Geeeente! Cómo les va? Espero que de maravillas como a mí ^^

Les comento que estoy trabajando en una nueva historia, muy tierna, que planeo subirla en esta semana... si es que llego con el tiempo :P

En fin, gracias por leer y/o comentar :P

PD: Los personajes les pertenecen a Masashi Kishimoto

Y por alguna extraña razón voy a sumar:

Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia.

Disfruten :)


3- Favores.

Salieron del Hospital de Tokio en completo silencio. Sakura se dedicó a mirar las calles, las personas que pasaban, el interesante detalle de que el tránsito se había puesto más rápido… o el magistral pensamiento que rondaba su cabeza y que quería, aunque no podía, ignorar.

¿Por qué ahora que sabía que Kakashi estaba bien se sentía tranquila? ¿Tan preocupada estaba por su exasperante vecino/profesor/enemigo? Peor, ¿por qué se puso tan histérica cuando el doctor pensó que ellos eran novios? Lo pudo haber ignorado, y aclarado tranquilamente… ¡pero no! Se puso como loca, y se sonrojó tanto que hasta pensó que se desmayaría.

"Kami, estar tanto tiempo con este roñoso me afecta demasiado" pensó cansada.

–Ummm… ¿podrías decirme la verdadera razón por la que me acompañaste?- preguntó el peligris a su lado, cortando el incómodo silencio.

-¿Qué?- musitó sin entender la pelirosa.

Kakashi suspiró.

–No me creo el cuentito ese de que me ayudaste porque soy tu vecino.- sentenció seguro el peligris, con humor.

-¿Me crees capaz de dejar a una persona desangrarse?- le preguntó incrédula la Haruno.

–Ummm… dijiste que me odiabas.- comentó el chico, mirando al frente.

–No te odio…- dijo suavemente la chica, sintiéndose ¿mal porque él pensaba eso?

Entonces él la miró sorprendido.

–Q-quiero decir… que sos insoportable, pero no te odio.- aclaró 'molesta'

-Oh…- musitó él divertido.

La pelirosa se sonrojó fuertemente al seguir sintiendo esa mirada sobre ella. Pero para su fortuna, ya habían llegado al edificio. Tomaron el ascensor, y como de costumbre bajó en el piso nº4… sólo que acompañada por él.

–No tenías que acompañarme.- le avisó la Haruno, buscando las llaves de su casa.

–Ummm… quería darte las gracias por ayudarme.- contó el Hatake despreocupado.

–Ah… no tenes por qué.- dijo asombrada la chica.

–Ummm… ¿segura?- preguntó el chico.

–Sí…- respondió ella, todavía sorprendida por la ¿caballerosidad de su molesto vecino?

–Ummm… está bien.- musitó aburrido Kakashi. –Buenas noches.- la saludó vagamente, y sin más empezó a caminar.

Sakura lo vio alejarse, y parpadeó incrédula mientras pensaba.

"¿Noche?" se preguntó confusa.

Miró su reloj, que marcaba las 20:30hs.

-¡Kami, no hice la tarea!- exclamó molesta consigo misma. –Encima que no entiendo, y que no encuentro las llaves…- mascullaba enojada, revolviendo su bolso tratando de encontrar las dichosas llaves.

–Ummm… ¿necesitas ayuda?- preguntó una voz divertida enfrente de ella.

Miró a su molesto vecino a los ojos, divisando en esos orbes negros tranquilidad y confianza.

Suspiró cansada.

-¿Por favor?- le pidió derrotada.

El Hatake sonrió de lado, estúpidamente lindo, y tomó el bolso de ella para sacar de una sola vez las tan buscadas llaves.

–Qué habilidoso…- comentó con sarcasmo la chica. –Gracias.- las dio sin ánimos.

-¿Necesitas ayuda con tu tarea?- le preguntó una vez más el chico.

Ella lo miró sorprendida, ¿tanto había gritado?

–Eh…- titubeó. Iba a negarse, pero él era profesor de Matemáticas y ella no tenía idea de las funciones cuadráticas, así que… -Sí…- dijo derrotada.

Entonces el Hatake sonrió.

–Ahora sí te puedo devolver el favor.- comentó divertido el chico.

La pelirosa rodó los ojos, abrió la puerta de su casa, y dejó entrar al peligris. Dejó su bolso en uno de los sillones, y luego de tomar su mochila le indicó a su vecino que trabajarían en la cocina.

