¡Hola de nuevo! pues un poco tarde pero sin sueño aquí les dejo el capítulo 3 de esta historia, espero que los disfruten, por cierto antes de que lo olvide, porque generalmente siempre olvido algo, este fic es de clasificación M porque no me pienso medir en una que otra mala palabra, aunque no las uso mucho pero sé que las voy a usar, lime y lemon ¡Claro que la usaré! así que yo ya advertí leer es bajo su responsabilidad ¿Estamos? bueno ya, ahora si al capi.
Los personajes de Inuyasha le pertenecen a Rumiko Takahashi.
Capítulo 3.
El jueves por la tarde Kagome fue a casa de Bankotsu a pagar parte del trato, el moreno le presentó a su hermano y le dijo que sería él quien se encargaría del resto.
Jakotsu humedeció el largo cabello de Kagome, luego tomó las tijeras mientras pensaba por donde comenzar.
Kagome cerró los ojos con fuerza reprochándose el cómo pudo haber aceptado esta locura.
El muchacho observó el rostro de la chiquilla que estaba sentada frente a él.
—Tranquila, no dolerá, además el cabello vuelve a crecer y tú recuperarás a ese chico—Trató de animarla.
Bankotsu se encontraba apoyado contra el marco de la puerta, parecía como si lo que sucedía no tuviera importancia para él, cruzó sus brazos con despreocupación y recargó su pie izquierdo sobre el marco.
—Basta hermano…—el moreno llamó la atención de su hermano haciendo que este se detuviera antes de cortar el primer mechón—este es el momento para retractarte ¿Inuyasha vale la pena como para deshacerte de tu cabello? —
Pareció como si Kagome lo estuviera reconsiderando, era el momento para terminar esta locura y liberarse.
—Lo vale—contestó ella en un susurro.
— ¿Qué has dicho? —preguntó Bankotsu al pensar que no había escuchado bien. — ¡Cielos! Las mujeres sí que son tontas—
—Ya la escuchaste aniki, si ella quiere cortárselo, déjala—intervino Jakotsu y luego se dirigió a ella—descuida, te haré un bonito corte de cabello, confía en mi sé lo que hago—
—Hagan lo que les de la gana—Bankotsu dejó de mirarlos.
El joven afeminado comenzó a cortar las hebras castañas y una lágrima rodó por la mejilla de la adolescente al ver como estas caían al suelo.
Bankotsu volteó al escuchar un débil sollozo, sin embargo ya no quiso intervenir, ya no tenía caso, su hermano ya había comenzado a cortar y lo mejor sería que terminara de hacerlo y fue cuando se preguntó si en verdad ese Inuyasha valía tanto la pena como para pagarle a alguien y perder algo que te gusta mucho.
— ¡Listo! ¿Ves? No pasó nada y además te ves mejor ¿No es así hermano? —
Bankotsu giró perezosamente su cabeza y la miró con lentitud, era verdad, ese corte, aunque sencillo, le sentaba mejor, rostro se veía lleno de inocencia, triste, pero…
— ¿Hermano? —
— ¿Qué quieres Jakotsu? —
— Dile algo—Insistió el mayor.
—Vamos, te acompaño a casa, no creo que estés en condiciones de irte sola—dijo Bankotsu.
—Ten hermano, llévate mi auto, sólo te pido que no lo vayas a chocar—Jakotsu aventó unas llaves que fueron atrapadas por el moreno.
—Vámonos—y tomó con suavidad el brazo de la joven para guiarla hasta la salida.
—Sólo espero que este juego no lastime a mi hermano, no se lo merece—Jakotsu pensó preocupado al recordar la reacción de Bankotsu cuando le preguntó como se veía aquella niña.
La casa de la joven estaban a sólo diez calles de la de Bankotsu, sin embargo él no fue directo a esta, rodeó unas cuantas calles para que ella se tranquilizara un poco, ella sólo habló para decirle en donde vivía y después guardo silencio y miró todo el tiempo por la ventanilla, él sabía que ella estaba demasiado triste, podía sentirse en el aire.
