Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, fueron sacados de Miraculous Ladybug que por ende pertenece a Thomas Astruc y Jeremy Zag, al igual que a Zagtoon, Toei Animation, entre otros.

Lo único que me pertenece, es esta historia que he creado sin fines de lucro.


"Te contaré, estoy buscando un poco de gracia divina"

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Capítulo III

Looking for a little peace

Si había una palabra para describir Colmar, era colorido. Adrien jamás había visto tantos colores juntos ni casas tan divertidas. Ni que decir de las flores, a pesar de ser ya pleno otoño estas seguían con todo su brillo. Ya había tomado varias fotos, pues quiere recordar cada detalle de lo que verá en este importante viaje.

Nino y Alya le van diciendo como se llaman las tiendas que van pasando, incluso lo hacen probar unas tartas que venden en la calle (estaban un poco frías, pero no iba a actuar como desagradecido ante sus gentiles actos). Por momentos Alya hablaba con alguien por el celular, Nino le decía que no se preocupara, que seguramente era de nuevo Marinette. Y que esas dos no podían estar separadas por mucho tiempo.

—Te lo juro, algunas veces incluso prefiere hacer las videollamadas con ella que conmigo. Consejo del buen Nino, cuando tengas novia jamás serás su prioridad. La mejor amiga va primero.

— ¿No te agrada Marinette? —pregunta Adrien. Porque siempre que aquella chica y Alya comenzaban a hablar por teléfono, Nino siempre decía como esta le robaría a su chica.

Nino se cruzó de brazos.

—Fue mi mejor amiga primero, hasta que Alya me la quitó.

—No es mi culpa que haya visto que soy más genial y divertida— respondió Alya sonriente. —Vamos, que cuando regreso a Paris ella vuelve a ser tu mejor amiga.

—Me haces sentir como plato de segunda mesa.

Y ustedes me hacen sentir el mal tercio. Pensó Adrien, pero no dijo nada y mejor siguió caminando junto a ellos. Agradeció que dejaran de decir quién era el roba mejores amigas para mejor retomar el tour prometido. Pero no vieron mucho, pues Nino dijo que debían de ir a casa de Alya a dejar sus cosas, no querían estar como locos cargando con libros y demás (o al menos Nino no quería cargar con cuanta cosa pesada), pero no sin antes dejarlo en alguna posada, hotal o un hotel.

Para su mala suerte, a los que llegaban siempre terminaban ocupados.

—Tienes una mala, pero muy mala suerte amigo— dijo Nino mientras suspiraba.—El hostal de la señora Agatha era nuestra última opción. Y los hoteles ni que decir, a lo mucho tienes que hacer una reservación.

— ¿Enserio no pensaste en llamar a un hotel desde antes? — preguntó Alya. Adrien notó un poco de regaño en su voz.

—Fue una decisión de último momento. Además, nunca había pensado en eso, Nathalie era quien se encargaba de los hospedajes y esas cosas.

Y decir en voz alta que necesitaba de alguien más para algo tan simple como buscar hospedaje lo hizo sentir mal. Pero era cierto, nunca pensó en hacer estas cosas y era siempre Nathalie quien con una llamada se encargaba de todo. ¿Realmente era tan incompetente como su padre lo había insinuado? ¿Realmente no tenía las armas como para defenderse en los lugares que no conocía?

— ¿Quién es Nathalie? — pregunta la chica, la respuesta llega de inmediato. —¿Y no le puedes llamar por teléfono o algo? Es decir… sé que te retiraste, todo Paris -sino Francia- se enteró claro, pero aun así creo que podría echarte una mano… ¿no crees?

Podría hacerlo, claro que podía. Pero eso significaba que su padre estaría ganando y que tenía razón. Algo que jamás iba a admitir, o no al menos en su primer día en el mundo. Pero sabe debe decir algo, pues Alya y Nino tienen cosas que hacer (que quieran hacerle compañía ahora no significa que tengan mucho tiempo libre en sus manos). Así que una pequeña mentira piadosa no sería tan mala en estos momentos. Esos dos ya habían hecho bastante por él al fin de cuentas.

—Sí, tienes razón Alya. Ustedes pueden irse yendo si quieren, ya tengo todo bajo control.

—¿Seguro? No tenemos mucha prisa, no es como si la casa de Alya tuviera piernas para irse corriendo.

—Llamaré a Nathalie, ella me conseguirá algo. De eso estoy seguro.

—¡Vaya, las ventajas del dinero! —dijo Alya, más no en un tono de queja. Parecía que era una frase que usaba mucho. En quien Adrien no lo sabe.

