Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephenie Meyer, autora de Twilight. La historia es toda mía, inspirándome en sus libros.
Capítulo 3
Jasper POV
Los vampiros corrían por el bosque veloces como el viento entre las hojas de los árboles. Perseguían a sus presas sin tregua y no pararían hasta haber saciado completamente su sed de sangre. La fina llovizna y la niebla sumergían al bosque convirtiéndolo en un mágico y especial entorno; los feroces animales salvajes apenas tenían opción de escape. Los tres inmortales caían sobre ellos, uno tras otro hasta quedar satisfechos. Sus movimientos eran perfectos y bellos, como si formaran parte de un coreografía. Cada uno tenía su estilo y todos eran igual de eficaces.
Jasper terminó de succionar la sangre de un enorme león de montaña hasta la última gota y con ello consiguió aplacar su imperiosa sed; se desplazó a supervelocidad hasta el pie de un enorme árbol. Se paró a sacudir las pequeñas hojas y ramitas que se le habían pegado a la ropa mientras había estado inmerso en la lucha cuerpo a cuerpo con las fieras de las que se había alimentado. Con rápidos movimientos de manos apenas perceptibles para el ojo humano limpio con pulcritud su grueso jersey de lana color crudo y sus jeans lavados a la piedra de Banana Republic.
-Hola Edward, hemos tenido buena caza, ¿eh? -el rubio vampiro habló a nadie en particular, aparentemente, mientras pasaba su mano por su espeso pelo rubio sacudiéndose las pequeñas gotitas de lluvia. Una ligera risa contenida sonó desde alguna parte de entre las ramas de aquel frondoso pino americano.
-Hola Jasper -la voz queda de Edward sonó de nuevo entre las hojas de aguja- Ha estado bien... lo echaba de menos- había un ápice de preocupación disimulado en sus palabras.
Jasper alzó la vista y escrutó entre las ramas; no estaba muy lejos así que tomó impulso y de un salto alcanzó la rama con facilidad; impulsándose nuevamente con las manos y sentándose al lado de su hermano. La rama se meció en un suave balanceo, como movida por la brisa.
-Eres un buen rastreador -Edward le dedicó una sonrisa franca.
-Conozco muy bien el olor de toda mi familia -dijo riéndose- No ha sido difícil. Ja,ja,ja, si inspiras profundamente puedes captar el olor de Emmett cuando sopla la brisa del este... Me parece que todavía no ha terminado de cazar a ese oso... aunque lo difícil es distinguir entre el olor de él y del oso.
Ambos estallaron en carcajadas y sintió como la tensión del vampiro de pelo cobrizo se relajaba un poco.
-¿Qué tal estás? -Jasper conocía de sobra el estado de ánimo de su hermano pero su esposa siempre le recordaba que aunque para él resultara obvio, el preguntar era una señal de deferencia hacia los demás.
-Genial. Me apetecía mucho salir de caza los chicos solos antes de que todo se vuelva una locura-dijo Edward sabiendo que no podía disimular ante él- Ya sabes, por la boda y todo eso...
-Oh, así que es eso -dijo Jasper frunciendo el ceño- ¿Va todo bien?
-¡Sí! -el cobrizo respondió inmediatamente, quizás con una pizca de excesivo entusiasmo- Sí, en serio. Va todo bien. Es por Bella...
Jasper se puso alerta. Que Edward le hablara de Bella en aquel momento no le hacía sentir muy cómodo; sobre todo por lo que había pasado entre ellos hacía unas semanas atrás. El rubio decidió ocultar sus pensamientos a su hermano; Edward no compartía las mismas ideas que los demás miembros del clan Cullen, así que decidió no hacerle daño. ¿Qué ganaría con ello si se lo contara?
-¿Temes que Bella se eche atrás por algo? -Jasper se mostró muy interesado. A Edward parecía costarle sincerarse con él -Ya sabes, novia a la fuga...
-No, no es eso, ella está totalmente segura de esta boda -su hermano suspiró- pero es que ya sabes... estoy un poco ansioso por el tema de la Luna de Miel...
-¿El tema de la Luna de Miel? -Jasper lo miró de reojo, con el ceño fruncido- ¿Te refieres al viaje que vais a hacer? Creo que eso es precisamente el regalo que quiere haceros Carlisle. No sabrás nada por mi parte...
-¡Venga ya! ¿Tengo que decirlo? -el nivel de estrés de Edward estaba llegando a niveles estratosféricos- ¡ME REFIERO AL SEXO!
Jasper enarcó una ceja y esbozó una sonrisa malévola mientras ambos escuchaban las sonoras carcajadas provenientes de algún lugar unos cuantos metros más abajo, en tierra firme.
-¿Pelea de enamorados, parejita?¿Todo bien en las alturas? -Emmett se partía de risa- Y luego es a mi al que llaman hombre-mono...
El enorme vampiro moreno trepó ágilmente por el tronco y se dispuso a ocupar su lugar al lado de sus hermanos. Jasper dudó de que la rama soportase el peso de los tres y saltó a una un poco más alta, enfrente de ellos.
-¿De qué va todo esto? -dijo el moreno- He notado a Eddie un poco alterado... -se dirigió a su hermano posicionado a su lado en cuclillas- Gruñías más que el oso con el que luché.
-Ha llegado el momento de "la charla" -Jasper enfatizó las últimas palabras mirando a Emmett.
-¡Oh, venga ya! ¿en serio? ¿La Charla? -el enorme vampiro alzó sus manos para luego dejarlas caer sobre sus piernas mostrando derrota- ¿tan pronto?
