Antes que nada NO PERMITO LA ADAPTACIÓN DE NINGUNO DE MIS FIC´S ASÍ COMO SEAN SUBIDOS EN OTRAS PAGINAS ETC... ETC. PARA ELLO PRIMERO CONSÚLTENLO CONMIGO!
Bueno que les digo! Se me hizo hacer otra historia hahhahaha, esta dedicada a una amiga muy especial Andrea Lopez, hay tienes el Kaka/saku que te prometi (¬¬ ya puedes dejar de joder ahhahaha ok no! tu sabes que te adoro mija! :DD ) Bien pues espero que sea de su agrado.
Disculpen que no haya actualizado tan rapido pero la escuela es la escuela y es mi ultimo semestre ustedes entienden! TTvTT siempre que queria escribir me dejaban mucha tarea. Bueno dejando eso de lado gracias por los reviews, ahora respondere a sus reviews mediante sus cuentas como PM, y a los que no, seguira siendo como antes, gracias a :
Guest: Gracias por el review, hahaha si no se como se me ocurren tantas cosas de ese tipo se me hacen no se un tanto locas, yo y mi imaginacion!
Kathiia: hahhaha gracias amiga en serio por tu apoyo y todo!
Jenny: hahahha claro! solo dime de que tipo te gustaría! y con mucho gusto te hago uno mini! pero yte lo hago :D
Brendaaa: hahahahahah tu sabes niña! cuando me inspiro me inspiro y tu deberias hacer lo mismo mija ;)
Guest: ahahhaha pero es bueno no? Digo por lo menos mis lemmons ya se ven mas decentes no?
Laura: hay Laura! Gracias! :DD creo que he mejorado, un poquito pero he mejorado espero que te guste este capitulo nuevo.
kakasev666: te entiendo, pero has de cuenta que es necesario que todo esto pase porque ya decidi mas o menos como estaran los proximo capitulos depende que tanta inspiracion me tome escribir! ahhahah gracias por aceptar la historia espero que disfrutes de este capitulo nuevo. Saludos!
ADVERTENCIAS: escenas 18+, lenguaje obsceno, violencia.
ACLARACIONES: las letras en cursiva son hechos del pasado. Unas que otras que estan en cursiva y negrita recuerdos.
~Gracias por leer!
~MÍA, TUYA, SUYA~
Mejillas sonrojadas, suspiros ahogados en lujuriosos besos que solo hacían arder más la pasión y el deseo que emanaba desde el interior de su seres. Cuerpos desnudos abrazándose en busca del mutuo placer que con añoranza deseaban, las gotas cristalinas bajaban con lentitud en sus personas, las suplicas se escuchaban con más frecuencias, así como los gemidos ostentaban la habitación con revuelo, gritando aquel nombre, aquel hombre con quien tantas veces soñó verse como estaban en ese momento. Juntos, sin nadie que les quitara ese derecho. Sentía aquella dureza entrar y salir de ella cada vez con más fuerza y rapidez, sus cabellos le estorbaban ligeramente impidiendo ver a su compañero en su esplendor, pero no importaba, si podía tomarlo para sí aunque fuera un minúsculo momento, sería feliz. Arqueo por instinto al sentir que se clavaba más a fondo.- ¡aaahhh... Sasuke! -gimió excitada. ¿Cómo es que pudo acabar de esa manera? Terminar por ceder a estar solo un momento con el hombre que deseaba, Uchiha Sasuke, lo había seducido lo mejor que había podido, unas cuantas sonrisas, insinuaciones, "encuentros accidentales" entre ellos. Besos apasionados que subían cada vez más rápido de nivel. Sabía de su fama con las mujeres pero eso ya no le era de importancia porque en esos momentos estaba tocando el cielo. No había amor en el acto que realizaban, lo sabía perfectamente, solo era placer. Solo ello, no creía el moreno en el amor. Cosa que entristecía a la rubia Yamanaka, puesto que lo "amaba" demasiado. A pesar de que más bien se veía encaprichada con él, las constantes riñas que mantenía cada vez que alguna compañera se acercaba a él, pero fueron las mismas que hacía que peleara con su mejor amiga, quien también le amaba en secreto.-más rápido… -suspiro entrecortada al sentir que los movimientos se hacían lentos.
El miembro del moreno entraba y salía de ella con arrebato, sentía pequeños espasmos por todo su cuerpo. Llegaría, lo estaba sintiendo en esos momentos. Su entrejo se frunció con fuerza. Le había tomado de las caderas, enterrando sus uñas en esta, cerro sus ojos tratando de no pensar en el dolor que provocaba el acto recién hecho. Murmuro algo incomprensible para la rubia, parecía bastante molesto. Pero aún asi, se volteo la mujer, jalándolo del cuello, besándose con arrebato y pasión al Uchiha, le levantó de los glúteos. De manera que la chica le ayudo al moreno en las salvajes embestidas, gruñendo al sentir que ésta acariciaba sus músculos delicadamente sobre su pectoral, dejando marcas en el acto -aaaahh -gimió la chica, mientras él sólo bufo a lo bajo, al sentir las paredes vaginales aprisionar su miembro con fuerza llevándolo al éxtasis al poco rato de efectuarlo, corriéndose dentro. Aunque no temía que quedara embarazada, habían usado un preservativo. La bajo de él. Saliendo de su interior, acto seguido se quitó el molesto condón donde residía su semilla, una media sonrisa le regalo la Yamaka, mordiéndose el labio sensualmente acercándose nuevamente al Uchiha. Tenía que hacerlo suyo. Marcarlo para siempre como símbolo que le pertenecía.
-I…no… -escucho su nombre en un tercero. Ambos intercambiaron sus miradas, aunque el que no se sorprendió tanto como lo hizo ella, voltearon a ver al dueño de esa voz. Estaba allí, parada con los ojos abiertos a más no poder. Pálida, con la mirada perdida en los ojos ónix, quien le miraba con indiferencia, la recién mencionada no le dio la importancia debida, bufando a lo bajo por arruinarle la diversión y a su pareja. Empezó a acomodar su ropa al observar de reojo hacer lo mismo el moreno. -Sa…suke-kun... -susurro la pelirrosa, cosa que pareció hostigante a la rubia, ¿Por qué le llamaba de una manera tan dolida?
