NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NAOKO TAKEUCHI, SOLAMENTE ME DIVIERTO ESCRIBIENDO ESTAS HISTORIAS.
No diré gran cosa, salvo que lamento tardar tanto en actualizar y me sigue teniendo sorprendida el recibiento que esta historia ha tenido ¡Eso me tiene muy feliz!
Capitulo 2.
Amy estaba sentada delante de su escritorio, transcribiendo en un diagrama los apuntes que tomó en clase de anatomía. Comenzó a sentirse mareada cuando anocheció. Incapaz de encontrar una razón, se asomó por la ventana y la pregunta quedó contestada: era luna nueva.
La luna desaparecía definitivamente del firmamento en ese día y ella, Sailor del agua, completamente ligada al astro, sentía su ausencia más que otras sailor. Junto con Neptune, en luna nueva verdaderamente quedaban débiles. Inútilmente trató de seguir estudiando, pues le vino un dolor de cabeza tremendo que no resistió y, tras tomar medicamento, simplemente se recostó.
La cabeza comenzó a darle vueltas y el mareo le provocó náuseas. Pero las reprimió y se obligó a dormir. Estaba apenas concibiendo un poco de sueño, cuando una esencia maligna se manifestó cerca de ella.
Penosamente consiguió abrir los ojos, para notar a un hombre esbelto y atractivo parado cerca de ella, con un diamante negro flotando en sus manos, sonriéndole.
-Hola, querida Sailor Scout.
Se sorprendió mucho de que la reconociera. Intentó pararse, fue en vano. Recostada le habló.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?
-Solamente un poco de tu energía ¿Es acaso mucho pedir, mi guerrera?
-¡Aléjate de mí!
Amy gritó y extendió su mano en un intento de lanzarle algún poder, pero nada salió. Se posicionó entonces.
-¡Por el poder del cristal del planeta de Mercurio!—gritó. Fue otra cosa en vano. Cayó al suelo en golpe duro y sordo sin que algo de magia o energía se desprendiera de su pluma.
-Estás patéticamente debilitada, guerrera—dijo entonces el hombre, parándose delante suyo con altanería—Me llamo Dante, no te haré daño. Solo quiero algo de tu energía.
-¡No!—su voz sonó más débil. Dante sonrió.
-Justo como te quiero.
Se inclinó hacia Amy e hizo resplandecer el diamante negro en sus manos. Éste emitió una onda expansiva de oscura energía que comenzó a recorrer la habitación de la Inner. La energía acuática que desprendía Amy fue atraída por la oscuridad del diamante. El aura celestina que cubría a la Sailor Scout poco a poco fue desplazada hacia una cavidad hueca dentro del diamante.
Fue como si le estuvieran quitando el alma. La sensación era dolorosa y Amy estaba demasiado débil como para siquiera gritar. Tumbada en el suelo, sobre la fría madera, la energía le fue arrebatada gota por gota en un proceso increíblemente espantoso, que la dejó agotada física y emocionalmente.
Quedó desmayada, Dante se paró y miró al diamante negro, en cuyo interior flotaba un poco de energía celestina.
-Bueno, parte de su energía ya está aquí. Faltan las demás.
Miró nuevamente a Amy.
-Si te he dejado con vida es porque más adelante podrás serme útil, así como tus amigas.
Desapareció en el aire, dejando a la chica pálida e inconsciente sobre el suelo. Pasó casi una hora hasta que su madre llegó a la casa y la encontró así.
-Amy, llegué tesoro—abrió la puerta de la alcoba, prendiendo el foco—Quería decirte que… ¡AHH!
Inmediatamente llamó a la ambulancia. Informo del accidente a Rei quien difundió la noticia entre las demás Sailor. Los doctores la llevaron a la clínica, porque su pulso era riesgosamente bajo, casi nulo. Lograron reanimarla y la colocaron en una habitación para observación. No había explicación para su estado.
Las demás chicas no tardaron en llegar. Luna rompió el silencio.
-¿Alguna tiene idea de lo que ocurrió con Amy?
-¡No lo sabemos! Su madre llamó a la ambulancia tras encontrarla así en el suelo de su alcoba.
Mina se acercó y colocó su brazo encima del hombro de Rei, quien en esos momentos estaba llorando.
-Calma. Amy estará bien, ya saben que se desmaya fácilmente en Luna Nueva.
-Pero no a este extremo—Lita sonaba pensativa—Ella se enferma, pero no a este grado. Algo más debió haber ocurrido.
-¿Qué piensas que pudo ser?
-¡No tengo ni la más mínima idea!
-Esto se está poniendo cada vez peor.
El silencio fue espantoso, pesado y difícil de sobrellevar.
-¿Alguien sabe dónde está Darien?—preguntó Artemis—No lo encontré en su departamento.
Lita miró su reloj.
-Son casi las doce de la noche ¡No puedo creer que siga en el hospital!
-Conociéndolo, es muy capaz—Rei pareció dejar de lado las lágrimas—Ya ves, no ha sido el mismo desde que Serena quedó en coma.
-Ni nosotras.
Una realidad difícil de afrontar.
El doctor salió en esos momentos y dijo que Amy estaba bien. Aseguró que despertaría al día siguiente, si no es que antes. Eso dejó a las Sailor completamente aliviadas quienes, tras un rato más, se fueron a sus casas para dormir tras prometer que volverían al día siguiente para ver a su amiga.