Edward comprendió de inmediato de que aquello de La Charla formaba parte de una de las habituales apuestas que Emmett y Jasper solían hacer. Emmett había perdido. A diferencia de Jasper, los pensamientos del enorme inmortal eran totalmente claros, como ver en un lago de agua serena, limpia y cristalina. La mente de Jasper se parecía más a un mar de aguas profundas y turbulentas. Edward también vio que Emmett en sus pensamientos pediría la revancha en cuanto le fuera posible pero ahora estaba centrado en ayudar a su hermanito.
-Venga Eddie, tú no te cortes -lo enganchó con su enorme brazo rodeándolo por el cuello- ¿qué quieres saber? Aquí tus hermanos pondrán a tu disposición todo su amplio conocimiento sobre el mundo femenino... -Edward lanzó una mirada de socorro a su hermano Jasper- No te preocupes hermanito, ¡vas a triunfar!
Jasper calmó el ambiente y eso hizo que Edward se relajara un poco y se sintiera más a gusto para abrirse ante ellos. Le miró agradeciéndoselo.
-Bueno, ya sabéis que yo nunca... yo nunca... bueno -si los vampiros pudiesen sudar, Edward lo estaría haciendo a mares mientras sus hermanos lo miraban atentamente – Joder, ¡qué soy virgen!
-Pues vaya novedad... -murmuró Jasper entre dientes.
-Bueeeeno, ESO no es un problema -Emmett miró con dureza al rubio.
-No, porque Bella también es virgen -añadió Jasper resueltamente. Los otros dos lo miraron fijamente- ¿...o no? Bueno, no sé yo... tiene pinta... de eso, de virgen, ¿no? -el guapo vampiro intentó arreglarlo. No quiso pensar en cuando había acariciado íntimamente a la joven; cómo sus dedos se deslizaban en su interior notando su humedad, las paredes suaves y confortables apretando y una pequeña membrana que podía haber roto fácilmente profundizando un poco más firmemente si no fuera porque eso la haría sangrar un poquito y temía perder el control.
-Sí, ella es virgen -dijo Edward- pero no quiero meter la pata. Es muy importante que esa noche sea perfecta. No tengo ni idea de cómo es... eso. Sé que ella lo lleva esperando y no quiero defraudarla.
-Bueno, las caricias y besos son muy importantes -Emmett aclaró- tiene que estar preparada. Lo notarás.
-Sí, estará suave, húmeda... caliente -la voz de Jasper sonó ronca al pronunciar la última palabra. Emmett lo miró entornando los ojos, con curiosidad.
-Tengo miedo de hacerle daño -confesó Edward preocupado- No me lo perdonaría nunca...
Sus hermanos se miraron entre ellos como compartiendo una broma privada.
-Vale, si os reís no me estáis ayudando -Edward parecía molesto.
-Créeme, no le vas a hacer daño -Jasper intentó apaciguar sus ánimos- Bueno... quizás al principio un poquito, pero luego le pasa... Cuando una mujer está excitada y relajada disfruta más.
-Es cierto, "eso" está hecho para dar mucho de sí -Emmett puso de su parte- Si no fíjate en la enana, con lo pequeñita que es. Y ya sabes la pedazo tranca que se gasta este y puede con todo-señaló a Jasper que sonrió mientras se sentaba recostándose en el tronco y estirando sus largas piernas a lo largo de la rama.
A lo largo de todos aquellos años, casi un siglo de convivencia con sus hermanos, Edward había visto desnudos a todos los varones del clan Cullen en varias ocasiones, incluidas sus erecciones. Emmett no necesitaba recordárselo señalando con un gesto una distancia exageradamente grande entre sus manos. Tampoco necesitaba saber sobre la vida sexual de sus hermanos.
-To-do... -confirmó Jasper son un brillo en su mirada dorada. No podía evitar sentirse un poco tonto al estar presumiendo de tamaño de miembro viril como si fuese un adolescente a tope de hormonas.
A la mente de Edward llegaron las visiones explícitas de la pareja. Alice se encontraba sobre su compañero a horcajadas y dándole la espalda, con su miembro insertado completamente en ella, en una extraña postura aparentemente incómoda, pero no lo parecía para ninguno de los dos a juzgar por sus caras. En momentos cómo ese maldecía el tener aquel don. El problema realmente era que aquellos pensamientos eran gentileza de la mente de Emmett. ¿Qué clase de pervertidos eran sus hermanos que compartían momentos tan íntimos entre ellos? Para Edward el sexo era algo tremendamente serio, algo que debería solo ser compartido por dos personas y con el total respeto.
-No pensaba que fueseis tan pervertidos -Edward se dirigió hacia su rubio hermano- Eso me lo hubiese esperado de Emmett, pero de vosotros...
-¡Eh!... eh, eh, eh... ¿pero que te crees que le hace Jazz a tu hermanita favorita cuando no estás mirando? -Emmett se defendió- Le mete de todo menos miedo...
Hasta Edward se rió del comentario del moreno.
-Lo que hagan en privado es cosa suya -dijo el cobrizo intentando sacar de su mente la escenita erótica- Pero ¿sabéis lo que significa la palabra "privado"? Mi Bella es demasiado pura e inocente para esas cosas.
Jasper sonrió para sus adentros e intentó concentrarse en las botas texanas que llevaba puestas. Le encantaban y las combinaba con casi toda su ropa. Las llevaba desde que tenía conciencia de su propia existencia y ni Alice podía cambiar eso. De hecho, a ella le encantaban como le quedaban, sobre todo cuando eran lo único que llevaba puesto.