-vete Sakura -murmuro el moreno. Evitando ya su mirada. Los ojos de ésta parecían haber perdido cualquier brillo o destello. Se apagaron de un momento a otro volviéndose acuosos. Perdió drásticamente el color en sus mejillas. Su cuerpo temblaban y buscaba en vano una respuesta.
-¿Por qué? -sollozo la Haruno, sintiendo el corazón desgarrado, y la voz quebrada. Las lágrimas ya surcaban sus delicadas mejillas. En su interior la herida siendo abierta una vez más, a diferencia de las otras veces, no encontraría en olvidar ese hecho como solución porque estaba de por medio la amistad con la persona que alguna vez creyó ser amiga, su hermana, la persona que conocía desde hacía años y que ahora parecía actuar con frialdad ante aquella escena tan acusadora.
-el que seas mi prometida -la rubia paro volteando a ver a Sasuke quien al escupir aquello no le dio la importancia que debía, su semblante cambio a uno más sorpresivo, tambaleándose sobre si misma, ¿Se casaría con Sakura? ¿Con ella? Su mejor amiga.- no te da el derecho a saber que hago o dejo de hacer, vete.
-Saku… -antes de que pudiera completar su nombre, se había marchado. Ya no estaba allí. Ahora solo era una sombra que se había sumado a la oscuridad, pero… ¿Había escuchado bien? Sabía que la Haruno tenía un matrimonio arreglado desde hace algún tiempo, no le dijo el nombre ya que no se le permitía decirle antes de que fuera anunciado a todos, pero jamás imagino que aquel hombre seria el mismo con el había soñado desde niña- Sasuke-kun… ¿Es mentira verdad? -sollozo con una sonrisa forzada-, no te vas a casar y menos con ella... Sasu… -volteo a encontrarse con esa mirada fría y sin sentimiento alguno. Su rostro mostraba una agria expresión, molestia en siquiera tener que contestar esa pregunta. Le ignoro de lleno avanzando a la salida. Sin siquiera voltear a ver a aquella mujer que estallo en lagrimas al darse cuenta de su error. Había lastimado a su amiga. Su mejor amiga quien le había ayudado en todo. Las adversidades que pasaron juntas, su ridícula pero comprensible rivalidad. Aun cuando sabia de los sentimientos que tenia por el azabache. Aun así ella… lo hizo sin sentir culpa alguna. Salió del salón donde había tenido su encuentro. Encontrándose recargada contra la pared a una pelirroja de lentes gruesos que sonreía burlonamente, pero pasó de largo de ella, ésta a su vez se alejo de los escándalos llantos que provenían del aula, siendo cada vez mas fuertes.
Avanzaba con lentitud, a cada paso que daba esa imagen de ella con los ojos opacos, temblando de la impotencia que sentía al ver a aquel hombre que amaba más que a nada con otra. Sakura. La mujer con la que algún día contraría nupcias. Cada vez que pensaba en ella, algo en su pecho nacía. Algo cálido y reconfortable ¿Qué demonios le pasaba? Últimamente usaba a más mujeres para poder saciar ese vil sentimiento. Pero a medida que terminaba su encuentro. El vacio se instalaba en su ser, como si no pudiera aceptar a nadie más como acompañante. Era su culpa, debía serlo, era por ella que estaría atado a una mujer que repudiaba. Esa dulzura, su suave voz, lo delicada que podía llegar a ser su piel con el menor roce, sus labios entreabiertos cuando no sabía que contestar, teniendo esas malditas ganas de besarla. Su innata inocencia que radicaba sin proponérselo en lo sexual. La manera en que le trababa a pesar de que su tacto siempre era frio con ciertos grados de indiferencia, ¿Por qué? ¿Por qué a pesar de todo, le seguía sonriendo de esa manera, tan amable, tan cálido… tan única?
Miro a su alrededor, estaba fuera de los salones, ya era tarde, seguramente había pasado dos horas desde aquel encuentro. Se había perdido en sus propios pensamientos sin darse cuenta.-Sasuke -Giro su rostro en dirección a la derecha estaba allí un rubio de ojos azules que le miraba preocupado, su semblante no cambio por ningún momento, seguramente por la expresión de éste, Sakura debió haberle comentado el incidente y como buen amigo que era, hablaría con él para saber la situación y tratar de encontrarle una solución. Frunció el entrejo notoriamente.-Sakura-chan… -paro un momento antes de continuar. Buscaba las mejores palabras para tener que decir aquello, aunque el rubio no estaba muy seguro de que importara por lo menos para el Uchiha- …tuvo un accidente, está en la enfermería Kakashi-sensei le llevo.
No termino de hablar, se alzo el Uchiha caminando en dirección al edificio en silencio, caminando tranquilamente tratando de no exponer la preocupación que sentía. Un accidente. Tal vez propiciado por "ello", esa niña siempre actuaba sin pensar y dado por el estado que se encontraba cuando se retiro… por alguna razón, no quería pensar en ello, pararon en frente de la puerta que separaba a la pelirrosa de este. Tomo la perilla entre su mano.
-no volverá a pasar esto, señorita Haruno... -paró en seco al escuchar aquella voz ronca tan sutilmente.
-… supongo que las cosas deben ser así -trago grueso al escuchar aquel ronroneo tan perfecto, destilaba una sensualidad innata en su persona aun de no haber abierto la puerta podía percibirla de esa manera-, aahh -un pequeño pero agudo gemido femenino se escucho- sensei, duele –sentencio la chica que jadeaba con fuerza, su respiración parecía entrecortada.
-tranquila, debes acostúmbrate al dolor, después no te dolerá, lo moveré más rápido si te parece–hablo esta vez el hombre.
-si -Por alguna razón una furia se embargo en el Uchiha, abriendo de golpe, sin importar como sería interpretado. Allí la pelirrosa, sus mejillas sonrojadas, apretando con fuerza las sabanas blancas y traslucidas. Unas gotas salinas salían de sus acuosos ojos. Su cuerpo temblaban ligeramente, mientras el hombre de mayor edad tenía sus manos en aquella piel tan deseada por él. Giraron ambos sus cabezas al darse cuenta de la molesta presencia del moreno. Quien fruncía gravemente el entrejo.-aah duele… sensei -susurro con su voz más aterciopelada, mordiéndose el labio inferior. Se incorporo el plateado, al encontrarse con aquella mirada ónix que parecía querer golpearle.