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-Esto se pone cada vez peor, Serena—Darien agarró la mano de su novia, mientras la contemplaba en la oscuridad de la habitación—Ahora Amy se ha desmayado y quedó hospitalizada, casi le da un paro cardíaco.
Se inclinó y besó la mano de la rubia, sin apartar ni por un segundo los ojos de su rostro, buscando la más mínima señal de movimiento que indicara su próximo desperar ¡Avivara su esperanza! Pero no hubo nada. Ni un temblor en los labios, cejas, pestañas…. Nada.
-Serena—susurró entre sollozos—Te necesito como nunca antes, amor, por favor debes despertar ¡Te necesitamos!
Lloró nuevamente escondiendo su cara al lado de su amada. Solo Serena en su inconsciencia fue testigo de las lágrimas que el príncipe de la tierra derramó por el dolor y la desesperación que cargaba y ya le era difícil soportar.
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Alexandra miraba a través de un portal la conmovedora escena de Darien con Serena. Sentado sobre su trono, el príncipe Antheus miraba de la misma manera que su sirvienta: con burla.
Alexandra río.
-Cursi… patético, usted vale mucho más que ese príncipe, mi señor.
-Eso lo sé, Alexandra. Cuesta creer que es mi pariente.
-Lejano yo diría.
-Sabes que es más cercano de lo que quisiera.
-Mis condolencias.
-Endimion no siempre fue así de sentimental. Ha cambiado, pero reconozco más debilidad en él y deberemos aprovecharla.
-Insisto en que no se apure por eso, señor mío. Yo me encargaré de los detalles.
-Reitero que confío en ti Alexandra, pero por favor mantenme al tanto de la situación.
-Se lo juro. Señor mío ¿Cuándo despertara la princesa?
-Muy pronto, querida. Solo reúne las energías.
-Eso haré.
-Bueno ¿Qué esperas?
Alexandra se inclinó en señal de respeto y salió de la sala de trono. Antheus quedó solo y pensando en cómo destruir a Endimion.
Ajena a esto, Alexandra caminaba hacia la sala donde estaba el inmenso diamante negro.
-Conociendo a Dante tardará un poco en reunir la energía—se dijo a sí misma—Entonces, me adelantaré en algunas cosas.
Sacó el medallón y se lo colgó del cuello, desapareciendo en el aire.
Reapareció flotando sobre las calles de la ciudad número 10, un solitario hombre caminaba en la oscuridad de la noche.
-¡Príncipe Endimion!—lo llamó. Darien alzó la mirada—Es una sorpresa encontrarlo ¿Qué lo trae por aquí?
-¿Qué es lo que quieres?
Darien adoptó una postura defensiva. Alexandra río.
-No pretendo atacarte, príncipe, solo venía a pasear y os vi.
-No te creo.
-No es mi problema.
Segundos de silencio.
-¿Qué quieres?
-Ya me has hecho esa pregunta.
-Y no la has contestado.
-bueno, como eres listo, te la diré.
Alexandra río de una manera escalofriante, antes de guardar un silencio peor durante el cual miró críticamente a Darien. Sus labios se curvaron en una maléfica sonrisa antes de hablar:
-A ti.
Oscuridad.
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Rei se levantó y prontamente tomó un baño de agua caliente. Se arregló lo más rápido que pudo, peinándose como de costumbre y poniéndose el primer juego de ropa limpio que sus manos agarraron del armario. Salió apresurada del Templo despidiéndose de su abuelo con la mano y se echó a correr hacia la clínica donde estaba Amy.
Mientras caminaba, no pudo evitar pensar en las problemáticas que estaba ocurriendo últimamente. No era posible que estuvieran ocurriendo tantas desgracias. Serena quedaba en coma, Amy estaba desmayada, un enemigo nuevo apareció en la ciudad, sus poderes eran día con día más débiles ¿Por qué pasaba todo esto? ¿Cómo terminarían ellas?
No tuvo tiempo de pensar más cuando la presencia de una energía maligna hizo que se concentrara en el hombre delante suyo.
-Sailor Mars ¿Verdad?
Ella retrocedió, sorprendida.
-¿Y tú quién eres? ¿cómo sabes quién soy?
Miró furtivamente el rededor, la calle estaba sola y agradeció a Dios por eso. El hombre sonrió.
-Me llamo Dante, ya lo debéis saber. Ahora, solo quiero una cosa de ti
El diamante negro brillo en sus manos.
-¡Ni loca!—Rei se puso a la defensiva-¡Por el poder del cristal del planeta de Marte!
Se transformó y encaró con la mirada a Dante, éste sonrió.
-Bueno, al menos tú no estás tan débil. No como tu amiga esa Mercury.
-¿Qué le hiciste a Sailor Mercury?
-Lo mismo que te haré a ti.
Sailor Mars le lanzó una saeta que un campo de energía negro desvió hacia el cielo. La pelea fue injusta. Rei lanzaba ataque tras ataque sin que ninguno le rozara al menos un cabello a Dante, quien ocasionalmente mandaba rayos de energía que la chica a duras penas podía esquivar.
Uno de esos rayos le golpeó certeramente en el abdomen y la hizo caer a tierra, dolida y débil. Dante se le inclinó con el cristal en manos.
El proceso se repitió.
Lamento haber hecho el capítulo corto, pero simplemente hacerlos largos se me dificulta increíblemente mucho ¡No me salen! Espero me disculpen y el capítulo les hata agradado.
¡Espero sus comentarios! =)
chao!
