El capítulo 3. Disculpen la demora, y también, cualquier errata o error que pueda haber. La verdad es que me tomo más tiempo de lo esperado, ando con poco tiempo libre últimamente.
De todas formas, voy a tratar de subir el capítulo 4 la semana que viene. (Ya tengo la mitad escrito)
Gracias por leer.
¡Besos!
Prueba de seguridad/Capitulo3
Me desperté tras una larga y cómoda noche de sueño. Para notar la habitación igual de vacía que cuando alcance a dormirme por la noche.
Divisé el reloj despertador sobre mi mesita de luz. Las 11 de la mañana. Sin duda muy tarde. ¿Cómo fue que nadie me despertó?
Antes de lavarme la cara, me dispuse a abrir la caja que me había dado Athena por la noche. Tomé la caja sin levantarme de la cama y la coloque sobre mis piernas mientras la abría. De ella saqué un cepillo de dientes, 5 pokeball, una credencial con mi foto (¿En qué momento la habían tomado?), un cuchillo, varias mudas de ropa deportiva y el dichoso uniforme negro.
Dejé las cosas en mi cama, me levanté pesaroso y entre al baño anexado a la habitación. Baño propio, que lujo.
Después de bañarme y cambiarme, procedí a salir al pasillo en busca de alguien, o siendo más preciso, de algo para comer. El pasillo estaba vacío y no se escuchaba un solo sonido.
Recorrí varios pasillos lujosos y bien decorados hasta que una voz masculina me detuvo.
-¡Marco!
-Apollo…- alcancé a reconocerlo al final de pasillo.
-Así que ya estas despierto. Ya casi es la hora del almuerzo- dijo mientras me acercaba al final del pasillo donde él se encontraba.
-Perdón por el retraso, me quede dormido- me excusé mientras tocaba mi cien con el dedo índice.
-No hay problema. Athena imaginó que estarías muy cansado, así que no te despertó esta mañana- respondió, antes de darse cuenta de algo- ¡Ah!, por cierto, Athena entro a tu cuarto esta mañana para ver como estabas. Espero que no te haya hecho nada raro…- su rostro lucia algo compasivo.
-No hay problema….- sisee mientras me reía para ocultar el hecho de que me daba escalofríos pensar que esa mujer tan rara entró a mi habitación mientras dormía.
-Bueno, tengo que admitir que te ves recuperado y limpio. Ayer no te veías muy bien- señalo el fondo del pasillo-. Vamos, después de cenar vas a recuperar energías.
Moví la cabeza asintiendo.
Seguimos caminando unos 5 minutos a través del complejo y laberíntico sistema de pasillos de la base, hasta el punto de que yo me pregunte: ¿Vamos a llegar al comedor un día de estos? ¿Acaso la base se extiende por toda la región montañosa? Sin duda alguna es enorme. Voy a tener que pedir un mapa para no perderme. Los demás miembros del equipo deben estar muy acostumbrados a vagar por estos pasillos, o sin duda deben tener un mapa.
Tuve otros 2 minutos para seguir divagando mentalmente hasta que llegamos al dichoso comedor. En el acceso del mismo, había una puerta enorme de madera fina y oscura, con sus bordes dorados, de manera similar a la de la ´´oficina´´ de Vincent. Pude comprobar que la puerta era corrediza cuando Apollo deslizo ambas hojas hacia los costados, desapareciendo estas en las paredes correspondientes. Un enorme comedor se dejó ver frente a nosotros, atravesado por varias mesas largas llenas de soldados en pleno almuerzo.
Desde guisos de arroz con pollo y verduras, carne asada, hasta espaguetis y todo tipo de pastas. Había ensaladas de todo tipo como acompañamiento para la carne asada, también un fino pan casero recién horneado, además de todo tipo de condimentos y especias.
¿De dónde sacan para toda esta comida?- pensé.- Deben tener una buena fuente de ingresos para pagar todo esto.
Apollo me dio un pequeño empujón antes de dirigirse a una de las mesas.
-¡Por aquí!- Athena nos gritó desde la mesa que estaba al fondo del comedor.- Siéntense, les guardamos un lugar- agregó señalando los lugares vacíos junto a ella.
