NOTA INICIAL Y DISCLAIMER.
Se advierte sobre AU y OoC de algunos personajes. Los personajes no me pertenecen y han sido tomados sin animo de lucro, simple y sencillo entretenimiento propio y de aquellos que gusten de entrar a leer.
No esperaba encontrarse con tan grata sorpresa por la mañana pero tampoco es que se peleara con el destino por ponérselo tan fácil. Mio estaba en la misma esquina donde se habían despedido la noche anterior, parecía esperar algo, estaba concentrada mirando las hojas de la hilera de cerezos que se extendían por la calle, estaban empezando a florear por lo que el espectáculo no era tan perfecto como lo sería si fuese otoño.
"Buenos días, Mio-chan" saludo con demasiada alegría Ritsu.
"Bu-buenos días, Ri-ri-Ricchan" contesto la joven de cabello negro. A pesar de la muestra de nerviosismo parecía haber dominado formidablemente el rubor de su cara, aunque había fallado con el temblor y las pequeñas gotitas de sudor en su frente.
"Lo has logrado," festejo Ritsu.
"¿Qué llevas ahí?" cambio el tema Mio estratégicamente, no quería caer en detalles de cómo había logrado sacar esas palabras de su sistema.
"Un viejo pasatiempo de mi padre, si te pasas por el club de música ligera más tarde lo descubrirás," dijo misteriosamente Ritsu, aunque la forma de la funda sobre su espalda no era del todo un misterio.
En su pecho sintió una cálida sensación, ella también había pasado la noche entrenándose para estas situaciones.
Todo parecía ir bien hasta que llegaron a la academia, por motivos que no entendía Sawako-sensei les acompaño a la clase, permitiendo que intercambiaran muy pocas palabras. Mio fue abrumada por la atención que generaba estar con dos personas tan populares en ese momento, por lo que huyó a la comodidad de su asiento tan pronto cruzo las puertas.
"A qué es hermosa cuando se sonroja," susurro Ritsu.
"¿Por qué me dices eso?" se escandalizo Yamanaka-sensei.
"No es que no le hubiese dicho ayer," se defendió Ritsu.
"Calla, pretenderé que no he escuchado nada," atajo Sawa-chan dándole la espalda, comenzando el saludo tradicional.
Ritsu se aproximó a su silla. A su lado Mugi la saludo con un brillo diferente, parecía emocionada por algo que aún no entraba en el conocimiento de Ritsu. Le pasó desapercibido por el bloque inicial de clases pero alternaba miradas entre Mio y ella cada que tenía oportunidad, claro que el juego de miradas era más complejo y participaban más personas de las que deberían.
Por un lado Mugi-chan las observaba detenidamente con discreción; Ritsu, en cambio, sin contemplaciones dejaba que sus ojos fueran atraídos, como iman al metal, a Mio con la única ventaja de que sabía cuándo retirar la mirada, casi de manera cronometrada para no hacerla sentir incomoda. Mio levantaba la mirada en muy pocas ocasiones, la mayoría de las veces era porque se sentía observada potentemente, sólo miro a Ritsu directamente y tuvo que suspender el contacto visual porque esa escena no había entrado precisamente en su entrenamiento para controlar sus capilares faciales.
Más allá, en el escritorio frente a todo el salón. Sawa-chan quien profesionalmente pretendía leer mientras sus alumnas hacían lo mismo, no paraba de vigilar la interacción entre sus dos objetos de interés. Sabía que Mio estaba en peligro, tenía que hacer algo para proteger la integridad de su alumna. Por otro lado, estaba el aura de misterio de Tainaka-san, cosa que mantenía a raya su curiosidad, no podía llamar a su número de emergencia sin motivos pero el suceso de ayer la había dejado con la duda. Sobre todo ahora que prestaba atención innecesaria a la castaña, apreciaba pequeños ademanes repetitivos. Lo noto a la tercera vez que retiraba su vista de Mio-chan, Sawa-chan había contado los segundos precisos antes de que la pobre Mio buscara orígenes y Ritsu fingiera prestar atención a la lectura. Si no fuera porque era escandaloso, quizá le parecería tierno.
El timbre sonó en el momento justo en el que Mio buscaba a Ritsu, pero ésta fue más rápida y se escaqueo entre sus compañeras. La joven de cabello negro se sentó sin quererlo realmente, abrió un libro y, de la nada…
"¿Qué lees?" Ritsu estaba justo a su lado observándola, sentada.
El instinto hizo que Mio guardara el título, no estaba acostumbrada a esa clase de acercamientos, mucho menos a que le preguntaran sobre lo que leía. Por eso había abandonado el club de literatura y no se metía en actividades grupales.
