Me demoré un poco más en este capítulo por que quería agregar varias cosas y no sabía como ponerlas todas en tan poco espacio. Pero aquí está!


El canto de los pájaros que anidaban en el árbol al lado de su ventana la despertó. De inmediato recordó todo. La noche anterior se había quedado escuchando los consejos de Nabiki hasta tarde, luego esperó a Ranma hasta que se quedó dormida.

Abrió los ojos de inmediato. No había rastro de su esposo, excepto la cama desecha al lado de la suya. Respiró profundo. Por lo menos había pasado la noche ahí. Se levantó de un salto y vio como la manta que la cubría caía a su lado. Se había quedado dormida sobre la cama y alguien la había arropado.

"Ranma…"

De inmediato se arregló y bajó a la sala, donde se encontraban Nabiki y sus padres tomando desayuno.

"¿Y Ranma?" preguntó, sin siquiera dar los buenos días.

"Salió. Dijo que volvería pronto" respondió Nabiki sin darle mayor importancia, mientras levantaba la vista de su comida a su hermana. Chasqueó la lengua y movió la cabeza en forma negativa "¿Qué te dije acerca de la ropa, hermanita?

Akane abrió la boca pero no dijo nada y antes de que sus padres empezaran a reprenderla por no saber el paradero de su marido, volvió a su cuarto para cambiarse mientras pensaba en donde podría estar Ranma.

Cuando no volvió a la hora de almuerzo, la chica se preocupó. Se estaba preparando para salir a buscarlo cuando de pronto el muchacho apareció por la puerta, con la vestimenta llena de polvo y aspecto cansado

"¿Dónde estuviste ayer? ¿Y de dónde vienes ahora? Te desapareciste todo el día!" saltó Akane tan pronto lo vio, sin darle tiempo de nada.

"Yo…" balbuceó Ranma, pero su esposa lo interrumpió.

"Mira, sé que te asustó la idea de…tú sabes, pero quiero que sepas que…"

"Trabajando" La interrumpió él ahora, sonrojándose un poco "He estado trabajando en una construcción en las afueras de Nerima"

Akane lo miró, totalmente confundida.

"¿Para qué? No tenemos necesidades en casa, el dojo nos deja para tener un buen pasar" lo observó un poco más y frunció el ceño "¿Acaso Nabiki te está chantajeando?"

El chico rió y negó con la cabeza.

"No, no es eso" respondió, mientras buscaba algo en su bolsillo. Después de unos segundos sacó un folleto extremadamente arrugado. Era un folleto de un hotel en un pueblito un tanto alejado de la ciudad. Akane separó los ojos del folleto para mirar al chico, que sonreía con suficiencia "¿Bonito, no? Quiero que vayamos el próximo fin de semana. Tu…tu calendario dice…"

Akane comprendió de pronto, y lo hizo saber adoptando un color rojo intenso. Volvió a mirar el folleto. Su esposo tenía razón, el lugar era muy bonito.

"Ranma, no creo que sea necesario. ¡El lugar debe ser carísimo!"

"Lo es, pero con lo que gané cargando sacos de cemento en la construcción, más lo que gano entrenando podré costearlo" Explicó, mientras se masajeaba los brazos y mantenía esa sonrisa de autosuficiencia "Creo que es justo, ya que no tuvimos luna de miel cuando nos casamos..." De pronto se sonrojó y su expresión cambió de alegría a pánico "¡No es que esté insinuando nada, eh Akane!"

"No, no te preocupes" Se apresuró a decir la chica. Ranma en verdad quería estar con ella y por primera vez lo demostraba. "Muchas gracias Ranma, es un muy bonito gesto"

Levantó la vista hacia su marido, pero los ojos de él no estaban al mismo nivel que los de ella para ser exactos.

"A…A…Akane, ¿Son nuevas esa blusa y esa falda que estás ocupando?" preguntó Ranma, mirándola con los ojos como platos y la boca abierta. La blusa era blanca casi transparente, sin mangas y con un escote muy pronunciado mientras que la falda azul era más corta de lo que Akane hubiese encontrado escandaloso.

"Si, un regalo de Nabiki. ¿Te parecen muy feas?" Preguntó preocupada. Quizás la idea de Nabiki había sido un tanto extravagante.

El muchacho movió las manos y la cabeza de forma exagerada, mientras sus ojos seguían en una parte de la anatomía de su esposa que no era la cara.

