¡Hola! De nuevo aquí, con el tercer capítulo de esta pequeña histora. ╰(°ㅂ°)╯

Estos capítulos van a ser un poco de ''transición'', es decir, recordemos la fobia de Miu hacia los demonios. No puedo hacer que desaparezca por arte de magia, pero me voy a asegurar que todos los personajes ayuden, poco a poco, a que comprenda que los demonios no son tan malos.

Y gracias a Kris' Neckerchief por ayudarme a editar parte del capítulo :D

Pero bueno, dejémonos de tanta charleta(? y ¡A leer!

Disclaimer: Inuyasha me pertenece, pero sólo en mis sueños. En la vida real Rumiko Takahashi es su auténtica dueña, y sólo escribo porque me gusta inventar mis propias historias :P


Abro los ojos lentamente, recuperando poco a poco la consciencia. Oigo el canto de los pájaros a lo lejos, y lo que al principio sólo era un murmullo, se vuelve más nítido. ¿Dónde estoy?

Me recorre una sensación de Déjà vu, y poco a poco los recuerdos regresan a mí. Es la segunda vez que despierto en esta cabaña a penas amueblada. Salí a las clases de la sacerdotisa Kagome, pero entonces ella dijo… dijo tonterías, y cuando regresaba, ese demonio me atacó.

Pero aún así, estoy viva. Y fue gracias a ese otro demonio, aquel con los ojos dorados.

Me recorre un escalofrío.

Casi muero. Casi muero devorada por un demonio. Como le pasó a mi familia.

«No, no pienses en eso. Lo importante es que sigues viva.»

Intento sentarme, pero nada más hacerlo la cabeza comienza a dolerme horrores, y las nauseas me invaden. Comienzo a respirar pausadamente, pero la sensación no desaparece.

De repente, siento miedo. Un miedo que me susurra que me largue de aquí.

«Escapa, escapa, escapa. »

Sin pensarlo dos veces, me levanto. Los pies me arden, el cuerpo entero me duele y la cabeza me palpita dolorosamente, pero solo un pensamiento ocupa mi mente.

«Casi muero. Casi muero a manos de un demonio, y aún así la gente de aquí piensa que no son malos. »

Pienso que quizá quieran usarme como comida para demonios, o que todos están bajo el control de algún espíritu. Y yo soy solo una presa más a la que hincar el diente.

«Corre, corre, corre.»

Con el cuerpo quemándome, me dirijo hacia la puerta, pero en el instante en el que voy a salir, Ran aparece delante de mí.

—¡Chiquilla! ¿De nuevo intentando escabullirte? ¡Que no ves que estás herida! —Me reprende, como si no me quemase todo el cuerpo —Anda a acostarte, que no tienes buen aspecto —. Intento decir algo, pero un repentino ataque de tos impide que cualquier palabra salga de mi boca. Empiezo a luchar por respirar y Ran ahoga un grito. —Estás peor de lo que pensaba. Vamos, ven— Me dice suavemente mientras me lleva de regreso a mi futón.

Tras taparme, me da un vaso de agua que alivia un poco mi garganta irritada. Apenas me resisto, porque me duele horrores. Me pone la mano en la frente, y tras ahogar otro grito al notar mi elevada temperatura, comienza de nuevo a regañarme por haber sido tan irresponsable como para dejar el grupo y volver sola e indefensa a la aldea.

Mientras sigue hablando, comienzo a sentir el agotamiento que hasta ahora había intentado ignorar, y siento cómo, poco a poco, me adentro en la inconsciencia.

(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)

Oigo murmullos a lo lejos y lo que al principio parecían sonidos sin sentido se convierten poco a poco en palabras que intento comprender.

—Vamos, despierta, chiquilla.

Cuando al fin entiendo lo que me dicen, me revuelvo bajo las sábanas y lucho contra mis párpados para abrirlos. Nada más hacerlo, veo frente a mí a una bruja.

Bueno, no es una bruja, sino la sacerdotisa Kaede. Pero se entiende igual.

