Notas al final.
Advertencias: Comenzará con poco dialogo, mucho "emoismo", cambio absurdo de trama, un poco de OOC y más continuará.
Es un poco corto, como el preludio a la tormenta.
Que lo disfruten (Después de tanto tiempo *se esconde*)


De San Valentines

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Capítulo 3

Bueno anónimo, no sé tú, pero en nuestro set tenemos un invitado que ha escuchado un poco de tu historia y nos ha dicho que quiere hacer un comentario. ¿Deseas escucharlo? —Dijo emocionada la pelirrosa a la vez que le ayudaba a ese personaje secreto que acababa de llegar a ponerse en su sitio como era debido.

No haría ningún cambio… —respondió abatido el rubio, con ganas de colgar.

¡Créeme, sé que te servirá de mucho! — O eso esperamos todos, pensó Sakura mientras volvía a su puesto después de haber preparado al joven— Te dejo con nuestro invitado… ¡Sasuke Uchiha!

¿…Q-que…?

Por un solo segundo, solo uno, sintió tantas emociones juntas en su cuerpo que, por los siguientes segundos, pensó en cómo había sido posible que no hubiera estallado. Había sido un día de perros y parecía ser que no terminaba aún, con una llamada tan inesperada en su vida que apagó su cerebro y detuvo el latido de su corazón por lo que le pareció una eternidad; ¿era acaso esta situación lo que la gente se refería como una vuelta de 360º?

La vida le había dado la espalda, una vez más en 24 horas.

Es… Es la verdad, soy yo —Le escuchó tartamudear, con la voz raposa de alguien cansado de la vida—. Necesito que me escuches, así sea por una última vez. Explicarte… Entiendo que deseas colgar, ¿quién no lo haría? Si lo haces… si lo haces, entenderé y no volverás a saber de mí nunca más. Aunque eso me duela, lo haré, lo prometo.

Y un silencio sepulcral y embarazoso se instaló entre ellos. Nadie decía nada, o por lo menos nada que pudiera escuchar Naruto al otro lado de la línea, y esto le demolía los nervios. No deseaba escucharlo, nada de lo que decía tenía sentido, su cabeza palpitaba incansablemente y por más que pensara lo contrario siempre llegaba a la misma conclusión.

Debía aclarar todo.

Porque si de venganza se trababa, diría palabras hirientes, colgaría la llamada, lo pondría en ridículo, le haría entender quién era él —aunque ni el mismo Naruto supiera responder a eso— y al minuto estaría con un mar de lágrimas en su cuarto, ahogado en pena por su propia almohada. Había una forma mejor de serenar su espíritu y calmar su corazón, y a pesar de que colgar la llamada sí era un mejor paso para mejorar como persona, lo sería por un motivo mejor que el ser el vengador de la historia por un capricho de niño pequeño; ya suficiente había hecho llamando y contando, como ebrio en un bar, sus penas en radio nacional como para hacerse el digno ahora, no era su estilo, ese realmente no sería Namikaze Naruto (*).

El verdadero motivo de colgarle, sería de evitarse un drama peor para los dos.

Porque conocía a Sasuke más que a sí mismo, y cada pequeña silaba que había salido de sus temblorosos labios indicaba que hacía un esfuerzo sobrehumano por entablar una conversación decente con él, con el novio que había perdido aquella tarde de San Valentín. Naruto no fue por nada su novio por 9 meses, y su amigo por años. No era un cretino. No estaba de ánimos para serlo tampoco. Porque lo entendía, entendía a Sasuke —de alguna retorcida forma lo hacía— y su forma desesperada por enmendar sus errores, más cuando se trataba del él.

Lo amaba. Vamos, nunca, en ningún momento de ese fatídico día, dejó de amarlo; y por más que le doliera en el orgullo debía aceptar que…

… Quería escuchar lo que tuviera que decir.

Así pataleara, llorara, gritara y le echara en cara lo hijo de puta que era, con el debido respeto a Mikoto, le haría el favor y honor de explicarse; pero no con cientos de personas involucradas en la conversación, aun le sobraba un poco de compostura, lo que justificaba exactamente lo siguiente que hizo.

