III.

-Y bien, ¿cómo te ha ido últimamente Nishikino-san? -preguntó la directora con una sonrisa.

La pelirroja le dedicó una intensa mirada antes de responder.

-Bien-dijo desinteresada-, Rin y Hanayo son muy persistentes.

-¿Son esas tus amigas?

-Supongo que puedes llamarlo así.

-Me alegra escuchar eso, cuando llegaste aquí estaba preocupada de que no fueras a encajar.

-Supongo que se ha equivocado-dijo y empezó a caminar a la puerta-. Que tenga un buen día directora -dijo y salió de la oficina.

Maki se quedó mirando a la nada una vez salió de la habitación. Realmente aquello le molestaba, ¿qué le importaba a la directora si ella hacía amigas allí o no? Maki era una persona a la que las relaciones interpersonales no le importaban en lo más mínimo, pero al parecer su madre le había hablado a la directora y le había expresado su preocupación a esta sobre lo antisocial que era su hija.

-Tonta mamá... sólo quiero ser una doctora de la que estéis orgullosos tú y papá... -murmuró y empezó a caminar.

Su madre, al igual que su padre, le habían dejado claro que no era necesario que se esforzara tanto en sus estudios, pero eso a Maki no le importaba, ella quería llegar a ser la mejor doctora de todo Japón y si pare eso tenía que sacrificar a sus amigas estaba más que dispuesta a hacerlo.

Caminó, caminó y caminó y antes de darse cuenta estaba en el jardín principal del internado. Miró a la lejanía y observó algo que no se esperaba: allá, a lo lejos, estaba aquella chica nueva que la había molestado hace un par de días. Aunque no estaba sola, la estaban acompañando la presidenta y vicepresidenta del consejo estudiantil, dos estudiantes que la pelirroja apenas conocía, después de todo eran famosas en todo Otonokizaka. Curiosa, y sin darse cuenta siquiera, Maki se acercó discretamente hasta donde estaban, observó los alrededores y se dio cuenta de que estaban en el jardín botánico de la preparatoria, lugar en el que Maki nunca había estado.

Escondida detrás de un árbol se quedó esperando sin saber muy bien a qué hasta que después de un par de minutos la puerta se abrió y las tres alumnas de antes salieron, pero esta vez otra alumna más las acompañaba.

-¿Así que quieres ayudar en el cuidado de las flores? -preguntó Kotori con una sonrisa.

-Así es-respondió Nico animada-. ¿Qué tengo que hacer para unirme al club de jardinería?

Kotori soltó una risita ante las palabras de la pelinegra.

-No se trata de un club, somos más bien un grupo de voluntarias, ¿comprendes lo que digo?

-¿Entonces no puedo unirme? -preguntó Nico con un tono de voz que conmovió a la peligris

-Yo no he dicho eso-respondió Kotori-. De hecho, será un placer tenerte con nosotras -dijo con una sonrisa.

Nicose giró hacia las otras dos chicas con una sonrisa triunfal en su rostro.

-Lo has conseguido Nicocchi -dijo Nozomi con una sonrisa amable.

-Sigo sin acostumbrarme a ese apodo...

-Lo harás, eventualmente... -respondió Eli.

Nico, Nozomi y Eli se despidieron de Kotori y las tres amigas se retiraron. La peligris se quedó mirando a aquellas tres chicas marcharse, esa había sido la primera vez que le hablaba al consejo estudiantil desde que se había vuelto la encargada del jardín. Y ahora las dos estudiantes mas famosas de todo el internado se presentaban frente a ella para darle apoyo a la nueva estudiante de la que tanto se hablaba.

-Se me olvidó preguntarle su nombre... -dijo Kotori a sí misma.

Escuchó un sonido en los arbustos de la cercanía, se giró para ver si se trataba de un animal salvaje, pasaron varios segundos y nada salió por lo que la peligris creyó que a lo mejor se lo había imaginado, soltó un suspiro y volvió a entrar en el edificio.

-No me quiero ni imaginar la reacción de Honoka-chan cuando le cuente lo que pasó hoy.

...

Las tres chicas de antes ahora se encontraban sentadas en uno de los numerosos bancos que estaban repartidos por todo Otonokizaka. Nozomi ahora le hablaba a Nico sobre lo que había conseguido hace tan sólo unos momentos atrás.

-Creí que iba a decirte que no -dijo la vicepresidenta a su nueva amiga.

Nico esbozó una sonrisa victoriosa antes de responder.

-Usé esa misma mirada para saldar una deuda que tenía. Después de todo nadie se resiste a la gran Nico Nii.

-¿Nico Nii? -preguntó Eli confundida.