Apollo y yo asentimos mientras nos sentábamos. Junto a nosotros estaban los demás miembros del escuadrón de Athena.
Tardé unos segundos en darme cuenta que todos los hombres y mujeres sentados en la mesa con nosotros me estaban observando. La mayoría eran desconocidos, solo había unos pocos de los que acompañaban a Apollo ayer.
Athena notó eso, y dijo: ¿Aun no les presente a Marco cierto?
-¿Todavía no les dijiste nada?- Apollo entrecerró los ojos mientras se servía algo de carne.
-Ah…Me había olvidado de Marco. Digo, ya pasaron como seis horas…- dijo dejando escapar una pequeña risa de disculpa.- Bueno….
Se paró arriba de la mesa corriendo el plato de carne con su pie y dijo gritando:
-Para los que no estuvieron en la misión de ayer, y para los miembros de los demás escuadrones: Les presento al nuevo miembro de nuestro escuadrón. ¡Se llama Marco y es un tipo duro, así que no se metan con él!
Bajo un pie al banco pero volvió a subirse de golpe, y grito nuevamente mientras extendía los brazos.
-¡Y viva el escuadrón 7! ¡Idiotas!
Eso provocó las risas en nuestra mesa y que la gente de las demás mesas la abuchearan y le arrojaran trozos de pan y bollos de servilletas. El único que no mostraba reacción era Apollo, quien se tapaba su rostro claramente sonrojado.
Por mi parte, me limite a imitar a Apollo. Era mi primer día y ya me habían hecho pasar vergüenza.
-Ya lo presenté, ¿Contento?- pregunto Athena mientras bajaba de la mesa.
Apollo se limitó a lanzarle una mirada de desaprobación.
-¿Dormiste bien?- me preguntó Athena al acomodar de nuevo su comida.
-Emmm, si- respondí pensando que me estaba haciendo una pregunta retórica.
¿Ella me había visto dormir cierto?
-Hablando de todo un poco… hoy hay una misión nueva… y tú vas a ir- dijo Athena sin dejar de masticar.
-¿Qué?- exclamé sin poder aguantar la sorpresa. Apollo, que estaba al dado mío, escupió lo que estaba tomando.
-¿Vas a mandar a Marco a una misión?
-Sí, ¿Por qué no? - respondió ella de manera despreocupada mientras lo apuntaba con un tenedor.
-¡Entró al equipo apenas ayer! Es algo irresponsable, él no tiene ninguna experiencia en combate. ¡Es muy peligroso que vaya! Esto es…
-Silencio. Ya dije que Marco va a ir. No quiero escuchar más quejas- interrumpió Athena con una cara seria que hizo tragar saliva a más de uno.
Apollo abrió los ojos grandes por la sorpresa y le desvió la mirada a Athena como prediciendo que eso era lo mejor para él. Al parecer, Athena da miedo cuando se enoja. Eso quedó demostrado por algunas muecas de miedo en los rostros de algunos miembros del escuadrón.
-Es una misión sencilla, y quiero que Marco gane algo de experiencia con su pokemon- continuo Athena, recuperando su tono de voz típico.- No hay necesidad de preocuparse- concluyo sonriendo.
Apollo se limitó a asentir con la cabeza, al igual que los otros miembros del escuadrón. Los cuales ya estaban un poco más tranquilos.
Anote en mi cabeza: Moraleja: No hacer enojar a Athena.
-Y con respecto a la misión de esta mañana…. ¿Ya volvieron los chicos de la montaña costera?- preguntó Apollo, quien todavía seguía algo tímido por lo de recién.
-Ya deben estar por llegar- contestó un tipo rubio de gafas.
-¿Salieron por la noche?- pregunté.
-Sí, mandamos a la novata a esta misión.
-¿La chica del parche?- preguntó Apollo tratando de ocultar una mueca de preocupación.
-Si…ella…- respondió Athena antes de darle un sorbo a su vaso con cerveza.
En ese momento sonó el radio negro y aparatoso que Apollo sostenía en su cinturón. Él lo descolgó, apretó un botón rojo situado en la parte de izquierda del aparato y se dejó escuchar una pequeña interferencia seguida de un -¿Hola?-
-Hola. Habla Apollo- dijo el, sobre la bocina de la radio.
