Seguramente nadie sentía lo que él, era una mescolanza de emociones, odio, rencor, impotencia, no podía hacer nada ya todo estaba hecho…

Una señora de bellísimos ojos azules lloraba desconsoladamente en la sala de estar todo a su alrededor estaba destruido al igual que ella, cosas rotas, tiradas, las cortinas rasgadas, los muebles acuchillados, su vida revuelta, su cabeza iba a estallar en solo pensar en todas las preguntas que tenia, de seguro ninguna seria contestada coherentemente, nunca se imagino que esto le pasaría a ella, su corazón estaba vacío, lo único que podía hacer era llorar.

Lleno de furia el joven oji-azul grito lo mas que le dio su garganta, quería ir por el causante del dolor de su madre agarrarlo del cuello y tenerlo ahí hasta que ya no pudiese respirar, solo entonces estaría contento, el tan solo hecho de verla le producía dolor, quiso demostrarle que podía contar con él, colocando una mano sobre su hombro, ella lo miro con el mismo odio que miro a su padre.

-¡No me toques! –El muchacho se exalto y en su cara se dibujaba la duda –Tu eres igual a él…

La miro y solo se limito a mover la cabeza en forma de negación, no entendía nada, solamente quería consolar a su madre, decirle que era inhumano dejarla ahí llorando, sin amor, sin tranquilidad, decirle que lo peor que un hombre puede hacer es engañar a una mujer…

Fue cuando repaso en su mente todo y lo comprendió, salió corriendo a todo lo que le daban sus piernas, no sabía que iba a decirle, solo sabía que necesitaba verla, quizá abrasarla, decirle lo mucho que lamentaba haberle hecho eso y no haber pedido perdón antes…

Seguro aun vivía en la casa de sus padres. Exhausto llego a la calle Wallstreed en donde se detuvo y ante él tenía la prestigiada mansión de los Jensen, no dudo ni dos veces y se dispuso a tocar la puerta, después de algunos segundos atendió la ama de llaves esbozando una sonrisa.

-¿Que se le ofrece? –Pregunto amablemente.

-¿Quisiera saber si se encuentra la señorita Jensen? -Trago saliva, jamás la había llamado de ese modo, pero sabía que si no seguía ese protocolo no entraría a verla nunca…

-¡Oh, santo cielo! No puedes ser más guapo, creo que siempre fuiste como me lo imagine, pasa, Courtney me ha contado mucho de ti… -El muchacho se limito a sonreír pero en el fondo sabía que no era él al que Courtney se refería, 'quizá está saliendo con alguien más' pensó, pero decidió seguirle la corriente, después de todo aria cualquier cosa para poder pedirle una disculpa en estos momentos… -Sube, está en su cuarto la sorprenderás. –diciendo esto se fue.

El joven subió las escaleras de mármol "Si que la sorprenderé" respiro hondo, frente a el tenia millones de puertas, pero le llamo mucho la atención la ultima de todas, de todos modos si ella no se encontraba ahí inventaría una escusa para salir del problema en el que se había metido. Recorrió el inmenso pasillo hasta llegar a la ultima habitación, de ella salía música instrumental de Ludwing van Beethoven, tomo el picaporte y lo giro, ni siquiera se molesto en tocar, había acertado, era el cuarto de la princesa, sin ella…

Todo estaba muy ordenado, la música sonaba dejando en sus oídos la preciosa sonata de claro de luna, la habitación se encontraba impecable, en el escritorio había libros y algunos documentos, su cama estaba tendida a la perfección, por otro lado había un atril con partituras y un viejo violín, su vista recorrió todo el lugar pero hubo algo que le llamo mucho la atención, en el buro se encontraba una foto, se aproximo a tomarla, la miro fijamente y sintió algo en el estomago. La puerta se abrió de golpe, era ella, estaba cargada de libros y no podía ver muy bien, los coloco en su cama y se giro para volver a cerrar la puerta., después de eso se tiro en su cama a lado de su enciclopedia.

-Hola –Menciono el joven de manera tranquila.

-Ah… hola – Saludo sin prestarle mucha atención, tomo un libro y se adentro en el, iba en la segunda página cuando giro en seco, sorprendida brinco de la cama y casi cae el suelo. -¡Duncan! –Parecía que sus nervios estaban alterados, lo miro fijamente, el estaba sorprendido de igual forma, la Courteny con la que había tratado antes no se parecía nada a la Courtney que tenía en frente. -¿Cómo entraste? ¿Qué es lo que quieres? ¡Contéstame, di algo!

