Cada vez sois más los que me comentáis animándome a seguir. Gracias a vosotros me dan muchas más ganas de continuar con esta historia. Puede que a partir de ahora vaya tardando un poquito más, porque estaré un poco liada. Pero no os preocupéis, que no lo dejaré a medias.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Suelta un suspiro- ...Heinz... Soy Perry.
-...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Hehe... No... Es... Me estás tomando el pelo... ¿C-cómo vas a ser Perry el ornitorrinco? No tienes... Pico... ¡Y mirate! No... No vas... A cuatro patas... Ni... Tienes pico... N-ni... Eh...
-La agencia ha creado un aparato que convierte a cualquier animal en un ser humano. Aunque por supuesto puedo volver a ser un ornitorrinco cuando quiera.
-Hum... ¿Cómo no he tenido yo esa idea...? -Coloca su mano en el mentón, pensando.- Esa agencia sin acrónimo chulo... -Mira a Perry de reojo- Muuuy bien... ¿Y cómo puedo yo saber que lo dices enserio?
-¿Cómo?
-Demuéstrame que de verdad eres Perry el ornitorrinco.
-Mientras tanto, en la agencia...-
-Muy bien, Peter el panda. Ya estás listo.
-Entonces... ¿Dice que podemos volver a nuestra apariencia cuando queramos?
-Así es, así vuestros amos no sospecharán nada. Bueno, te dejo, he de volver con el Major Monogram. Eras el último. Puedes volver a tu trabajo cuándo quieras. ¡Nos vemos!
-Hm... Así que... Cuándo queramos... ¿Estás del todo seguro...? -Peter cogió las herramientas que Carl había dejado a la vista descuidadamente y comenzó a desmontar el humanizador-inator, haciéndole unos cuántos arreglos.- Vamos a divertirnos... Perry el ornitorrinco. -Ríe por lo bajo.-
-En la casa de los Flynn-Fletcher.-
-Bueno Ferb... Creo que por hoy... Ya ha sido suficiente... -Phineas había comido demasiados dulces, hasta el punto en el que ya le costaba respirar.-
-...No lo hagamos nunca más...
-Hm... Oye, ya casi está oscureciendo y Perry no ha vuelto. ¿Crees que estará bien?
-… -Levanta los hombros.-
-De nuevo, en la casa del Dr. Doofenshmirtz.-
-Vale... Destrozarme el inator no es suficiente para demostrar que eres Perry el ornitorrinco... Eso puede hacerlo cualquiera... Ay... -suspira.- ¿No tienes nada más?
-Veamos... Nadie estuvo en tu nacimiento, te acabaron criando unos ocelotes, odias a tu hermano por ser mejor que tú...
-Eh, ya, valevalevale... Eres igual de "simpático" que Perry el ornitorrinco... Está bien, está bien...
-De acuerdo. -Perry miró el reloj. Ya era demasiado tarde y debía volver, así que se dirigió hacia la puerta.-
-...Qué situación más extraña... Oye ¿Ya te vas? No... ¿No me vas a explicar por qué tu agencia...?
-Otro día. -Salió y cerró la puerta.-
-Muy... ¿Bien...? Vale... Hehé... Eh... Ay... ¿Qué me está pasando? -Se rasca la cabeza preocupado.-
-Me parece que alguien se está...
-Cierra el pico Norm.
-Rato después, Perry volvió a la agencia antes de llegar a casa para recuperar su apariencia de ornitorrinco. Pero no sabía lo que le esperaba...-
-Vaya, parece que todos han regresado a casa. -Suspira. Apenas había hecho nada hoy, pero la situación con Doofenshmirtz le habia dejado agotado. No entendía por qué le ponía tan nervioso. Quizás el humanizador-inator también le hace sentir cosas diferentes, cosas que quizás sólo sienten los humanos. Pero ahora no iba a pensar en eso, era hora de volver a casa con sus dueños y descansar... Se metió dentro de la máquina y pulsó el botón. Pero por alguna razón... Este no funcionaba.- ¿...Qué pasa aquí? -Volvió a insistir varias veces, sin resultado.- Esto no puede estar pasando. Lo sabía, sabía que esto no era seguro... Maldito Carl y sus inventos... -Sacó su reloj-transmisor y llamó al Major Monogram.-
-En casa de Monogram.-
-Vaya, es el agente P. ¿Algún problema, agente?
-Este trasto no funciona.
-¿Qué quieres decir?
-...El humanizador-inator... No va, no puedo volver a ser un ornitorrinco.
-¿Qué? ¿Cómo es posible? Vaya... Esto puede ser un problema.
-No, un problema no UN GRAVE PROBLEMA.
-Lo sé, lo sé... No pierdas los nervios agente P. Ahora mismo llamo a Carl.
-¿Y qué hago yo? No puedo volver así a casa.
-Qué problema...
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Agh... Qué asco de televisión... No dan nada interesante a estas horas... -La apaga.- Me iré a dormir... Si es que puedo...
-Parece preocupado señor. ¿Aún piensa en...
-Norm, voy a desconectarte como sigas sacándome ese maldito tema.
-De repente alguien llamo a la puerta.-
-¿Pero quén es a estas horas? -Doofenshmirtz fue y abrió la puerta, sin imaginarse quién estaría al otro lado.- ¡...! ¿Perry el ornito... el... ehm...?
-No puedo volver a casa...
-Mientras tanto, alguien sentado sobre un cartel publicitario, miraba por la ventana de Doofenshmirtz...-
-Estate a alerta, Perry el ornitorrinco... Ahora que estamos así... Veamos por quién se decanta nuestro Doctor... Y una cosa es segura... No voy a rendirme hasta que no sea mío... Huhuhu...
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
¿Qué pretenderá Peter el panda? ¿Doof está empezando a sentir algo por Perry ahora que es un humano como él? ¿Y Perry, qué pasará ahora que no puede volver a casa?
-Vaya, vaya. La cosa se está poniendo interesante.
-¡Te he dicho que cierres la boca maldito montón de chatarra!