—Bebe esto, te hará bien. —Me dice, y seguidamente me obliga a beber un extraño brebaje que me hace arrugar la cara. Es muy amargo. —Ahora debes descansar, y no vuelvas a hacer ninguna tontería, niña —Sentencia con tono autoritario, aunque yo le resto importancia.

Los vendajes que antes notaba húmedos ahora están secos, por lo que supongo que han debido de cambiarlos. También el ardor ha disminuido, pero las heridas siguen quemándome. Y ya no siento la garganta tan irritada como antes.

Kaede y Ran comienzan a hablar sobre mi salud, y entonces desconecto. Ya no estoy tan cansada, pero reconozco que no me vendría mal dormir un poco más. Además, comienzo a sentirme rara, como si estuviera anestesiada… como si de repente el mundo me diese igual.

Supongo que ha debido de ser el brebaje que me ha preparado, pero ¿a quién le importa? Estoy demasiado concentrada en una hormiga que se pasea por la pared.

Cierro los ojos y planteo volver a dormirme. No es que sea porque quiera soñar algo bonito, ya que siempre me asaltan horribles pesadillas sobre demonios, sino porque mi cuerpo comienza a sentirse pesado... y las heridas ya no me duelen tanto. Es más, ya no siento dolor, y es como si mi mente se desanclara de mi cuerpo y volara libre.

De repente, me siento alegre. No sé por qué, pero tengo ganas de sonreír, y aunque intento aguantarme, no puedo. Comienzo a reírme en bajo, mientras los pájaros comienzan a decir algo sobre que un medicamento pronto hará efecto. O puede que sea la bruja la que hable, no lo sé.

Ahora mismo, sé que no sé nada y sé que todo me da igual. Aunque si todo me da igual, debo de estar haciendo mal las cuentas.

Vuelvo a reírme por lo absurdo de mis pensamientos. Entones, siento una mano en mi frente, y la bruja aparece delante mío, mientras dice algo. Pero no la escucho, seguro que está contándome más y más mentiras para convencerme de que me quede. En vez de eso, me fijo en su ojo bueno, y a continuación en el que está cubierto con el parche.

¿Qué le habría sucedido? Quizá alguien le tiró una zanahoria y la dejó ciega. O puede que mirara demasiado tiempo al sol. Mi madre me decía «no mires al sol que te quedarás ciega». Aunque mi madre decía muchas cosas, cosas como «A caballo regalado, no le mires el diente.»

Pff, menuda tontería. ¿Para qué mirarle un diente a un caballo? ¡Si antes de que intentase mirar dentro, me habría desmallado por su mal aliento! Aunque seguro que si intentara mirarle los dientes a esta bruja, el resultado sería el mismo. Pero no creo que pudiese abrirle la boca lo suficiente como para mirar dentro. Es increíble como con una boca tan pequeña, una señora puede llegar a hablar tanto.

Vuelvo a reírme, no sé si por mi comentario, o porque es graciosa la idea de alguien que vaya mirándole los dientes a la gente. Para qué mirarlos tanto, ¡si al fin y al cabo se te caerán todos!

La bruja deja de mover los labios y frunce el ceño. Tras un momento, vuelve a decir algo que no escucho y su aliento me golpea el rostro. Se me queda mirando, como si esperase compartiera con ella el secreto de la vida, y lo único que le respondo es lo que en ese momento me pasa por la cabeza.

— ¿Tú… te lavas los dientes? No me gustaría mirar en una boca sucia.

La vieja no cambia el rostro ni un ápice, supongo que pensando en mi respuesta. Después asiente satisfecha, y se va sin darme ninguna respuesta.

¡Ingrata! ¡Encima que ya me planteaba la idea de revisarle la dentadura! Supongo que me tomará por loca. ¡Pero no es mi culpa! Ha sido su extraña poción de bruja la que me hace sentirme tan ligera.

Por primera vez no siento miedo. Es más, me siento una persona diferente. Pero si soy una persona diferente de la que era antes, ¿Quién soy ahora?