-¿Quién es él? –Dijo algo dudoso señalando al muchacho que se encontraba abrazándola en la fotografía.

- ¿Has venido a ignorarme? –Dijo desconcertada

-No, claro que no, solo te hice una pregunta…

-Y yo dos… –dijo indignada cerrando el libro que tenía en sus manos, sus delicadas y frágiles manos.

-Realmente fueron tres, ves que si te estoy poniendo atención. –Sonrió triunfante, pero su sonrisa no duro mucho.

-Ah… ¿Qué quieres Duncan? –Camino hasta el toca discos y lo apago, quedando la sala en total silencio.

-Yo, la verdad no sé como empezar –Se acerco a ella y tomo su mano, esta se la quito en un movimiento rápido, desvió la mirada y agacho la cabeza…

'Nadie sabe cómo es ser el hombre malo'

-¿Me tienes miedo? –Ante esta pregunta la castaña rio sarcásticamente.

-¿Sabes? Se ve que si tenemos muchas cosas de que hablar… -dejo de reír, y comenzó a acomodar el papeleo de su escritorio –Toma asiento –le indico, se sentaron cara a cara, el no podía dejar de mirarla, y no podía concebir que ella se encontrara en esas condiciones se veía tan demacrada, demasiado flaca, ojerosa, cansada, ni siquiera había brillo en su rostro, se veía vacía, su cabello estaba largo y completamente lacio, usaba una sudadera de cuello negra y unos jeans del mismo color, sonaba tonto para el pero la notaba pálida. -¿Por qué me miras tanto?

-Estas… Diferente… -Alcanzó a decir

-Soy diferente –Sonrió

-No lo entiendo…

-¿A qué has venido?

- A pedirte una disculpa.

-¿Después de tanto tiempo? –Iba a continuar hablando pero él no la dejo.

-No espero que me perdones, solo quiero que me escuches. –No tenía preparado ningún discurso solo diría lo que sentía –hoy no pude creer lo que veían mis ojos, me levante temprano y fui a una cafetería había quedado de verme con Gw,,, una amiga…

-Puedes decir su nombre no me hace menos infeliz que lo omitas…

-¡No Courtney es que no está bien! -dijo levantándose de la silla. –Es como restregarte en la cara que sigo viéndome con ella –las lagrimas se acumularon en los ojos de aquella cansada mujer. – Llegue a la cafetería, ella no estaba ahí, creo que a pesar de las similitudes que tiene contigo no puede ser tan perfecta como tú. –Courtney lo miro, el abrió los ojos y siguió con su relato. –Como sea , decidí esperarla en una mesa y pude divisar a mi padre desde lejos, bajaba de su patrulla y se adentraba a la cafetería, seguido de una mujer que portaba el mismo uniforme, el primer pensamiento que se vino a mi mente en ese momento fue que ella era mi madre, pero recordé que les había tocado parejas distintas este año, entonces supuse que era Gina, una amiga muy cercana de mi madre, se sentaron en una mesa y comenzaron a beber café, yo los veía desde lejos, veía como se divertían juntos, luego recibieron una llamada, supongo que del trabajo, al salir, se besaron, yo lo vi, todos en la cafetería lo vieron, mamá se entero, había estado sospechándolo desde hace tiempo no dijo nada porque creyó que no serian capaces, resulto que mi padre engaño a mi madre con su mejor amiga -Decirle eso a Courtney en la cara fue malo para él, sintió un nudo en el estomago, la miro, ella no estaba feliz ni triste, solo escuchaba atentamente, realmente no transmitía emoción alguna. –No sabes cuánto me dolió, mi madre estaba destrozada, mi padre no sintió ni siquiera lastima, hubo una última pelea en casa en donde todo se destruyo totalmente, no estoy mal porque su relación se haya terminado la verdad nunca me agrado mi padre pero estoy, no sé cómo explicar esta impotencia que tengo al no poder hacer nada con el tipo que lastimo a la mujer que más amo en este universo, no hay nadie como mi madre, ella me dio la vida, ella me entendía cuando nadie más lo hacía y ahora me odia, hasta yo mismo me odio… Quiero matar a mi padre por algo que yo también hice… Por eso vine a hablar contigo y a hacer lo que mi padre no se va a atrever a hacer jamás, quiero que me disculpes.

