó, tomando imprevistamente de los brazos a ambos chicos. Al voltear se encuentran con la mirada marrón de la castaña peinada en coleta.
–¿Que pasó Sasha?
–Connie y yo vamos a ir a comer una hamburguesa, vengan a acompañarnos–respondió eufóricamente la chica, saltando en su lugar.
–Que flojera.
–¡Hay vamos Eren! Salimos temprano y hay que aprovecharlo ¿Siiiiiiiiii?
El trigüeño hizo una mueca, volteo a ver a su amigo quien solamente encogió los brazos.
–Bueno esta bien...
–¡Wuju!–exclamó felizmente la castaña, jalando a los muchachos del brazo.
"Bueno, de todos modos necesito comer algo..."
...
La bota golpeteaba algo nerviosa el piso, mirando de vez en cuando la puerta del café. La azabache volvió a mirar su teléfono "Ya va más de una hora ¿Le habrá pasado algo? No no, no pienses así Carolina, de seguro se le presentó algo en la escuela y no ha tenido oportunidad de poder avisarte... Por eso no contesta el teléfono..."
A pesar que se repetía eso una y otra vez, sin duda alguna estaba preocupada. Ya le había llamado varias veces a Eren pero le mandaba a buzón de voz, había llamado otras veces a su casa pero nadie contestaba.
"Tal vez podría ir a buscarlo a su escuela, quien sabe si incluso tengo suerte y lo encuentro en el camino" dicho esto, se dispuso a pararse y salir a la calle. Mientras caminaba volteaba para varios lados, esperando visualizar al trigüeño ojos aqua. Y finalmente, después de unos quince minutos caminando, lo reconoció. En un restaurante de comida rápida. Hablando tranquilamente con unos amigos suyos en la salida.
"Maldito desgraciado"
Sin pensarlo dos veces, Caro pasó la calle, justo en el momento en que los muchachos se despedían y Eren comenzaba a caminar hacia el otro lado, dándose cuenta de la presencia de Caro.
–Hola Carol...
–Veo que te diviertes–interrumpió la azabache, evitando con todo su ser que la sangre le hirviera mas de rabia–Que bueno, bien por ti... ¿A donde te dirigías ahora?
–Pues... contigo...–respondió Eren algo extrañado por el comportamiento de la chica.
–Ah, mira. Al menos si te acordabas que tenías compromiso conmigo. En la hora incorrecta, claro, pero al menos te acordabas.
–¿Que? Pero si aun no es la hora...
–No, Eren. Te equivocas–contestó Caro, mostrándole el teléfono para enseñarle la hora. En ese momento, los ojos de Eren se abrieron más de lo que estaban.
–Pero, yo creí que...
–Escúchame bien, Eren Jaeger. Yo también tengo cosas que hacer; tengo clases en la universidad, trabajos y una tesis que hacer, y también un empleo, y por el respeto que le tengo a tu papá, acepté ayudarte. Pero tampoco voy a dejar que me trates como una estúpida.
–E-espera, yo nunca he pensado eso...
–¿Y como no quieres que lo piense? Nunca me pones atención sobre lo que te explico, nunca haces los ejercicios que te pido, en pocas palabras, no pones de tu parte. Y hoy... ¿Tienes idea de cuantas malditas veces te llame? Yo estaba calentándome la cabeza pensando que te pudo haber pasado algo, cuando tu estabas tranquilamente por acá.
Eren simplemente seguía perplejo. Era la primera vez que la veía enojarse. Caro por su parte, respiró hondo y miró nuevamente al trigüeño.
–¿Sabes que? Esta bien. Si no quieres que te siga apoyando, tampoco tiene que ser a la fuerza–la azabache sacó un cuaderno de su morral y se lo dió a Eren, quien tardó en reaccionar–Tíralo o haz lo que quieras con el, ya es tuyo–dicho esto, la ojicastaña pasó por un lado de Eren y se dispuso a caminar de regreso a su casa.
Eren se quedó ahí por unos minutos más, para después caminar en silencio hacia su casa. Guardó el cuaderno en su mochila y se dispuso a seguir su camino.
"¿Como que me llamó varias veces? Ni siquiera sonó" Pensó algo irritado. Sin embargo, al checarlo, se dio cuenta el por qué "Ah, se le acabó la batería".
Al llegar a su casa, se dio cuenta que no había nadie, por lo que subió a su cuarto, se tiró a la cama y se puso sus audífonos con su reproductor de música. Perdió la cuenta de cuanto tiempo estuvo así, tal vez una hora o más. Entre el sonido de la música pudo escuchar desde abajo que la puerta se abría y las voces de sus padres. No le tomó gran importancia y siguió relajado, hasta que...
–Eren–Grisha llamó a su hijo, pero este no lo escuchaba–¡Eren!
Finalmente el castaño reaccionó, quitándose los audífonos y saliendo de su cuarto. Al bajar, vio a Grisha sentado en el comedor, con un semblante serio.