Y pese a que esa pareja de novios había estado sentada con él por dos horas (una y media de viaje, una de espera para el tren), no pudo evitar sentir sorpresa cuando Nino y Alya sacaron sus celulares para grabar su número y viceversa. Porque querían estar seguros de que realmente había conseguido algo y no andaría por ahí caminando con su maleta (ciudad bonita y todo, pero nunca hace falta decir que hay uno que otro ladrón). ¿Puede decirse a esta hora temprana que quizás, ya los considera unos amigos?, o al menos unas personas muy generosas que se habían apiadado de él. Se ríe cuando mira que Nino lo tiene registrado bajo el nombre de A el Aventurero y Alya como Rubiecito, pero él no es bueno poniendo apodos (el único apodo que ha puesto fue el de su guardaespaldas, y eso fue cuando tenía nueve años), así que solo los deja a ellos con sus nombres de pila "al menos podrías ponerme Alya la fabulosa". Pero Adrien sabe que es broma cuando la escucha reír.

Ambos se despiden entonces de él, diciéndole que más le vale mandar aunque sea un mensaje, y que si desea conocer la ciudad de a fondo solo les eche una llamada; que comoquiera siempre andaban juntos y si llamaba a uno, el otro también estaría enterado. Con eso dicho, ambos tomaron un taxi que seguramente los llevaría a donde Alya vivía.

Y por primera vez desde que había despertado, Adrien se atrevió a sentirse solo. Realmente solo. Sin canciones viejas de aquel matrimonio, sin el llanto de aquel bebé que quería la atención de su madre, sin las historias chuscas de Nino ni las cosas nuevas que Alya aprendió en clases pasadas. Quizás era un poco tonto, pues apenas los conoce, pero vaya que había tenido unas horas muy agradables con ellos. Adrien jamás hubiera imaginado que muy pronto se encontraría con tan buenas personas.

Si bien, Lila Rossi era una buena amiga, pero no eran cercanos, para nada. Solo hablaban sobre las pasarelas y no pasaba sobre una que otra queja de familia (aunque Adrien nunca daba una, siempre era Lila la que hablaba pestes sobre alguien), pero era la única persona de su edad, así que su compañía algunas veces lo dejaba algo contento.

Pero con Nino y Alya fue diferente, no tenían que conocerse a fondo para pasar un buen rato.

Sacó su teléfono, si quería seguir saliendo con ellos, primero debía buscar un lugar donde quedarse con se los había prometido. Más cuál fue su sorpresa al ver que tenía un mensaje de Nathalie.

No lo dudó y lo abrió. Una vez más se sorprendió.

"Hola Adrien. Frank me ha dicho en donde te has de encontrar en estos momentos, así que te recomiendo ir al hotel Ibis Camar Centre, te he dejado una reservación a tu nombre. Tu padre me prohibió brindarte cualquier tipo de ayuda pero… creo que esto es lo menos que puedo hacer por ti.

Quédate ahí el tiempo que quieras, el hotel me dirá cuando dejes la habitación.

Cuídate. Y lo siento."

Había soltado unas lágrimas durante el trayecto del taxi. No se habría imaginado que Nathalie tuviera ese gesto hacia él, vaya, que jamás la imaginó hacer algo tras espaldas de su padre, pero estaba equivocado. Quizás, solo quizás, para unas personas si era solo Adrien en aquella enorme residencia.

—¿Quiere que lo ayude a bajar su maleta joven?

—No gracias. Que tenga un buen día.

Y el hotel era hermoso. Con una jardín lleno de flores y una fuente. Se miraba muy hogareño pese a tener cuatro estrellas en su letrero. Y al ver las luces en algunos balcones que se ven desde ahí abajo, puede apostar que incluso de noche se ve mucho mejor.

Un botones lo ve y rápido lo ayuda mientras lo encamina hacia la recepción, donde probablemente hablará con alguien para que le dé su llave. Y no se equivoca, rápidamente una mujer corre a atenderlo (y a escondidas de mirones, le pide un autógrafo para su hija quien es admiradora de él).

—Habitación 13. Está en el edificio dos, segundo piso. Habitación al fondo con balcón. Espero y disfrutes de tu estadía con nosotros.

Adrien le agradece, mientras sigue al botones que lo llevará hasta su habitación. No sin antes, mandar un pequeño mensaje.

"Gracias, Nathalie."


Nino le había llamado hace treinta minutos. Le dijo que Alya y él irían a comer unos bocadillos y a tomar un poco de café en el negocio de los padres de una amiga. Así que en cualquier momento seguramente le mandarían un mensaje diciéndole que estaban afuera esperándolo.

Ha sacado unos pantalones de mezclilla de color gastada junto a un suéter nego. Pues algo le dice que seguramente va a estar frío cuando el sol comience a esconderse. Sus calzas son de color café y sencillas, no quiso meter mucho de eso en su maleta. Sacó sus gafas delgadas, ya que los lentes de contacto le estaban cansando un poco.

Por lo que cuando Nino le mandó aquel mensaje de que sacara su trasero del hotel, rápidamente se colgó una cazadora gris en el antebrazo y salió. Estaba emocionado, pues esta sería su primera salida real, con personas que lo trataban como tal.