-Es algo que me enseñó mi padre hace mucho tiempo -dijo y esta vez la sonrisa que tenía en su rostro era totalmente diferente a la que tenía antes, esta era una sonrisa más bien nostálgica.

Eli y Nozomi se miraron entre ellas preocupadas ante este repentino cambio de humor de la pelinegra.

-Aunque eso ahora no importa-dijo Nico rompiendo el silencio que se había formado-. Lo realmente importante es que podré cuidar de las flores.

Eli y Nozomi le dedicaron una sonrisa y se levantaron de su sitio. La pelinegra, curiosa, les preguntó adónde iban, a lo cual Nozomi le respondió que iban a encargarse de unas tareas que tenían pendientes como presidenta y vicepresidenta.

Ambas amigas se marcharon y ahora Nico se encontró sola. Ahora que lo pensaba bien esta era la primera vez que estaba sola en aquel lugar desde que había llegado. Decidió que sería muy aburrido quedarse allí sin hacer nada por lo que se levantó de su lugar dispuesta a explorar a fondo aquel sitio.

...

-''¿Quiere trabajar en el mantenimiento del jardín? ¿En serio, esa enana? No pensé que tuviera esa clase de intereses...''

Maki, después de haber escuchado cuáles eran las intenciones de Nico al estar en aquel lugar se había marchado de allí dándole vueltas al asunto. De todas las cosas que se había imaginado que la pelinegra decidiera ayudar como voluntaria en el cuidado del jardín no era una de ellas. Lo que realmente ella había pensado era que tal vez aquella chica se había metido en problemas por hacer alguna trastada en el jardín, y que ahora tenía que disculparse.

Antes de darse cuenta se encontró frente a la clase de música, estuvo tentada de entrar pero desistió, después de todo había renunciado a volver a tocar el piano ya que ella lo consideraba una distracción de su verdadero objetivo. Y se habría marchado de allí si no fuera por el hecho de que escuchó un fuerte ruido dentro de la clase. Agarró el pomo de la puerta con la intención de entrar.

-''¡Detente! ¿Qué crees que estás haciendo?'' -se gritó dentro de su cabeza.

-Sólo voy a echar un vistazo, nada más -se respondió a sí misma.

-''Sabes lo que está ahí dentro, ¿verdad?''

-S-Sí...

-''Pues entonces no hay necesidad de que entres allí.''

-¿Pero y si hay alguien ahí dentro? -preguntó la pelirroja, ahora que se daba cuenta seguro que se veía ridícula al estar discutiendo consigo misma frente a la puerta del salón de música.

-''Pues razón de más para que no entres, puede tratarse de alguien peligroso''

-Creo que asumiré ese riesgo -dijo y abrió la puerta, en el fondo pudo escuchar a su mente gritarle que no entrara.

Y dentro del salón de música estaba Nico, rodeada de varios instrumentos que se habían precipitado al suelomientras que en su rostro una expresión de sorpresa se mostraba.

Maki no lo sabía pero su mente tenía razón: se trataba de alguien peligroso.

Pero eso era algo que ella ahora no sabía.

-¡Juro que no ha sido mi culpa!-exclamó Nico levantando las manos y al darse cuenta de quien era las bajó-. Oh, no eres una profesora.

-Eres tú, eres la nueva alumna -dijo Maki sorprendida.

-Yazawa Nico para servirte -dijo y le hizo una pose con sus dos manos.

-¿Qué rayos ha sido eso...? -preguntó Maki confundida.

-Es mi pose característica, Nico Nico Nii~ -dijo y volvió a repetir el gesto.

La pelirroja se la quedó mirando fijamente sin saber muy bien cómo reccionar a eso.

-Y bien-dijo Nico-. ¿Quién eres tú?

-N-No tengo porqué decírtelo -dijo y empezó a jugar con un mechón de su cabello.

-Vaya-dijo Nico-, nunca me imaginé que las estudiantes de aquí eran unas maleducadas -dijo con una sonrisa burlona.

El rostro de Maki se tornó del mismo color que su cabello en una mezcla de vergüenza y rabia.

¿Cómo se atrevía aquella chica a llamarla maleducada?

-¡¿C-C-Cómo te atreves a llamarme así?! -exclamó enfadada.

-No seré una experta en los modales pero sé que cuando alguien te dice su nombre lo mínimo que puedes hacer es decirle el tuyo, y no lo has hecho, por lo que eres una maleducada.

-¡N-No soy una maleducada! -volvió a exclamar la pelirroja.

-Pues entonces dime tu nombre -contestó Nico.

Maki la miró intensamente durante varios segundos hasta que por fin soltó un largo suspiro.

-De acuerdo, soy Nishikino Maki, ¿contenta?

-Mucho -dijo y empezó a caminar alrededor de la sala.