"¡No, por supuesto que no!" Exclamó con energía, para luego agregar en un susurro "Nabiki tiene buen gusto"

Akane se sintió en extremo avergonzada, sin embargo sonrió, satisfecha de la reacción de su marido. Tal vez Nabiki no estaba tan equivocada después de todo.

ooooo

*Noche anterior*

"Entonces, ¿Tú crees que tengo que cambiar para agradarle a Ranma?" Preguntó Akane, mientras seguía a su hermana a su habitación.

La mediana de los Tendo movió la cabeza de lado a lado.

"Para nada hermanita" Respondió, al tiempo que abría su closet y miraba dentro "No sé que pasará por la cabeza de mi cuñado, pero al parecer le encanta como eres"

Akane la miró, impaciente.

"¿Entonces?"

"Lo que debes hacer es resaltar algunos aspectos, sobre todos los físicos" Nabiki sacó unas prendas de su closet y se las entregó a su hermana, que la miraba con asombro "Tu cabello, tu ropa, tu cuerpo. Todo debe decir 'tómame y hazme la madre de tu hijo o muere en el intento' "

"Nabiki!" Exclamó Akane, sonrojándose por completo.

"¿Qué? Me pediste que te ayudara, ¿No?" Tomó la coleta que afirmaba el cabello de su hermana menor y la jaló, dejando libre la azul cabellera de la chica, que le llegaba hasta los hombros. Nabiki sonrió "Entonces tienes que hacer lo que yo te diga…"

*Fin del recuerdo*

ooooo

Akane volvió al presente, donde su marido seguía ensimismado mirándola como nunca había hecho.

"Bueno, voy a dar mi clase. Las chicas ya están en el dojo" Nabiki le había dicho que tenía que actuar como siempre, así que eso hizo.

"Claro" Respondió Ranma, aún embobado. De pronto volvió en si "¡Espera! Hay algo más que quiero discutir contigo"

"Dime"

Ranma dudó por unos segundos antes de hablar.

"La medicina que nos dio el doctor Tofu. ¿Quieres empezar hoy a tomarla? Por que si no quieres lo entiendo, pero…"

Entonces vamos a hacer esto de verdad, pensó Akane. En su visita el doctor Tofu les había dado unas semillas para hacer más fácil el 'proceso'. Aunque Akane no sabía para qué servirían en verdad, cualquier ayuda era apreciada en estos momentos.

"Si, quiero tomarlas ¡Aunque recuerda que el doctor dijo que eres tú el que me las debe dar!"

Ranma sonrió y respiró con tranquilidad, mientras Akane se daba la media vuelta en dirección al dojo. La chica caminó fuera de la casa aún sintiendo la mirada penetrante de su marido sobre ella.

...

Los días pasaron en total calma hasta que llegó el viernes, que era el día que había reservado Ranma para su llegada al hotel. Estarían ahí cinco días, y aunque no se había hablado del tema para ambos estaba más que claro cual era el objetivo del viaje.

"Nuestros hijos al fin unirán las familias de forma definitiva, Tendo! Qué alegría!" exclamó el padre de Ranma mientras abrazaba a su amigo.

"Tienes razón Saotome, es un día feliz para nosotros!"

Ranma y Akane escuchaban en silencio. El tema del futuro heredero que uniría a las familias era de lo único que hablaban sus padres desde que, por error, escucharon la noticia de los labios de Nabiki.

"¡No puedo esperar a que Nodoka vuelva para decírselo! ¡Va a estar tan feliz! ¡Al fin la hombría de nuestro hijo será probada!"

La madre de Ranma había decidido hacer un viaje a su tierra natal para finalizar unos asuntos, como la venta de la casa familiar y recibir la herencia que le había dejado su padre. La pareja suspiró. Ni siquiera querían imaginarse como serían sus vidas cuando la esposa de Genma volviera a Nerima

"¿Y muchachos? ¿A qué hora se irán de luna de miel?" Preguntó de pronto el calvo hombre, con una amplia sonrisa en el rostro.

Akane estaba a punto de hablar cuando de pronto sintió a Ranma levantarse de un salto con el ceño fruncido

"¡No es una luna de miel y no es tu asunto papá!" el chico gritó, negado sus sentimientos como tantas veces lo había hecho antes (y después) de su matrimonio.