"Romeo y Julieta," se contestó Ritsu al obtener, de alguna forma no esclarecida, el libro que estaba en las piernas de Mio segundos antes. "Eres una romántica perdida Mio-chan"
"Re-regresamelo, por favor," rogó Mio esperando tener la oportunidad de guardarlo antes de que alguien se diera cuenta.
"¿Qué me darás a cambio?" se atrevió Ritsu, la respuesta que obtuvo no fue la más grata y tampoco se adaptó a sus expectativas, lo único que supo fue del dolor punzante en su dedo cuando, en un instante de distracción, Mio arranco el libro. Vio una gotita diminuta brotar de la pequeña herida, acto seguido Mio colapso en su sitio con tal palidez que parecía haber sangrado ella.
"Eso es todo Tainaka-san, molestando a tus compañeros, tendrás que acompañarme a la sala de profesores" la regaño Sawa-chan.
"Pero si estoy sangrando," se quejó Ritsu mostrándole la pequeña incisión.
"No morirás," respondió Sawa-chan tomando a su alumna por el cuello de la blusa y jalando para alejarla. Una vez en el pasillo dejo que la pobre chica recobrara la compostura.
"¿Qué ha sido todo eso?" pregunto Ricchan con palpable indignación.
"Estabas molestando a tu compañera," Yamanaka-sensei había vuelto a su modo amable. "Además quería darte esto," le extendió una hoja firmada con la confirmación de la re-apertura del keion bu. Habían conseguido el cuarto miembro que necesitaban. "Te estaré vigilando," dijo la profesora antes de retirarse. Ricchan lo tomo como comentario de asesora, no por otra razón.
Haato-chan se aceleró de felicidad. Nadie lo había notado, pero en ese preciso momento se activó la cuenta regresiva y no existía manera de detener el tiempo.
Como primera acción oficial del club de música ligera, les informo a las integrantes, con poco tiempo de anticipación que tendrían una reunión al finalizar las clases. Yui pareció muy emocionada, Azusa sencillamente apareció diez minutos antes de la hora –prácticamente siguió a Ritsu después de que le aviso- y, aunque sabía que había cumplido el requisito, Ritsu fue sorprendida cuando Mugi-chan le pregunto si Mio iría a la reunión del club.
"He traído algunas golosinas para celebrar," anuncio Mugi presentando una caja llena de pasteles de alta repostería sobre la mesa.
"Mugi-chan, no entiendo" dijo Yui mientras escogía entre la variedad, "ayer pertenecías al al coro" Azusa y Ritsu levantaron la mirada, había sacado el tema de forma muy ruda.
"Oh, fue un poco difícil despedirme de ellas" repuso sin darle importancia, sirviendo té para todas. "Hay mucho talento ahí, estoy segura de que no me echaran en falta" lo cierto es que le había rogado para que se quedara, la misma presidenta y el profesor a cargo la habían intentado convencer pero Mugi fue muy firme en su decisión.
"Mentirosa," se escuchó el rumor en el viento. Más de una tuvo un pequeño escalofrió pero decidieron ignorarlo categóricamente.
"Estoy feliz de que Mugi-chan se haya unido al club, ¿a qué si, Ricchan?" comento Yui.
"Si, es sencillamente estupendo," expreso sentándose y comenzando a comer también.
Un poco más allá se escuchó una tosecilla con intención. Azusa conecto su guitarra al amplificador esperando que sus compañeras captaran la indirecta pero no funciono, en su lugar sólo atrajo la mirada de Yui quien alegremente fue hasta ella, la cogió por los hombros y dirigió a una silla.
"Mira, Azu-nya, estamos celebrando la inauguración," le acerco una rebanada de pastel con fresas.
"¿Azu-nya?" se quejó Azusa proyectando una imagen de sí misma con orejas de gato en su mente. La frustración que sintió al ver que le quedaba provoco un poema en sus expresiones.
"Azusa-chan" Mugi le puso una taza de té tibio justo enfrente. Bastaba un poco de eso para hacerla olvidar de su objetivo como miembro del club, se dejó encantar por la comida y el ambiente pero la necesidad de practicar era más fuerte que ella.
"Alto, deberíamos estar haciendo ajustes sobre los instrumentos y practicar" exclamo directamente a la presidenta del club. Ritsu pareció esperar a que alguien más respondiera, no estaba familiarizada con ser la líder.
Mugi se aclaró la garganta para atraer su atención a la queja de su kouhai, "Oh, pero si ya lo tenemos solucionado" dijo Ricchan, "Guitarra, teclado, batería" señalo a cada integrante conforme su instrumento.
"¡No estás contemplando a Yui-senpai!" reclamo Azusa.