-es natural, tuviste una caída bastante grave -menciono, pero eso parecía decirle al Uchiha que le miraba retadoramente, pues había tocado de manera extraña su piel, mas bien y casi podía jurarlo, fue una caricia que le había propiciado.-¿Shizune-san estará bien? -apareció una mujer de mediana edad y cabellos negros que entre sus manos llevaba unas vendas. Se agacho un poco comenzando a ponerlas sobre la herida de la chica.
-estará bien, es una suerte que Kakashi-sensei estuviera allí, de lo contrario tal vez te hubieras fracturado el pie.
-lo sé Shizune-san, Kakashi-sensei, es increíble -confeso, sus miradas se encontraron por un momento. Y una sonrisa apareció en su rostro. Una sonrisa demasiado misteriosa para el gusto del moreno y de los presentes. La habitación olía ligeramente a ocre, a sexo. Como si alguien hubiera tenido un recien encuentro allí. Observo con cuidado el lugar, parecía todo normal, hasta que algo le llamo la atención con arrebato. En el fondo a un lado del escritorio de la enfermera, una sábana blanca en unos dobles, una pequeña mancha roja resaltaba sobre ella. Abrió la boca para hablar pero la cerro inmediatamente al ver como el plateado y el rubio ayudaban a la Haruno a incorporarse. Pasaron a su lado. Y aquella sonrisa que marcaba en el rostro de la Haruno se ensancho más al ver el serio rostro del moreno. Reflejaba la satisfacción, orgullo y una vaga sensación de seducción, que antes no se percibía en ella, que fue desviada al inmediato. Se recargo más aun al plateado que al parecer no le había incomodado en lo mas mínimo aquella acción, pero por alguna razón, respiraba más lento, como si quisiera controlar, algo o más bien… a sí mismo.
-sensei… -murmuro entrecortada al verlo marcharse sin objetar palabra alguna. Su corazón latía cada vez con fuerza, seguramente estaría pálida por el descubrimiento de su amado profesor. Se había olvidado por completo que el Uchiha aun estaba allí con ella, quien parecía estar analizando tal reacción tan rara, seguramente era porque su maestro ya había dejado una advertencia a ambos, pero, ¿Por qué ahora quería llorar? No había visto esa expresión desde… desde que descubrió el encuentro que había tenido con Ino. Movió su cabeza la chica en señal de negación, no podía ser, simplemente no podía, ver aquella escena tan comprometedora por él, pero… ¿Por qué dolía? ¿Por qué tenía ese dolor en el pecho? Si se suponía que solo era un juego su relación, ¿Desde cuándo le tenía en consideración los sentimientos de Hatake Kakashi? ¿Desde cuando… su corazón latía con fuerza con tan solo pronunciar su nombre?, se movió ligeramente de su lugar con la intención de marcharse, comenzó a avanzar pero Sasuke se lo impidió alcanzando a tomarla de la muñeca. Un reflejo. Eso le atribuía el azabache porque nunca había hecho eso con otra mujer. Usualmente si se iban, dejaba que se marcharan, no le parecía nada pertinente el saber que harían después de haber obtenido de ellas lo que quería. Pero de la Haruno no había logrado tomar nada. Aún no. Ahogo un suspiro intentando en vano forzar su amarre en ella.-… déjame -ordeno con voz firme y segura, algo inusual y nuevo. Puesto que jamás había sido una persona que fuera demandante. Nunca lo había sido-¡suéltame! -grito exasperada al ver que no reaccionaba el Uchiha como había pensado que lo haría.
-¿Por qué? -soltó sin pensar.
-debo… aclarar esto con sensei- "aclarar" una palabra con un significado muy variado respecto a la situación, debía explicar que esa escena que vio accidentalmente no fue intencionada, las cosas se había suscitado de una manera bastante problemática… necesitaba decirle que lo que miro no había significado nada, para ninguna de las partes, solo paso. Eso era, fue cosa del momento. Aunque no podía evitar compararlos a ambos. Comprendía ahora porque muchas de sus compañeras iban detrás de él. Sasuke era más salvaje, no había delicadeza ni tacto alguno como cuando lo hacía con el plateado. Era más rudo, más físico ¿pero que era exactamente su relación con el Hatake? ¿No era lo mismo que había hecho el moreno? No… había algo más. Algo que le intrigaba a cada paso que daba al lado del plateado. Porque tenia esas malditas ganas de echar a la borda todo, alejarse de aquellos que la hirieron y estar solo con él. Pero en esos momentos ¿Por qué quería correr detrás de él y mantener todo en orden? ¿Por qué seguirlo?
-no tienes nada que aclarar con él. Nuestros padres hablaron. Podemos hacer lo que nos parezca pertinente.
-déjame ir -susurro al momento en que este nuevamente le aferraba a él. Sus labios se tocaron con una leve fricción entre ambos, pasando sobre el moreno una leve descarga de sensaciones nuevas.
-… -no respondió, solo se dedico a obsérvala y desear aquella mujer entre sus brazos. Ya era suya. Ya era su mujer, había un compromiso de por medio ¿Por qué debía dudar ahora que se entregaría a él? Simple, podía ser que su cuerpo reaccionara ante sus caricias, ante sus besos, la situación. Pero parecía que pensaba en otro cuando le toco. Cierto había sido que gimió su nombre, pero había pensado en alguien más. Alguien más se la estaba arrebatando. Se separo un momento de ésta.
-por favor… -reacciono el moreno, la tenía contra la pared. Sus muñecas estaban volviéndose gravemente rojas, había ejercido demasiada fuerza en ellas. En su rostro había rastro de lágrimas secas. Estaba suplicando irse de su lado, eso hacía, si la dejaba ir, quedaría clara una cosa pero no quería verla en ese estado. Sin mucho pensar suavizo su amarre. Soltándola al poco tiempo. Aunque no se movió de su lugar. Le tomo del mentón, besándola en el acto. Suavemente, sin mucho atrajeo. Delicado, perfecto, casi con un extraño sentimiento que le embriago al inmediato. No se lo espero la Haruno. A tal grado que no cerró los ojos para deleitarse de tal momento, solo dejo que el moreno gustara de ello. Quizás en el pasado se hubiera permitido ello. Pero ahora... Todo era diferente.