Tomo todo el aire que sus pulmones soportaban, miró el teléfono en sus manos y oprimió el botón de finalizar llamada.

"Vamos a ver cómo termina esto realmente"


El set quedó aún más silencioso de lo que minutos antes había estado desde que Sasuke Uchiha se anunciara en la emisora, no sabían cómo era posible que hubiera rating todavía, por ello los de la Sala de Control espabilaron rápidamente y continuaron el curso del programa de esa noche. Haciéndose notar, indicaron a Lee que hablara lo que sea conveniente para poner algo de música a continuación, una de Good Charlotte podría funcionar.

Pero dentro de la Sala de Grabación estaban anonadados, Sakura miraba insistentemente a Sasuke sin saber si abrir la boca para ayudarlo, o siquiera hacer su trabajo que era lo último que deseaba realmente; sus verdes ojos brillaban con lo que parecía ser un gran arrepentimiento, y sus manos temblaban sobre el borde de la mesa a la que se sujetaba. Lee intentaba atender las llamadas insistentes del conductor para la siguiente tanda de canciones, pero su mente se hallaba queriendo comprender el quid del asunto, ¿quién era este personaje, que había entrado prácticamente con Sakura, agitado y con unas tremendas ganas de comerse el micrófono frente a él, que había sido plantado frente a un gran grupo de oyentes y acabado sin alma en menos de cinco minutos?, ¿por qué sentía que Sakura era clave importante para el embrollo de aquellos dos hombres desconocidos?, ¿desde cuándo su boca se hallaba tan seca sin el motivo de haber estado hablado por tanto tiempo?

Sasuke era un cuerpo vacío con el alma vuelta trizas y unas inmensas ganas de llorar por segunda vez en ese día. No lo entendía, había encontrado un poco de esperanza en aquella llamada que el destino había hecho para él, y era ahora el mismo destino el que le restregaba en la cara lo inútil que era por no hacer las cosas bien. Un completo inepto que no merecía nada de lo que estaba pasando, ni la desazón de saber que por primera vez en su vida había dado más de lo que se le pedía, por voluntad propia, y todo, todo lo sentía como una patada en las bolas, en su trasero, en su maldita vida.

— Y-Y aquí termina nuestra primera… eh, historia de la noche —Inmediatamente todos dieron un pequeño salto en sus puestos al escuchar la enérgica, pero indecisa, voz del activo Rock Lee. Él deseaba enterarse rápidamente de lo que había y podría pasar, pero para ello debía acabar rápidamente su trabajo lo que lo llevó a decidirse a hablar—. ¡Esto fue intenso! Nadie se lo esperaba, ¿no es así? Pues bueno, es solo el comienzo y ahora para refrescar la mente de otros desdichados en el amor les traemos una viejita de Good Charlotte, ¡disfrútenla!

La música no se hizo esperar y con esto el suspiro en conjunto de las personas dentro de Control y Lee.

—Sasuke-kun… —La dulce pero preocupada voz de Sakura se escuchó inmediatamente, como si hubiera esperado algún detonante que la despertara de su trance. Al no ver ninguna reacción por el nombrado, decidió sacar todo lo que traía adentro— Sasuke-kun lo siento demasiado. ¡No me imaginé est-!

Una fría mano posada sobre las suyas detuvo la verborrea que tenía preparada. En medio de su penuria permitió que sus ojos se posasen en aquellas manos y de esta manera descubrir de quien provenían, sus pupilas temblaron y al levantar la vista nuevamente, se encontró esta vez con aquellos ojos oscuros carentes de felicidad, que la observaban sin más, mirando sin mirar, dos piedras ennegrecidas le devolvían la mirada que ella tan fervientemente intentaba mantener.

Pero no logró mucho y, una tras otra, gordas lágrimas comenzaron su descenso por sus mejillas pálidas. Su mejor amigo…

…Su mejor amigo había perdido más que la vida misma, frente a sus ojos.