-La verdad que no sé qué decir… Me siento muy mal por tu madre, a mi parecer nadie se merece que le hagan eso, es como que en todo lo que creías de repente se desvanece, está ahí pero no contigo. También me siento muy mal por ti ya que tu madre te odia, aunque sinceramente solo creo que está muy dolida por lo que acaba de pasar, seguro con el paso del tiempo te perdonara, eres su hijo y según sé el amor de la madre hacia sus hijos es el amor más grande que tú puedas imaginar…

-¿Quieres hablar de otra cosa? ¿Cómo has estado?

-Si realmente el amor es subjetivo no puedo creer como toda la gente se lo toma muy enserio. Cuando tú me engañaste con Gwen, me quede sin nada ni siquiera con mi dignidad, cuando regrese a casa no tenía amigos, no tenía el apoyo de mis padres, en la escuela mis maestros pensaban que era igual que tu, me tachaban de ratera, tramposa, mentirosa, los chicos se burlaban de mi, te imaginaba seguido dándote la gran vida mientras yo me pudría día con día, intente suicidarme, no por ti, por los problemas que me habías causado, pero entendí que no valía la pena, era mejor estar sola que mal acompañada, me dedique solamente a estudiar y a amar mi soledad a respetar mi silencio, a sentirme bien cuando sabia que nada estaba bien.

'Ser el hombre triste'

Su relato los puso del mismo modo a los dos la tristeza los invadía.

-Cierto día conocí a un chico se llama Ben, es justamente el hombre de la fotografía, el comenzó a hablarme teníamos tantas cosas en común, compartíamos el mismo sueño, las mismas esperanzas, el primer día que me hablo, me di cuenta de la verdad, la gente no te sigue por lo que eres sino por las personas con las que te juntas, el teléfono sonó millones de veces eran mis "amigas" que me habían visto con él, asían preguntas como ¿Te gusta? ¿Son novios? ¿De verdad? Como si no pudiera tener una conversación con alguien, me hablaban por el no por mí, me pude dar cuenta de cuanta falsedad hay en el mundo.

-¿Estas saliendo con Ben?

-No, solamente somos muy buenos amigos…

-Siento mucho que la gente se haya alejado de ti, que te hayan rechazado, por mi culpa…

-Y yo siento mucho que tuvo que venir un fracasado con ropa bonita a hablarme solo para recuperar todo lo que por tu culpa había perdido. ¿Y sabes qué? en ese momento me sentí feliz por ti porque quizá conmigo tus fantásticos amigos pensaban que eras igual a mí, quizá yo te quite lo mismo que tú me quitaste y no me di cuenta y la única manera que tenias de recuperarlo era saliendo con alguien de tu tipo…

-No puedo creer que creas que lo hice por eso.

-¡Entonces, ¿Por qué?! ¡Me hiciste sentir como basura cuando más te amaba!

-¡Eras demasiado perfecta para mí!

'Detrás de unos ojos azules'

-Creí que te estaba salvando de todo lo que yo era, era un desastre, una pérdida de tiempo, quería que buscaras a alguien mejor.

-Y yéndote con Gwen era la forma más saludable.

-No podía terminar contigo, ver esos ojos y decir que se había terminado, no era saludable para mí.

-Pues entonces fuiste un egoísta.

-¿Y crees que a mí no me afecto? Las chicas me llamaban para decirme que me pudriera en el infierno, que no servía para nada, que era una persona con poca materia gris y mi hermano no dejaba de decirme que era un idiota y yo no dejaba de decirme a mí mismo que el tenia razón, en algunas idas al reformatorio me iba de mal en peor y los criminales más astutos me ponían una golpiza de esas que nunca se van a olvidar, me decían cosas que tus oídos puros no pueden escuchar, mi familia me odia ¡Hasta mi madre lo hace! no fuiste la única afectada.

-Pero tú siempre fuiste una persona marginada. ¡Convertirme en alguien como tu fue lo peor que me pudo pasar en la vida!

'Y nadie sabe como es ser odiado'

El joven no podía parar de reír, sus sarcásticas carcajadas retumbaban en la habitación la castaña solo se limito a bajar la cabeza.

-Siempre vas a ser de este modo ¿verdad? –Seguía mirando el escritorio pareció que una lagrima recorrió por su mejilla pero se deslizó demasiado rápido como para que el pelinegro se diera cuenta.