-que no se te olvide… -susurro el moreno, mirándola directo a sus ojos-, que eres mía -se alejo de ella, sin decir más, caminando por el largo pasillo. Encontrándose con algunos de sus amigos a quienes ignoro, cuando paso a su lado. Comprendieron ese gesto en el. Estaba molesto ¿El motivo? No lo sabían pero de alguna manera lo intuían, entraron al aula, riendo a grandes carcajadas al igual que las amigas de la Haruno, callaron en cuanto vieron en una esquina la pelirrosa, quien lloraba en silencio.
-Sakura… -murmuro una morena de ojos perlados quien se acercaba a su amiga. Pero antes de que pudiera completar su cometido. Se alejo de esta, saliendo del aula rápidamente.
No podía reclamar. No podía objetar nada. Simplemente no podía. ¿Por qué tenía que fijarse en ella? ¿Por qué sentir lo que sentía por alguien con quien seguramente sería abandonado? Que patético. Él había dejado en claro las reglas del juego, fue él quien las rompía sin temor a las consecuencias. Haruno Sakura. El motivo de su delirio. Una mujer ajena. Que se había convertido suya por azares del destino. Si tan solo la hubiera rechazada cuando tuvo la oportunidad. Si tan solo su maldito deseo no fuera tan abrasador, tan fuerte, tan cálido. Tan egoísta. Desearla a tal punto de dejar todo por ella. Todo. Su vida, sus amistades, su familia. Maldita fuera la hora en que la beso. Maldito el minuto en que la toco. El segundo cuando la hizo suya. Tenía un sentimiento que quizás no había experimentado con alguna otra mujer. Pero ¿Qué era en si lo que le atraía de ella? ¿Qué era? Sasuke escucho su voz ronronear ese nombre en su cabeza recordando esa escena.
Entre sus manos tomo una jarra de cristal arremetiéndola contra la pared. Se escucho el vago sonido de la delicada pieza caer al piso convirtiéndose en miles de pequeños fragmentos. Porque aun estaba esa imagen en su mente, repasándola una y otra vez. Como si se tratara de una película. Repitiéndose a cada momento cada vez con más pausas, haciendo énfasis en los toques celestiales que el creyó que solo podía brindarle él. Que estúpido. Había escuchado ruidos en ese salón, ese nombre que odiaba había sido pronunciado en un sutil gemido que conocía a la perfección. Había abierto la puerta encontrándose a su mujer, a la mujer que amaba en brazos de otro. Su mujer primer error que había cometido. No era de él. Nunca lo había sido, estaba destinada a alguien más. Amaba su segundo gran error. Tal vez el más grande de los dos. Se lo había confesado. Le dijo que le amaba. Le amaba con una locura tan infinita. Sabía perfectamente que algún día ocurriría algo parecido a lo que recién se había suscitado. Solo que no tan pronto. Suspiro dejando salir todas sus frustraciones. Escucho cuando entraron a su oficina, los tímidos pasos que daba hasta llegar a él, sumergidos en un silencio atroz. Las palabras no podían salir de ninguno de ellos. Permanecían callados incapaces de poder emitir queja alguna. Intento tomarle del hombro la pelirrosa, deteniéndose a medio camino. Llevándosela a su pecho-… no significo nada -susurro-, solo… solo quería molestarme. Quería sentirme -no respondió. Nuevamente ningún sonido salió de sus labios. Solo estaba allí, parado, dándole la espalda. Fingiendo ser fuerte, cuando no lo era.
-no tiene ningún derecho -respondió serio. Más bien fue una afirmación ante aquellas palabras soltadas al azar por la pelirrosa sin saber con exactitud su verdadero significado.
-lo tiene -aseguro con voz suave-, ambos lo sabemos, tiene más derecho que tu.
-no es así.
-me casare algún día con él.
-no lo tiene.
-no seré de nadie más que de él.
-no…
-me entregaré a él. Como lo hice contigo y…
-¡he dicho que no tiene derecho! -grito exasperado ya por aquello, volteo a verla, tomándole de los hombros salvajemente, abrazándola contra su cuerpo. Sus labios buscaron instintivamente los suyos. Encontrándose con anhelo. Besándose como si se no se hubiera encontrando en largo tiempo. Se separo de ella. Poniendo atención a su rostro. Gotas saladas salían de sus ojos sin intención a detenerse. Mejillas teñidas bellamente insinuando su innata inocencia. Ojos acuosos y perfectos.-no creas que no se eso. Porque me lo he planteado más una vez…
-sensei -murmuro mordiendo su labio inferior, bajando levemente su mirada.
-no hagas esto Sakura, no hagas a adrede esa expresión, sabes que no podre abstenerme a hacerte mía en estos momentos, porque lo eres, mía y solo mía.
-desde el primer momento en que me tocaste… fui tuya. Solo tuya y de nadie más…
-hiciste todo esto por él -soltó.
-no te hagas el sorprendido. Lo sabías desde un principio -soltó una leve sonrisa. Beso su frente, acariciando a su pequeña niña. Tenía razón. Mucha razón, ya lo había previsto. Él era solo una marioneta. Un juguete para vengarse de Uchiha Sasuke. Pero a medida que pasaba el tiempo. Dejo de ser ese juguete. Había pasado a ser algo más. Una persona que había dejado en Sakura una gran marca en su piel, su alma, su ser.- así, como sabias como reaccionaria cuando me dijiste que…
-¿te amo? -completo el plateado, asintiendo en el acto la pelirrosa.-eres la primera por quien siento esto. El pierde más en esta relación soy yo Sakura, debes entender eso.
-soy consciente, pero en verdad... Yo no… por favor no aun, no quiero que me dejes…
-… ¿Por qué no habría de hacerlo? Me lastimas, te lastimas, lastimamos a terceros. No dejara nada bueno esta relación. Porque es solo sexo sin compromiso ¿Verdad? No hay sentimiento alguno, por lo menos por tu parte.
-no es solo eso… -sollozo la Haruno.
-¿Qué es entonces?