No podía escuchar nada de lo que decían los que estaban al otro lado del teléfono, pero a juzgar por lo que decía Apollo, las cosas marcharon bien en aquella misión.
-¿Que sucedió? ¿Eh? Sí. Ya veo, bien. Nos vemos.
Después de saludar, apretó el botón rojo una vez más.
Athena arqueó las cejas sin dejar de verlo.
Apollo suspiró. -Todo salió bien...
Ella toco la frente de Apollo con su dedo índice.
-¿Ya ves? Te dije que no había que preocuparse- se dio la vuelta para mirarme.- Entonces está decidido. Esta noche tienes tu primera misión.
La sangre se me subió a la cabeza mientras asentía. ¿Cómo demonios llegue a esto tan rápido?
Después de almorzar, me dirigí por órdenes de Apollo al patio central, el único lugar con salida al exterior. Ubicado justo en la cima de la montaña, era un lugar que consiguieron tras ahuecarla. Desde arriba debía de verse como un volcán sin lava.
Mientras caminaba, el hombre rubio y alto que estaba en nuestra mesa en el almuerzo, me abordó y comenzó a hablarme.
-¿Te diriges al patio verdad? Escuche que te asignaron a la misión de esta noche.
El hombre, con sus gafas y su bata blanca sobre el uniforme, desprendía un aire intelectual. Algo así como el arquetipo de científico, pero con el pequeño toque rebelde que caracterizaba al escuadrón de Athena.
-¿Eh? Sí, es mi primera misión. Me llamo Marco. ¿Y tú eres?
Él se llevó la mano al mentón.
-De seguro Athena se refirió a mi como "el tipo que puede forzar las máquinas expendedoras". ¿Verdad?
Había dado en el clavo. ¿Qué tan predecible puede ser esa mujer?
-Algo así- dije sonriendo.
-Bueno, tengo que admitir que es una habilidad que me describe- dijo riendo- Pero aunque no lo parezca, soy el tercero al mando en el escuadrón. Me llamo Lynn.
-Ah, entonces debes tener bastante experiencia en misiones.
-No tanta como me gustaría, pero sí. De todas formas, la misión de esta noche no es nada de temer. No tienes de que preocuparte, hace rato que nadie muere en un encargo como este.
Trague saliva al escuchar eso último. ¿Estas tratando de animarme?
Mientras hablábamos, llegamos al susodicho patio. Se asemejaba a una plaza pública, una versión mediana de la gran plaza de Celadon City. Césped bien cuidado y verdoso, con varias estatuas y fuentes decorando. Incluso había un par de árboles.
Me sorprendí al verlo, no estaba acostumbrado a ver lugares así. En la costa donde vivía no había sitios como este, a excepción de la zona zafari, y solo había visto fotos de Green forest, plaza Celadon o el parque nacional de Johto. -Creo que esa fue la primera vez que estuve en contacto directo con tanta naturaleza- pensé mientras alejaba de mi mente los recuerdos del patio de mi casa.
-¿Te gusta? Usualmente hay más personas dando vueltas por aquí, pero hoy está el paso restringido por los preparativos de la misión.
-Sí, es genial. Supongo que es lo único que hay para entretenerse.
El joven rubio extendió las piernas sobre uno de los bancos del patio.
-¿Bromeas? Hay mesas de pool, televisión y videojuegos dentro. Aunque tienes que ganar puntos en las misiones para poder usarlos.
-¿Puntos?
-Las misiones te dan puntos, es el sistema de pago para los miembros del Team Rocket. Los puntos se intercambian por dinero o por beneficios.
Fruncí el ceño antes de responder.
-¿Eso no tiene mucho sentido o sí?
-Yo también pensaba lo mismo. Pero pensando lo bien, podría ser un método para asegurarse de que todos se esmeren en las misiones. De todas formas, el gimnasio y la piscina son libres. Puedes usarlos sin puntos.
-No me extraña- pensé. De todas formas nunca me gusto hacer ejercicio.
-Por cierto, la misión de hoy nos da 100 puntos.
-¿Eso es mucho o poco?- pregunté.
