CAPÍTULO 2.- El tiempo pasa…
El Bar se encontraba algo lleno, al parecer no habían sido los únicos que tuvieron la grandiosa idea de ir a celebrar. No quería estar rodeado de tantas personas, simplemente prefería estar solo.
— Creo que lo mejor será dejarlo para otro día —dijo arqueando el ojo en forma de "u".
— No Kakashi —Kurenai casi lo detuvo de un suplico— mañana te vas a ir por tanto tiempo, quédate un rato —había estrechado lazos con Azuma y Kurenai poco después de su boda, por lo que se habían convertido en buenos amigos.
— ¡Ja! Déjenlo que escape, tiene miedo de enfrentarse a mí, la llama de la juventud —enfatizó con dramatismo— ¡Eterno enemigo!
Cuando se dio cuenta Kakashi ya había salido del Bar y con un ademán despidiéndose.
Mientras la joven de cabellos rosados seguía en su habitación, hoy era su día libre y no tenía nada planeado. Giraba en su cama intranquila, algo le molestaba y no sabía que era.
Sus dedos subieron hasta tocar con la yema sus labios y alargó un cansino suspiró. Aún sentía que le ardían, sentía el roce de sus labios contra los suyos. ¡No! Sacudió la cabeza tratando que aquellos pensamientos se fueran de su mente y cerró los ojos sin embargo, la imagen de su sensei aparecían en un fondo negro.
Inesperadamente tocaron su puerta trayéndola de nuevo a la realidad, ¿Cuánto tiempo había pasado? Miró por la ventana y el sol se estaba poniendo. Tocaron con más insistencia así que bajó las escaleras y abrió la puerta topándose con la persona que deseaba.
— Sasuke ¿Qué pasó? —preguntó esperando que fueran buenas noticias.
— Oficialmente he regresado a Konoha, pero… —la pelirosa arqueó la ceja— estaré bajo la tutela de la Hokage "hasta nuevo aviso" —citó las palabras de la rubia.
— ¿Qué te parece si salimos a celebrar? —habló con entusiasmo tratando de convencer al pelinegro de salir, necesitaba despejar un poco su mente y sacar a cierta persona que rondaba su cabeza desde hace un día.
— De acuerdo —contestó el Uchiha.
Ambos salieron de la casa de Sakura, no tenían algo en concreto para hacer, solamente disfrutar de ese primer día que estaban juntos después de tanto tiempo.
Sasuke no podía esperar más, tuvo que retrasar su llegada a Konoha casi por un año… y todo fuera para volver a verla.
Giró su rostro hacia donde se encontraba ella, ensimismado por la belleza de Sakura, como la luz del atardecer caía sobre su cuerpo haciéndola brillar, como un ser celestial.
— Sasuke —llama por cuarta vez al pelinegro que parecía absorto en sus pensamientos.
— Sakura —respondió con su nombre algo que confundió un poco a la chica.
Había olvidado algunas cosas que debía comprar en el supermercado, después de pasar bastante tiempo comprando víveres ahora tenía que regresar y quería darse un tiempo para leer el nuevo tomo de su preciado 'icha icha Paradise'.
— Sakura —escuchó el nombre de esa persona, un escalofrío recorrió su cuerpo y se detuvo en seco, la joven voz masculina prosiguió— Todo este tiempo sirvió para darme cuenta de lo que siento por ti… de lo mucho que te necesité, de lo mucho que te deseo y de lo mucho que te… —el joven de detuvo y Kakashi tragó saliva nervioso— lo mucho que te amo
— Yo también te amo Sasuke
¿Qué era lo que pasaba? ¿Por qué de pronto sentía que su mundo se caía en pedazos? ¿Qué era lo que estaba sintiendo?
En ese justo momento de dio cuenta de dos cosas… Primera, amaba a Sakura y Segunda… la había perdido para siempre.
Recargó su cuerpo tambaleante en la pared de alguna vivienda, sino lo hacía seguramente caería de lleno en el suelo.
— ¿Kakashi-sensei? —la pareja se había acercado al escuchar un ruido.
— Hola chicos —atinó a decir, en esos momentos agradecía tener la mayor parte del rostro cubierto— ¿Qué hacen por aquí? —preguntó al Uchiha con fingido su estado de ánimo.
Éste miró a Sakura de reojo quien clavaba la vista fijamente el suelo avergonzada.
— Oí que se va a ir en una misión por mucho tiempo —cambió el tema, pues parecía que su ahora novia no quería hablar al respecto.
— Si es verdad
La pelirosada miró a su maestro con los ojos como platos. Como si quisiera decirle algo y no se atreviera.
— Buenos chicos, los dejo… tengo que comprar algunas cosas
— Kakashi-sensei —antes que se marchara le habló Sakura, el peligris se giró arqueando su ojo mostrando felicidad, suprimiendo sus sentimientos.
— ¿Sucede algo? —trató de mostrar su indiferencia usual en su voz.
