Me cayeron bien los Cullen, y durante un par de semanas más seguimos yendo Seth y yo hasta su casa. Durante ese tiempo no ocurrió nada interesante; conocí a Rosalie y a Emmett. Emmett me cayó bastante bien aunque me daba un poco de repelús, era tan grande que parecía que hicieran falta cuatro de los nuestros para derribarle.

Rose, al contrario, nunca me cayó bien del todo por lo que intentábamos fingir que el otro no estaba y como si nada. Aprendí mucho sobre los vampiros esos días, como que su piel brilla bajo la luz del sol y también que su ponzoña era tóxica para nosotros…

También me contaron la verdadera historia sobre el trío amoroso entre Edward, Bella y Jacob aunque no conseguí entenderlo del todo.

Con quien me llevaba mejor era con Alice, aunque me parecía extraordinario su don no podía utilizarlo delante mía, una pena. Aunque prefería no estar con ella ya que cuando lo hacía, Jasper no me quitaba ojo y ese chico me daba grima.

Durante esas semanas, las cosas en la manada fueron mejor, Jacob había aceptado (de una forma más tranquila) ser el macho alfa, lo cual me gustaba. No soportaba ser mandado por Sam, no sé por qué y, a pesar de los años que llevaba viniendo en verano con la manada, él me veía más como un forastero. A los demás, en cambio, les encantaba que estuviera allí aunque Jared estaba todo el día intentando hacerme enfurecer para que entrara en fase.

A principios de Agosto, ocurrió el cambio que marcaría mi vida para siempre. Seth y yo nos levantamos muy temprano para ir a ver a los Cullen, como llevábamos haciendo todos los días.

-Te echo una carrera…como sé que eres el más lento de la manada – reté a Seth y ambos salimos disparados hacia el bosque.

-El único que va lento aquí eres tú – me dijo cuando me ganó en la carrera hasta la casa, tuvo suerte, era la primera vez que me ganaba.

Seth abrió la puerta sin llamar ni nada, como si estuviera en su casa.

-Seth…Wander – nos llamó Esme que se encontraba en la cocina – vengan a comer algo, seguro que estáis hambrientos.

Esme nos había preparado el desayuno; qué buena era, nos trataba como si fuéramos sus hijos.

-Veo que ya han llegado el chucho y su primo el perrito faldero – oímos decir a Rose desde el piso de arriba.

-Cállate Barbie – espetó Seth entre carcajadas.

Al rato entraron en la cocina Alice, Edward y Bella.

-Wander, tú por aquí, que raro – me saludo Alice.

-Hola Alice – dije yo…y me sentí un poco avergonzado ya que me había sonrojado al saludarla. Edward no pudo aguantar la risa y dejó escapar una risotada.

-¿Y Carlisle? – preguntó Seth.

-Trabajando, no todos tienen la misma suerte de tener vacaciones como tú – rió Bella.

Edward agarró a Bella por el brazo y se la llevó hasta el salón, Alice los siguió como si fuera su sombra. Seth y yo también nos levantamos y nos colocamos en el salón detrás de ellos.

-¿Qué pasa? – pregunté un poco confundido sin saber.

-Alguien se acerca – me dijo Alice en un tono tranquilizador.

Y al mismo tiempo que decía esto, aparecieron en el salón Esme, Rose, Jasper y Emmett.

-No reconozco su aroma, ¿y tú? – oí que Jasper se lo preguntaba a alguien.

-Tampoco, no se quién será, pero se está acercando – contestó Esme.

-Pero, ¿quién es? – cuestioné, luego la pregunta me pareció estúpida al saber que ellos tampoco sabían quién era. Pero la respuesta de Seth me aclaró algo al menos.

-Es otro vampiro, pero desconocido – me confirmó mi primo.

Apenas unos minutos más tarde, tocaron la puerta varias veces. Edward fue a abrir.

Todos vimos quién se encontraba tras la puerta pero a mí se me abrieron los ojos como platos; incluso puede que se me estuviera hasta cayendo la baba. Era una joven, de unos 17 años (aparentes) más o menos, de ojos verdes como esmeraldas y con un cabello negro y lacio como la oscuridad. Se apreciaba claramente que estaba aterrada, yo diría que estaba hasta temblando.

-¿Carlisle Cullen? – se apresuró al preguntar, al ver que todos los vampiros se ponían en posición defensiva. A la más mínima atacarían.

-¿Quién eres y qué quieres? – se apresuró a preguntar Edward.

-Me me me llamo Brenda, y necesito ayuda, por favor…me persiguen – consiguió pronunciar finalmente tras un largo tartamudeo.

-Anda pasa – la invitó Alice, a pesar de que Edward hacía notar claramente que no le parecía buena idea.

Los vampiros tomaron posiciones más relajadas, mientras ella se sentaba en el sillón que había frente al televisor.

-¿De qué conoces a Carlisle? – quiso saber Jasper, el único que continuaba todavía en posición defensiva.

Seth y yo, nos sentamos también en el sillón y ella se nos quedó mirando con una mueca de asco…supuse que sería por el olor.

-Eh – chilló Rose – que de qué conoces a Carlisle te hemos preguntado.

-Los Vulturis me hablaron de él y…

-¿Los Vulturis? – la interrumpió Bella - ¿no serás una de ellos?

-Sí, bueno no, bueno me escapé – al terminar esta frase, la habitación quedó hundida en murmullos inaudibles que cuestionaban su credibilidad.

-Nadie puede escapar de los Vulturis – continuó Jasper con la conversación.

A todas estas, yo no sabía mucho sobre los Vulturis. Bella me había estado hablando un poco de ellos. Yo le entendí algo como que son la realeza de su mundo, también que son los vampiros más antiguos y que, por lo tanto, ellos hacían las reglas y castigaban duramente a quiénes las incumplían. También me contó que no son nada piadosos y que no dan segundas oportunidades a sus víctimas. Me daban temor los Vulturis esos solo con lo que me había dicho Bella. Y oír a esa vampira que se había escapado de ellos me hizo replantear la validez de los Vulturis como "policía vampírica".