–Bien, ¿qué están dando?- preguntó Kakashi, luego de sentarse junto a la chica.

–Funciones Cuadráticas.- contestó aburrida Sakura.

–Ummm… fácil.- comentó el peligris, mirando los ejercicios.

La pelirosa lo miró incrédula.

-¿Fácil?- preguntó irónica.

–Bueno, para la gente inteligente como yo es fácil.- se burló el peligris. –Oh, sin ánimos de ofender.- agregó sarcástico, sonriendo como sólo él lo hacía.

–Si vas a empezar así, prefiero que te vayas.- le dijo mordaz la pelirosa.

–Qué carácter…- comentó divertido el chico.

La chica lo fulminó con la mirada.

–Okey, okey…- dijo serio el peligris. -¿Qué es lo que no entendes?- preguntó.

La Haruno miró los ejercicios.

–Eh… ¿todo?- musitó confusa.

El Hatake rió por lo bajo.

–Presta atención, es más fácil de lo que parece.- contó son su suave y tranquila voz, que a ella extrañamente la estremecía.

Y resultó ser tan fácil como él había dicho.

A medida que los minutos y las explicaciones pasaban, entendía todo. Fue muy sencillo hacer esos ejercicios que parecían fórmulas retorcidas que sólo podría resolver un Físico Teórico como Sheldon Cooper. Ahora entendía… y gracias a él.

¡Cómo le dolía en su orgullo saber que gracias a él entendía algo tan complicado! Pero se sentía un poco mejor al saber al menos no se lo llevó de arriba, ya que ella lo había ayudado primero.

-¿Viste? Era fácil.- comentó el peligris.

–Ah, sí… una vez que te lo explican y lo entendes.- aclaró la pelirosa.

Kakashi la miró con los ojos entre cerrados.

-¿Me estás dando las gracias?- preguntó divertido.

Y ella se puso ligeramente nerviosa.

–Bueno… de una manera poco ortodoxa…- comentó titubeante.

–Ummm…- musitó él, mirándola fija pero suavemente.

-¿Q-qué?- preguntó apenada la chica, ya que él no decía nada.

–Me estás dando las gracias, quiere decir que de verdad no me odias.- comentó tranquilo.

–Claro que no te odio, ya te dije que solo… sos insoportable.- explicó, mientras su cara ardía más fuerte.

Kakashi rió divertido, mientras rascaba su nuca.

–Perdón… es que es divertido molestarte.- contó con una sonrisa estúpidamente linda, mientras arqueaba sus oscuros ojitos.

–Eh… sí… me lo dicen… muy seguido…- musitó embelesada por ese gesto.

¿Por qué? ¿¡Por qué era TAN condenadamente lindo!

(¿Lindo? ¡Pero si es precioso!) exclamó como loca su Inner, deshaciéndose en babas.

–Bueno, supongo que ya terminamos.- escuchó la tranquila voz del peligris, despertándose así de su ensoñación.

–Ah… sí.- musitó atontada.

–Ummm… ya es tarde.- comentó Kakashi, mirando su reloj.

–Sí…- dijo ella, imitándolo.

Ambos se pusieron de pie, y ella lo acompañó hasta la puerta.

–Bueno… gracias por… ayudarme.- musitó Sakura, con su orgullo por el piso.

Él sonrió de lado.

–Por nada, vecina.- contestó burlón.

–Mmm…- masculló algo irritada, rodando sus ojos.

–Bueno, nos vemos.- saludó el peligris, girando para irse.

-¡Ah! ¡Espera!- exclamó ella acordándose de algo, agarrándolo por el brazo.

–Eh…- musitó avergonzada. –Y-ya vengo…- avisó, para después internarse en lo 'profundo' de su departamento.

Volvió a los pocos minutos con un estuche blanco y una cruz roja encima, y entregándosela dijo

–La próxima vez, usa esto.-

El peligris tomó el ¿regalo? Y la miró como esperando una explicación.

Ella rodó los ojos. ¿En serio había que explicarle las cosas más simples de la vida?

–Supuse que no tenías uno en tu casa, si no nunca hubieras venido a pedirme ayuda.- contó segura.

–Ummm…-musitó él. -¿Y si a vos te pasa algo? ¿Vas a venir a pedirme a mí ayuda?- preguntó el chico.