-Suficiente como para jugar una semana seguida en las recreativas. ¿Te gustan los videojuegos?
-Nunca jugué.
-¿¡Eh?!- Lynn respondió horrorizado.- Me habían dicho que tuviste una infancia trágica, pero esto es demasiado.
-¿Eh?- no sabía cómo reaccionar.
-¡Tranquilo Marco! ¡Confía en mí! ¡Vamos a concluir esta misión con éxito y vamos a jugar a los videojuegos juntos!- el reflejo de la luz golpeo sus lentes, confiriéndole un aspecto muy serio.- ¡No importa si tenemos que matar a alguien en el camino!
Suspiré mientras mis últimas esperanzas de conocer a alguien normal se iban por la borda con ese extraño cambio de actitud.
Después de un rato de escuchar anécdotas extrañas acerca de Athena y de otros miembros del escuadrón, Apollo y varios miembros de equipo hicieron su aparición por la puerta del patio.
-Oh. Parece que ya conociste a Lynn- soltó Apollo mientras se acomodaba en uno de los bancos.
-Más de lo que me gustaría- me dije a mi mismo por dentro.
-¿Que se supone que vamos a hacer ahora?- pregunté mientras veía al resto de equipo liberar a sus pokemon, Raticate y Coffins en su mayoría.
-Los preparativos- respondió Apollo.- Tenemos que alistar los pokemon, y sentar las bases del ataque.
-¿Ataque?- repetí conteniendo la respiración.
-Eh?- me devolvió una mirada de sorpresa.- ¿Que sucede? ¿Estas nervioso?
Aparte la mirada, sin dignarme a responder.
Apollo sonrió. - No te preocupes, lo vas a hacer bien. La misión es fácil, y todos tus compañeros tienen experiencia.
Dude un poco antes de responder. -Pero... ¿Va a ser algo peligroso cierto?
Apollo dejo atrás su sonrisa, y dejo ver un semblante serio.
-Sí, va a ser peligroso. Todas las misiones son peligrosas y conllevan muchos riesgos pero... ¿Vas a dejar que eso acabe con tu determinación? Sé que no estás aquí por gusto, pero también sé que elegiste este camino porque tienen un objetivo que cumplir. Deja que ese objetivo te dé el valor que necesitas.
Me quedé mirándolo durante unos segundos, preguntándome como una persona que había conocido ayer ya estaba hablando todas esas cosas sobre mí. Sin duda tenía razón. Mi determinación, era algo que alimente todos esos días en base a mi objetivo. Tengo que volver a ver a mi hermana, no tengo tiempo para pensar en el miedo.
Recompuse mi semblante y le devolví una mirada segura a Apollo.
-Entiendo lo que dices.
Él sonrió mientras se levantaba.
-Lynn- llamó al muchacho que estaba entrenado junto con los demás.- Tú serás el líder de esta noche.
-Oh, sí. Claro- respondió mientras guardaba a su pokemon y se acercaba seguido de los demás.
Apollo le extendió un sobre, el cual Lynn tomo y abrió.
-Yo tengo que irme, estoy algo ocupado. Lo dejo en tus manos.
-Está bien.
-¿Eh?- dude.- ¿No vas a venir con nosotros?
-Me temo que no- dijo esbozando una sonrisa.- Hay demasiadas cosas que hacer, y tenemos que repartirnos el trabajo.
-Oh, ya veo...
-Tranquilo Marco- interrumpió Lynn.- Yo voy a estar, conmigo es más que suficiente.
Por alguna razón, ya no podía tomarme en serio su rostro de apariencia calculadora.
Mientras Apollo se despedía, el joven rubio leía con rapidez y en silencio la carta.
-Bien- dijo finalmente mientras guardaba el sobre en el bolsillo de su bata.- Veo que estamos todos, así que voy a explicar los detalles rápido.
Todos asentimos atentos.
-Es una misión de tipo asalto- dijo acomodándose las gafas.- Tenemos que atacar la caseta que conecta el puerto de Fucsia city con Vermillion y Lavender.
-¿Una caseta?- cuestionó una de los soldados.- ¿De qué demonios nos sirve asaltar una caseta?
Lynn suspiro cansado. -¿No eres muy inteligente verdad?