–¿Sí?
–Ven acá y siéntate.
El chico obedeció y se sentó a un lado del azabache de lentes, quien comenzó a hablar–Hace un rato que llegamos tu mamá y yo, chequé el teléfono de la casa y vi algunas llamadas perdidas. Al regresarlas resultó que eran de Carolina–"¿También llamó a la casa?" Pensó Eren–Me dijo que ya no podría darte las tutorías ¿Qué fue lo que hiciste?
–¿Por que crees que hice algo?–preguntó Eren algo indignado.
–Por que te conozco y no sería la primera vez que pasara. Ahora explícate.
–Solo iba un poco tarde, es todo.
Grisha se quitó sus lentes y masajeó su nariz, suspirando cansadamente.
–Simplemente ya no se como ayudarte. No aceptas la ayuda que te doy, ni la de compañeros de trabajo ni de una alumna mía...
–Es una ex-alumna tuya.
–Quien fue una de las mejores de su generación. Si le hubieras dado una oportunidad...
–Yo jamás pedí apoyo–interrumpió Eren levantando más la voz–maldición, simplemente déjame hacer mi vida, no hay ninguna razón para tu caridad hacia mí.
–En primer lugar, me bajas tu tono de voz. Segundo, uno nunca hablo de caridad–Grisha sintió que la vena de su frente palpitaba. Incluso Carla, su esposa, asomó la cabeza desde la cocina–y tercero, la razón se dice sola con que eres mi hijo. Y si no lo entiendes así te lo diré: quiero que te vaya bien y no repruebes, que te esfuerces más y que tengas objetivos en la vida para el futuro.
–Eso sonó bastante poético para ti, papá.
Grisha volvió a ponerse los lentes, sintiendo un leve tic en su ceja–Ya vete, y te aviso que mañana saliendo de la escuela regresas y no sales en todo el fin de semana. Eso era todo lo que iba a decir.
Eren se paró y regresó a su cuarto, refunfuñando en lo bajo.
Al día siguiente, saliendo del entrenamiento de fútbol, Eren regresó a su casa. Al fin y al cabo no tenía nada que hacer durante el fin de semana.
El viernes y el sábado los pasó encerrado, saliendo de su cuarto para comer y salir del baño. Las horas pasaban, y admitía que ya se sentía algo cansado por el aburrimiento.
"Tal vez podría ver una película" el trigüeño se paró de la cama y agarró su laptop del escritorio. Sin embargo, al momento de hacerlo, un cuaderno se vino y cayó al piso. Eren alzó la ceja, sin poder reconocer el objeto de pasta verde.
"Ah, ya. Es el que me dio Carolina" pensó, recogiéndolo del suelo "¿Por que me lo habrá dado?" El día que la azabache se lo había dado ni se había tomado la molestia de abrirlo, ni se acordaba que lo tenía. Abrió el cuaderno, repasando las hojas, llenas de fórmulas y ejercicios. Al ver los títulos del lado superior de las hojas, se dio cuenta que eran los temas que Carolina le había estado enseñando. Siguió repasando las hojas, a pesar que ya no entendía nada de lo que estaba escrito "Esto no lo vi con ella, ni esto..."
Mas de la mitad del cuaderno estaba escrito. Eren se sentó en la cama, pensativo. Tal vez, solo tal vez, si actuó mal hacia ella.
...
–¿Y que tal el próximo fin de semana?
–No puedo, iré a visitar a mi mamá.
–¿Por que siempre me pones algún "pero" para salir?–renegó Emma, jalando el brazo de su amiga–solo seriamos nosotras, te lo juro. Nada de cita doble ni nada...
–No es eso, Emma. Sabes que cuando visito a mi mamá el fin de semana es para ella.
La pelirroja suspiró cansadamente, para después sonreírle–Perdón, no era mi intención. Se tu situación y fue egoísta de mi parte.
–Que bueno, pero al menos déjame respirar–respondió Caro, tratando de zafarse de los brazos de la chica, quien solo se reía.
Caminaban hacia la entrada de la universidad, el resto de la tarde la tenían libre así que ya podían irse.
–¿Qué está haciendo un chico de preparatoria por acá?–oyeron que alguien que pasaba a lado de ellas dijo.
–Quien sabe. Lo más seguro es que está esperando a alguien...
Caro volteó hacia la entrada del edificio, notando a un chico con uniforme escolar, mirando de vez en cuando por sus lados. Sus ojos castaños toparon con los verde aqua de el, reconociéndolo de inmediato.
–¿Caro? ¿A dónde vas?
Sorprendida, no dudó en acercarse hacia donde estaba, con Emma siguiéndola detrás.
–¿Eren?–el castaño volteó al escuchar su nombre, encontrándose con Caro a poca distancia–¿Qué estas haciendo aquí?
–... Yo...
–¿El es Eren?–preguntó Emma boquiabierta, agarrando el brazo de su amiga–¿Es al que le estabas dando tutorías?