-no lo sé…-se aferro a este con fuerza-… solo quiero estar contigo. Sentirme bien conmigo misma.
-¿Qué hay de Sasuke?-respiro a fondo para volver a sacarlo.
-olvidémonos de él ¿Quieres? -por respuesta la aferro hacia a él. Mezclando la calidez de sus cuerpos y aromas. Embriagándose del otro. No había nada sexual. Siquiera algo que los incitara a algo más fuerte. Solo estaban ahí. Apreciando al otro. Disfrutando su mutua compañía. Porque ¿Que tanto tiempo les quedaba por gozar? ¿Cuánto tiempo tendrían para seguir encontrándose, para estar alado del otro? ¿Cuándo? Muy en el fondo el Hatake sabía que sospechaban de ellos ¿Que haría? ¿Qué podría hacer para finalmente tenerla en sus brazos y jamás alejarse?
-…Sasuke-kun -levanto su vista. Ante él, estaba aquella rubia con la que había fornicado algunos meses atrás, bajo su rostro levemente. En otros momentos seguramente hubiera sonreído de lado. Con unas cuantas palabras que hubieran cruzado, y estarían acariciándose mutuamente en busca de algo más en poco tiempo. El caso, era que no estaba haciendo nada de eso. Frunció el entrejo al solo mirarla. Algo inusual, nunca había actuado de esa manera. No era ella a quien esperaba, era alguien más, alguien con cabellera rosa, ojos jade, sonrisa encantadora y piel deslumbrante. A ella. La que se hacía llamar "Su novia". Un titulo que ahora parecía repudiar la Haruno. Cosa que era intrigante, se suponía que eso era lo que más deseaba y sin embargo, ahora parecía odiar. Lo odiaba, de eso estaba seguro.
-déjame -soltó con frialdad.
-quería hablarte de Sakura -sintió en su pecho un pequeño dolor al ver que el moreno le prestaba aunque fuera solo un poco mas de atención en ella al momento de haber pronunciado su nombre, pero era natural. Era la persona con la que estaría el resto de su vida ¿Y ella que era? Solo una más en su lista de conquistas. Un polvo nada más.
-¿Que hay con ella? -pregunto tratando de no mostrar su curiosidad.
-me preocupa, hace unos momentos me encontré con ella por el pasillo. Lloraba, como aquella vez…-trago grueso antes de poder continuar, le era difícil poder hablar de ello, de su traición- quería saber si, bueno ¿Han tenido problemas?
-no, y no es algo que te interese Ino.
-es solo que, me he dado cuenta que, no actúa como suele hacerlo siempre. Suele mostrarse más seria de lo normal. Hay veces en las que simplemente nos ignora y no nos habla como antes, incluso en la fiesta me pidió que la sacara a escondidas y la llevara lejos de…
-¿Que has dicho? -se incorporo el morocho acercándose a la dueña de ojos celestes. Mostrando enojo por lo recién comentado.
-Saku… Sakura me pidió que la sacara del salón, aunque no me dijo para que, o por qué.
-¿En donde pararon?
-no recuerdo en que calle. Solo puedo decirte que era demasiado sencillo a lo que estamos acostumbrados. Sasuke-kun, me preocupa que Sakura. Sé que no estoy en posición de pedir algo, y que las cosas no volverán a ser como antes, pero en verdad quiero ver a Sakura como era antes. Quiero que seamos amigas. No sabía del daño que…
-es imposible. No te hagas la victima ahora, sabias perfectamente de mi relación con ella, y aun así te acostaste conmigo.
-¡no lo sabía! -afirmo ante la contrariedad del moreno.
-me da igual.-avanzo unos cuantos pasos dejando atrás a la rubia sin siquiera haberle mirado.
-puede que este con alguien más Sasuke-kun… -soltó en un susurro aun dándole la espalda este.- ¿Has pensado, siquiera en ello? Te ignora, no te ve como antes lo hacía, no suspira tu nombre -arrastro cada palabra con una inconfundible ira- o te ve a escondidas cuando estamos en clase. Ella… ella.
-deberías saber perfectamente que solo busco una cosa en las mujeres, tú lo sabes por experiencia propia ¿O no? -volteo a mirarla surcando una sonrisa burlona en su rostro- si tiene un amante, me tiene sin cuidado.-avanzo sin mirar atrás. La rubia respiro profundamente. Era verdad lo que decía el moreno. Ella le había dado tanto sin pedir nada a cambio, entonces ¿Por qué seguía esperando por él? Tener esa vaga pero significativa esperanza de que el se arrepentiría de tener esa relación con la Haruno. Yendo a su lado, que estúpida. Una ilusión eso era lo que en verdad era el moreno.
Tocaron el timbre que marcaba la salida de clases. Todos guardaban sus cosas, algunos apuntaban la tarea escrita aun en el pizarrón del aula, los murmullos se hacían más grandes, poco a poco se fue vaciando el salón, hasta no quedar nadie. Caminaba por el pasillo acompañada de sus amigas, algo que ya no hacía desde meses. Pero iba callada. Las demás hablaban y soltaban una que otra risa, cerro sus ojos por un momento antes de parar, las demás se detuvieron al ver que su compañera lo había hecho. Miraba a la persona que le hacía frente-…tu ganas, el me odia, solo, solo… quería que estuviera a mi lado ¿Sakura que le hiciste? ¿Por qué solo te ve a ti? Me duele... -murmuro con desconsuelo. La pelirrosa suspiro acercándose a la rubia con paso lento a medida que avanzaba los ojos azules de la rubia derramaban una pequeña lagrima que se perdía al llegar a uno de los costados de su quijada, le tomo de la mejilla acariciándola lentamente, era raro que volviera a sentir su piel, desde cuando era tan dulce su roce? Puso mas atención a su cuerpo, que parecía sobresalir perfectamente a pesar de que el uniforme era bastante holgado, parecía percibir en ella una esencia mas a mujer que a niña como siempre había catalogado a la Haruno ¿Desde cuando tenía ese porte? sus ojos miraron a los orbes jade que brillaron de una manera casi magnifica, su sonrisa apareció en el acto, como siempre lo hacía. Tal vez la perdonaría. Volvieran a ser amigas, harían lo mismo que hacían siempre. Dormir en la casa de la otra, salir al cine, tal vez hacer tareas juntas. Acerco su rostro a un costado de la Yamanaka, abrazando a su querida amiga.
