Los personajes de la saga The King Of Fighters no son de mi propiedad. La historia está basada en el anime NANA.

Cápitulo 3: "Athena"

10 años atrás

Era un caluroso día de verano. Los niños salían a la calle a jugar mientras los adultos se cubrían del sol en las sombras que ofrecían los enormes árboles que estaban sembrados en las banquetas.

Cerca de un arroyo, una familia disfrutaba las vacaciones con una merienda. La madre servía el jugo en unos vasos desechables, mientras el padre terminaba de bajar las cosas del auto con ayuda de su hija.

—El canto de la rana. Lo podemos escuchar, croa, croa, croa, croa, croa, croa, croa, croa, croa.

La niña cantaba con entusiasmo al mismo tiempo que brincaba sobre el fresco y verdoso césped.

—Athena, Ya ven a comer

—Voy mamá

La pequeña familia platicaba sobre un viaje que iban a hacer a la ciudad de Kyoto. Hace unos días inauguraron un parque de diversiones en dicha ciudad, y la pequeña Athena no esperó mucho para decirles a sus padres que la llevaran, solo estaban esperando a que el hospital donde trabajaba el señor Asamiya le diera algunos días de vacaciones.

—¿Entonces este viernes ya te dan tus vacaciones? —Preguntó la señora Asamiya

—Sí, por suerte serán dos semanas. — Respondió el adulto con una sonrisa mirando desde lejos a su pequeña jugando con las flores.

El tan esperado viernes por fin había llegado. Athena guardaba algunas mudas de ropa en su mochila, y una que otra muñeca para jugar durante el camino. Al terminar de empacar, bajó rápidamente las escaleras y salió rumbo a la cochera para guardar las cosas en el automóvil.

—Recuerda llevar solo lo necesario

Dijo la mujer metiendo una hielera en la cajuela, la niña asintió, subió al auto y sacó su consola de videojuegos para entretenerse en lo que sus padres estaban listos.

Horas después, la familia Asamiya por fin había llegado a Kyoto. El adulto se estacionó a un lado de un centro comercial para que pudieran tomar un descanso tras estar mucho tiempo sentados.

Debido a que había mucha gente en las calles, la señora toma la mano de su hija y la de su marido para que nadie se perdiera.

Los enormes edificios de Kyoto sorprendieron a Athena, pues en el lugar donde ella vivía era una zona rural. Los locales donde vendían antigüedades llamaron la atención del hombre, así que entró en uno de los tantos negocios.

En el lugar en donde entró vendían desde adornos para el hogar, hasta bebidas.

—Mira cariño, ¿no te recuerda a alguien esta botella? —Le preguntó la mujer a su esposo mientras sostenía en sus manos una antigua botella de calabaza.

Por un instante el hombre trató de hacer memoria.

—¡Claro!, como pude olvidarlo todo este tiempo. El maestro Chin.

—Deberíamos ir a visitarlo ya que estamos en Kyoto. La última vez que lo vimos fue antes de que nos casaramos

Sin más demoras, los tres volvieron al auto, listos para ir al hogar del maestro Chin. El barrio donde vivía dicho hombre parecía tranquilo, la mayoría de las casas tenían fachadas muy bonitas y modernas, las calles estaban llenas de árboles y por fortuna estas estaban limpias.

Durante el recorrido, Athena se imaginaba al señor del que habían mencionado sus padres, hombre alto, de cuerpo musculoso, que se la pasa practicando y en sus tiempos libres meditaba, era lo que se le venía a la mente de la niña.

Cuando llegaron a la casa del señor Gentsai, el padre de Athena tocó el timbre, como todo niño, la niña de cabello morado se escondió detrás de su madre. Un silencio sepulcral invadió a la familia hasta que, la puerta principal se abrió.

Un señor de edad avanzada fue el que recibió a la pareja. El señor Asamiya miró de abajo hacia arriba al anciano y sonrió.

—¿No me recuerda maestro?

—Cómo olvidarte, solo venias a acabarte mi comida y escapabas de tus entrenamientos. — Respondió el hombre de cabello blanco en un tono molesto/gracioso.

—Ese mismo. — El adulto de cabello morado colocó su mano en la nuca antes de reírse.

Tras una larga charla, Chin invitó a comer a los 3. Athena le parecía un poco aburrida la conversación de sus padres, el anciano se dio cuenta de las caras que hacía la pequeña, por lo que le dijo que podía conocer la casa o jugar en el jardín.

La vivienda del señor Gentsai era de dos pisos, con varias habitaciones, por educación, Athena no entró a las habitaciones, solo recorrió los pasillos, entre ellos había uno que otro cuadro colgado.