—Vamos, ya te dijo mi hermano, el cabello crece—Él rompió el silencio.
— ¿Y si tu cabello hubiera sido cortado? —preguntó ella sin ninguna emoción.
—No soy yo quien busca la manera de que una pareja termine—respondió de manera fría.
—Tienes razón, yo soy la responsable—Ella sintió coraje al escuchar la palabra "pareja", estaba demasiado celosa.
—Y sentiría horrible cortarme el cabello sino quisiera hacerlo—
— ¿Por qué te gusta el cabello largo? Eres un chico—
—Digamos que me hace ver bien—Encogió los hombros, Kagome lo miró y soltó una suave risita—y me encanta mi cabello—
—Eres un vanidoso—Dijo seria.
Sin querer los dos ya están iniciando una conversación que no tenía nada que ver con el plan de recuperar a Inuyasha.
Al llegar a casa de Kagome Bankotsu se dio cuenta de que Inuyasha estaba parado frente a la puerta de esta, pero como ella no dejaba de mirar por la ventanilla de su lado, no se percató de la presencia de su amado.
El moreno la tomó de repente de los codos y la volteó de frente a él, quedando sus rostros a un par de centímetros el uno del otro.
Ella lo miró sorprendida, todo había sido tan repentino, un débil quejido resonó en su garganta y sus parpados se cerraron con fuerza, se sintió nerviosa por el contacto del chico.
—No temas, no te haré nada—susurró el chico.
Kagome sintió el cálido aliento del muchacho golpeándole suavemente en la cara, podía oler el aroma de este, haciéndole recordar que lo había visto comerse un caramelo mientras Jakotsu le cortaba la melena. Ella abrió los ojos suavemente y se encontró con los pícaros ojos del muchacho.
—Inuyasha esta justo detrás de mi—volvió a susurrar.
Ella abrió grandemente los ojos e intentó mirar hacia la puerta de su casa, mas Bankotsu la tomó de la cara y la obligó a mirarlo.
—Escucha no lo eches a perder, si vuelves a hacer eso sabrá que estas desesperada por lo que él piensa de ti—
—Pero…—ella estuvo a punto de replicar, sí le importaba lo que Inuyasha pensara de ella, deseaba salir corriendo para saber qué hacía en su casa.
—Acabas de cortarte el cabello por él ¿Quieres que funcione todo esto o no? —habló con severidad.
—S-sí—
— ¿Eso quieres? Si eso quieres, bien, yo te ayudo, pero finge que me besas—
Kagome pensó que esto estaba fuera de contexto, eso no era lo correcto.
—No, no quiero—Empujó a Bankotsu hacia atrás y él miró confundido.
—No te besaré si es lo que temes, aunque eso hacen los novios y te recuerdo que tú y yo somos novios—
— ¡No somos novios! —
—Sí lo somos, ayer te dije claramente que seríamos novios, al menos hasta que ellos cortaran—Ella arrugó la nariz muy molesta —pero no te hagas ilusiones, yo nunca te besaría—sonrió con sorna.
— ¡¿Qué? —Alzó un poco la voz, ese fue un golpe a su ego—Yo no tengo ganas de besarte— dijo con dignidad.
—Bien, ya que nos entendemos, entonces confiaré en que tú tampoco me besarás, acércate y finge un beso—
—Yo…—
—Él esta atrás de mí, no verá nada más que lo que queremos que vea— Él se inclinó lentamente y ella también lo hizo, ambos jóvenes quedaron de nuevo frente a frente.
Kagome comenzó a respirar agitadamente, su nerviosismo se escuchaba en su respiración, la sangre se le agolpó en las mejillas cuando Bankotsu la miró fijamente a los ojos y sonrió en silencio, pues parecía que él lo estaba disfrutando en gran manera.
Cuando él se acercó se dio cuenta de cómo la chica respiraba con rapidez, la miró fijamente a los ojos, pero al notar aquel sonrojo en sus mejillas le hizo sonreír suavemente y desvió la mirada hacia abajo y observó que los labios de la chica comenzaron a temblar y la sonrisa se le borró y cerró sus párpados con suavidad.