-qué bueno que te des cuenta de ello... -sintiendo un nudo en su garganta, alguien tenía que pagar por la indiferencia que tomaron ambos, su mejor amiga y la persona que amaba, ante el dolor que ellos mismos habían provocado en ella, era gratificante pero alarmante a la vez, si había menospreciado a Ino, seguramente también lo había hecho con una molesta y repulsiva pelirroja. Eso significaba que tal vez, se había dado cuenta del verdadero valor de esta, cosa que igual era alarmante- no olvides este dolor, este es el mismo que provocaste en mi.
-Sakura…-sollozo, intentando alejarse un poco de ella para ver su rostro pero se lo impidió.-por favor, por favor… perdóname -suplico en vano.
-¿Te lo dije ese día no? Tienes que ganar mi confianza de nuevo. Y si para ello debes sentir esto, si esto te duele mucho, debes prepararte para lo que viene -le tomo de la muñeca. Con una neutra expresión en su rostro dejo de abrazarla. Caminaron en dirección a la salida, paso cerca de su amado profesor quien le miraba interrogante ante la escena tan rara que se había suscitado. Con una leve inclinación de cabeza le hizo saber que le explicaría mas tarde lo que había pasado.
-me alegra que finalmente, retomáramos nuestra amistad -le ignoro la pelirrosa que miraba por la ventana el extraño y colorido paisaje que se extendía por el horizonte. Estaba recargada en la ventana, mientras se apoyaba en una mano en su mejilla, parecía pérdida, olvidada por el mundo al que alguna vez fue sometida. La Yamanaka la observo en silencio, algo diferente se podía percibir en ella. Algo nuevo, elegante… pero al mismo tiempo doloroso, era raro. Esa esencia de inocencia parecía haber sido borrada, en su lugar ahora existía una sensualidad que antes no radicaba en ella, incluso la manera en que cruzaba sus piernas, marcando sus bellos músculos. Sus caderas, sus senos, la marcada cintura, su rostro.
-¿hablaste entonces con Sasuke-kun? -hablo la Haruno sacándola de sus pensamientos a Ino.
-sí, aunque creo que le molesto lo que me pediste que le dijera… me dolió haber hablado de esa manera con él -confeso en un susurro.
-a mi también me dolió su traición, la de ambos. Más de lo puedes imaginar -bajo su rostro demostrando la vergüenza que sentía la chica.- pero… gracias por haberlo hecho -levanto su rostro, una pequeña sonrisa adorno en Sakura-, si no hubiera sido por ustedes, yo… -sus mejillas se volvieron de exquisitos tonos carmines. Bajo su cabeza un poco, llevándose una mano a su pecho, cerró por un momento sus ojos, apareció su rostro en su mente, con sus plateados cabellos, ojos negros, su característica mirada perdida. La persona que le había salvado de caer en un abismo. La única quien le miro cuando nadie más le miraba. Era él quien ahora susurraba su nombre, a quien miraba a escondidas cuando nadie más le veía, quien encendía en ella, el fuego de la pasión y la lujuria, era a quien… a quien…
-Sakura, ¿te encuentras bien? -levanto su vista a su compañera quien le miraba intrigante con una chispa de preocupación. Sintió algo cálido y húmedo recorrer sus mejillas, se llevo su temblorosa mano a esta, una lágrima había sido la culpable. Solo atino a asentir, secándolas al inmediato.-… ¿si estas con alguien más no es así? -no respondió.- ¿Sakura? -insistió la rubia. La pelirrosa sonrió ampliamente, un ligero murmuro fue suficiente para que Ino callara el resto del viaje.
Sus manos buscaban con anhelo su cuerpo, sus bocas atrapadas en aquel beso tan efímero y perfecto, sus lenguas degustando el sabor del otro, piel contra piel. Los destellos de sus ojos brillaban tan agraciados, bellamente acuosos cegados por el deseo, mejillas sonrojadas. Ropa desacomodada, sueños rotos. Ilusiones perdidas, eso representaba para él, la pequeña niña que nunca tuvo nada por que luchar. Se había tomado tantos riesgos solo para ese beso que se volvía cada vez más exigente, más ardiente. Sabían que podían ser descubiertos, pero tal vez era el mismo riesgo lo que la incitaba a actuar de esa manera. Su boca se separo de ella, bajando hasta su cuello, besando con delicadeza este, mientras su alumna desordenaba su cabello aun más de lo que ya estaba. Le alzo de sus glúteos depositándola en el escritorio de su oficina, dando paso a recorrer sus perfectas y torneadas piernas con revuelo, sacando gloriosos suspiros en el acto. Sus manos fueron cada vez con mayor lentitud torturando a su bella musa un poco. La Haruno no perdió tiempo y ayudándose de estar en una posición bastante cómoda le fue abriendo cada botón de la camisa del plateado, acariciando la piel que se traslucía a través de la fina tela blanca que contrastaba con la piel bronceada de su sensei. Una de sus manos viajo hasta el sostén de la chica, levantándolo dejo de besar su cuello para llevar su aliento a uno de sus pecho, haciendo que se le erizara la piel al sentir el contraste de la temperatura sobre ella.
La mano de este paso por su pecho masajeándolo con suavidad y destreza, hasta su vientre plano, donde fue dejando rastros de húmedos besos, arqueando la espalda en señal de lo gustosa que se movía el hombre, la mano que aun exploraba la entrepierna de la chica paso por su centro en una inexistente caricia.- aahh -gimió con fuerza al momento en que se levantaba aferrándose del cuello la ojijade, enterrando sus uñas en la espalda de éste. Le miro intensamente a los ojos, el plateado observo aquello orbes más oscuros de lo normal. Seguramente tendría un orgasmo la pequeña si seguía haciendo aquellos movimientos sobre ella ocasionando que sonriera burlón ante el hallazgo. Comenzó a masturbar a la chica con sus mano, primero con un dedo sobre ella, haciendo movimientos circulares, cada vez más con mas fuerza y constantes, hizo de lado las bragas de esta adentrando uno de sus largos dedos simulando embestidas que aumentaban cada vez que suspiraba, la respiración se había vuelto más dificultosa para ella, convirtiéndose en una más entrecortada sus mejillas se volvieron de tonos carmines, sus caderas se movieron sobre su eje para ayudar a las embestidas, pero de un momento a otro paro. Le había tomado de la muñeca la chica, que tenia la cabeza ligeramente agachada, levanto su vista entendiendo la rara acción de la pelirrosa el Hatake. Sin pensarlo más bajo su bragueta sacando su miembro viril que cada vez le dolía con mas fuerza, con ayuda de Sakura subió sobre él, intercambiando ambos posición Esta vez Kakashi estaba sentado y ella encima de él.
