Gracias CocoHummel por comentar esta historia, espero que siga siendo de tu interés!

Glee no me pertenece, todos los personajes excepto Rondha Adams son propiedad de Ryan Murphy y FOX

CAPITULO 3: Día Libre

Kurt despertó a la mañana siguiente sobre su cama, estaba vestido y traía los zapatos puestos; se levanto aun entorpecido por el sueño, se tallo los ojos y miro el reloj que tenía en la mesita de noche, era medio día, lo que significaba que había perdido ya varias clases del viernes. Sin embargo el recuerdo de la noche anterior hacia que se sintiera menos culpable, no había pasado una noche así desde hace mucho tiempo, y en parte era bueno tomarse un día libre de las obligaciones, tendría tiempo para pasear un poco y relajarse.

Se levanto dispuesto para tomar un baño, y mientras tomaba camino, se quito la chaqueta y un pequeño trozo de papel callo de ella, lo miro extrañado y lo levanto; era una nota del bar de anoche y al reverso había un mensaje escrito con una caligrafía fina y redondeada que decía lo siguiente:

"Si quieres divertirte aun mas, ven a Central Park, valdrá la pena: R"

Kurt arrugo la hojita con algo de duda, ¿Sería bueno ir?, Rondha se había portado muy bien la noche anterior, no tuvo ninguna intención amorosa con él, además no tenía nada más que hacer, así que se apresuro a bañarse y vestirse y salió rápidamente de su casa.

Kurt decidió caminar y se dio cuenta que las calles se veian diferentes; tal vez era porque siempre que salía a la escuela lo hacia con prisa y no podía apreciar lo que había alrededor; nunca había visto aquella hermosa librería en la esquina de su calle, ni la linda tienda de antigüedades que había frente a su edificio.

Luego de un rato de caminar llego a Central Park, pero estaba algo confundido; el parque era enorme, ¿Dónde iba a encontrar a Rondha?, se le ocurrió llamarla pero no tenia su número, ¿Qué haría entonces?, empezó a caminar sin rumbo en el parque, llevaba apenas unos pasos cuando de repente vio un enorme alboroto y un contingente enorme de gente, el cual no había notado. Se acerco curiosos y pudo ver a Rondha, quien le hacía señas para que se acercara, el corrió un poco y llego hacia ella, la saludo con una breve sonrisa y se apresuro a preguntar:

-¿Qué pasa, que hacemos aquí?- seguía sonriendo mirando el contingente, que parecía ser la grabación de una película, o una sesión de fotografías.

-Bien Kurt, estamos en una sesión de fotos- le contesto con un tono que parecía estar hablando de algo obvio. –Recuerdas yo estudio fotografía, pues bueno este es mi trabajo.

Kurt la miro sorprendido, debía ser excelente en lo que hacia para que con apenas un mes en la escuela ya la hubieran contratado en un proyecto asi, Rondha debió adivinar lo que decía su mirada pues expreso lo siguiente:

-No, en realidad no trabajo aquí, solo vengo a mirar un poco y me cuelo lo mas que puedo, pero es divertido; ven tomemos asiento en primera fila-

Tomo a Kurt del brazo y lo jalo para que caminara junto a ella, Kurt apretó el paso y la siguió; se escurrían entre las personas que caminaban cargando cosas o caminaban tras las modelos arreglando sus vestuarios, Kurt se detuvo un de golpe soltándose del brazo de Rondha, esta inmediatamente volteo a verlo con mirada de desaprobación.

-Oh, ¡vamos Kurt!- expreso la chica mientras daba un paso grande para alcanzar a Kurt

-No debemos, que tal y nos descubren, pueden detenernos por entrometernos así, deberíamos irnos- Dijo Kurt, que aunque su discurso hubiera demostrado lo contrario, estaba muy tranquilo

-¿Sabes cuál es el problema contigo?- pregunto Rondha, -no te diviertes, siempre andas por ahí siguiendo las reglas y haciendo lo correcto- continuo:

-Descuida, esto lo hago todo el tiempo y te aseguro que nunca me ha pasado nada malo, bueno, excepto el día que me tiraron helado encima, pero fue un error- rio pícaramente, -vamos, confía en mí, deja ya toda esa tensión tuya y vive la vida; ¡estás en Nueva York!-

Las palabras de Rondha hicieron que Kurt tuviera una revelación, ¿Desde cuándo se había vuelto así, desde cuando era tan amargado y serio?; sabía la respuesta, y tenía que ver con esa persona, la cual prefería no recordar en ese momento, pues de ser así, saldría corriendo sin rumbo a buscarlo.

-Está bien, tu ganas- y tomo a la chica del brazo y siguieron caminando.

Todo era tan glamuroso, maquillistas, peinadores, vestidores, todos detrás de los y las modelos; mesas llenas de comida, bebidas, frutas y dulces. Era cierto, todas las personas estaban ocupadas con lo suyo que ni siquiera los notaban, Rondha se ubico detrás del grupo de personas que estaban tras el fotógrafo y Kurt la siguió, ella comenzó a hacer comentarios acerca de en que ángulos se captaba mejor la luz natural y de las modelos, Kurt solo asentía con la cabeza mientras miraba la sesión.