—Tus ojos…—ella llamó su atención y repentinamente volvió a abrir los ojos para mirarla con confusión.
— ¿Mis…mis ojos? —Bankotsu se sintió apenado, pues pudo notar que su voz también temblaba, esa joven lograba ponerlo un poquito tenso.
—Son…azules—dijo con suavidad haciendo que él sonriera sutilmente.
—Los tuyos son cafés—
—Un color muy común—
— ¿Y qué? —
Ella no supo que responder.
—El color no los hace más bonitos—habló muy cerquita de sus labios, el tono de su voz fue un poco más ronco de lo normal, el moreno sentía un travieso cosquilleo en su abdomen.
Kagome suspiró al escuchar esas palabras, entonces comenzó a dudar que este plan fuera bueno ¿Cómo reaccionara Inuyasha al imaginar que estaba besando a otro chico? Sentía que la sangre le recorría el cuerpo a gran velocidad y su estómago hormigueaba demasiado.
—Yo…quiero irme por…favor—
—Estoy de acuerdo—el moreno se retiró de inmediato y se bajó rápidamente del auto y fue directo a abrir la puerta del lado de la joven, gesto que a ella le pareció caballeroso.
Kagome bajó del auto y se paró en la acera, Bankotsu la tomó de los hombros fingiendo ternura y le dio un beso suave en la mejilla, luego regresó al viejo auto. Mientras, ella observó con falso interés al joven que se marchaba, agitando su mano al despedirse de él, simulando cierta tranquilidad, como si ignorara que Inuyasha estaba allí.
El joven de plateada cabellera había llegado a casa de Kagome unos cuantos minutos atrás, estaba a punto de tocar cuando el ruido de un auto estacionándose llamó su atención, al voltear pudo reconocer a Bankotsu y supo de inmediato que ella también estaba dentro del auto y por lo que pudo darse cuenta, el moreno la estaba besando.
—Que descaro, esto significa que sí son novios—pensó muy dolido. No podía imaginar que aquella que alguna vez estuvo enamorada de él, ahora estuviera con otro. Estuvo a punto de marcharse, pero cuando escuchó que la puerta de aquella cafetera con ruedas se abrió decidió esperarla y al verla con el cabello todavía húmedo y a media espalda, se desconcertó, pues sabía lo mucho que a ella le gustaba el cabello largo.
Parecía que ella aun no lo había visto.
—Kagome—la llamó con suavidad.
Ella se tensó al escuchar aquella voz, se sentía nerviosa; como anhelaba que justo en ese momento él le dijera que había cometido en error y que se había dado cuenta de que a quien amaba era a ella y no a aquella chica nueva que acababa de conocer.
— ¿Kagome? —Inuyasha la llamó de nuevo al ver que esta estaba tan concentrada.
La sacó de su fantasía— ¿Inuyasha? ¿Qué haces…aquí? —fue lo único que pudo articular, estaba demasiado nerviosa.
—Supe que Naraku te atacó ayer ¿Te hizo daño? —estaba preocupado, aunque esa no era la pregunta que él deseaba hacer.
Kagome suspiró decepcionada, no era lo que ella quería escuchar.
—No, estaba dispuesto a hacerlo, pero Bankotsu llegó a tiempo—hizo hincapié en el nombre del muchacho.
Inuyasha arrugó el ceño al escuchar el nombre de aquel muchacho, ella notó que eso le molestaba.
— ¿Qué le pasó a tu cabello? —quiso cambiar el tema, ahora sabía que fue por su culpa y la de Naraku que ella y aquel corrupto estuvieran juntos.
—Mi novio dijo que me vería más bonita si lo cortaba un poco—ella conocía muy bien a Inuyasha y era evidente que odiaba a Bankotsu.
— ¡¿Qué has dicho? ¿Cortaste tu cabello sólo porque él te dijo? ¿Cómo puedes dejar que te manipule? —estaba más que molesto.
— ¿Qué tiene de malo? Yo me dejé crecer el cabello sólo porque a ti te gustaban las chicas con el cabello largo—Y se dio la media vuelta.
