¿Mi primer beso?
Saga abrió la puerta de la biblioteca de la enorme mansión, traía consigo unos jarrones chinos tesoros de su madre para guardarlos y evitar un accidente con la grandiosa fiesta que les esperaba en unos minutos. Detuvo su paso mientras bajaba con suavidad las reliquias, caminó un poco y observó a su gemelo hundido en una de sus novelas favoritas.
— ¿Kanon?—llamó su hermano mientras se sentaba frente a él en el otro sillón —¿quieres que piense que de verdad quieres ser amigo de ese flacucho raro?
—Vamos Sagui… es el hijo del director…—contesto sin perder de vista su lectura.
— ¿Y eso exactamente…?—cuestionó con una ceja levantada.
— ¿Exactamente? ¿Acaso no lo vistes?—preguntó mientras se sentaba y dejaba su libro a un lado—el viejo Heinstein fue incapaz de doblegarlo frente a nosotros…
—Es su hijo…
—Y lo sobreprotege demasiado, de nuestro lado seremos casi como la ley en el Averno…
—Somos la ley Kan…
—Quiero más… nací para tener todo el poder—se carcajeo regresando a su mundo de fantasía tras la dura pasta del libro.
—Estás loco…—dijo su hermano levantándose mientras negaba con su cabeza y se servía una copa del vino de su padre, había mucho que hacer, pero los sirvientes quedaban a manos de los jóvenes herederos, así que un rato de relax antes de la actividad no caía mal.
… … …
El peliazul condujo por casi veinte minutos, veinte minutos en los cuales Aiakos se arrepentía cada vez más, Pandora tuvo que bajar la ventana, ya estaba sofocada, su hermano la llevaba en las piernas, al lado de él, el hermano de Ikki, el pequeño Shun, luego Violate cargaba a June mientras parloteaban con Marin y Esmeralda, quien iba en el asiento de adelante a la par del su novio. Cuando finalmente llegaron Pan abrió sus enormes ojos purpura al ver la mansión de los Géminis, era realmente enorme, un patio delantero lleno de autos, luces salían por las ventanas, música, risas, los siempre fiesteros armando jergas, chicas en grupo, novios besándose, divisó a Saori en brazos del gemelo, y al otro con una chica rubia, se estacionaron rápidamente, a como pudo salió disparada apenas el auto dejo de moverse, sacudió su ropa y se colocó la chaqueta—que por el bochorno del auto se había sacado— metió las manos en sus bolsillos copiando el estilo de algunos chicos que pasaban y caminó mientras esperaba a sus acompañantes.
—Portate bien—le dijo Aiakos empujando a su novia por los hombros y perdiéndose entre la multitud.
Sin prisa, ella siguió junto a Shun, más adelante vio a June hablando con Esmeralda mientras Ikki sonreía y la llevaba de la mano, por inercia sonrió, suspiró, y recordó su agitada vida al lado de su madre, volteó a su lado y observó al peliverde con su vista fija en la rubia de cabello lacio. Frunció su boca, el pequeño hermano de su amigo era un balde de timidez, recordó que el peliazul le dijo que esa chica era el amor imposible del más joven. Tal vez más adelante le ayudaría, un toque femenino nunca está de más.
— ¡Pero miren quien está aquí!…—exclamó Kanon entregando una cerveza a Pandora y apartándola del grupo mientras rodeaba su cuello con el brazo—por un momento pensé que no vendrías Pan.
—Si… ya sabes, una fiesta no se puede dejar pasar así como así—sonrió abriendo la lata, su celular sonó, un mensaje de su hermano "no tomes demasiado" leyó mientras fruncía el ceño aburrida.
— Vamos, quiero mostrarte algo—dijo el gemelo mientras le invitaba a seguirlo—hay alguien que quiero que conozcas.
Se abrieron paso entre la multitud hasta llegar a la parte trasera de la mansión, Pan recorrió todo el lugar sin perder detalle, era realmente hermoso, justo al lado de la piscina, una hermosa rubia los esperaba, sintió que Kanon la jaló con suavidad hasta colocarla frente a la chica.
—Pan—dijo el gemelo sacándola de su ensañamiento—te presento a Fler Polaris capitana del equipo de porristas de Palas—sonrió mientras la chica se acercaba cada vez más y saludaba.
Pandora frunció el ceño, ¿para qué demonios Kanon le presentaba una chica?, claro, ahora que lo recordaba, ella era un chico, pero solo de apariencia, sus inclinaciones sexuales estaban muy bien definidas.