–Oh, te estás preocupando por mí.- comentó burlona, haciendo sonreír al peligris. –No, no te preocupes. Mañana me compro otro.- contó tranquila.

–Ummm… gracias.- las dio Kakashi.

–De nada.- devolvió ella, sonriéndole tiernamente. ¿¡Qué estaba haciendo! –Ah, buenas noches.- las dio rápidamente.

–Ummm…- musitó el Hatake, algo sorprendido.

Y estaba por irse cuando sintió una vez más su mano frenándolo.

-¿Un último favor?- le preguntó inocentemente la chica.

Él la miró divertido, pero aceptó su petición.

-¿Podrías no poner música esta noche? De verdad necesito dormir…- contó en tono suplicante.

Y él sonrió triunfante.

–Veré qué puedo hacer.- contestó burlón, girándose para irse.

Ella apretó fuertemente sus puños, ¡era demasiado bueno para ser verdad!

-¡Seguís siendo insoportable!- le gritó molesta, para después cerrar de un fuerte portazo su puerta.

Y Kakashi sonrió de lado.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Se estiró como todo un perezoso en su cama. Sus cabellos rosados despeinados impregnaban con su aroma frutal a las blancas almohadas mientras ella daba vueltas de un lado a otro sin querer 'despertarse' Pero el cuerpo decía que ya estaba despierta, que había dormido lo suficiente, que tenía que levantarse.

–Kami… parecieron minutos…- musitó adormilada, sentándose en la cama.

Divisó en la mesita de luz a su derecha el reloj que marcaba las 15:30hs del día sábado. Suspiró cansada y con mucha pesadez salió de la comodidad de su cama. Buscó ropa y se encaminó al baño a darse una ducha para despertar su cuerpo. Salió luego de un largo tiempo, con una pollera de jean y una musculosa rosa. Se acomodó en su cómodo sillón de la sala, y prendió la tv.

Aunque se arrepintió rápidamente. Era sábado, y nunca hay nada los sábados en la caja boba. Apagó la tv, y se recostó en el mullido sillón.

Sus músculos volvían a relajarse, su respiración era cada vez más tranquila, y su mente estaba quedando en blanco… olvidando así el cansancio de la noche anterior…. Provocado por la horrenda música que provenía del piso de arriba… su vecino de arriba… él.

Apretó sus puños con impotencia, mirando fijamente el techo. ¡Él y su maldita costumbre de poner la música fuerte! Justo esa noche que ella no salía, ¡él tampoco salía! O era mala suerte, o las casualidades existen.

-Debe ser el fiestero número uno de Japón y justo ayer no salió…- masculló la pelirosa. –El muy roñoso…- espetó molesta. –Siempre igual, nunca va a cambiar.- sentenció segura.

Porque, después de aquella noche donde 'le salvó la vida' y él 'la salvó de las matemáticas' pensó que el peligris iba a tratarla mejor, a ser o intentar ser amable, a escucharla… ¡era su profesor después de todo!

Pero no.

Había pasado una semana y el muy roñoso seguía poniendo la música fuerte, seguía ignorando sus pedios, seguía burlándose de ella. Se ilusionó como una idiota al pensar que él iba a cambiar sólo por ayudarla, por mostrarle un poco de ¿educación? Sí, fue eso, educación.

Él sólo le devolvió el favor, nada más. ¡Qué estúpida se sentía! El peligris seguiría siendo el mismo, no importa qué. No importa si era más grande que ella, o si era su profesor, o si lo ayudó… él siempre la molestaría, la ignoraría, y se burlaría de ella.

Sí, siempre. Nada cambiaría en él, ella no lo haría cambiar… siempre sería el mismo.

Suspiró desanimada.

-¿Por qué me siento algo triste?- le preguntó al aire, mirando el techo.

(Porque no lo podes cambiar, y queres que te preste atención) le contestó su Inner.

Ella frunció un poco el ceño.

-¿De dónde sacas eso?- preguntó confusa.

(Yo sé absolutamente todo dentro de vos. Y lo que veo… es que él te gusta, y queres gustarle.) sentenció segura su voz interior.

-¿Qué? No, eso no es verdad- negó la pelirosa, ligeramente alterada.

(Sabes que sí. Pero sos tan terca…) le dijo cansada.

-¡Jum!- musitó indignada, cruzándose de brazos.