Inuyasha se quedó enmudecido por aquella declaración, él observó como la joven caminaba hacia su casa, caminó detrás de ella y la tomó de la mano haciendo que volteara.
—Oye Kagome, no sé por qué ese rufián esta contigo, pero sí sé que te meterá en problemas, él vende los trabajos y las respuestas de los exámenes, se la pasa en detención, no es más que un vago ¿Quieres que los maestros te etiqueten? —
Kagome lo miró con severidad, aunque por dentro estaba haciendo un gran esfuerzo para no confesarle la verdad.
—Inuyasha…—
Él pensó por un momento que la había hecho entrar en razón.
—Te agradecería mucho que no hables mal de mi novio, al menos no en mi presencia—
— ¡Escúchate, Kagome! Apenas si lo conoces—
—Me imagino que a ella la has de conocer desde hace mucho tiempo ¿No es así?—
Inuyasha bajó la mirada, era verdad que no conocía a Kikyou, pero había algo en esa chica que lo hacía sentir diferente, estaba deslumbrado con aquella jovencita y no sabía por qué.
—Es verdad, pero como amigo te digo que él no te conviene—
—Creo que eso lo debo decidir yo ¿No crees? —
— ¡Lo haces por agradecimiento! —
— ¡No es verdad! —Kagome se estaba exaltando—yo estoy con él porque en realidad…—estuvo a punto de decirle la verdad —él…él…—
—Él ¿Qué? Continua—
—Él me agrada Inuyasha—bajó el tono de su voz.
— ¿Por qué? Es de lo peor, es conflictivo—
Inuyasha trataba de disuadirla de su error, todo mundo conocía la reputación del moreno, incluso Kagome, muchas cosas de las que se decían acerca de él eran ciertas, otras simplemente eran exageraciones.
—Eso ya lo sabía y ¡No me importa!—ella lo miró fijamente a los ojos, esperaba que él dijera que dejaría a Kikyo y sería su novio. — ¿Y qué ganas tú recordándomelo? —
Pero Inuyasha sólo desvió su mirada hacia un costado.
—Tienes razón, no ganaría nada, es sólo que en verdad me preocupas—Pero Inuyasha nunca mencionó lo que ella deseaba.
La colegiala sintió como su corazón se estrujaba ante tal declaración, parecía que Inuyasha no estaba dispuesto a pelear por ella.
—Entiendo—caminó hasta la puerta y antes de abrirla se detuvo — ¿Seguirás siendo mi amigo Inuyasha?—preguntó con tristeza y temor por perderlo para siempre.
—Creo…creo que sí—contestó de la misma manera y observó como ella entraba lentamente a su casa y cerraba la puerta débilmente.
Inuyasha caminó por más de una hora tratando de digerir lo que había pasado entre él y Kagome, acerca de la llegada de Kikyo y el por qué era ella su novia y no la chica de la que hasta hace unos días era quien le gustaba; era tan difícil decidirse por alguna, ambas le gustaban, aunque lo que sintió cuando besó a Kikyo fue grandioso, sin contar que era la primera mujer que lo besaba y su primera novia, de verdad era tímido.
Kagome caminó rápidamente hasta su cuarto, no quería que su madre le cuestionara el por qué de su actitud, así que sólo se encerró y se aventó a la cama cubriendo su rostro con la almohada, la cual absorbía las lágrimas que no paraban de brotar, se sentía tan decepcionada, en ese momento pensó que Sango tenía razón, todo fue tan contraproducente, tal parecía que ahora Inuyasha dudaba si seguir siendo su amigo o no y pensó que lo mejor era hablar con aquel muchacho rebelde y decirle que ya no tenía caso, que lo mejor sería terminar con esta locura.
La joven despertó cuando la alarma sonó a la misma hora de siempre, ella saltó de la cama asustada preguntándose que cómo era posible dormir tanto tiempo, pues pasó toda la tarde y la noche durmiendo; tomó un baño rápido y se arregló como todos los días; por un instante deseo que todo hubiera sido una pesadilla, pero cuando se sentó frente al espejo y comenzó a cepillarse el cabello entendió que todo fue realidad, sobre todo al ver que este le llegaba a la mitad de la espalda. Bajó a desayunar como todas las mañanas, apenas si pudo probar bocado.