Puede que sea nadie. Aunque si estoy aquí, debo ser alguien. ¿Puede alguien sentirse como nadie? Porque yo me siento así. Estoy rodeada de objetos y de personas, pero me siento como nadie. Pero nadie no puede pensar, y si soy capaz de pensar, debo de existir.

Puede que todo sea un sueño del que despertaré. O puede que todo el mundo sea el sueño de alguien. Y si ese alguien despertara, ¿Yo dejaría de existir?

Debo de estar loca. Aunque si este fuera un mundo de locos, yo sería la única que no lo estuviera.

Comienzo a reírme. ¡Si reírse significa que estoy loca, pues mejor estar loca a no reír nunca! Pero cuando paro de reír, siento como si mi cabeza me pesase de repente, y mi mente se estrellase contra mí, como si regresara al suelo. Bostezo, y toda la energía que antes tenía me abandona. Antes de cerrar los ojos, veo cómo entran en la cabaña un monje, una mancha roja, y Kagome.

Kagome es la sacerdotisa que dice que los demonios son buenos. ¡Si ella supiera! Son los demonios los que me arrebataron todo. Son ellos los que han hecho mi vida miserable. Y aún así, ella parece tan pura, y es tan hermosa… No lo entiendo. ¿Cómo puedes decir eso, Kagome?

Kagome, Kagome… creo que es la letra de una canción… y es con esa canción con la que me adentro en sueños. Sueños en los que aparece una extraña mancha roja.

(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)(രᴗര๑)

Una vez, cuando era pequeña, me caí a un río.

Recuerdo el frío que sentí dentro del agua, la sensación de estar perdida y de no saber dónde estaba la superficie. Comencé a patear, a buscar una salida. Y cuando ya no me quedaban fuerzas, mi madre me atrapó y me sacó a la superficie. De golpe pude respirar de nuevo y volví a estar en tierra firme.

Cuando despierto me pasa algo parecido.

Es como si me arrastrara de golpe hasta la consciencia, poder controlar de nuevo todo mi ser, y deshacerme de esa sensación de ahogo.

Abro los ojos, y un quejido sale de mí. Me reincorporo y me froto la cara. Siento todo el cuerpo agarrotado, pero ya no me duele. Y también me siento más descansada de lo que nunca he estado. Aunque aún me siento un poco ligera, seguro que a causa de esa extraña bebida.

Bostezo y comienzo a estirarme, pero noto movimiento a mi derecha. Y cuando dirijo mi mirada hacia allí, veo lo último que habría esperado encontrarme.

La mancha roja. Ese demonio.

Está sentado, con las piernas cruzadas y mirándome con el entrecejo muy fruncido.

Me congelo. Creo que el brebaje que tomé la otra vez aún me hace efecto, porque en vez de miedo, siento valor. El valor suficiente como para hablar sin pensar, como si el que estuviese delante de mí fuese cualquier otra persona, y no un sanguinario demonio.

—¿Qué diablos haces aquí? —Espeto.

Él me mira incrédulo, como si hubiese escuchado mal. Pero entonces frunce aún más el ceño -algo que no sabía que podía hacerse- y exclama en mi mismo tono:

—¿Quién mierda te crees para hablarme así, mocosa?

Puede que este sea el mismo demonio que decapitó a otro en medio segundo. Pero mi orgullo herido no duda ni un segundo en responderle.

—Soy la mocosa que dice que te largues.

Si las miradas mataran, yo ya estaría muerta.

—Por si lo olvidas, salvé tu miserable vida de un estúpido demonio.

—No esperes que te lo agradezca, yo no pedí ser salvada.

Creo que eso era todo lo que estaba dispuesto a aguantar, porque se levanta y comienza a caminar hacia mí mientras alza el puño, supongo, dispuesto a golpearme. Me encojo en mi lugar, aguardando el golpe.

—¡Maldita niñata…!

—¡Inuyasha!

Miro a la entrada de la cabaña, y veo que Kagome está parada en la puerta con unos cuantos medicamentos en mano.