—Mucho gusto—dijo al fin extendiendo su mano, pero la joven la tomó y de paso besó su mejilla incomodándola un poco.
—Bueno… los dejo para que se conozcan—dijo el peliazul guiñando un ojo—luego me lo agradeces—susurro en su oído para perderse.
Pandora sonreía mientras la chica mordía con picardía su labio.
… … … … …
Tras unos matorrales muy cerca de la fiesta, un trío de docentes vestidos con pasamontañas observaban con binoculares la algarabía adolecente, la actividad deportiva que todos los años disputaban Palas versus el Averno casi se les venía encima, y las ideas de sus directores ya estaban un poco caducadas, claro no debían acercarse había dicho el pelinegro, pues eso sería ponerse la soga al cuello con sus estudiantes.
— Esos chicos si saben divertirse...—musitó el peliplateado mientras esbozaba una enorme sonrisa sin despegar la vista de la fiesta.
—Son unos delincuentes Minos—dijo Asmita mientras se giraba y cruzaba sus brazos negándose a ver más—de que sirven las clases de sexualidad por Dios…
—Son adolecentes Asmita…—replicó el rubio ingles que bajaba sus binoculares y suspiraba ante el comentario de su compañero.
—Debemos acercarnos más…—exclamo Minos poniéndose de pie y caminando entre los arbustos.
— ¿Estás loco?—gritaron al unísono, pero aun así lo siguieron.
… … … … …
La luna estaba hermosa, Pan invitó a la chica a caminar un rato recordando sus citas en Alemania y tratando de comportarse como su antiguo novio, claro sin sobrepasarse y dar a entender algo de lo que no fuera capaz de escapar. La rubia hablaba sin parar de su equipo de porristas, que el cabello, las piernas su rostro, todo giraba en torno a ella—que fastidio—pensó la pelimorado mientras suspiraba y sonreía.
— ¿Por qué no me hablas de ti?—la sorprendió la rubia mientras le jalaba la mano y la obligaba a sentarse a su lado en una pequeña banca.
—La verdad no tengo muchas cosas que… decir—dijo entrecortado mientras la chica se arrimaba cada vez más.
— ¿Sabes?—comentó la rubia mientras la acorralaba contra el recuesta brazos de la banca donde se habían sentado—eres… muy atractivo Pan…—continuó mientras de forma picara mordía su labio y con sus delgados dedos acariciaba el cuello de su camisa— le pedí a Kanon una cita contigo solo para conocerte mejor…
Pandora no sabía qué hacer, si le decía la verdad a esa chica, la farsa de su padre se iría por un caño y probablemente sería el hazme reír de todo el Averno y aparte perdería su amada autoridad, por otro lado se lo tenía muy bien merecido por colocarla en tan fea posición, pero tampoco era tan malvada.
—Mira…linda—dijo poniéndose de pie y sujetando ambas manos de la rubia—no lo tomes a mal pero, yo no…
— ¿Estas nervioso Pan? ¿nunca has besado a una chica?
—Exacto—sonrió incomoda—nunca he besado a una…
Pero no tuvo tiempo de reaccionar pues Fler se adelantó y la sujetó por sus brazos besándola apasionadamente, Pandora sentía como que volaba en el aire, abrió mas sus ojos y un tenue rosa adornó sus mejillas, obviamente jamás lo correspondió, Fler se separó algo incomoda al sentir la riguidez en Pan y la observó con el ceño fruncido.
—Cielos…—exclamó—lo siento—dijo la chica colocando sus manos sobre su boca realmente apenada, pero Pandora no contestó, simplemente corrió por el enorme patio de la mansión dejando sola y extrañada a la rubia, se sentía confundida, estúpida y con ganas de llorar toda la noche— ¡Lo siento!—grito tratando de detenerla, pero Pan nunca volteó.
… … … …
Minos caminaba decidido a ingresar infraganti a la fiesta, tras de él, ambos rubios trataban de seguirle el paso para detenerlo, pero la agilidad del profesor de historia y sus recientes clases en el gimnasio superaban la condición hasta del profesor de educación Física.
—Te meterás en problemas—gritó su hermano al verlo perderse tras los últimos matorrales mientras ellos descansaban de la persecución.
—Ya vámonos…—dijo Asmita mientras respiraba profundo para restablecer su agitado corazón y sujetaba a su compañero—ya vimos suficiente Rada
—Adelantate…—replicó el inglés—yo lo esperaré… después de todo es mi hermano.