(Ya me vas a dar la razón) le avisó, sacándole la lengua para luego callarse.

-¿Ese desaliñado gustarme a mí?- preguntó incrédula al aire. -¡Ja! Ni que fuera el último hombre en la Tierra.- exclamó sarcástica.

Se quedó callada por un momento, analizando la casi inexistente posibilidad de que él le gustara.

–Bueno… tengo que admitir que es lindo…- musitó avergonzada. –Y… que tiene una personalidad… divertida, dentro de todo.- agregó, sin quererlo. –Además… cuando hablamos por chat… me hizo reír mucho.- recordó con una suave sonrisa. -¿Pero por qué no es así cuando está cara a cara conmigo?- preguntó confusa.

Lo pensó por algunos segundos.

–Oh…- musitó, como entendiéndolo. –Fue divertido porque era su nueva alumna…- dijo suavemente. –O sea… él es así, no veo que sea una persona falsa.- analizó. –Pero si me vive molestando es porque no le caigo bien, y por eso no me trata tan bien que como lo hizo por chat.- concluyó, con una extraña sensación de vacío dentro de ella.

Se tapó la cara con ambas manos, superada por la… inusual situación.

–¡Qué estoy diciendo!- exclamó incrédula. –Él es mi molesto vecino de arriba, mi profesor… y nada más.- musitó cansada, con sus manos ya fuera de su rostro.

Suspiró desanimada, mirando fijamente el techo. Entonces el sonido del teléfono de su casa la sacó de su transe.

-¿Hola?- contestó sin ánimos.

-¡Frentona!- exclamó una voz divertida del otro lado.

–Cerda…- saludó cansada.

Te llamaba para confirmar la hora de esta noche.- la contó la rubia Yamanaka.

-¿Hora? ¿Esta noche? ¿Qué?- preguntó sin entender la pelirosa.

Es sábado, ¡es noche de chicas!- exclamó obvia Ino.

–Ah… me había olvidado. ¿Me toca a mí esta vez?- preguntó Sakura.

Sí. ¿21:30hs?- cuestionó la rubia.

–Sí, Ino…- contestó cansada la pelirosa.

-¡Okey! Ahora le aviso a Hinata, ¡nos vemos!- saludó animadamente la Yamanaka.

–Nos vemos…- saludó la Haruno, para después colgar. -Me había olvidado completamente de eso…- dijo desanimada.

Una mueca de extrañeza surcó su cara.

-¿Por qué estoy así? ¡Hoy es noche de chicas!- exclamó obvia. –Tengo que preparar todo, ¡y lo voy a hacer con muchos ánimos!- se mentalizó optimista.

Se acercó a su equipo de música, y buscó algún cd con canciones divertidas.

–'Mix de ritmos latinos'- leyó en la tapa.

Sonrió complacida, y sin dudarlo puso el cd. El primer tema comenzó a sonar.

Bailaba al ritmo del mambo mientras cambiaba sus muebles de lugar. Luego la música cambió, a una salsa sensual que ella bailó mientras limpiaba el lugar. Y siguió bailando con un merengue a medida que acomodaba la comida en su cocina.

Pero un golpeteo insistente en la puerta, que apenas y pudo oír, interrumpió con su entretenimiento.

Algo molesta se acercó a abrirle a esa persona, y ¡oh sorpresa! Ahí estaba él. Con las manos en los bolsillos de su jean gastado, descalzo, y con una remera negra.

-¿Qué pasa?- le preguntó algo molesta.

–Ummm… la música.- dijo el peligris.

–Ah, sí. ¿Te gusta?- preguntó burlona.

Él la miró con una mueca de incredulidad.

-¿Me lo preguntas en serio?- cuestionó irónico.

Ella rió por lo bajo.

-¿Qué pasa con la música?- preguntó divertida.

–Ummm… está muy alta.- contó el peligris con tranquilidad.

-¿Ah, sí?- musitó con un dejo de sarcasmo.

–Ummm…- 'contestó' Kakashi, sin despegar su mirada de la de ella.

-¿Queres que la baje?- preguntó burlona.

–Ummm…- contestó una vez más el chico, pero ahora con un dejo de molestia.

Entonces Sakura sonrió triunfal.

–Veré qué puedo hacer.- le dijo, antes de cerrarle la puerta en la cara.

¡Y se sintió tan bien!