Nico veía con gran interés todos aquellos instrumentos que ella sólo había visto en la televisión. Maki, en cambio, observaba cómo la pelinegra exploraba la sala. Era extraño, aquella chica estaba viendo a un chelo como si fuera algo traído de otro planeta.

De repente algo captó la atención de la pelinegra, dejó de ver el chelo y se acercó al instrumento que ahora tenía su completo interés. Maki observó nerviosa cómo Nico se acercaba cada vez mas al piano que usaban en la clase de música. La pelinegra rodeó varias veces el piano con el mismo interés que al principio. Después, con precaución se sentó en el asiento que tenía al frente. Observó detenidamente las teclas hasta que por fin, y después de haber reunido todo el valor que tenía, tocó una de las teclas, que dejó escapar un agradable sonido que retumbó en toda la habitación.

-¡I-Increíble! -exclamó la pelinegra al escuchar ese sonido.

Después comenzó a tocar varias teclas al azar logrando así que los sonidos empezaran a mezclarse y como resultado una extraña música llenó por completo la sala entera.

-¡Detente, detente! -exclamó Maki después de haber estado escuchando a Nico.

-¿Sucede algo? -preguntó Nico confundida.

-¡Lo estás haciendo mal! ¡Así no es como se hace!

-¿Entonces cómo se hace, eh? -preguntó Nico un tanto molesta al verse interrumpida.

-E-Eso... -contestó Maki un tanto insegura.

-Seguro que ni siquiera sabes tocarlo -dijo esta vez con tono burlón.

-¡C-Claro que sé tocarlo! ¿Por quién me tomas? -dijo Maki enfadada.

-Pues entonces muéstrame qué tan buena eres, Maki-chan -dijo dando especial énfasis al nombre de la pelirroja.

Sin darse cuenta Maki se había sentado al lado de Nico, se preparó mental y físicamente y después de considerarlo durante varios segundos empezó a tocar.

Era buena, muy buena, tenía que reconocerlo. Aquella chica estaba tocando con toda la pasión que tenía y también parecía que estaba dejando salir todo lo que sentía en ese momento. Nico se quedó embelesada escuchando a Maki tocar. La pelirroja por su parte se había aislado totalmente, se sentía bien, muy bien el tocar el piano después de tanto tiempo.

''Ya no hay vuelta atrás'' escuchó en el fondo de su mente pero no le prestó atención. Después de un par de minutos la música cesó y la pelirroja se quedó mirando las teclas del instrumente fijamente, unas pequeñas gotas de sudor aparecieron en su rostro. Desvió la mirada y le dedicó una sonrisa victoriosa a Nico, quien la miraba sorprendida.

-Ahora no hablas tanto, ¿eh?

...

Una figura corría a toda velocidad a través de los pasillos del internado, como consecuencia se había ganado varios regaños por parte de las profesoras, pero ella no les había prestado atención. En su mente solo estaba el encontrar a su amiga.

La vio a lo lejos y se lanzó sobre ella, haciendo que la otra se asustase al sentirse presionada por otra persona tan repentinamente.

-¡R-R-Rin-chan! Te he dicho que no me asustes así -dijo Hanayo después de haberse recuperado.

-¡K-Kayochin! ¡Es una emergencia nya! -exclamó Rin ignorando los reclamos de Hanayo.

-¿Q-Qué sucede? -preguntó asustada.

-Se trata de Maki-chan nya -dijo aún agitada.

-¿Maki? ¿Le ha pasado algo?

-¡Está tocando el piano! -exclamó Rin de repente logrando que Hanayo se sorprendiera ante la noticia.

-No puede ser... -fue lo único que respondió antes de ser arrastada por su amiga.

Honoka, Umi y Kotori observaban a una discreta distancia la conversación que aquellas dos chicas tenían, la primera se giró con una sonrisa en su rostro debido a la emoción que sentía en ese momento.

-¿Habéis oído eso? Nishikino Maki ha vuelto a tocar el piano -exclamó emocionada.

-Tranquílizate Honoka-dijo Umi-, aún no debemos hacernos ilusiones.

-¡Aún así es una gran oportunidad! Debemos seguirlas y verlo con nuestros propios ojos.

-No sé si sea buena idea... -respondió la arquera no muy segura.

-Yo creo que deberíamos hacerlo -dijo Kotori con una sonrisa, tal vez no se notara pero estaba casi tan emocionada como lo estaba su amiga.

-¡Dos contra uno! Está decidido, ¡vamos! -exclamó y sus dos amigas empezaron a seguirla.

-''Me pregunto quién será la responsable de todo este alboroto'' -pensó Nozomi al escuchar por accidente todo lo que había pasado.

Decidio que no era necesario que hiciera algo por lo que continuó con su trabajo como vicepresidenta.