Akane sintió su corazón apretarse, pero no dijo ni hizo nada. Simplemente terminó su desayuno y, sin mirar a su esposo, se levantó de la mesa.

"Permiso, voy al dojo a preparar todo para mi clase"

De inmediato Ranma supo que lo había arruinado todo, una vez más. Siguió a Akane hasta el dojo pero éste ya se encontraba lleno de chicas esperando a Akane y el muchacho no se atrevió a entrar.

Se quedó observándola mientras impartía su clase. Había algo distinto en ella, en sus expresiones y en sus acciones, además de estar usando ropa nueva que dejaba ver mucho más piel que la anterior. Ranma se estremeció al pensar en la falda corta que su esposa había ocupado hace dos días. En esa ocasión casi sin pensarlo se había acercado a ella y estuvo a punto de besarla antes de ser interrumpidos por sus padres.

Maldijo al par de ancianos en sus pensamientos, por haberlo interrumpido y por provocar el enojo de Akane. Y es que siempre que sus padres se entrometían en la relación terminaba respondiendo cosas que no sentía ni creía y Akane acababa enojándose con él. Pero pronto eso cambiaría. En cuestión de horas estarían camino hacia el hotel y pasarían cinco días completamente solos y sin interrupciones.

Sin que se diera cuenta los minutos pasaron y la clase de Akane acabó. Volvió a la realidad al escuchar las voces chillonas de las alumnas de su esposa y de inmediato se incorporó y entró al dojo. Pero por más que intentó llamar la atención de la chica, ella seguía ignorándolo.

"Akane, vamos. ¡No fue mi culpa!" insistió el chico, pero la muchacha seguía ordenando sus cosas sin prestarle la menor atención.

Debe seguir enojada por lo ocurrido en el comedor, pensó el chico al mismo tiempo que escudriñaba en su mente para buscar alguna solución. Pero ésta vino sola, ya que mientras trataba de convencer a su esposa una chica pelirroja y bastante atractiva se acercó a él, como era de costumbre. Yaomi era su nombre y desde que había empezado a tomar clases con Akane dedicaba todo tiempo libre a coquetearle a Ranma descaradamente, provocando más de una pelea entre los chicos.

"Hola Ranma, hace tiempo que no te veía por aquí" Dijo la chica con su tono de voz rasposo.

Ranma la miró de reojo y de pronto una excelente idea vino a su cabeza.

"Hola Yaomi" Respondió, más animado que de costumbre "La verdad es que vine a buscar a mi esposa"

Miró a Akane, que de inmediato se volteó para mirarlo con incredulidad. El plan estaba funcionando.

"¿A Akane? Vaya, deben tener problemas si tienes que venir a buscarla al dojo"

La pelirroja rió fríamente, pero Ranma ni siquiera se inmutó.

"En lo absoluto Yaomi. Vine a buscarla por que no puedo pasar ni un segundo sin ella" Al escuchar estas palabras la incredulidad de Akane pasó a vergüenza. Jamás había escuchado a Ranma decir algo tierno desde que contrajeron matrimonio, menos en público. De pronto el chico la miró con decisión "Koishi, ven aquí"

Y fue en un instante. Sin pensar muy bien en lo que estaba haciendo, Ranma caminó los diez centímetros que lo separaban de su esposa y la tomó por la cintura posesivamente para juntar sus cuerpos y sus labios con los de ella. Akane ni siquiera reaccionó, solo se limitó a apoyar sus manos sobre el fuerte pecho del chico. La sensación de los labios de Ranma sobre los suyos la paralizó por unos segundos, y antes de que pudiese responder el beso con propiedad Ranma se apartó de ella y la miró con una ternura que hizo que temblaran sus piernas.

"Estaba pensando en cancelar mi clase con los chicos para llegar más temprano al hotel, ¿Qué te parece?" Se las arregló para decir el chico mientras trataba de controlar su respiración.

Pero Akane no escuchó. O tal vez si. Pero por primera vez en su vida no podía armar una oración coherente.

"Claro…" Respondió la chica, sin saber mucho que estaba respondiendo. Miró de reojo a la pelirroja antipática, que tenía una expresión indescriptible en el rostro y sonrió satisfecha mientras posaba los ojos sobre su marido nuevamente "Voy a comprar algunas cosas para el viaje y vuelvo enseguida, ¿Está bien?"

