Digimon, la siguiente aventura
Capitulo 2. La puerta al digimundo es abierta
-No es justo- protestaba Davis en casa de Sora y Matt -¿Por qué nosotros nos quedamos? ¡También somos parte del equipo!
-Izzy pensó que lo mejor era que sólo ellos viajaran… -explico Mimi algo triste –Por si había problemas aquí los demás pudiéramos controlarlos
-Ya veo…- dijo Davis mal humorado
-Aún no entiendo…- empezó a hablar Yolei- ¿Cuál es el problema?
-Hace algunos días Tai se percato de que no habíamos tenido noticias del digimundo en mucho tiempo, así que le pidió a Izzy que investigara qué estaba pasando. Izzy lo hiso de inmediato, pero no encontró nada. Nada realmente- explicó Ken
-¿Nada?- preguntó Davis -¿Entonces por qué nos preocupamos?
-No me entiendes, Davis. No encontró nada… no encontró señal del digimundo… no encontró absolutamente nada que tenga que ver con digimons. Era como si se hubiera borrado la base de datos del digimundo
-Si es verdad que se borró la base de datos del digimundo… - dijo Sora- ¿Biyomon y los demás…?
-No lo sabemos con exactitud- explicó de nuevo Ken – Quizá no esté borrada… quizá está oculta o quizá hemos perdido la conexión que existía entre el digimundo y el mundo real.
-Confío en que Izzy encuentre una respuesta- dijo Mimi –Él siempre lo hace
-Mi hermano también ayudará- dijo Kari. Luego la conversación se terminó. Cada antiguo elegido pensaba en su compañero digimon, todos tenían dudas y preocupaciones, ¿Sería realmente el fin de la conexión con el digimundo? ¿Eso significaba que no podrían volver a ver a sus digimons?
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-Disculpe señor, ¿Dónde queda este hotel?- preguntó Joe cuando recién habían bajado del vuelo.
-No está lejos. Siga la calle y lo encontrará- le respondió el guardia de seguridad del aeropuerto en un pobre japonés.
-Muy bien gracias- dijo Joe- Vamos, Rei
-Papá, mira quien viene allá- dijo Rei señalando a un grupo pequeño de personas.
-Vaya, son Izzy y Tai- se sorprendió un poco Joe –Debieron haber venido en nuestro vuelo
-¡Hola Joe!- saludó bastante feliz Tai –Hola Rei
-Buenas tardes, Tai- saludó la niña
-Me alegro mucho de que hayas traído a Rei- dijo Izzy –Así tendrás con quien estar, Tsugumi
-Sí- dijo ella
-Hable con Matt hace un rato… -contó Tai- Vendrá con TK en el próximo vuelo, no deben tardar.
-Está bien- dijo Joe
-¿Saben donde queda el hotel?- preguntó Izzy
-Según ese señor no lejos de aquí, vamos- indicó Joe
-Nuestros padres se ven muy felices- le dijo Rei a Tsugumi que iban juntas detrás de los adultos
-Así es, supongo que es por estar de nuevo en acción- respondió Tsugumi
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-¿Alguien sabe lo que está pasando?-preguntó Mosuke, él junto con todos los demás estaba en un parque cercano a donde estaban sus padres.
-Le entendí a Izzy que no pueden encontrar rastro del digimundo- explicó Satoru –Es todo lo que sé
-¿Dónde está Tsugumi?- preguntó Ai
-Viajó junto con Izzy
-Ya veo
-¿Y para qué se fueron, mi papá y los demás, hasta tan lejos?- preguntó Ryku
-Eso no entiendo bien
-Ni yo- dijo Kai –¿Y no podremos hacer algo nosotros?
-¿Algo como qué?- preguntó Shinji
-Hace mucho tiempo mi papá me llevó al lugar en donde se abrió la puerta al digimundo por primera vez, me contó que también una vez solo pudo ir al digimundo por ahí, cuando todo lo demás falló.