Un momento… ¿acaba de llamarle Inuyasha? ¿Es este el mismo Inuyasha tan popular de la aldea? Siento cómo mi cuerpo se paraliza.

—¿Se puede saber qué estás haciendo? —Le pregunta la sacerdotisa. Mira fijamente al demonio, esperando una respuesta.

—¡Ha empezado ella! —Responde señalándome. Kagome le mira fijamente, y al demonio le recorre un visible escalofrío.

—Siéntate— Y al momento, ante mis asombrados ojos, el demonio se estampa contra el suelo. —No es motivo para pegar a una niña— Le riñe.

—Kagome… Maldita…— Balbucea con la cara enterrada en el suelo.

Ahora mismo, mi cerebro se ha quedado en blanco. No soy capaz de procesar todo lo ocurrido, y casi no me doy cuenta de cómo Kagome se acerca hasta mí.

—No le hagas caso, es más inofensivo de lo que parece —Dice, y me sonríe. Entonces comienza a revisar mis heridas, satisfecha al ver que no me duelen, como si no hubiese un demonio furioso detrás nuestro.

De repente, despierto totalmente. Es como si algo hubiera hecho ''clic'' en mi cabeza, y todo el miedo me golpeara en la cara. Ahora soy consciente de lo que le he dicho al demonio. El mismo demonio que no dudó en arrancarle la cabeza a otro. Un demonio que seguro ha arrancado millones de vidas por capricho.

—¿Cómo puedes estar tan tranquila? —Susurro. Kagome me mira extrañada, pero continúo antes de que pueda preguntarme. —¿Cómo puedes hablar con un sucio demonio como si fuera una persona normal? —Digo más alto, esperando por una respuesta.

No sé qué fue peor, el miedo que sentí al escuchar gruñir al demonio, o la decepción que vi en la cara de Kagome, que fue como si me dieran un puñetazo en el estómago.

Comienzo a temblar, mientras una sensación que no sé definir me oprime el pecho. ¿Miedo, ira, arrepentimiento? Siento la necesidad de gritarle.

Realmente no sé por qué digo todo esto. Supongo que es porque me siento demasiado confusa, porque necesito expresar lo que siento de alguna manera. Todo el dolor que tenía reprimido lucha por salir, y aunque consigo contenerlo, no puedo evitar que una parte se me escape.

—¿¡Cómo puedes siquiera mirarlo a la cara!? —Exclamo, mientras lucho por encontrar respuestas.

Entonces tiemblo, y me entran unas ganas inmensas de llorar. El demonio se levanta imponente, y aunque no dice nada, su mirada hace que hasta el último cabello de mi cuerpo se estremezca.

En ese mismo momento, vislumbro a mi familia desangrándose en el suelo, siendo devorada por esos demonios. Yo misma, a punto de ser comida por uno de ellos.

—Miu —Comienza la azabache suavemente, como si le hablara a un animalillo asustado. —No digas cosas sin pensar. Y todo esto que dices puedes hablarlo conmigo… E Inuyasha, deja de gruñir. —Dice, dirigiéndose al demonio.

Pero yo no le escucho, estoy demasiado asustada. Nadie que confíe en los demonios es de fiar. No puedo creerle. Tengo que salir de aquí.

Me levanto, y rodeándolos, salgo de la cabaña en un parpadeo. Corriendo, corriendo tan lejos como mis piernas me permitan. Todo lo lejos que mis pulmones aguanten. Escapando de esta aldea de locos. Escapando del demonio.

(◕︿◕✿)

En defensa de Miu, digo que ha entrado en pánico.

Muchísimas gracias por los reviews, los favoritos y las alertas, siempre me sacáis una sonrisa, y me dais la esperanza para seguir escribiendo :D Porque sé, que detrás de cada nombre, hay una persona que se toma un tiempo para leerme :'3

Eagle Gold, BlackMoon94, Nieve Taisho, Seyram, Asakura, MimiJean,

SuppaStop, Sangoamoe00, Cloe TheCat, Kris' Neckerchief, Anglica,

marsupilami17, GetyourCRAYON, Guest.

¡Nos leemos!