–Dulce venganza…- susurró maliciosa, sintiéndose poderosa.

Caminó hasta el estéreo, subiendo aún más el volumen mientras miraba el techo con una sonrisa burlona. Y entonces siguió con su labor.

El tiempo pasó sorprendentemente rápido para la pelirosa. Nunca imaginó que acomodar y limpiar consumieran tanto tiempo, ¡pero mejor! Lo único que le quedaba era cambiarse y esperar a sus chicas.

Sabía que Ino le diría que se pusieran los piyamas a penas entrara en su casa, así que para ahorrar tiempo de diversión, se cambió con short de color verde agua en conjunto con una musculosa del mismo color además de su cabellera rosada atada en su típica cola de caballo tirada a la izquierda.

Escuchó golpes fuertes en la puerta de entrada, y supo que habían llegado.

-¡Frentona!- la saludó efusivamente la rubia Yamanaka.

–Cerda…- le devolvió divertida la pelirosa.

–Sakura-chan…- la saludó con una cálida sonrisa la Hyuga.

–Hola, Hinata- le devolvió ella igual.

Las tres entraron en el lugar, y como había previsto, Ino ordenó que se pusieran la ropa de dormir… aunque no tardó en darse cuenta que su mejor amiga ya estaba vestida por lo que tampoco tardó en regañarla un poco por no esperarlas.

Sakura hizo caso omiso a las quejas de su rubia mejor amiga, mientras la peliazul reía divertida.

Las acompañó a ambas a su pieza y al baño para que cada una se cambiara, y volvió a la sala a esperarlas.

Se sentó en el mullido sillón para empezar a cambiar de canal como siempre la hacía. Pero un sonido proveniente de su computadora le llamó la atención.

Se acercó a la aparato, y se sorprendió al encontrar una ventana de conversación abierta.

-Green eyes, yeah the spotlight, shines upon you dice:

¡Al fin dejaste de escuchar esa música horrenda! :P

Miró confundida el monitor, ese nick no le sonaba… ¿o sí?

Sonrió divertida al recordarlo.

-All the single ladies, ¡now put your hands up! dice:

¿Perdón? Acá el único que escucha música horrenda sos vos, roñoso ;)

Y se sintió poderosa al decirle eso, ¡oh, sí! ¡Qué bien se sentía!

-Green eyes, yeah the spotlight, shines upon you dice:

¡Por favor! Beethoven debe estar revolcándose en tu tumba… aunque es físicamente imposible :P

Y ella rió fuertemente. ¿A quién se le ocurre algo así? ¡Sólo a él! Paro de reír en seco ante ese pensamiento…

-¿¡Por qué lo estoy alagando!- masculló irritada, con un leve y casi imperceptible sonrojo en sus mejillas.

-All the single ladies, ¡now put your hands up! dice:

¡Mirá quién habla! (Léase 'sarcasmo') ;)

-Green eyes, yeah the spotlight, shines upon you dice:

Sé lo que es el sarcasmo, lo entiendo aunque esté escrito. Gracias por preocuparte.

-All the single ladies, ¡now put your hands up! dice:

Lo aclaré porque sos tan… roñoso que tal vez no lo entendías… ¡Y no me preocupo por vos!

Mandó el mensaje con el calor más fuerte en su cara, algo, sólo un poco apenada.

-¿Quién se cree que es para que yo me preocupe por él?- le preguntó al viento indignada.

-Green eyes, yeah the spotlight, shines upon you dice:

Ummm… cuando me corté te preocupaste por mí. Tanto que hasta me regalaste tu botiquín… ¿o no te acordás? (Léase 'burla') ;)

Y entonces quiso golpearlo. Golpear su vago, blanco, masculino, lindo, atractivo, y seductor rostro con tantas fuerzas…

-¿¡Pero qué estoy pensando!- exclamó alarmada, sintiendo mucho, mucho calor.

-Green eyes, yeah the spotlight, shines upon you dice:

Ummm… el que calla otorga. Sakura-chan si se preocupa por mí… eso me gusta ^^

Se quedó perpleja al leer eso.

¿Ella… de verdad… DE VERDAD se preocupaba por él? ¿No era sólo el mero hecho de hacer lo correcto?

Su nerviosismo se hizo presente.

¿Y eso… a él le gustaba? ¿Le gustaba que ella se preocupara por él? ¿Él… quería su atención?