-No princesa tú eres la que nunca vas a cambiar. ¿Qué crees que a mí no me duele ser una persona marginada? –En sus manos Duncan tenia las frías mejillas de Courtney la apretó fuertemente obligándola a que lo mirara, ella coloco sus delicadas manos sobre las de él, tenía miedo de que fuera a dañarla, pero ¿De qué manera? Ya la había dañado tanto de todas las maneras posibles, ningún acto que el realizara iba a encubrir el dolor de su corazón, la violencia física de por medio no le importaba…

-¿De verdad me odias tanto? –Pregunto mirándola fijamente a sus hermosos ojos ónix. Ella quiso apartarse pero él la detuvo –¡Dímelo! Quiero escucharlo…

-Si… ¡Si te odio! ¡Te odio como no tienes idea! –La soltó ella se cubrió el rostro con las dos manos y comenzó a llorar, el se dejo caer en la silla sin más ni menos que mirar hacia el vacio.

"Estarse disolviendo diciendo solo mentiras"

-¿Por qué tendría que decirte que no es cierto? ¿Porque realmente no es verdad? ¿Qué caso tendría decirte que verdaderamente no tengo ni una milimétrica pisca de odio hacia ti? No cambiaría nada, después de que te disculpe y acabemos con todo esto te irás y seguirás con tu Gwenial e interesante vida…

-¿Interesante? ¿Gwenial? Claro ¿Qué caso tendría decirte que desde que no estoy contigo mi vida no es interesante? no me lo creerías si yo te lo dijera después de todo eres orgullosa y preferirías mil veces casarte con un vago que volver con migo ¡Tendría que llorar sangre para que eso sucediera!

-¡Mírame! Mi orgullo se fue junto con mi dignidad ¡Tú me la robaste! Eres el mejor criminal que he conocido en mi vida… -Las últimas palabras dejaron atónito al punk

-Courteny ¿Qué diablos nos paso? –La joven se levanto de su asiento y comenzó a caminar en círculos el punk solo contemplaba cada uno de sus movimientos hasta que ella sin más ni menos se dejo caer en su cama

-Repaso en mi mente cada instante pero no se qué detalle me falta de pronto todo acabo-fijo su vista en el –Quizá se de algo que nos pueda servir para entender todo este crucigrama –la cara de duda de Duncan era notoria, ella dio un brinco y corrió hasta la repisa en donde había películas en su mayoría documentales de cosas que seguramente a Duncan no le interesaban, tomo tres cd's –Tengo en mis manos las tres películas de terror mas horribles y hermosas que he vivido en mi vida, quizá podríamos verlas y comprender un poco más, bueno, si te interesa, claro está, si no, puedes salir por esa puerta, yo te perdono…

-Se que parece que no me importa ni un pepino pero mis sueños no están vacios como mi conciencia parece estarlo –sonrió –Sabes que tardaremos mucho tiempo en ver todo esto ¿cierto? –Courtney solo asintió -¿Y no hay problemas con tus padr…

-Duncan llevo horas solamente sola aquí y en todas partes –Soltó un suspiro.

Pusieron el dvd y se sentaron en la alfombra recargándose en la cama, tardo unos minutos en comenzar y un escalofrío los invadió.

-Tranquila es solo tv

-Pero es real…

~Transmitimos en vivo para ustedes desde el campamento Wawanakua en alguna parte de Muskoka Ontario, soy su anfitrión Chris Mclean, llevándoles la primera temporada del reallity show más caliente del momento, ahora mismo.~

~ Hola ustedes deben de ser los demás concursantes es un gusto conocerlos. –Hola como te va, soy Owen. –Un placer conocerte OwWoow~

Quería aguantarse pero no pudo comenzó a reír.

-Entonces fue amor a primera vista, debí suponerlo. –Bufo el azabache

-No empieces Duncan, hasta tú lo viste con ojos de amor. Y si te refieres a lo que paso con Justin en la segunda temporada quería que vieras que no solamente tú tenías otras opciones –la morena frunció el ceño, los dos continuaron observando su pasado en silencio.

"Mi amor es venganza que nunca es libre"

Ya eran pasadas de las doce y les faltaba demasiado por ver, ninguno se veía con la intención de dejar esto de lado, querían continuar, querían saberlo, necesitaban saberlo.

~La última vez en isla del drama se les dieron tres desafíos a los equipos que probaban su confianza en sus compañeros, el reto de escalar rocas rebelo más que el resentimiento de Heather contra Gwen. Y Trent probo la parte mala del pez globo por cortesía de Lindsay, Dj le confió a Geoff su conejito, gran error por cierto, y otros campistas fueron revolcados en el piso. Y Duncan impresiono a Courtney mostrándole su lado suave…~

-Sí que te impresione – Dijo esbozando una sonrisa

-Bueno es algo que no se podía ver todos los días –Regresó la sonrisa a su acompañante.

