Día 4
Bakusquad/Support/Cultural Festival
No tenía ni la más mínima idea de cómo habían llegado hasta ese punto.
Pero ahí se encontraba, sentado enfrente del tocador de su mejor amiga, siendo amenazado con la resplandeciente y chillona brocha de maquillaje de Mina, gritándole que se quedase quieto o terminaría como payaso.
—Mina, basta me haces cosquillas.
—La belleza requiere sacrificios Kiri, ahora deja de quejarte que ya casi acabo.
No estaba seguro de que estaba haciendo Mina con todos los cosméticos que se encontraban desperdigados por el cuarto, sólo esperaba no acabar con una obra de arte moderno por cara y se daría por bien servido.
— ¡Terminé! puedo presumir que es mi mejor trabajo, estoy orgullosa— exclamó con una gran sonrisa, adoptando una pose victoriosa.
Y tenía que reconocérselo, había pasado de un sapo con aspiraciones al trono, a un príncipe encantador en cuestión de minutos. Kirishima no era feo, nada más distado de la realidad; mas una retocada con maquillaje hacía maravillas.
—Ahora estás listo para tu cita, ve por él galán— le dio varias palmaditas en la espalda despidiéndolo de su cuarto y alentándolo a continuar con la misión "conquistar los calzones de la fiera rubia".
—Gracias Mina.
Salió envalentonado, pero su coraje era drenado con cada paso que daba hacia la sala común, los nervios se instalaban poco a poco en su sistema y le hacían preguntarse si esa era realmente la mejor opción.
Pero no podía darse por vencido, no ahora que contaba con el apoyo de sus amigos, no iba a dejar que todo su esfuerzo se fuera al caño a causa de su cobardía.
Al menos si todo acababa mal con la declaración de amor siempre tenía la opción de fingir que todo había sido una broma, pedirle a Bakugo que hiciera como si nunca hubiera pasado y continuar siendo amigos como antes.
Porque si algo le aterraba era perder a su amigo por culpa de sus tontos sentimientos, no quería que todos esos gloriosos días pasaran al olvido por un descuido suyo.
Inspiró profundamente, debía calmarse, ese hilo de pensamientos no lo llevaría a ningún lugar. No podía rendirse antes de dar pelea, eso no era de hombres.
Lleno sus pulmones de oxígeno nuevamente y le sonrío a su reflejo en el elevador antes de adentrarse en este y perder la única oportunidad de escapar que le quedaba.
Se miró en el reflejo del ascensor cerciorándose de que todo estuviera en orden, arregló con sus manos algunos cabellos rebeldes que no habían sido aplacados con gel y acomodó su saco y su roja corbata antes de salir.
Al verlo entrar Sero y Kaminari intercambiaron miradas cómplices y se retiraron del lugar dispuestos a dejarlos a solas.
Bakugo volteó extrañado ante la actitud de sus amigos, hasta que reparó en su presencia y suavizó su semblante.
Suspiró ligeramente y sonrió. Avanzó decidido hasta donde se encontraba sentado Bakugo, tomó asiento a su lado, mirándolo fijamente.
Intentó hacerle la plática hasta que se sintiera cómodo para realizar su confesión, pero terminó fallando terriblemente por los nervios. Se distraía fácilmente y perdía el hilo de la conversación, honestamente le asombraba que Bakugo no le hubiese gritado aún, amenazando con irse.
Para ser sincero tampoco ayudaba que sus amigos le estuvieran haciendo señas desde lejos.
—¿Sucede algo pelos de mierda?
Esas simples palabras le hicieron reaccionar; respiró profundamente, reuniendo cada uno de los pedazos de valentía que le quedaban y direccionó su mirada decidida hacia el rosto de Bakugo.
Tímidamente extendió su mano buscando entrelazarla con la de Katsuki, provocando que este le viera sobresaltado.
—Bakugo, sé que esto puede parecer raro y quizás después de esto no quieras verme más, pero no puedo retenerlo más, me gustas. Contigo me siento invencible, me das aliento, fuerza, energía, y no hay otra cosa que desee más que continuar recorriendo el camino de la vida a tu lado. Así que, ¿quieres salir conmigo?
Era un mar de nervios, y el silencio de Bakugo no ayudaba para nada, estaba a punto de retractarse y aplicar la maniobra defensiva "te amordido un perro" antes de que fuera tarde, pero fue interrumpido.
Bakugo le acercó a su rostro tomando de la parte superior de su saco y estampó sus labios con los suyos. Los labios de Bakugo eran suaves, dulces y enviaban corrientes eléctricas por su cuerpo, era la clase de sensación a la que podría volverse adicto.
—¿Esa respuesta es suficiente para ti, Eijiro?
¡Hola!
Este one-shot me tomó más tiempo de lo que había esperado, en un principio pensaba hacer algo más corto, pero conforme avanzaba fue quedando cada vez más y más largo, pero bueno finalmente lo he terminado.
Me disculpo por cualquier falta de ortografía, OoC o error en la redacción.
Sé que no escribí para el día anterior, pero las ideas no venían a mí, así que simplemente decidí dejarlo pasar, quizá algún día escriba algo con esas prompts, pero no prometo nada.
Como siempre agradecimientos infinitos a mi hermosísima beta zephyr870 sin la cual estos escritos serían un desastre total.
Cualquier duda, sugerencia o comentario háganmelo saber.
Espero que les haya gustado.
¡Hasta luego!