Una vez que terminó de contar todas las puertas del hogar, se dirigió al inmenso jardín estilo japonés que era muy parecido al que tenía en su hogar.

Para hacer más divertido su recorrido, en lugar de caminar, comenzó a saltar una y otra vez.

—Hey, ¿qué haces aquí?

Athena se detuvo inmediatamente y volteó por todas partes hasta ver a un niño que parecía de su misma edad.

—¿Quién eres tú? —Preguntó la niña

—Lo mismo pregunto. —Contestó el niño

—Soy Athena. —Se acercó al pequeño de cabello castaño.

—Yo me llamo Sie Kensou, y vivo en esta casa

Los dos se quedaron callados hasta que Kensou se atrevió a volver a hablar.

—Y, ¿qué estabas jugando?

—No estaba jugando, estaba conociendo la casa del señor Chin.

—Pfff, eres aburrida. Mejor hay que jugar a algo, como las atrapadas.

Athena solo sonrío.

—Bueno, atrápame. — Le dio un golpe amistoso en el brazo al castaño antes de echarse a correr.

Durante un rato los niños siguieron jugando, la risa de ambos se escuchaba por todo el jardín. El señor Asamiya llamó a su hija para que pudieran irse ya que tenían que buscar un hotel para hospedarse.

Debido al aprecio que le tenía Chin al adulto de cabello morado, propuso que se quedaran a dormir en su casa, al principio se negó, pero, terminó aceptando.

A la mañana siguiente, el padre de Athena acompañado con el señor Gentsai se dirigían al patio para poder entrenar un poco, empezaron con estiramientos y poco a poco subía la dificultad. Tras varios años de haber dejado las artes marciales, el adulto de cabello morado terminó con todo el cuerpo adolorido y respirando por la boca.

Cuando llegó la hora de la comida, Chin aprovechó para platicar con la familia de su ex alumno, les contó cómo fue su vida en China, hasta cuando hace unos años, adoptó al pequeño castaño, el cual también presentó. Mientras el anciano seguía hablando, el celular del señor Asamiya comenzó a sonar, rápidamente se levantó de su lugar y salió del lugar para no seguir interrumpiendo.

Una vez que colgó, el hombre de cabellera morada regresó al comedor, con un gesto de molestia se vuelve a sentar y mira a su esposa. Ella lo interroga con la mirada.

—Me llamaron por parte de mi trabajo, hubo un error con algunos papeles, así que hoy mismo tengo que volver al hospital para arreglarlo

La mujer tomó las manos de su marido y con una sonrisa le contestó

—No hay problema, si quieres puedo acompañarte

—Gracias. — besó una de las manos de la fémina.

—¿Y qué pasará con el parque de diversiones? —Preguntó Athena haciendo un puchero.

—No te preocupes, mañana mismo término mi papeleo, así que podemos regresar.

Los ojos de la niña brillaron al escuchar aquellas palabras

—Tengo una idea. — Todos voltearon a ver a Chin.

—Si mañana mismo terminas los pendientes de tu trabajo, no estaría mal que dejaras a Athena conmigo, al fin y al cabo, se quedaría jugando con Kensou, y cuando lleguen pueden llevarla a ese dichoso parque.

La pareja se quedó pensando unos instantes, no era tan mala idea, después de todo ella estaría en buenas manos.

—De acuerdo. — dijeron al mismo tiempo.

Horas después, la pareja se despidió de su hija y de los demás. Prometieron llegar al día siguiente. Al llegar la hora de dormir Athena se apresuró en cambiarse para poder descansar ya que mañana sería un día muy agitado.

Al poco tiempo de amanecer, la niña de cabello morado se había levantado con muchos ánimos, tendió la cama donde durmió, escogió la ropa que llevaría más tarde y finalmente se dirigió hasta la puerta principal, se sentó en unos de los pequeños escalones para ser la primera en recibir a sus padres.


Toc toc*

El fuerte sonido de la puerta despierta a una Athena más grande.

—Ya levántate Athena o llegarás tarde a tu examen de admisión de la universidad. — Dijo el maestro Chin desde el otro lado de la puerta.

—¡Ya voy! —Contestó la adolescente levantándose de su cama.

Minutos antes de salir de su habitación, Athena se acerca a su mesita de noche y agarra un pequeño marco que cubría una vieja fotografía.

—Hoy es el día mamá y papá, deséenme suerte. — con sus dedos, acaricia el marco con tristeza, lo abraza y lo vuelve a dejar en su lugar.

Siguiente cápitulo: "Leona"

Espero tardar menos en actualizar, igual el siguiente cápitulo será corto. ¡Muchas gracias por comentar! u/v/u