"Yui puede ser nuestra groupie" respondió Ritsu sin agravio alzando los hombros con desenfado. La pequeña alumna estuvo a punto de discutir sobre la mala estructuración de una banda con sólo tres instrumentos, la carencia de disciplina en su primera reunión y la falta de vocalista cuando Ritsu sencillamente pasó de ella debido a su inesperada visitante.
"Mio, ¡viniste!" la presidenta fue hasta la puesta a recibir a su, ehm, amiga. "Estábamos celebrando nuestra primera reunión con golosinas y té, ¿quieres un poc…?"
"No es cierto, estábamos estableciendo cosas importantes" gruño Azusa.
"Lo haremos al terminar el festejo Nakano" mascullo Ritsu.
"Creo que Nakano-san tiene razón, deberían empezar con las actividades del club lo más pronto posible," las palabras de Mio tuvieron un efecto mágico en Ritsu.
"Hora de practicar" ordeno una Ritsu seria ya detrás de su batería, golpeo sus baquetas tres veces y justo en el casi primer contacto con la superficie de la batería, Azusa arremetió nuevamente con la falta de estructuración.
"Pero Yui-senpai aún no tiene instrumento" le recordó.
La presidenta se quedó pensando por unos segundos o lo pretendió muy bien ya que pasado un minuto, de su boca no había salido ninguna idea coherente.
"Podríamos tener una segunda guitarra o Yui podría cantar" sugirió Mugi-chan en el fondo.
"Nunca he cantado en público, así que si no les molesta, me gustaría intentar con la guitarra" cuchicheo Yui tocándose ambos dedos índices un poco rezagada en su sitio.
No pareció haber replica por ninguna parte así que Azusa busco su guitarra y se la alcanzo a su senpai. Yui la tomó temerosa, nunca había tocado antes- y su única noción sobre lo que tenía en sus manos fue un tutorial de tres minutos donde explicaban nociones básicas- por lo que tenía un poco de miedo a fracasar épicamente en su primer intento. Además, no quería defraudar a Azu-nya.
Acomodo sus dedos en las cuerdas pareciendo casi una profesional, inspiro profundamente y rasgó bruscamente buscando un acorde para el que definitivamente no estaba preparada. El sonido producido dejo pasmadas a todas las demás integrantes del club. Inclusive Mugi, con su alma amable, desvió la atención asegurándose de que Yui se alejara de la guitarra sacando más comida.
"Parecía más sencillo en los videos," dijo nada avergonzada mientras iba al encuentro de su tercera rebanada del día.
Azusa quedo levemente decepcionada, había esperado mucho de su primera sesión en el keion-bu. Aunque no podía negar que sus compañeras eran algo peculiares.
"Bueno, creo que podemos construir algo con eso," bromeo Ritsu refiriéndose a las manos torpes de Yui. "Por ahora, sólo falta quien pueda tocar esto," saco un flameante bajo de la funda que llevaba cargando desde la mañana, Azusa alzo una ceja. Sin duda era un buen instrumento, bien cuidado y en grandes condiciones pero a Ritsu se le había escapado el detalle de que era demasiado especial. Era un bajo armado especialmente para personas zurdas.
"Etto…senpai…" empezó a decir.
"Mio, ¡deberías intentarlo!" apremio Ritsu a su invitada. La chica había estado prestando atención desde un silente rincón, no creía que la integraran en la dinámica del club. Ella sólo estaba ahí por la insistencia de la baterista, ni siquiera era miembro.
"SI, Mio-chan, haz rock&roll" añadió Yui optimista fingiendo tocar la guitarra, Mugi-chan asió sus manos y las bajo, negándole gentilmente con la cabeza.
"Vamos Akiyama-san," le sonrió Mugi.
"Pero es para zur…" decía Azusa, siendo interrumpida por, bueno, nadie llevaba la cuenta.
"Toma," Ritsu le dejo el bajo en los muslos para ir a conectalo a uno de los amplificadores. Las cuatro chicas la miraban con insistencia, aunque en secreto esperaban una actuación tan inexperta como la anterior. No obstante y para sorpresa de todas, aún más para Azusa, Mio tomo nerviosa y correctamente el bajo, algo en el alma del club empezó a iluminarse. Las notas salieron casi solas, esta vez no hubo un ruido grosero ni agudo, de hecho, tenía ritmo, no era elaborado pero tampoco era malo.
Cuando hubo terminado, el lugar se quedó en silencio.
"Leí un libro de música hace un año," titubeo Mio, nadie pareció prestarle atención a la explicación ni a la casualidad de que Ritsu llevara precisamente un bajo con el que la chica se sentiría cómoda. Sospechoso, si, lo era.