-¿Y eso nos es útil?- preguntó Kaori –Digo, no es que los adultos quieran viajar al digimundo
-La verdad…- dijo Satoru –Es que oí hablar a Izzy con tu padre. Ellos decían que irían a buscar algo que sirviera de puente entre este mundo y el digimundo. Está claro que abrir una puerta entre ambos es un puente.
-Te va bien vivir con Izzy, Satoru- dijo Mosuke –Te vas volviendo más listo
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-¡Qué calle tan larga!- se quejó Rei -¿Por qué caminamos?
-Ya llegamos- dijo su padre
-Con todo respeto Joe- dijo Tsugumi –Eso has dicho desde el aeropuerto
-No, miren- dijo Joe señalando el letro que estaba sobre ellos –Aquí es
Todos estaban ya muy cansados y agradecieron que por fin lo habían encontrado. Entraron prontamente.
-Bienvenidos- saludó una señora no muy joven, de aspecto oriental –Sus habitaciones están listas
-Gracias- dijeron todos antes de pasar a donde ella les indicaba.
Tan pronto como los adultos se instalaron, empezaron a trabajar. Izzy intentaba rastrear alguna conexión con el digimundo pero nada daba resultado. Sus esperanzas empezaron a flaquear, por primera vez en mucho tiempo estaba en blanco. Por primera vez había probado todas sus ideas y ninguna había tenido alguna clase de resultado. ¿Había perdido por primera vez? Empezó a pensar que no volverían a ver a sus amigos, pero de repente se acordó de Mimi y de lo triste que estaba cuando él le dijo que se había perdido la conexión entre los dos mundos. Mimi quería volver a ver a Palmon y él quería volver a ver a Tentomon, pero ya no sabía que hacer.
Tai por su lado intentaba ayudar, pero realmente no sabía qué hacer. Se sentía como un tonto al ver que sus compañeros sí trabajaban y él apenas intentaba imaginar qué hacer y dónde buscar. Más que nada necesitaba una respuesta, Agumon siempre había sido su fortaleza y sin él a su lado temía derrumbarse. "Demuestra ese valor" le había dicho Agumon alguna vez, y él se repetía la frase cada vez se encontraba desconcertado. Un poco frustrado decidió salir de ahí. Necesitaba calmar su mente.
Joe pensaba que la mejor idea era investigar acerca de la última actividad Digimon que habían tenido. Pero no lograba encontrar nada fuera de lo común, no había ningún error, nada extraño había pasado. Joe detestaba cuando su lógica no funcionaba como él esperaba. Tras dejar su mente en blanco por un momento pensó en su gran amigo Gomamon. Seguramente Gomamon se hubiera reído de él en ese momento, podía imaginárselo muy bien. Joe esbozó una pequeña sonrisa al pensar en lo que su digimon le podría decir, "Tú no cambias, Joe" Sin importar cómo debían encontrar la forma de volver a llegar al digimundo, Joe necesitaba a Gomamon, quería a Gomamon.
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Mientras tanto Rei y Tsugumi estaban en la habitación que compartirían.
-Es muy tarde- comentó Rei mientras desempacaba sobre su cama –Y ellos se ponen a trabajar
-Así es- le respondió Tsugumi- Yo la verdad estoy demasiado cansada. Solo quiero dormir
-También yo- respondió Rei
-Oye Rei- dijo Tsugumi –Tú y yo nunca hemos pasado mucho tiempo juntas, ¿verdad?
-No, nunca
-Es curioso. Nos conocemos desde que nací y no sé nada de ti- intentó ser amigable Tsugumi
-No hay nada qué saber Tsugumi- le respondió de mala manera Rei, ella odiaba que la gente se entrometiese en sus asuntos.
-Si tú lo dices… -respondió notablemente molesta Tsugumi –debe ser cierto. Debes ser muy aburrida. No quiero perder mi tiempo conversando más contigo, lo mejor será dormir.
-Cálmate, pequeña – se defendió Rei –Yo no soy como Ai, yo sé cómo pararte y lo haría, pero créeme que no quiero tener problemas contigo aquí.