~Éramos veinticinco esa noche en la selva, solo cinco logramos salir~

-Volver a oírlo hablar sobre sus aventuras inexistentes fastidia mas cuando ya no tienes recompensa por escucharlo –Diciendo esto la morena se dejo caer en el hombro del criminal.

-Court, princesa, no duermas, este es mi capitulo favorito –La princesa levanto los ojos, le pesaba ver la televisión y no era solamente porque ya eran altas horas de la noche.

~La princesa tiene un lado obscuro~

-Duncan, ya es muy tarde hay que dormir, podemos seguir mañana –Duncan tomo a Courtney de las mejillas.

-Pero me encanta lo que sigue, a veces me gustaría repetirlo de nuevo

-Pero no es posible –Dijo tratando de soltarse

-Nada es imposible –Susurrando lo ultimo la acerco lo suficiente y paso lo inevitable, pero no duro mucho.

-Nadie sabe cómo es sentir estos sentimientos como yo lo hago y ¡Te culpo! –Los ojos de aquella dama se tornaron rojos, las lágrimas escurrieron una tras otra. –Lo siento tanto Duncan, perdón si trate de cambiarte, perdón si necesitabas algo que no podía darte, sé que cometí muchos errores también, pero no era para que fueras a intercambiar babas con ella cuando aun parecías enamorado de mi Nadie regresa la mordida tan fuerte en su coraje. Más que ¡tú!Pero nunca cambiaras aun estas con ella y vienes a besuquearte conmigo. ¡Estás loco!

-¡Cálmate! Si me atreví a unir nuestros labios una vez mas fue porque nunca deje de tener sentimientos hacia ti. Me duele, me duele que no me creas –Estaba enojado mas no se le veía triste, en cambio ella estaba devastada…

-¡Lárgate! No quiero ser parte di ti, de tus mentiras, de tus juegos. ¡NO! ¡Ya no! ¡Vete! – corrió a abrir la puerta.

"Nada de la angustia de mi dolor puede ser vista"

No quería respirar el mismo aire que ese monstruo nunca más. Duncan frunció el ceño y comenzó a desordenar la habitación, tiro libros, rompió fotos, desordeno el escritorio y finalmente la estampo a ella contra la pared. La impotencia de nuevo lo invadió, la miro a los ojos, ella lo miro a él, aquellos ojos con los que ambos se miraron el primer día en ese campamento, aquellas peleas insignificantes, esos tiernos besos, todo había desaparecido, el brillo ya se había ido. Lo último que el joven hiso fue entrecerrar sus ojos para luego soltarla e irse azotando la puerta, la princesa aun en llanto dio pasos lentos hasta llegar a su cama y tomar una almohada necesitaba ocultar su dolor pero le estaba resultando imposible.

Duncan salió de ese asqueroso lugar de porquería al que ella llamaba hogar, no era más que una mansión llena de tristeza, corrió hasta llegar a un callejón sin salida en donde seis vagos pasados de copas lo estaban esperando. Siempre fue así 'cubre tu dolor con más dolor' pensó, pero sabía que iniciaría una guerra la cual no podría ganar, no hoy, no contaba con las fuerzas necesarias para lograrlo. No le importo, se acerco a ellos y comenzaron a pelear, efectivamente como lo había pronosticado, le llevaban mucha ventaja y es que no había que ser muy inteligente para saber que seis le ganan a uno.

"Nadie sabe cómo es ser maltratado, ser vencido"

Los dos se morían del sufrimiento pero…

"Nadie sabe como decir que lo sienten y no les preocupa"

-No estoy diciendo mentiras. –Se limito a decir mientras bebía más de su cerveza. Ya había dejado de pelear, decidieron invitarle un trago. –Lo peor que les puede suceder es aparecer en los medios de comunicación. Arruinan tu vida por completo.

Con la almohada en la cara para evitar armar escándalos, caminó hasta llegar a la puerta y le coloco el cerrojo, se deslizó hasta llegar al suelo y ahogo su cabeza.

~Oh Duncan, bueno, esto es muy raro y aterrador pero me encanta ¡Nunca te olvidare!~

No pudo evitar gritar desesperada, tomo el cojín y lo aventó hacia el televisor provocando que este se apagara.

Su llanto se hiso más fuerte, pero estaba sola, tan sola como nunca lo había estado antes, hundida en un agujero inmenso de preguntas sin respuesta, de sentimientos erróneos, de ira y desamor, de desilusión e ironía.

"Nadie sabe cómo es ser el hombre malo, ser el hombre triste"

-Y nunca te voy a olvidar –Pronuncio la morena tomando aire.

"Detrás de unos ojos azules"