Parpadeó confusa una y otra vez. Eran demasiadas preguntas, demasiadas ideas para una sobrecargada y nublada mente. Pero el ruido de sus amigas venir la hizo 'despertar' de su letargo.

-All the single ladies, ¡now put your hands up! dice:

Tengo que irme, adiós.

Y cerró la conversación. Se desconectó. Y suspiró aliviada cuando escuchó la chillona voz de Ino hablar de cosas que obviamente no era su charla vía chat.

Pidieron un par de pizzas, y las esperaron hablando de cosas comunes.

Como lo nerviosa que se ponía Hinata cuando Naruto se le acercaba demasiado. O qué tan seria era la relación de Ino y Shikamaru… [Entienden a lo que me refiero, ¿no? ;)]

–B-bueno… mejor cambiemos de tema.- dijo algo apenada la rubia Yamanaka. –Frentona, ¿ya pudiste acercarte a Sasuke?- preguntó la chica, recobrando su típica personalidad pícara.

–No, cerda.- le dijo aburrida la pelirosa, cansada del mismo tema una y otra vez.

"Sasuke no es el único hombre sobre la Tierra. ¿No considera la posibilidad de que me guste otro chico?" se preguntó un poco molesta por la falta de atención de su amiga.

(Alguien como, no sé, ¿Kakashi-kun?) preguntó 'inocente' su Inner.

"¿'Kakashi-kun'?" cuestionó incrédula ella.

(Bueno, Kakashi-sexy-kun si te gusta más) le guiñó un ojo su voz interior.

"¡NO!" gritó histérica en su mente, sonrojándose nuevamente en el exterior.

-¿¡Pasó algo! ¡Te pusiste roja!- exclamó emocionada Ino.

–E-eh… no… bueno…- titubeó nerviosa, aunque aceptó contarles de los dos besos fallidos con el morocho Uchiha.

Como era de esperarse la rubia soltó un grito de emoción pura. La peliazul sonrió entre contenta y sorprendida. Y ella… bueno, ella simplemente miró el techo.

Fue un impulso que no entendió. ¿Por qué miraba el techo cuando tendría que estar saltando feliz de que Sasuke esté, aparentemente, interesado en ella? Era un misterio. Y uno muy extraño, cabe aclarar.

22:00hs en punto la comida llegó. Gustosa le pagó al repartidor, y subió con las dos cajas de pizzas bien calientes a su hogar donde la esperaban sus hambrientas amigas. Prepararon la mesa, cortaron las porciones y cenaron entre charla y charla. Una vez que terminaron, lavaron la vajilla en grupo, acelerando el proceso.

-¡Bien! Veamos una película.- propuso Ino.

-¿De qué?- preguntó interesada Sakura, prendiendo el dvd.

–De terror no…- pidió Hinata algo apenada.

–De amor tampoco.- acotó secamente la pelirosa.

–Mmm… ¿suspenso?- preguntó la rubia.

Las otras dos chicas aceptaron, ya que no tenía problema con ese género. La Yamanaka impuso que ella elegiría la película, y ni la Haruno ni la Hyuga se quejaron… igual, Ino no aceptaría un 'no' por respuesta y no quería escuchar sus gritos. Finalmente, la rubia encontró un film que fuera de agrado. Se lo entregó a su mejor amiga, y la pelirosa puso la película en el reproductor. Buscaron dulces, chocolates y gaseosa para acompañar. Apagaron las luces. Se acomodaron en el gran sillón, y justo cuando Sakura iba a poner 'play' un estrepitoso ruido se escuchó.

-¿¡Qué es eso!- exclamó histérica la rubia.

–El chico de arriba…- contestó entre dientes la pelirosa.

–¡Andá a decirle que baje eso!- le ordenó la Yamanaka, sacándola fuera de su propia casa.

–Esto es increíble…- murmuró molesta mientras caminaba por el pasillo. –Primero el odioso de Kakashi pone esa música, ¡e Ino me echa de mi casa!- masculló incrédula, subiendo las escaleras. –Tengo la sensación de que esto no va terminar bien.- suspiró cansada, caminando por el pasillo del piso 5.

Hasta que, por desgracia para ella, llegó.

Se paró como en innumerables veces anteriores frente a esa puerta. 25C. Y golpeó con insistencia.

Como se lo esperaba, él no respondió. Entonces golpeó más fuerte, más rápido, más insistente, más pesado… hasta que él se dignó a abrir la puerta.