Estuvieron ahí largo rato, sin decir nada, solo mirando y caminando tras las personas que estaban completamente ajetreadas y tomando fotos de vez en cuando con la cámara de Rondha, de repente esta se acerco a Kurt sonriendo, se estaba acercando demasiado, podía sentir su respiración sobre su cara. Kurt estaba listo para reaccionar si ella quería hacer algo por lo cual Kurt se arrepintiera de haber venido, pero no fue así, la chica se detuvo solo para decirle al oído "-Deberíamos irnos, ya es hora de comer-"

Kurt la miro y asintió un poco aliviado, algo de ese incidente le dijo que por fin ya podría empezar a confiar en ella, pues se había comportado bien últimamente, pero aun así la forma de haberle hecho saber que tenía hambre había sido extraña.

Caminaron por el parque hasta que encontraron un puesto ambulante de hot dogs, compraron algunos y se sentaron a comer bajo la sombra de un árbol. La brisa pre otoñal soplaba tranquilamente y se podían escuchar a los pájaros que se encontraban en el mismo árbol cantando. Ambos chicos se enfrascaron en una plática de sus vidas antes de Nueva York.

-¡Asi que estuviste en un coro!, y ganaron la competencia nacional en su año de graduación; eso debió ser lindo después de todo lo que pasaron- dijo Rondha, - Y supongo que fue difícil separarte de tus amigos, que en ese entonces ya eran más que eso, eran como hermanos; una gran familia-

Kurt asintió con un dejo de melancolía en su rostro y se apresuro a contestar con otra pregunta para Rondha:

-Y tú, te graduaste con honores, eso es maravilloso, y lo mejor es que a pesar de que todo mundo te decía que desperdiciabas tu inteligencia estudiando fotografía, lo hiciste, es admirable-

Ella sonrió y respondió: -Y tú, ¿Qué paso con tu sueño, es decir, estas en Nueva York, pero y Broadway?

La sonrisa de Kurt inmediatamente se volvió menos intensa; Rondha había tocado la parte incomoda del tema, lo que había temido que le preguntaran desde que decidió enterrar su sueño de triunfar en Broadway, sin embargo decidió contestar sonando lo más sincero posible

-Supongo que mi amor por la moda era todavía más, fue extraño, estaban los dos caminos frente a mí, solo decidí tomar el que me llenara y convenciera más-

Rondha lo miro, era obvio la respuesta de Kurt no era del todo convincente, pero antes de que pudiera decir una cosa más, el sonido de su teléfono celular la interrumpió

-Disculpa, debo contestar- le dijo a Kurt mientras se levantaba y se alejaba

Kurt se quedo sentado bajo el árbol aliviado por lo oportuno de la llamada recibida por Rondha, el mismo sabía que su respuesta habría ganado el premio a la mentira más grande de todos los tiempos, y también se sentía un poco culpable, pues Rondha le había confiado todo acerca de ella, y el solo le había contado la parte linda de su vida; había omitido la parte más importante y a la vez dolorosa, los días con Blaine.

Como ya era costumbre Kurt desviaba sus pensamientos a otro tema banal cuando el chico de ojos miel aparecia en ellos, así que miro su reloj y se sorprendió cuando este marcaba casi las 7 de la noche, ¿era posible? el tiempo había pasado demasiado rápido. Se dio cuenta de que a pesar de lo loca que pudiera ser o parecer, y de todos los hobbies raros que pudiera tener, como colarse en sesiones de fotos o tomar fotografías de botes de basura, pasar el tiempo con Rondha era muy agradable.

Sus cavilaciones fueron interrumpidas por la chica que se acercaba a él, parecía algo fastidiada y le ofreció la mano a Kurt para ayudarle a levantarse-

-¿Está todo bien? Pregunto el chico

-Lo está, fue solo este tipo insistente al teléfono, no deberían dejar que las personas locas usen teléfonos- rio, demostrando que todo estaba normal de nuevo – ¡Pero mira la hora!, pasamos todo el día en el parque

-Deberíamos irnos- dijo Kurt tomando el brazo de la chica y entrelazándolo con el suyo,-Te acompaño a tu casa-

Los chicos caminaron con destino a la casa de Rondha, las luces de Nueva York apenas empezaban a encenderse y ellos caminaban cuando de repente la lluvia comenzó a caer

-Maravilloso- Dijo Kurt, mientras alzaba su rostro al cielo y estiraba los brazos para dejarse mojar por la lluvia que empezaba a ser más fuerte.

Rondha lo imito y ambos corrieron a través de la acera mojándose, como dos niños, mientras las personas a su alrededor intentaban cubrirse de las gotas de lluvia.

Minutos más tarde se encontraban en la entrada del edificio de Rondha, ella subió los escalones hacia el pórtico que estaba techado y llamo a Kurt para que se acercara.

Cuando el chico se acomodo dentro del pórtico, Rondha le tomo ambas manos y lo miro a los ojos:

-Gracias Kurt, por ser mi primer amigo verdadero en Nueva York, por dejarte llevar por mis locuras y confiar en mí, a pesar de nuestro tropiezo al inicio-

Kurt, algo perplejo se dio cuenta que finalmente podía confiar en Rondha, ya no tenía nada de qué preocuparse, eran solo amigos.

Kurt le sonrió y la abrazo, ambos se abrazaron por varios segundos y después se separaron, se sonrieron una vez más y Rondha entro a su casa.

Kurt camino a su casa bajo la lluvia, estos últimos dos días habían sido importantes para él, había tenido muchas revelaciones: Ya no era un adolescente, estaba viviendo su propia vida lejos de casa; cantar aun era la medicina para muchos de sus problemas y seguía amando hacerlo, La vida si podía seguir después de Blaine, pero olvidarse de lo que sentía por él era casi imposible, sin embargo la compañía de Rondha le ayudaba a no sentir tanto dolor.

Y de repente, como una extraña coincidencia la lluvia había parado; en Nueva York y en la vida de Kurt.