–Emma...
–¡Dios tienes un hermoso color de ojos!
–G-gracias...
–Emma. Mi nombre es Emma, la mejor amiga de Caro–contestó la pelirroja, acercándose un poco a su amiga–¿Por que no me habías dicho que era atractivo?
Caro le lanzó una mirada seria a Emma, quien carraspeó y se alejó de nuevo–Ignórala. No me has contestado aún ¿Que haces aquí?
–Perdón–contestó Eren, rascándose la nuca–Quería... Bueno, hablar contigo, lo de la semana pasada...
–... Jean te estaba buscando, deberías llamarlo–le dijo la ojicastaña a Emma después de unos momentos en silencio.
–No es cierto...
–Jean te estaba buscando, deberías llamarlo–dijo Caro entredientes, señalandole con los ojos hacia otro lugar.
Emma rodó los ojos. Movió sus pies hacia la dirección contraria, no sin antes sonreírle nuevamente al trigüeño–Fue un gusto conocerte, Eren–y se fue, dejándolos solos.
–No hay necesidad–comentó Caro–si crees que estoy enojada, no es así…
–Chequé el cuaderno que me diste–la interrumpió Eren–me di cuenta que ya tenías escrito casi todos los temas de mi semestre.
–Ah… bueno, como casi siempre estoy ocupada, no puedo dejar cosas para último momento y estar a la carrera viendo nuevamente los temas.
Eren se rascó nuevamente la nuca, suspirando cansadamente–Perdón por lo del otro día. Fue grosero de mi parte no haberte llamado antes, o haberte mandado un mensaje… o haber cargado mi celular correctamente desde la mañana–al escuchar esto, la azabache no pudo evitar reír silenciosamente–y también, perdón por no haberte puesto atención las semanas pasadas–Eren le extendió el cuaderno, ante la sorpresa de Caro–mi papá me dijo que habías sido una de las mejores en tu generación y que te diera la oportunidad de enseñarme… ¿podrías volver a ayudarme, por favor?
Caro estaba sorprendida a esto. Recibió el cuaderno y lo guardó en su morral–De acuerdo. Entonces hay que prepararte para tus próximos exámenes.
Eren sonrió de lado, aceptando con la cabeza–Entonces, nos vemos el Jueves.
–En el mismo lugar–comentó Caro, dicho esto, el trigueño se dispuso a dar la vuelta hacia la entrada de la universidad.
Así, pasó casi un mes. Eren se esforzó, y aunque aún batallaba, ya no estaba en cero como antes. La comunicación entre tutor y estudiante ya no era tan fría como antes, incluso bromeaban entre ellos, y Eren la empezó a llamar "Caro" en vez de "Carolina".
…
"Me pregunto como le habrá ido"
La azabache caminaba hacia su trabajo. Recordó que el Lunes Eren había tenido su exámen de matemáticas y le había mandado un mensaje en la mañana, diciéndole que ese día se lo darían ya calificado. No podía negar que tenía curiosidad, pero tendría que esperarse hasta el día siguiente, cuando lo viera.
–¡Caro!–de repente oyó que una voz masculina exclamaba su nombre, y apenas volteó unos brazos la atrajeron y la abrazaron, dejándola sorprendida.
–¿Pero qué…
–¡Mira Caro!–al dejarla nuevamente, se dio cuenta que era Eren, sonriendo de oreja a oreja, extendiéndole unas hojas–¡Fui una de las mejores calificaciones del exámen! ¡Incluso el maestro se sorprendió!
La ojicastaña le dio un vistazo, viendo un noventa y cuatro en la parte superior de la hoja, sintiendo también alegría en su interior–Wow Eren, esto es increíble…
–¡Lo sé! ¡Hace mucho que no tenía una calificación así! ¡Gracias gracias gracias!–exclamó el ojiaqua, volviendo a abrazar enérgicamente a la chica, para segundos después reaccionar–Lo siento, me dejé llevar…
Caro simplemente rió–descuida, está bien–y set vez, ella se acercó y lo abrazó. Eren sintió como el color se le iba a la cara, y entonces lo notó. Por primera vez percibió el agradable olor a lavanda del cabello azabache que rozaba su nariz, sintiendo como se alejaba después–en verdad me alegro por ti. Y como un premio por esa buena calificación ¿que te parece si te invito algo de comer? Pero por hoy será en el restaurante donde trabajo ya que voy para allá y has de tener hambre.
–S-sí, esta bien–Een comenzó a caminar con ella, charlando en el camino. Sin embargo, se distraía por unos momentos, quedándose viendo a su cabello, o a sus pestañas...
¡Y hasta aquí el capítulo tres!
Espero que la espera haya valido la pena :D doy gracias también por los reviews del capitulo pasado (los cuales no pude responder, pido disculpas)
Eren ya empieza a sentir algo ¬3¬ y no son lombrices (?)
Espero verlos pronto
SAYONARA!
Miss Writter 04