El chico asintió con una sonrisa boba en el rostro, pero su cuerpo parecía no responderle y sus manos seguían sobre las caderas de Akane, aferrándose a ella de forma posesiva.

"Ranma, tus manos…"

Las quitó de inmediato, como si le hubiera dado la corriente. Se sonrojó al darse cuenta de lo que había hecho y dirigió los ojos al piso mientras se rascaba la cabeza de forma nerviosa. Akane lo miró por un momento y luego comenzó a caminar hacia la salida del dojo.

"¡No tardes!" De pronto exclamó Ranma, con desesperación en la voz.

Akane se dio vuelta para sonreírle y asentir. Todo esto tenía que ser un sueño. Así de irreal se sentía la chica mientras caminaba hacia el centro comercial. Ranma la había besado, ¡Y en público! Era tanta la felicidad que había dentro de ella que sentía que iba a explotar de un momento a otro. Pero de pronto toda la felicidad de esfumó.

"Akane Tendo, te estábamos buscando" Escuchó una voz familiar atrás de ella.

De inmediato se dio vuelta para ver a nada más y nada menos que Ukyo, una de las prometidas de su marido, acompañada de Shampoo, otra de las mismas.

"¿Shampoo? ¿Ukyo?"

No sabía que hacían las chicas frente a ella, pero seguramente no era nada bueno.

"Nos ha llegado el rumor de que planeas hacer un viaje con Ranma, ¿Es eso cierto?"

Ukyo la apuntó con su espátula, desafiándola a decir la verdad.

"¿Cómo es que…?" Akane se calló de pronto.

Yaomi, claro está. La chica, además de ser roba maridos era amiga de Shampoo y de seguro le había ido con el chisme.

"¿Y qué si fuera cierto?" respondió Akane con voz desafiante. Después de lo que había ocurrido esa mañana tenía más razones que nunca de defender la relación con su marido "¡Ranma es mi esposo y puedo hacer los viajes que quiera con él!"

"¡Aireen no ir a ningún sitio con chica violenta!" gritó Shampoo, adoptando una posición de pelea "¡Yo evitar que eso ocurra a cualquier costo!"

Akane no tuvo más remedio. Se puso en posición de pelea también, lista para defender lo que recién comenzaba a sentir como suyo.

"¿Y que van a hacer para evitarlo?"

Todo ocurrió en un destello. Las chicas se abalanzaron sobre ella pero antes que pudieran tocarla una fuerza extraña pero familiar la alzó del suelo. Cuando volvió a abrir los ojos se encontraba volando por los techos de Nerima, en brazos de su marido.

"Sabía que si se enteraban harían algo…" murmuraba Ranma mientras saltaba de tejado en tejado con una facilidad única.

De pronto se detuvo. Miró alrededor y puso a Akane en el suelo, o más bien sobre el techo.

"Nos tenemos que ir lo más rápido posible…" Dijo, de nuevo más para si mismo que para su esposa.

"Volvamos a la casa a buscar nuestras cosas y nos vamos" Propuso Akane, pero Ranma negó con la cabeza.

"No, ellas irán por nosotros allá. Vámonos ahora"

Ranma comenzó a caminar pero Akane no lo siguió. La muchacha se quedó ahí, con los brazos cruzados sobre el pecho y mirándolo con el ceño fruncido. El chico respiró profundo y volvió al lado de su esposa.

"Te lo prometo, todo será distinto cuando estemos alejados. Nuestra familia, mis prometidas, tus enamorados. Todos desaparecerán"

Sin pensarlo le tomó las manos. Quiso arrepentirse, pero en ese mismo momento Akane caminó unos pasos hacía el y buscó sus ojos.

"¿Y que pasará cuando volvamos, Ranma?" Preguntó, su voz llena de angustia.

Ranma no sabía que responder y Akane no esperaba una respuesta de todos modos. Era muy pronto aún.

"Por favor, vámonos" Rogó de nuevo el chico, apretándole las manos.

Akane lo miró directo a los ojos por unos segundos y luego suspiró.

"Si nos apuramos, alcanzaremos el tren de las cuatro"


Agregué solo una palabra en otro idioma que es "Koishi" pero creo que la mayoría de los que leen en esta sección (Mangas) sabe que significa "amor" o "amada" . En el próximo capitulo se viene un poco más de acción!