-¿¡Eh!?
-No hace falta ser un genio para darse cuenta. ¿Verdad Marco?
Tanto el cómo los otros 6 soldados dirigieron su mirada hacia mí. -Gracias Lynn- pensé, algo irritado.
-Eh? Yo...- titubeé sin intenciones de dar una respuesta clara.
-¿Tu sabes por qué se eligió una caseta como objetivo verdad?- insistió.
-Emmm... Supongo que sería por los entrenadores que están de paso. A esta altura del año, ya deben estar por el Gimnasio de Koga y esa caseta debe albergar a varios por las noches.
-¡Exacto!- respondió con entusiasmo.- Hay muchos entrenadores que pasan por Fucsia City y paran en la caseta para descansar por la noche. Tienen pokemon, dinero y además están agotados por el viaje que hicieron durante el día. ¡Es una oportunidad perfecta!
La soldado que hablo hace un momento seguía mostrando una mirada incrédula, pero parecía haber entendido.
-¿Ya está claro para todos verdad?- preguntó mientras arrastraba su mirada sobre cada uno de los presentes.- Es importante que sepan los detalles, para que luego no haya complicaciones.
Desplegó un mapa de Kanto en el suelo.
-Miren- señaló con su dedo un pequeño bosque al este de Vermillion.- Este bosque está cerca de la caseta, así que vamos a atacar desde ahí. Nos vamos a dividir en dos grupos, y cada uno va a atacar de un lado de la caseta: El primer grupo atacara desde el norte con ataques a larga distancia, para obligarlos a salir; y el segundo grupo los atacara por detrás, en un ataque sorpresa desde el bosque. ¿Alguna pregunta?
Nadie respondió.
-Entonces vayan a prepararse. Salimos a las 11 de la noche.- agregó sonriente.
Después de tomar una merienda en el comedor, por recomendación de Lynn, me dirigí a mi habitación a prepararme.
Me duche con la intención de ponerme mi nuevo uniforme.
Al entrar, note que la habitación estaba vacía. Perfecto, no tenía ganas de hablar con un desconocido.
Después de bañarme, salí envuelto con una toalla, listo para vestirme.
Me pare en seco cuando vislumbré una figura sentada sobre una de las camas.
La figura pertenecía a un chico esbelto y de piel oscura.
-Ah! ¡Eres tú!- dijo el chico mientras se daba vuelta.
Yo me sorprendí al punto de poder responder.
-Se supone que soy tú compañero de cuarto, bueno...era. Hoy me cambio de habitación, me puse de acuerdo con un amigo y su compañera accedió a cambiarse a esta habitación.
-Oh- no era como si en verdad me importe.
-Solo vine a buscar mis cosas- agregó mientras tomaba una caja.- Dentro de un rato va a venir tu nueva compañera.
Dijo eso ultimo mientras soltaba una extraña risa burlona.
-Que te diviertas con la señorita simpatía- cerró la puerta detrás de él.
La forma en la que dijo eso último me hizo pensar que de alguna manera fui estafado sin tener oportunidad de evitarlo.
-¿Señorita simpatía?- eso sonó muy sarcástico.
Me ajuste el uniforme mientras me miraba al espejo. Botas negras de cuero, pantalones jean negros y ajustados, una remera manga larga negra con una R roja marcada a la altura del corazón, y una boina negra estilo militar.
Me quedé viéndome a mí mismo durante unos segundos. Verme dentro de ese uniforme me hizo pensar en mí mismo de una forma diferente. Me sentía capaz, me sentía fuerte.
Tome el cuchillo y lo guarde en el bolsillo de la cintura.
Me ajuste el cinturón de las pokeball y coloque la única en mi posesión.
Una etiqueta pegada en la parte trasera revelaba su nombre.
-Wobbuffet-
Me lleve la mano a la cara. ¿De verdad me sería útil?
Después de divagar por un rato me dirigí nuevamente al patio, donde me esperaban Lynn y los demás miembros del equipo. Justo detrás de ellos, apenas visible en cielo estrellado, un globo negro con la forma de un Murkrow flotaba apenas separado del suelo.
Una vez nos subimos al globo, la misión dio comienzo.