Antes de siquiera entenderlo, Ritsu estaba arrojándose sobre ella con la hoja de miembros. Hubiera logrado un buen acercamiento de no ser porque Sawa-chan salió de la nada y atajo su aproximación salvajemente.
"¿Qué hace usted aquí?" pregunto Ritsu frotándose los golpes tendida en el suelo, para haber sido tan abrupto, la profesora sabía dónde golpear.
"Soy tutora de este club, vine a vigilar" respondió, "Además de que no pienso dejarte sola con Akiyama-san" le advirtió con lenguaje corporal incluido.
"Deberías unirte Mio-senpai" dijo Azusa recuperándose de la impresión. Decidida a que ella sería el miembro que necesitaban.
Mugi y Yui asintieron fervientemente.
"Firma aquí," agrego Ritsu dejando el formato enfrente de la chica. Paso de estar en el piso a estar a centímetros de la chica en prácticamente nada de tiempo.
"Ya completaron el requisito," Sawa-chan retiro el papel intentando parecer la misma de siempre, aunque el entrecejo fruncido y la mueca de consternación no eran precisamente de ayuda. "Estoy segura de que Mio estará más feliz en un club cultural"
"Tiene talento nato, algo así no se desperdicia" argumento Ritsu recuperando la hoja y postrándola sobre Mio.
"Insisto, cuatro son suficientes"
"Nos falta un bajo," porfió Ritsu.
Entre la discusión y otras eventualidades, la pobre de Mio tuvo tiempo para desaparecer inadvertidamente. Si era sincera consigo misma le había gustado mucho tocar el bajo y estar rodeada de aquellas chicas tan llenas de energía pero verse asediada por ellas, con la presión para unirse al keion bu recordó porque no triunfo en quedarse hacia un año en el club de literatura. Además, si estaba en una banda tarde o temprano saldría a un escenario y la perspectiva le ponía la piel de gallina.
Aunque tampoco se podía engañar.
No tenía ni atisbo de real el decir que había ido por la insistencia de Ritsu. La curiosidad la había llevado a recorrer los pasillos hasta su viejo refugio, desde el día anterior y previo a ese, en el momento en que chocaron o inclusive cuando se vieron frente a frente, no huía de la sensación que la chica le generaba. Alguna especie de expectativa, no le era fácil definirlo y tampoco le fascinaba la idea de no darle respuesta a sus preguntas.
Quería. No, necesitaba saber qué le robaba el aliento a aquella chica y, de paso, saber por qué se lo estaba robando a ella.
"Ehm…Ritsu-senpai, Mio-senpai se ha ido," le hizo saber Azusa cuando la discusión entraba en limites un poco patéticos.
"En ese caso creo hemos terminado por hoy," soltó el formato de miembros y se dispuso a retirarse del lugar.
"Pero si sólo hemos comido y, estoy segura, he perdido la capacidad de escuchar ciertas frecuencias del sonido" le echo una mirada insinuante a Yui-chan quien no se enteraba de nada.
"Lo dicho, un buen día" prosiguió Ritsu tomando sus pertenencias.
"Tainaka-san… ¿Cómo has sabido que Mio era zurda?" inquirió Sawa-chan observando el bajo detenidamente haciendo conjeturas en su cabeza.
"Mera observación e investigación de campo," confeso con una sonrisa maliciosa y fascinada.
"Eso es acoso," farfullo la profesora al darse cuenta de lo que escondían las palabras de la castaña.
"Me gusta pensar que es vigilancia en retrospectiva," expreso Ritsu alegre hasta que la emoción de robo el aliento. Un simple tic-tac acostumbrado pero cada vez más peligroso. Tosió discretamente "Me marcho, nos vemos mañana chicas" desapareció al cerrar la puerta.
"Esto no entraba en mi contrato" exhaló Sawako rindiéndose a la taza de té que Mugi le tenía preparada desde que la vio aparecer, "Delicioso ojou-sama"
La joven de las cejas peculiares le regalo una sonrisa especial, después de todo era su enemiga en la misión de unir a Mio y Ritsu. Mientras mantenía ocupada a la afligida maestra, en su mente se maquilaba un plan para llevarlo a cabo en el menor tiempo posible.
NOTA FINAL DE AUTOR.
Lamento la tardanza.
Siguen siendo cortos pero vamos acercandonos al romance para pasar al angst XD
Lo que Ritsu siente no es efecto de su cardiopatía, es amor. Me gusto darle un enfoque rápido a que ella lo notara de inmediato pero que Mio fuera la que no entiende sus sentimientos en un inicio hasta que alguien se los arroje como agua fría a la cara.