— No, nada… que tenga un buen viaje
— Gracias Sakura, cuídate —dijo para después dirigir su vista al joven que la acompañaba para decirle únicamente— cuídala
Fueron las últimas palabras que escuchó de su sensei. Sentía tristeza por alguna razón, sabía que era una despedida temporal, sin embargo esa angustia por saber que no estaría ahí cuando lo necesitara le dejaba mal sabor de boca y a pesar que estuviera con Sasuke se sentía deprimida.
El tiempo pasó y sin darse cuenta ya había transcurrido más de un año desde aquel día. En ocasiones, se sentía sola a pesar de tener al hombre de sus sueños junto a ella, al que siempre amó.
Ahora se encontraba caminando hacia la oficina de la Hokage. Todas las personas la miraban y hablaban entre ellas, hace algunas semanas que comenzaron y ya se había acostumbrado a tales actos y en cierta forma las comprendía, ella era la joven que se iba a casar con Sasuke Uchiha quien traicionó a la Aldea.
Aún no sabía cómo fue que terminó aceptando aquella proposición de matrimonio, se encontraba confundida y con sentimientos encontrados, no sabía que era lo que quería y mucho menos si aún estaba enamorada del pelinegro.
Sumida en sus pensamientos llegó hasta la puerta de la Quinta, justo antes de entrar chocó con alguien.
— Lo siento —se tomó la nariz que había impactado justo en lo que parecía un pectoral endurecido.
—¿Te encuentras bien Sakura? —esa voz, rápidamente subió su rostro topándose con un único ojo que la mirada anhelante.
— ¿K-Kakashi Sen-sei? —su rostro cambió de uno lleno de incertidumbre a uno que se iluminó de pronto— Ha vuelto —sonrió.
— Si… —no sonó muy feliz de verla y de nuevo fingió— Te ves diferente Sakura
— ¿De verdad? —se tocó el rostro espantada, tal vez se veía peor que antes.
— Tranquila… sigues igual de linda —dejo salir en un susurro casi inaudible.
— ¿Sakura? —se escuchó la voz de la Quinta desde la oficina, al parecer se había percatado de la presencia de la pelirosada
— Que gusto que haya regresado —saludó para después entrar al 'despacho'.
No pudo pensar en otra cosa más que en esa persona de cabellos grises. No lograba descifrar que había en esa mirada que tanto la angustiaba. Pero a pesar de eso se alegraba por ver de nuevo al que fue alguna vez su sensei, tal vez pasaría a visitarlo.
Él la había ayudado mucho cuando Sasuke se marchó y después cuando Naruto se fue a entrenar, le debía muchísimo, sino fuera por él seguramente seguiría hundida en un pozo, tal vez era tiempo de devolverle el favor.
Después de haber hecho algunos mandados que le encargó la Hokage en el Hospital fue directo a la casa de Kakashi. Tocó la puerta varias veces sin respuesta y pensó que tal vez había salido. Cruzó sus brazos sobre su pecho. Lo más probable es que no estuviera…
Giró sobre tus tobillos para toparse de nuevo con aquella persona.
— Debemos dejar de encontrarnos de esta forma —mencionó Kakashi que traía víveres en una bolsa de supermercado.
— Si…
— ¿A qué se debe tu visita Sakura? —la miró expectante, sino se iba en ese momento seguro que no podía contenerse después.
— ¿Se encuentra bien? —colocó sus manos al frente de su pecho.
— ¿Yo? —no se explicaba a que venía todo eso— Si, estoy bien…
— No le creo —rápidamente refutó las palabras de su ex –sensei.
— ¿Qué dices?
— Su mirada… es como si hubiera perdido algo… —que tonta era, solo en ese momento se dio cuenta de lo estúpida que se oyó— Olvídelo, no es nada —negó con la mano— Hasta luego —dijo enseguida para después tomar el rumbo hacia su casa.
— Escuché que te vas a casar con Sasuke —detuvo sus pasos.
¿Cómo es que sabía eso? Y ¿Por qué sentía que no quería que él se enterara?
— ¿Quién le dijo eso?
— Todos hablan de eso, pero es verdad que Azuma me lo comentó "tus chicos, Uchiha y Haruno se van a casar" eso dijo —citó las palabras de su amigo, no podía describir lo que provocaron esas palabras, pero más roto no podía estar.
— La verdad es que no estoy segura…
— Es normal, todavía eres joven… pero siempre amaste a Sasuke —le sonrió tratando de tranquilizarla, aunque ni siquiera él podía estarlo.
— Estoy confundida —caminó decidida hasta Kakashi quien se echó para atrás, no quería que se acercara más.
— ¿Confundida? —dio un paso más hacia atrás— ¿A qué te refieres?
Al estar a unos centímetros de Kakashi lo miró, ya no era una niña. Y aquel beso no lo pudo olvidar, ni los besos de Sasuke se comparaban a lo que había sentido cuando él, el que había sido su sensei la besó.
Se paró de puntas y unió sus labios con los de él sobre la máscara. Kakashi quedó estático, sin saber cómo reaccionar. La pelirosa sagazmente bajó su máscara hasta la barbilla y de igual forma posó sus labios a los de Hatake, quien dejó caer sus compras.
— A esto me refiero —suspiró alejando su rostro sonrojado del de él— Creo que… me gustas y mucho…