–Ummm…- musitó aburrido, mirándola con su vaga mirada.

–La música…- mascullo la pelirosa.

El peligris sonrió de lado, estúpidamente lindo.

-¿Cómo?- preguntó burlón.

Ella lo fulminó con la mirada.

-¡Que bajes la música!- exclamó irascible.

El chico rió por lo bajo.

–Qué carácter…- musitó divertido.

La pelirosa apretó sus puños, cerró los ojos y contó hasta 10 para calmarse. Abrió sus ojos, aflojó sus puños, y con voz suave pidió.

–Por favor, baja la música.-

El peligris abrió ligeramente sus ojos, tal vez habría escuchado mal. Sí, eso debía ser.

–Mis amigas vinieron a dormir, y no podemos pasar la noche con esa música.- explicó tranquila, mirando el piso. –Por favor…- pidió otra vez, levantando la mirada para conectarla a la de él.

"No es divertido si no se enoja" pensó el chico. "Aunque… es muy linda cuando está calmada…" consideró, mirándola con detenimiento. "Y… me encanta cuando se sonroja…" aceptó, disfrutando del tierno color rojizo que divisó en las femeninas mejillas. –Ummm…- musitó. -¿Y qué gano yo?- preguntó interesado.

-¿Eh?- exclamó la chica sin entender.

–Si bajo la música, vos salís beneficiada. ¿Pero y yo?- cuestionó obvio.

–Ganarías ser un buen vecino por una vez.- contestó ácida la chica.

–Ummm… eso no me sirve.- le devolvió igual el chico, sonriendo provocativamente de lado.

-¿Qué queres?- le preguntó ella secamente, tratando de esconder su repentino nerviosismo.

-Ummm…- musitó Kakashi, pensando.

Miró a la chica, y por su turbia mente pasaron muchas 'exóticas' ideas que podía querer de ella. Pero las borró. Su vecina/alumna/supuesta enemiga nunca aceptaría esas cosas.

"¿O sí?" se preguntó pícaro. "¡Claro que no! ¡Sakura no es así!" se reprochó a sí mismo por pensar en eso, y si ella no hubiera estado ahí mirándolo se habría golpeado por idiota.

Los orbes verdes de la pelirosa lo miraban impacientes, cosa que poco le agradaba… a él le gustaría que lo mirara… con otros ojos.

Giró un poco su cabeza, escapando de esa mirada, y divisó su apartamento. Su descuidado, sucio, desacomodado apartamento.

Entonces sonrió.

–Ya sé que quiero.- le contestó, volviendo a mirarla.

-¿Qué?- preguntó irritada la chica.

–Que limpies mi casa.- respondió con su típico tono burlón.

La pelirosa apretó sus dientes con furia ¡el muy maldito!

-¿No hay otra cosa?- preguntó evidentemente molesta.

–Ummm… claro que la hay.- respondió obvio.

-¿Y por qué no pedís eso en vez de que limpie tu casa?- preguntó la chica.

El peligris sonrió de lado, sensualmente de lado. La abrazó por la cintura en un rápido movimiento, quedando a pocos centímetros de distancia.

Podía sentir su cálido aliento golpear con el suyo, y sus hechizantes ojos oscuros la miraban fijamente haciéndola temblar.

–¿Estás segura que queres saber qué es eso que realmente quiero?- preguntó en voz baja.

Sintió su cara arder en pocos segundos, ¿por qué tenía que ser tan condenadamente seductor?

Se separó bruscamente de él, marcando distancia.

-¿Cuándo queres que venga a limpiar?- le preguntó sin mirarlo a los ojos, tratando de esconder su sonrojo bajo su flequillo.

–Ummm… el viernes, después del colegio.- contestó tranquilo.

-Está bien…- aceptó sin ganas la chica, todavía sin dirigirle la mirada.

–Ummm…- musitó él. -¿Algo más que pedirme?- preguntó divertido.

–No. Buenas noches.- saludó rápidamente la pelirosa, comenzando a caminar.

El peligris la vio alejarse, y sonrió de lado al ver que efectivamente la había puesto nerviosa.

"Punto para mí" pensó victorioso, ya sin la chica en su campo de visión. "Ummm… tengo ganas de que sea viernes" con ese último pensamiento, entró en su caótico departamento.