-... -rozó sus labios con los de su amado. Sus manos se adentraron de la camisa blanca de la chica que aun traía puesta, beso sus pechos ligeramente, echando la cabeza hacia atrás como respuesta-... dilo -suspiro entrecortado Kakashi, al momento de llevar su hombría a la estrecha entrada de la mujer.
-aah -gimió con fuerza-, ¿Qué... qué cosa? -se enterró sobre ella, pero no se movió solo permaneció en estado neutras, arqueando las piernas la chica al sentir tal rudeza.
-di que eres mía -se movió ligeramente, temblando la chica, ladeando la cabeza a un costado de él-, no me moveré si no lo dices... -no obtuvo respuesta, pues se abrazo con fuerza a su cuerpo- ¡dilo!-grito excitado. Comenzó a entrar y salir de ella cada vez con una fuerza brutal. Los ojos jade de Haruno se abrieron de golpe, mordiendo el labio inferior en el acto, intentando no gemir tan alto. Bajo su mirada un momento, exitandose de sobre manera al ver como el hombre le estaba poseyendo. El compás de las embestidas subieron al voltearla de forma salvaje dándole esta la espalda a horcas de él. Permitiéndole acariciar a conciencia su cuerpo, sus manos viajaron hasta el clítoris de la chica, estirando los labios vaginales, rozando con las yemas de los dedos el prepucio de este.- dilo -gimió ronco ante el bello espectáculo que le regalaba el hombre. Lamió su lóbulo derecho de la oreja de Sakura.
-¡aaahh... soy tuya! -grito al instante que había caído en la cumbre del placer.
-sensei… -Ambos se sobresaltaron al escuchar que la puerta era tocada por alguien, intentaron abrirla pero no contaban que estuviera cerrada por dentro. Idea de la pelirrosa en caso de que alguien interrumpiera. Siguió moviéndose dentro de esta al sentir como se estrechaba la entrada de la pelirrosa, corriéndose en el instante. Abrió la boca para gemir pero le tapo la boca el plateado callando los ostentosos suspiros de la chica.
-¿sucede algo Asuma?
-tiene que ir a entregar unos papeles a la dirección.
-enseguida iré, gracias.-escucho los pasos de su compañero alejarse con lentitud. Salió con cuidado de ella, girándola. Se separo de ella, un momento. Observo sus ojos en silencio. Observo todo de ella. Tan hermosa, tan altiva, preciosa, una princesa. Le tomo de ambos costados del rostro. Puso su frente contra la de ella. Las suaves manos que olían a rosas sobre la de él. Un sollozo se dejo salir de sus labios. La arrastro hasta el, abrazándola en el acto. Si fuera así, le dirías a Sasuke-kun?Esas palabras que había soltado sin pensar volvieron a su cabeza. No diría nada la rubia, de eso estaba segura, aunque había una gran posibilidad de que lo hiciera, se arrepentiría en el acto. Pero no importaría. Porque no dejaría la relación que tenia con el hombre que le abrazaba tan fuertemente en esos instantes. Se separo de él. Acariciando su mejilla izquierda con el dorso de su mano.
-tengo que irme, me salte la hora de gimnasia y no quiero que Guy-sensei se dé cuenta que no estoy en la enfermería -asintió el plateado. Acomodo una a una su ropa. Antes de salir, se volvió hacia él, quien permanecía sentado en su escritorio, acomodando de igual manera su camisa. Con la vista perdida en algún lugar del piso, sin duda alguna las exigencias de su amor se hacían cada vez mayores mas no dijo nada. Salió del aula, percatándose que no había nadie en el pasillo que le impidiera seguir con su camino.
Avanzo sin tener en si un destino al cual dirigirse, la clase ya había terminado y nadie se había dado cuenta de su falta, veía a sus compañeros comer en grupo o siquiera jugar algún deporte. Paro en cuanto diviso a Sasuke, con algunas chicas sonriendo como lo hacía cada vez que quería tomarlas. Era increíble que de niña alguna vez soñara con él. De hecho era siquiera creíble que ella sería su esposa en algunos años. Lo amaba. Amaba aun a ese moreno de aspecto áspero. Su frialdad, su tosco trato con la gente. Lo antipático y poco social que podía llegar a ser. Pero tal vez no tanto para dejar al plateado que deseaba a su lado cada momento. Sasuke le había herido en más de una forma, solo que nunca dejo que le mirara llorar, permanecía con esa estúpida sonrisa para demostrar lo fuerte que era, solo se permitió llorar aquella vez con aquel hombre. Se permitió llorar en frente de un extraño. Un extraño a quien le regalo su objeto más preciado que alguna vez estaba destinado al moreno. Recargo su mano en el vidrio de la ventana. Ejerciendo fuerza en el. Las cosas eran bastante raras, como podía tocarla tan desesperante aquella vez, diciendo que era solo de él. Pero el podía estar con otras. Si era así, entonces ella también podía. La suave brisa entro por una ventana abierta, jugando sutilmente con los cabellos de la pelirrosa. Quien seguía atenta a los movimientos del moreno.
-mmm… deberías bajar y golpearlo, desde aquí no lograras hacer nada, princesa -volteo encontrándose con un par de ojos azules, que parecían divertidos con tan solo mirarla. Abrió la ventana que estaba cerrada, recargándose en el marco.
-Naruto -frunció el entrejo notoriamente- no sé a qué te refieres -se hizo la ofendida.
-jajaja Sakura-chan está bien, sabes que puedes decirme cualquier cosa, además no deberías avergonzarte si lo que quieres es golpear al teme.