—¡Por aquí, rubio!

Nino está vestido casi como él, a excepción que su suéter no es liso, sino que tiene la imagen de un dj americano de esos que miras en televisión. Su cazadora es negra, y sus calzas son unas viejas converse de aquel mismo color. Mientras que Alya lleva puesta unas botitas grises y unos pantalones negros con una blusa de cuadros azules, un chaleco negro es el último toque de su atuendo. Y algo le dice que la gorra roja que trae en la cabeza era en primer lugar de Nino.

—Ahora seremos el trío de gafas, vaya que nos quedan bien. —dijo Alya mientras enlazaba su brazo al de Nino. —Ya verás Adrien, te vas a divertir mucho por aquí. Hoy iremos al café, mañana podríamos ir a un pub, oh y pasado mañana-

—Alya deja al chico respirar, mira que apenas sabe nuestros nombres y ya le quieres dar el mundo — miró al rubio. —Aunque siempre es divertido meter a alguien más al grupo.

No respondió si le gustaría o si no, pero su sonrisa dejó a saber lo que pensaba.

El camino en taxi fue agradable, incluso escuchó una mezcla que Nino había hecho. Y debía decirlo era bueno, muy bueno. Quizás con unos cuantos años más podría llegar a ser más grande.

— ¡Es aquí!

¿Alguna vez has tenido esa sensación de saber, cuando algo realmente extraordinario va a pasar? Como un presentimiento que te mantiene en guardia, porque habrá algo que puedas perderte y después arrepentirte.

—Vamos Adrien, que debes de probar las tartas de la señora Sabine, son deliciosas, Alya siempre termina con dolor de barriga por tantas que pide.

Porque algo en ese momento le dijo a Adrien, mientras veía el letrero de un café llamado Lucky Charm, que debía tener los ojos bien abiertos. Que no se atreviera ni a parpadear, porque podría perderse lo que tanto había buscado sin tenerlo contemplado.

Entonces es ahí, cuando Nino abre la puerta, que Adrien mira a una chica de cuerpo menudo (delgada, y un poco baja) con cabello negro (que con la luz parecía tener un destello azulado). Apenas y le llega a los hombros, pero iba bien de la mano con aquella mezcla de rasgos asiáticos-europeos (más asiáticos que este último) en su rostro. Viste una blusa rosa pastel de 3/4 de manga con unos pantalones grises y botitas color negras.

Está cargando una taza de café (si es de ella o se la lleva a alguien es incierto), y es en el momento en que voltea hacia su dirección, que nota lo grandes y azules que son sus ojos.

Por un extraño momento piensa que la sonrisa en el rostro de ella va directa hacia él (pues por un momento a olvidado a Alya y Nino detrás suyo), y se pone nervioso cuando la ve acercándose.

Más luego todo pasa muy rápido. La manecilla del reloj da las siete con dos minutos, y el pie de ella da un paso en falso haciéndola tropezar. Y una taza de café, cae sobre la ropa de Adrien Agreste.

Y detrás de él se han puesto a reír, más es Alya quien habla entre risas.

—¡Y Marinette hace su entrada triunfal!


"Solo no te olvides de mostrar un poco de piedad conmigo"

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Notas de autora:

¡Y Marinette a aparecido! solo por un instante, pero ya comenzará a tener interacción con Adrien, aunque esto no significa que brotará el romance, como dije esto es un slowburn, primero tendrán que conocerse, ser amigos, y quizás plantearse lo de ser algo más. Tal y como en la vida real. Y esto no quiere decir que haré de lado a Nino y Alya, este par nos traen más sorpresas. Estoy muy feliz ante todos sus reviews, ¡no creí que en verdad esta idea les gustara tanto como a mí!, quiero sentir orgullo de que será la primera historia larga que lograré terminar, y agradesco que quieran formar parte de este trayecto conmigo.

Gracias a sus nuevos favoritos, y a los reviews de Danna, tsubasa 23, Mackenzie Allister, knowere, Alejandra (mi dude! que bueno que te hayas animado a leerme aunque sepas que estoy más orientada al angst! love ya), Azaak Damian , nueiii, LADY CAT, Mich Rangel y Sofía.

Danna, que te puedo decir, solamente gracias de nuevo porque te estás enamorando de esta nueva faceta de nuestros personajes, espero y te haya gustado este capitulo. Alejandra, si ya sabes como soy para qué te quejas jajajajaja love you. LADY CAT, soy nuetral en cuanto a Gabriel, pero sí te entiendo, y aunque no lo quiero hacer un villano (porque villanos no habrá en esta historia) no puedo ignorar su papel en la serie original. Sofia, cariño, te enamorarás más de Alya y Nino en esta historia, pues también tendrán un papel importante.

Esta nota de autora me salió enorme, mejor me voy antes de aburrirlos de más, bye.

||| Looop |||