-Yo tampoco- dijo Tsugumi que ya estaba en su cama –Buenas noches.
Ambas niñas se metieron bajo las sábanas e sus respectivas camas. Pronto se durmió Tsugumi y un poco después la siguió Rei. Pero la segunda se despertó tras horas de ligero sueño.
Rei no sabía qué hora era pero parecía ser la madrugada. No podía volver a dormir así que se levantó. Fue camino al baño, al encender la luz de la salita donde su padre estuvo trabajando horas antes encontró la computadora encendida también y fue a echar un vistazo. En la pantalla se encontraba la puerta al digimundo cerrada, un poco por juego se paró frente a ella y dijo lo que tantas veces había oído decir a los adultos.
-Puerta al digimundo ábrete- dijo firme y lo suficientemente alto para oírlo desde cualquier parte de la salita. Rei pensaba que jugaba por lo que se sorprendió mucho con lo que pasó a continuación. La pantalla del computador cambió y en ella apareció la palabra "OPEN". Rei dio un salto, ¿qué significaba eso? Su padre se sorprendería también, se dio media vuelta en dirección a la habitación que su padre e Izzy compartían, estaba a punto de dar un paso cuando se descubrió en su cama, en la habitación que compartía con Tsugumi.
-¿Qué?- dijo Rei –Yo no soñé eso, estoy segura
-¿Con quien hablas, Rei?- preguntó Tsugumi que apenas despertaba.
-No quise despertarte, Tsugumi. Todo está bien- le respondió Rei mientras se levantaba. Salió de la habitación poniendo mucha atención en la salita en la que se había encontrado en la noche, quería encontrar alguna prueba de que no había sido un sueño. Entonces vio a los adultos junto a la computadora que ella había usado, ¡ahí estaba su prueba! Rápidamente fue hacia ellos –Buenos días papá, buenos días a todos
-Buenos días Rei- respondió primero su padre y luego de él todos los presentes.
-¿Pasó algo?- preguntó Rei
-Se quemó… - respondió Izzy –Esta computadora se quemó. ¡Esto va de mal en peor!
-Rayos- dijo Tai. Todos estaban con un muy mal aspecto, parecían que pronto iban a estar fuera de control.
Rei se dio cuenta de que TK y Matt ya habían llegado, pero mucho no le importó. Solo se dirigió al baño.
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En Japón se encontraban los hermanos de Joe y el padre de Sora intentando ayudar, pero parecía caso perdido. Ellos tres entendían lo que debían sentir los antiguos elegidos, pero continuar con eso era absurdo. No había nada, ni siquiera tenían un plan, tampoco una idea de lo ocurrido. Así era imposible hacer algo. Aún así, y sin esperar nada, seguían en la búsqueda porque ninguno se atrevía a decirles a los otros dos que parecen ya.
De repente el videófono del padre de Sora sonó.
-¿Si?- saludó el hombre antes de encontrarse con la cara de su nieto al otro lado de la línea
-¿Abuelo?
-¡Ryku! ¡Qué sorpresa! ¿A que debo el honor de tu llamada?
-¡Abuelo! Quería saber si ya van mejor las cosas…- preguntó el pequeño. Su abuelo pensó un poco y le dijo
-La verdad no hay mejoras, Ryku. Pero tampoco se ha puesto peor esto, así que podemos estar agradecidos.
-Ya veo- dijo realmente triste Ryku
-¿Estás preocupado por tu padre? – le preguntó el abuelo a lo que el nietosolo asintió –Él estará muy bien, ya lo verás
-Sé que nada lo dañará, pero…- se explicó el niño-Temo mucho que si esto no mejora pronto mi papá y mi mamá pierdan sus esperanzas de volver a ver a sus amigos y se rindan. Yo sé que si se llegan a rendir, eso los atormentará para siempre. Yo quiero que consigan lo que buscan, para que ellos y todos los demás estén bien.