—Bueno ya se me hizo un poco tarde, nos vemos después mamá —salió corriendo de la cocina, con suerte y alcanzaría a Sango en el subterráneo, mas no la tuvo, su amiga había salido temprano de casa porque Kohaku la estuvo presionando.
Estaba todo decidido, hablaría con Bankotsu a la hora de la salida; camino aprisa, quería ver a Sango antes de entrar al salón, pero el maestro ya había comenzado la clase, observó a su amiga que se veía un poco aburrida, pero luego miró a Bankotsu quien parecía estar un poco interesado en la clase, hasta que el compañero de a lado le dio un codazo y la señaló.
Bankotsu levantó la cara y miró a la joven por la ventana y con un movimiento de cabeza la saludó.
Ella levantó su mano para saludarlo, continuó su camino y entró a su salón, a clase de matemáticas, al terminar esta le tocaba deportes y se dirigió a su primera lección de tiro con arco, pero para desconsuelo de Kagome ,"ella" estaba en la misma clase.
—Hola, me da gusto saber que también estarás en esta clase Kagome—
—Sí, pero ya no estoy tan segura de querer estar aquí—
Y la clase comenzó con una pequeña introducción de la maestra de cómo pararse y apuntar, pero por lo que pudo darse cuenta, Kikyo era bastante buena y experimentada, siempre daba en el blanco, a diferencia de ella, que falló casi todos los tiros.
— ¡Diablos! —Se sintió frustrada ¿Cómo era posible? ¿Tendría razón Bankotsu? Ella no era rival para esa chica.
La clase terminó y fue a la cafetería para encontrarse con Sango, quien ya tenía apartada una mesa.
— ¿Kagome? —Preguntó al ver el cabello de la chica— ¿Nuevo look? Se te ve bien—
— ¿Eso crees? —Sango asintió.
—Inuyasha fue a mi casa la otra noche y preguntó por ti y por Bankotsu, parece que esta muy molesto y…—Sango guardó silencio pues el susodicho se acercaba.
—Inuyasha, allí están tus amigas sentémonos con ellas—No era que Kikyo quisiera ser amable con las chicas, sino que se había enterado por sus compañeras de clase que Kagome e Inuyasha eran más que simples amigos. Ahora ella le enseñaría a esa niña quien era la novia de Inuyasha y quien no.
—Kikyo, no creo que…—pero ella lo jaló de la mano y lo llevó hasta allá.
—Hola chicas ¿Podemos sentarnos con ustedes? —preguntó la joven.
Kagome sintió ganas de levantarse e irse, pero se prometió fingir que no importaba.
—Claro, hay espacio para dos más—y estos le tomaron la palabra.
Inuyasha ni siquiera podía mirarlas a la cara.
Bankotsu estaba cerrando un trato con Miroku cuando vio a Inuyasha acercarse a la mesa.
—Acompáñame—Dijo el moreno.
—Pero aun no me dices si lo vas a hacer o no, esa pollita vale la pena—
—Te lo diré después—y caminó hasta la mesa y escuchó que Kikyo les presumía que esta noche ella e Inuyasha irían al cine y luego lo besó en los labios delante de ella, cualquiera podía darse cuenta de que esa mujer estaba marcando su territorio.
—Me da gusto por ustedes—contestó Kagome sin emoción alguna.
— ¡Hola amor! —Saludo a la joven con un beso en la comisura de los labios lo que hizo que la piel de la joven se erizara— ¿Lista para salir en la noche? Prometiste que iríamos a ver mi película favorita—
Kagome y Sango se miraron la una a la otra, pero comprendieron lo que Bankotsu pretendía.
—Por cierto Sango mi amigo quiere conocerte—Señaló a Miroku, quien aun no comprendía nada, pero decidió seguirles el juego y más al ver a aquella sonrojada jovencita.