-como no tienes idea -se volvió hacia el golpeando con el codo su costado, gruñendo en el acto, dejando escapar una leve risa, pero ceso un momento, el rubio se volvió hacia ella.
-sabes, esta es la primera vez en años, que estamos solo los dos
-sí, creo que tienes razón, hace mucho, que estamos así. Desde que…
-…estas con Sasuke -completo.
-me gustaría saber una cosa.
-sabes que puedes decirme cualquier cosa.
-¿por qué me ayudas? Eres su mejor amigo-el rostro del rubio se volvió agridulce, algo curioso en él. Podía mantener esa sonrisa en su rostro, a pesar de la circunstancia. La pelirrosa miro con curiosidad al Uzumaki, quien permanecía en silencio, pensando en la posible respuesta. Miro de lado a esta, no había cambiado nada si hubiera sabido la verdad. A quien en un principio estaba atada.
-me quito algo…-alcanzo a susurrar. Giro su rostro hacia ella. Quien aun seguía observándolo con curiosidad. Algo común en ella, pensó Naruto, quitándole un mechón del cabello en su frente, acariciando por un momento, esa piel tan suave y tersa.-algo muy valioso.-trago grueso antes de continuar, se acerco lento a esta, aspirando el aroma a cerezos que destilaba su cuerpo.
-¿Era tan valioso lo que te quito?-pregunto ingenua a tal respuesta.
-no tienes idea...-murmuro lo suficiente para que escuchara atenta, sus ojos se desviaron un poco a la ventana, al darse sentir sobre él una mirada bastante fuerte. Sasuke los observaba con el entrejo severamente fruncido. Cosa que le pareció divertida al rubio. Volvió a Sakura, quien no parecía muy satisfecha con la respuesta.-tienes que tener cuidado Sasuke empieza a sospechar.
-no tengo miedo.-aseguro.
-eso es bueno-pauso un momento antes de continuar- ¿Sabes que durmió con Karin la noche del compromiso?
-no me sorprende -admitió un poco tensa y sorprendida por lo recién dicho.
-¿Qué harás si los descubren?
-no estoy segura. Pero debo ser cautelosa, no quiero alejarme de Sensei, me… gusta mucho.- susurro risueña, trago grueso el Uzumaki, respirando con profundidad. Tratando de contenerse ante ello.
-sea lo que hagas, te apoyo.-beso su mejilla, se alejo de esta con una gran sonrisa en su rostro a cada paso, esa sonrisa iba desvaneciéndose como si sus sentimientos se fueran drenando uno a uno. Bajando la mirada hasta que no quedó nada en su pecho, conocía el tono de voz que había usado, había sido el mismo que utilizo aquella vez que se entero de los sentimientos de la pelirrosa a su mejor amigo, aquella vez cuando le quito todo, y a la vez nada, tan contradictorio podía ser su amistad con ambos, por una parte estaba de por medio ella, y por otro él ¿Tan miserable se había convertido? ¿Por qué simplemente no dejaba de pensar que esa sonrisa le llenaba el corazón? Dejarla de lado, ya que no radicaba él en esa lucha. En esa riña donde perdió apenas entró. No había espacio para él. Nunca lo habría.
-Naruto…-paró en seco, al escuchar su minuciosa voz, que cada vez lograba sacarlo de sus casillas. Sabia de los papeles que debía entregar, por ello había ido a ver a su amiga. Aprovechar aquella oportunidad tan pequeña y miserable, pero significativa.
-¿si sensei?
-podría mantenerse al margen con su compañera, en esta escuela no se permite que haya el tipo de escena que acaba de hacer con la señorita Haruno -hablo en tono neutro. Tratando de esconder los celos que habían salido al ver como ese mocoso tocaba algo que no era suyo.
-Kakashi-sensei, no me hable de conducta, o de algo parecido cuando ambos sabemos que es lo que pasa entre usted y Sakura-chan -su semblante se volvió sombrío y hasta cierto punto daba una ligera sensación de miedo-, estoy al tanto de su relación.
-¿Por qué no has dicho nada? -sonrió de oreja a oreja.
-puede que Sasuke sea mi mejor amigo, pero me quito lo más preciado para mí. La joya más valiosa en este mundo. Sakura-chan merece ser feliz sabe sensei.
-comprendo.
-no sensei, usted no comprende nada, ¿Sabe que es lo que se siente que lo que has guardado para ti durante años, te lo arrebaten otro? Usted se lo está quitando a otro, como a ese mismo se lo quitara nuevamente.
-¿Por eso la estas ayudando? Quieres que experimente el mismo dolor que has sentido en este tiempo.
-… ¿De qué habla sensei? -se hizo el incomprendido-, solo lo hago, porque quiero que sea feliz, aun si su lugar es alado de alguien a quien no puedo aceptar como mi igual.-dejo a su profesor atrás a medida que avanzaba. Una ira descomunal se instalo en su ser. Era suya, desde un principio lo había sido. Aquel hermoso ser que conoció de niño, esa hermosa gema que le fue arrebatada, había sido robada. Y ahora el poseedor de tal joya, la perdería igual. Apretó sus puños con fuerza, el destino había sido demasiado cruel con él, ni siquiera lo había tomado en cuenta para llevar a cabo su venganza contra Sasuke, ¿Es que acaso no valía como hombre? El día en que se iba a sincerar con ella. Las lágrimas en esta recorrieron sin tregua sus mejillas, ganando más el odio a su llamado "amigo". Se había enterado también de las acciones que le orillo hacer lo que hizo. Si solo hubiese sido un poco más egoísta, si no la hubiese dejado a él, le permitió entrar a su vida, enamorarla, hacerla llorar, reír, a esas alturas. Podría llamarla, proclamarle como suya.
Hasta aqui el capitulo niños! Espero que les haya gustado gracias a quienes me pusieron en favoritos y en alerta: wendo, nekita namikaze, Uzuki Yu-Chan, Tamiih-chan, Naruto-UkiyaWorld-KakaSaku, Evangeline K, Queen-Of-The Shadow, armatrong7293, jessy moon 15 y nicoledelfim. Muchas gracias!
Reviews?
Por cierto ¡Feliz día del amor y la amistad! :DD los quiere y adora: CiinDii :)