El discurso de su nieto lo dejó frío, y el mismo efecto tuvo en sus dos acompañantes.
-Descuida, Ryku. Nadie se rendirá- le prometió su abuelo- Y ahora debo colgar porque debo seguir en eso, pero gracias por llamarme. No sabes lo bien que me ha hecho hablar contigo
-Está bien abuelo. Mucha suerte
El anciano cerró la llamada y los tres sin decirse nada empezaron a trabajar con mucho ahínco, después de todo, no quería rendirse y que eso los atormentase para siempre.
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-Papá, le prometí a Sato que le llevaría algo. Regresaré en cuanto encuentre algo lindo- le dijo Tsugumi a su padre al abrir la puerta de la suite donde se hospedaban.
-¿Qué?- se sorprendió Izzy –Debes preguntarme primero antes de hacer este tipo de cosas.
-No he hecho nada aún- se defendió la niña
-Rei, Teruo, ¿acompañarían, por favor, a mi hija?- pidió Izzy a los otros dos niños que se encontraban en el lugar.
-Está bien- dijeron los dos. Tsugumi y sus acompañantes salieron de inmediato
-¿Qué quieres comprar?- le preguntó Teruo a Tsugumi cuando ya estuvieron en la calle
-No lo sé, un llavero talvez
-Qué aburrido- respondió Teruo -¿Acaso te gustaría que te regalasen un llavero? Es uno de los peores regalos que te pueden hacer
-¿Qué me sugieres tú?- preguntó Tsugumi
-¿Qué tal esa camiseta?- propuso Rei –Me parece ideal
Los tres chicos se acercaron más a la vitrina, realmente parecía un buen regalo.
-Podría ser… pero no tengo tanto dinero…- explicó Tsugumi
-¡Miren eso!- gritó Teruo dándose la vuelta. Ambas chicas lo siguieron.
-¡Un digimon!-dijo Tsugumi
-¡Creo que es un Gotsumon!- dijo Rei
-¿Qué haremos?- preguntó Teruo
-Ataca- dijo Gotsumon dirigiéndose a los tres pequeños -¡Ataca ahora!
-¿Quiere que ataquemos?- preguntó Rei
-Muy bien, a cuenta de tres saldremos corriendo en diferentes direcciones, ¿De acuerdo?- dijo Tsugumi
-Sí- le respondieron sus dos acompañantes
-Uno… dos… ¡tres!
Teruo y Rei corrieron a la derecha y se separaron mientras Tsugumi fue hacia la izquierda, pero el digimon no los siguió. Atacó al edificio que estaba en frente suyo. Tras el primer ataque la gente pensó que había un temblor y empezaron a evacuar el lugar, muchos parecían no ver a aquel digimon parado justo enfrente. Los niños se habían detenido pero aún observaban lo que hacía ese Gotsumon. Otra vez atacó y los vidrios estallaron. Atacó una tercera vez y una parte del edificio se cayó.
-¡Tsugumi!- gritaron Rei y Teruo al ver que los trozos de pared caían sobre la niña, quien dio un paso hacia atrás y no se movió más. Tsugumi cerró los ojos y se cubrió la cabeza con sus brazos justo antes de que pedazos de concreto le cayeran en cima. Los otros dos niños corrieron hacia ella.
-¿Tsugumi?... – Llamó Rei mientras la buscaba con la vista pero no hubo respuesta alguna. Su amiga había quedado sepultada.
-Rei… Llama a Izzy, yo llamaré a una ambulancia- dijo Teruo. El chico realmente se sentía culpable, él era el mayor de los tres y no había podido hacer nada para ayudar a su amiga, quien tal vez estuviera gravemente herida…
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-Rayos… - dijo ya cansado Izzy.
-Lo mejor será que descansemos muchachos, tal vez comer algo- dijo Matt desperezándose un poco.
-Mi videófono…- dijo Izzy al oír su timbre sonar -¿Rei? ¿Qué pasa?... ¿Qué? ¿Tsugumi?... Voy para allá