— ¡Hola! Hermosa señorita, al parecer usted y yo también estamos invitados a salir—Sango enmudeció y palideció por un buen rato—claro, si es que acepta—Miroku sonrió seductoramente, aunque después esta se la cobraría a Bankotsu, pues él sabía perfectamente que ya tenía planes con una de las porristas más populares del instituto.
— ¿Yo? —Él asintió —a…acepto—se sonrojó.
Inuyasha miró furioso a Miroku, preguntándose ¿Cómo era posible que su mejor amigo lo traicionara de esa manera? Si él nunca le había hablado de Sango es porque ella era una de sus mejores amigas y odiaría que se propasara como con las otras chicas.
Bankotsu tomó la mano de Kagome y ella apretó con fuerza la del moreno, él pudo darse cuenta del esfuerzo que ella estaba haciendo para mantenerse serena, pero su mano sudaba demasiado y sus nudillos estaban blancos por la falta de sangre, aunque también estaba cortando la circulación de la suya.
El timbre sonó y Kagome suspiró aliviada por poder dejar de fingir, estaba a punto de estallar en llanto.
— ¿Por qué no vamos todos juntos? —preguntó Kikyo.
Inuyasha la miró con enfado ¿Acaso no se había dado cuenta de lo mucho que detestaba al novio de su amiga?
—Kikyo, no creo que esa sea una buena idea—habló Inuyasha, su voz sonaba demasiado molesta.
—Sucede que mi novio quiere ver su película favorita y es una de ter…—
—Iremos, gracias por la invitación—habló de inmediato Bankotsu.
Kagome lo miró sorprendida.
El moreno no soltó a Kagome de la mano y así se fueron juntos a su salón, Miroku y Sango caminaron detrás de ellos.
— ¿Eres amiga de Inuyasha y Kagome? —preguntó el muchacho.
—Sí—
—Él nunca nos ha presentado ¿por qué? —
—Yo que sé—
—Por cierto, mi nombre es Miroku—extendió su mano.
—Sango—correspondió el saludo.
—No soy tonto ¿sabes? Y por lo que noté en la cafetería esos dos ni siquiera son novios, hasta donde yo tenía entendido tu amiga e Inuyasha…—Miroku golpeó su mano con el puño—ya veo, es la chica nueva, la señorita Kikyo, debo admitir que también me sorprendió cuando Inuyasha me lo contó, pues siempre estaba hablando de tu amiga—
—Veo que eres demasiado perspicaz ¿Puedes ayudarla? no me agrada verla con Bankotsu—
—No se me ocurre nada, sólo puedo hablar con Inuyasha y decirle que…—
—No le digas que ellos dos no son novios, te lo suplico—
—No puedo negarme a la súplica de una hermosa señorita, pero ¿Irás conmigo al cine esta noche? —
Sango enrojeció.
—Lo pensaré—
—Bien—se acercó y susurró al oído de Sango—no lo piense demasiado, la veré esta noche—Miroku se dio la media vuelta y se alejó de la joven que ya no pudo decir palabra alguna.
Sango entró al salón con una gran sonrisa en los labios, al parecer algo bueno salía de esa relación, ella siempre le pidió a Inuyasha que se lo presentara, mas él nunca quiso hacerlo y si Miroku conocía a Bankotsu lo más seguro era porque él le hacía las tareas.
Kagome continuaba apretando la mano del moreno, no había dicho ninguna palabra durante el trayecto, un nudo en su garganta no se lo permitía.
—Podemos saltarnos la clase si quieres—sugirió el moreno al ver que ella no lo soltaba y no hacía el intento por entrar a su salón — ¿Un helado tal vez? —ella no contestó y él comenzó a caminar al lado contrario de los salones, más tarde le hablaría a su compañero de al lado y le pediría que se llevara sus libros y que le dijera a Sango que hiciera lo mismo con los de su amiga.
—Vámonos, sé que te sentirás mejor fuera de aquí—
Ella se dejó guiar en silencio.
Inuyasha salía del baño cuando los vio pasar.
—Sabía que ese tipo era mala influencia para Kagome, ahora se van de pinta y después ¿Qué sigue? ¿Estará castigada? ¡Se lo dije! —pensó furioso, pero no la detendría, era su vida y no quería discutir con ella, después ajustaría cuentas con ese tipo y más tarde, con Miroku.
