" Bailemos en la melodía perpetua llamada inmortalidad,

mientras nuestros labios rozan y el corazón se detiene

para no latir nunca mas…"

Cuando regresaron al gran salón un perpetuo silencio se hizo presente, las miradas curiosas recaían sobre la pareja, pero quien fuese el padre de Leila llamo la atención de los presentes antes de que el ambiente se volviese mas tenso de lo que ya se podía sentir

- Amigos míos, por favor pasemos al gran comedor…- dijo con voz grave desde las escalinatas- es hora de disfrutar del delicioso banquete en honor a mi hija - ninguno de los presentes se opuso ante tal invitación, la princesa se acerco a su padre con el rubio detrás suyo - Parece ser que has encontrado a alguien interesante querida hija - dijo tendiéndole la mano mientras la joven subía tan solo un par de escalones y asentir repetidas veces

-Así es padre, y te ruego tengas esta petición en cuenta… padre mio… quiero que sepas que no me desposare con otro hombre que no sea el… no me lo permitiría… - aquello fue una sorpresa para ambos en especial para Kamijo quien se preguntaba como es que aquella jovencita podía decir las cosas tan a la ligera, soltó un suspiro inaudible mientras observaba aquella escena - así que padre… - sonrió levemente mientras tomaba las manos del monarca- ten en cuenta esto … por favor - rápidamente ambos caballeros intercambiaron una mirada, a lo cual el inmortal se quito delicadamente el antifaz que portaba dejando al descubierto su fino y bello rostro

- Mi nombre es Kamijo… Yamashita, soy el único heredero de mi estirpe, - realizo una reverencia en señal de respeto mientras el monarca reía entusiasmado - espero que me tenga en cuenta al escoger un buen esposo para tan hermosa dama… - sonrió levemente antes de levantar el rostro y encarar al rey.

- Educado, buen mozo… y por lo que puedo decirte… un partido perfecto, Leila has tomado una buena elección de marido, eso puedo asegurarlo pero aun falta disfrutar del banquete y tener a los demás jóvenes en cuenta aunque, creo que has encontrado tu misma al correcto - le beso la frente a la princesa antes de caminar rumbo al salón donde todos degustarían de los majares realizados aquella noche para la celebración y cuando las puestas se habían cerrado ambos comprendieron que tenían un efímero momento de privacidad

- Dijo usted llamarse Kamijo Yuuji no… Yamashita… - murmuro la joven mientras le observaba y este le dedicaba una de sus mejores sonrisas- no entiendo… por que mentir

-Eso es fácil, tal vez tu por lo joven que resultas ser no lo entiendas, pero de haberle dicho que soy un Yuuji me hubiese enviado directo a la horca, es de eso justamente de lo que he querido hablarte, mas pareces necia y aferrada a mi como una niña pequeña, y espero que al decirte lo siguiente salgas huyendo de aquí… tan rápido que te quedes sin aliento - rió levemente ante su broma personal que apenas y había podido captar la otra - y si no tienes una objeción alguna te contare un poco de mi antes de que de la media noche

- Si lo pone usted de esta manera, escuchare atentamente lo que guste decirme, pero tenga en cuenta que no cambiare mi parecer sobre usted diga lo que diga - y ante aquellas firmes palabras el rubio solo pudo poner los ojos en blanco antes de volver a tomar la palabra-

-Para ser sincero espero que no sea así… pero por ahora solo escucha con atención, Hace mas de diez décadas que yo he vivido, he visto muchas mas cosas que tu, experimentado a través de los años la crueldad del hombre hacia los de mi especie y viceversa, como tu lo has dicho he mentido pues seguramente tu padre ha escuchado sobre la estirpe Yuuji, un clan vampirico lo suficientemente poderoso para acabar con un poblado entero en un ataque de ira y por que no decirlo también por simple y llana diversión, en lo que no he mentido es en que soy el único heredero de este pues a lo largo del tiempo pocos hemos sobrevivido ante un mar de penurias, incluso he presenciado la muerte de infinidad de los míos y he sentido la impotencia de no poder hacer algo por alguno de ellos, y aunque pocos somos los que aun "vivimos" créeme que cualquiera de nosotros seria mas prudente de lo que soy yo, aunque al igual que tu soy joven, rebelde y despreocupado, lo que he hecho esta noche es el mas grande de los errores que uno de los míos se puede permitir, mas sin embargo aquí me tienes, tienes al hombre y al monstruo a tus pies, completamente ambos entregados en cuerpo y alma importándoles poco lo que suceda con ellos con tal de estar contigo, así que Leila si tu quieres dejarme estas en todo tu derecho y lo aceptare gustosamente, si decides contárselo a tu padre lo entenderé, no huiré, dejare la inmortalidad con tal de que tu estés satisfecha - ante todo aquello la joven se quedo callada por semejante confesión, negó varias veces como si lo que estuviera escuchando no fuese cierto, pedía a su mente que borrase todas las imágenes que le habían cruzado tan nitidamente, el otro se sintió lleno de jubilo al ver la reacción de la joven Leila, pensó que saldría huyendo y sonrió un tanto victorioso, mas esta sonrisa se borro al escuchar sus palabras.

- Se lo he dicho y se lo repito… no me importa lo que usted sea, mi corazón ya es suyo desde el momento en que nos encontramos, no me permitiría renunciar a tal sentimiento tan solo por su naturaleza, si usted renuncia a su vida para que yo este satisfecha entonces sepa que yo renunciare a mi mortalidad para estar a su lado - y en aquel momento nuevamente el corazón le traiciono, se había inundado de una felicidad tan grande que sabia que en su vida mortal jamas había experimentado, así que con infinita delicadeza le abrazo, pues ella representaba ahora lo mas sagrado y frágil que en su existencia había podido tener…

- Estas segura de lo que estas diciendo? - murmuro quedamente en su oído mientras la otra solo podía asentir- y sabes lo que representa el renunciar a tu mortalidad? sabes que no podrás volver a poner un pie en este que es tu hogar? y que no podrás volver a ver a tu amado padre?- nuevamente ella solo pudo asentir pues en lo mas profundo aquello le dolía pero era lo que ella quería, si tenia que renunciar a todo incluso a su nombre lo haría sin dudar.- entonces… mañana cuando el sol se oculte… dejaremos este lugar… si así lo prefieres… - las lagrimas inundaron sus ojos con rapidez solo tendría un día mas para disfrutar a su familia, para despedirse de ellos para siempre, y bien sabia valía la pena - por favor no llores… no tenemos que apresurarnos tanto si así lo prefieres, sabes que podría esperar por ti diez años mas pero esta urgencia insana de tenerte a mi lado me hace no pensar claramente

-Esta bien… mañana partiré con usted justo cuando el velo nocturno nos cobije…- dictamino ella tomando una de las pálidas mejillas del otro mientras se perdía en sus ojos azules, mientras ella misma se perdía en sus sentimientos.