— Yo, realmente te lo agradezco Sakura. Has hecho más de lo que puedes hacer por mí, no te culpes por-

Por segunda vez los presentes saltaron en sus asientos, siendo esta vez producto de una música, de leve tono que aun así retumbaba en sus oidos, que provenía del moreno. Lee automáticamente se acercó a Sakura, que se encontraba en medio de los dos jóvenes, y miró extasiado al invitado esperando más noticias con qué alimentar su curiosidad por los eventos recién vividos. Se había mantenido al margen frente al desplego de acciones y palabras de su compañera de trabajo y aquel desconocido habían tenido, por lo que había comprendido tan solo una cosa: esos dos eran amigos y, por lo que pudo ver, Sakura tenía mucho que ver con lo que había pasado entre los dos novios.

Comprendiendo que la tonada provenía de su bolsillo, y fue de corta duración, Sasuke se limitó a sacar su celular y leer el mensaje de texto que seguramente le había llegado. Gran fue su sorpresa al encontrarse con el nombre del destinatario, que se atragantó con su propia saliva y abrió a la vez la tapa para leer lo que descansaba, muy inocentemente, en la pantalla principal:

"Llama como una persona decente… que sea a mi casa cabronazo"

No descifraba cuales debían ser sus acciones en ese momento. Pensaba tantas cosas a la vez, desde el cómo era posible ese mensaje, hasta si no era una broma creada por su misma desdichada consciencia, que no reaccionaba ante la insistente mirada de Sakura y Lee.

— ¿Sasuke-kun, que sucede? —Preguntó vacilante la pelirrosa, acercándose y apretándole la mano que aun descansaba en las suyas— ¿Es alguien de la empresa? Estas más pálido… ¿Es algo malo? O es acaso… ¿él?

— Naruto… él, me… Joder, me ha dicho que lo llame a la casa.

Sin poder creer lo que Sasuke le estaba explicando, en un tono tan bajo que dudaba que alguien más que ella que estaba prácticamente encima de él escuchara, agarró insistente el celular y leyó en su mente las palabras que se encontraban expresadas en ese mensaje de texto milagroso. No había sido en vano su ayuda, ¡había podido hacer algo después de todo! Parecía que ella pudiera sentir más alegría y conmoción que el moreno frente a su nueva alternativa, pero no le importó y se levantó decidida de su silla, gritando tan desesperadamente a la vez que agarraba, con la fuerza sobrehumana que la caracterizaba, el brazo izquierdo de su amigo.

— ¡Llámalo! ¿¡Qué esperas! Oh, Dios mío no lo puedo creer. Oh, Dios.

— ¡No sé qué está pasando, pero ánimos Uchiha-san!

Sasuke le arrebató de nuevo el móvil a Sakura y se le quedó observando. Ese mensaje había sido para él como un canto de aleluya para un grupo de desesperados en el limbo, se sentía más liviano de lo normal y a pesar de todo lo bueno que se puede sentir cuando te dan una segunda oportunidad, el moreno no lo sentía a cabalidad; aún faltaba la segunda parte del arrepentimiento… el perdón de aquella persona.

Pero no podía evitar sentir que todo estaba saliendo bien de nuevo.

Apretó con demasiada fuerza el aparato a la vez que alzaba la mirada a la mujer a su lado, ésta seguía agarrándolo del brazo con energía renovada y no dejaba de sonreír, como si lo hiciera por los dos, porque él no podía más que tener los ojos abiertos al máximo de la sorpresa, y un ligero temblor en sus labios.

— Sasuke-kun, vas a ver que todo sale bien —animó Sakura ampliando su sonrisa, en ese momento se le apeteció devolvérsela por lo bonita que era, pero sus labios seguía ese maldito temblor —. Tú y él están destinados a ser, lo sé… Te conozco lo suficiente como para entender todo lo que te pasa, y esto que hay entre ustedes es único —su mirada verdosa bailó un poco y una expresión de arrepentimiento surcó su rostro, la sonrisa que mantenía se borró ligeramente, quedando una de tristeza combinada con pena—. Lo siento por haber sido algo culpable.

Un poco de movimiento se vio del otro lado del estudio, y los tres personajes dentro de la cabina escucharon un ritmo diferente en el ambiente, una nueva canción.