Bankotsu y Kagome caminaron furtivamente por los pasillos de la escuela, tuvieron tanta suerte de que ningún maestro los viera y pudieron salir por completo de la escuela y se fueron al parque.
—Creo que si sigues apretando mi mano de esa manera tendrán que cortármela por falta de circulación—
Kagome se paró de repente frente a él, su respiración era agitada y sus ojos estaban vidriosos, estaba a punto de llorar.
—Bankotsu…—dijo débilmente, mientras se acercaba más al moreno.
Él la miró con preocupación, sólo esperaba que ella no lo abrazara o soltara el llanto.
—Tranquila, ya pasó, pero por favor no llores—
—Yo…quiero pedirte algo—soltó la mano del muchacho.
—Claro, pero no sé si pueda ayudarte—rascó su cabeza sin imaginar lo que le pediría.
Ella colocó ambas manos en el pecho de Bankotsu y este la tomó con suavidad de la cintura.
— ¿Me darías un beso? — cerró los ojos y se acercó con lentitud a los labios del chico, este se acercó de la misma manera y antes de que sus bocas se tocaran él levantó su mano y con delicadeza acarició su mejilla y la detuvo.
—No puedo hacerlo—
Kagome abrió los ojos y se alejó un par de pasos de él, se sintió como una tonta, ahora ese chico la juzgaría como una cualquiera que es capaz de utilizarlo.
—Comprendo—habló apenada —será mejor que me vaya, yo…—intentó darse la vuelta, pero él la agarró de los hombros y la detuvo.
—No es lo que piensas, pero no puedo besarte si estas en esas condiciones, ni por las razones que quieres hacerlo—habló tranquilo.
—De verdad, entiendo—dijo, pero él seguía sin soltarla.
—No entiendes, somos novios, pero no te voy a besar sólo porque te sientes dolida—dijo severo.
—Por favor Bankotsu—seguía hablando con debilidad—ya me siento como una idiota por habértelo pedido, déjame ir ya—Ella intentaba alejarse del muchacho, evitaba verlo a los ojos pero él la volteó hacia él obligándola a mirarlo.
—Escucha, sé que yo acepté los términos de este jueguito, que yo dije que somos novios, pero también dije que no te besaría, que sólo te iba a ayudar a recuperar a Inuyasha y lo haré con gusto por una simple razón—Ella lo miró atenta en espera de esa razón—Es porque esa mujer es una arpía, se ve desde lejos que te restriega su noviazgo en la cara y porque odio a las engreídas como ella, sólo por eso yo te ayudaré—
—Entiendo, gracias—Bankotsu se sintió molesto por esa respuesta.
—No, no entiendes aun, yo no quiero ser el estúpido con el cual una mujer despechada juegue—
—Entiendo—contestó aun más avergonzada.
— ¡Deja de decir que lo entiendes! —gritó exasperado.
— ¡Pero es que sí lo entiendo! ¿Qué más quieres que te diga? —gritó de la misma manera.
— ¿Qué? ¿Ataques a mí? Déjame decirte algo niñita…—una fuerte bofetada resonó.
— ¡No! Déjame a mí decirte algo, no tienes porque estar sacrificando tu tiempo conmigo, ni siquiera porque ella te desagrada, hasta aquí llegamos, mañana te daré tu dinero—
— ¡Guárdatelo! No lo necesito—Estaba molesto con ella, era una molesta niña caprichosa.
— ¡Bien! —Kagome se dio la media vuelta y caminó furiosa de regreso a la escuela.
Continuará…
Hola de nuevo chicos! Espero que esta vez no les haya hecho esperar tanto, bueno antes que nada quiero agradecerles a las personas que me han apoyado con sus comentarios y ellos son: RaTiX, Lucecita23, kaname lin-chan, Hitomi, yukiloba, Gata de la Luna, AllySan, en especial gracias AllySan y les mando un besote a todos los que leen esta historia.
Se despide su amiga Axter