Aún con el celular entre sus manos, crujiendo un poco por la presión que estas hacían, con Lee y el grupo de Control observando todo, y con una renovadora sonrisa como si no le importara nada en el mundo se acercó y le dio el mayor agradecimiento que su persona podía expresar a la persona frente suyo. Sakura quedó con una mano en su mejilla y un escandaloso rubor en sus mejillas cuando los labios de Sasuke se retiraron de su piel.

Un beso ligero, casi invisible, había recibido la joven en su mejilla.

— Sasuke… kun.

El nombrado simplemente le dirigió una mirada penetrante, de esas que dicen todo y te dejan con el sentimiento de haber hecho algo bien, y viendo que no era suficiente se explicó aun cuando no era su fuerte, este día parecía otra persona… que se le podía hacer.

— Ya te dije que no te culparas, y… gracias. Lo llamaré afuera.

Agarró el maletín que le servía para el trabajo y colegio, que no había podido dejar en casa desde la tarde, y abrió la puerta del estudio para dirigirse a un lugar más calmado y solitario.

Pensó en la cafetería del edificio, pero tendría que ser en la mesa más alejada para evitar la gente al máximo; puede que ese día sus acciones fueran lo que menos se esperaría de su persona, pero eso no quería decir que su aversión por estar rodeado de extraños hubiera sufrido cambio alguno. Además, necesitaba espacio para calmarse si algo salía mal.

Llegó al elevador y oprimió el botón que lo llevaría a pisos más abajo, mientras esperaba miraba su celular esperando que éste le diera las respuestas correctas para su dilema. Necesitaba explicarse, hacerle coger confianza a Naruto así fuera un poco, para así proponerle ir a su apartamento y hablar como personas decentes. Si no mal recordaba, sus padres aún no se encontraban en la ciudad, por lo que estarían solos; era la mejor oportunidad que no podía desaprovechar, además, no quería devolverse a su casa con el sabor amargo de un corazón destrozado.

— Naruto…

Y una promesa rota.


(*) Naruto es Uzumaki en el manga y anime, lo sé, pero por motivos de la historia éste tiene padres normales, no necesita ser protegido, vive en nuestro mundo y lo común de nuestro mundo es que tengamos el apellido de nuestro papá (ya sea antes del de mamá, o simplemente ese). Son los beneficios del Universo Alterno.


Comentarios de CaHo:

Yep, soy yo… volví a mis andanzas.

Este capítulo como ya dije al principio es extremadamente corto a diferencia de los anteriores, pero quería darles una sorpresa *sonríe apenada*, así que aquí está mi primera actualización después de ¿qué?, ¿dos años?

¿Qué piensan del capítulo? Es seguro que va a haber una muy entretenida conversación con Sasuke y Naruto, vamos, pero quien sabe quién será el primero que de su brazo a torcer. ¿Y qué piensan de Sakura? ¿Qué piensan que sucedió realmente? Me gustaría escuchar sus opiniones una vez más *sonríe enormemente*

Gracias a los que aún creen en mí. A quienes me dejan sus reviews después de tanto tiempo sin saberse de mí en esta página, y aquellos que aún me agregan a favoritos y esas cosas hermosas que pasan cuando eres escritora. Y claro, a aquella personita que me devolvió la inspiración, no sé si ella este leyendo esto, pero le doy mis más sinceras gracias por haberme abierto los ojos. Aunque no te conozca, ya te quiero. Gracias de corazón, actualizaré los fics a los que sigues, no te preocupes.

Quisiera responder todos los reviews que no puedo por no ser de cuenta en fanfiction, así que esto va en colectivo:

MUCHAS GRACIAS POR LEER, por leer todavía mis historias y por comentarlas con esas palabras tan lindas de aliento para continuar. Espero que les haya gustado este cap, ya vienen más ¡no se preocupen! Sasuke y Naruto tendrán su final… el que sea, pero lo tendrán.

Y para aquellos que me agregaron a favoritos y alertas:

NO LOS DEFRAUDARÉ, porque ustedes creen que puedo seguir, y yo también lo creo ahora.

Esto es todo, no los quiero aburrir con mi parloteadera. Mil disculpas por haberme retrasado en actualizar, ¡pero ya estoy aquí! *rie* y será por buen tiempo según mis cálculos.

Mattane~!
~CaHo~