Ambos sonrieron mientras uno de ellos se regresaba por el atravesado camino, una vez solo Radamanthys se alejó lo suficiente como para poderse fumar un cigarro sin ser descubierto. Se quitó la gorra negra que traía, alborotó sus cabellos y se dejó caer entre las raíces de un frondoso árbol. Encendió con delicadeza su cigarrillo y dio el primer jalón, cerró sus ojos para disfrutarlo y dejo caer su cabeza en el tronco, de nuevo lo llevó a su boca e intentó dar otro, pero un improvisado peso lo hizo rodar por el piso, quedando bajo uno de sus queridos alumnos.
— ¿Pan…?—preguntó mientras observaba entre las sombras los juveniles rasgos del chico que tenía sobre su pecho— ¿Qué sucede? ¿Por qué estas llorando?
— ¡Bese a una chica!—exclamó dejando ver sus enormes lágrimas, luego de nuevo el tiempo se detuvo, bajo ella su querido profesor Wyvern la observaba con una sonrisa dibujada más de comprensión que de burla, sintió con sus delicadas manos su ancho pecho y se sonrojó aún más cuando se vio totalmente sobre él.
— Pero está bien Pan…—hablo haciéndola respingar— no todas las experiencias son buenas en el primer beso…no por eso debes llorar.
La luz de la luna que se infiltraba a través de las ramas que se mecían con suavidad, hacía que los ambarinos ojos de su profesor casi la hipnotizaran, su voz ronca sonaba casi como un ronroneo y sin darse cuenta acercó su rostro al del rubio que fruncía su entrecejo confundido.
— ¿Pan…? ¿Sucede algo?
La voz del inglés la detuvo de cometer una locura, se levantó apenada al ver la bizarra situación, su profesor tenía la certeza de que ella era un chico y lo más probable era que ahora pensara que era gay.
— ¡Pan!...—escuchó la voz de su hermano—rayos ¿Dónde demonios estas? Hay que largarse de acá…
—Lo siento…—dijo antes de salir corriendo y perderse entre los arbustos.
Aun en el suelo el rubio confundido se sostenía con sus codos, ese muchacho ¿lo quiso besar?, negó con su cabeza para verse levantado de forma abrupta por su hermano que corría como loco, la policía advertida por los vecinos del residencial había llegado y una pequeña redada amenazaba con llevárselos a todos de ahí, algunos corrían y lograban escapar, otros se ocultaban en el bosque mientras algunos eran finalmente atrapados, entre ellos Pan y su hermano.
… … …
Minos manejaba con una velocidad increíble, si tenía que ir a la cárcel que fuese por conducir de manera salvaje y no por estar en una fiesta de pubertos a la que no había sido invitado y de la que no había probado ni una gota de alcohol, de repente reparó en su hermano, ido en la ventana, tan encimado que ni siquiera se había puesto el cinturón de seguridad, no lo había sermoneado y tampoco se había preocupado en decirle que por culpa suya le mancharían su expediente, giró rápido y estacionó dejando en cuarto lugar a Bryan O´connor de rápidos y furiosos.
— ¿Me puedes decir qué demonios te pasa Rada?—coloco sus manos sobre el volante pero su hermano solo se dignó a suspirar—Radamanthys…Radaman…
—Pan…—dijo casi en un susurro.
— ¿Qué no es tu alumno?—preguntó extrañado— ¿Qué pasa con Pan?
—Por un momento sentí que… quiso besarme…
Minos abrió sus dorados ojos y tragó grueso, no pudo evitar soltar una carcajada y salirse del auto para terminar recostado en la puerta y no parar de reír.
—No es gracioso—dijo el rubio saliendo y brindando un puntapié a su hermano— ¿te imaginas?, Minos, me cayó encima y por un momento yo…
—No puedo imaginar tu cara…—se carcajeó interrumpiéndolo— te dije que ese chico es raro… y ya vez, tu jalas al otro bando hermanito…por eso te digo que te deberías buscar una novia… ya lo veo…—dijo abriendo sus manos al aire como si desplegara un pancarta— profesor de Estudio Sociales acosado por el hijo menor de su director…
—Púdrete Minos… ¿Sabes qué? mejor vámonos, no quiero llegar tarde, hoy—dijo viendo su reloj que marcaba casi la una—contigo no se puede…
—Lo siento Rada…—replico el peliplateado poniéndose de pie— no te enojes ¿me aceptaras la cita con Thetys?—el rubio subió sus hombros— ¿eso es un sí?
—Tomalo como quieras, solo vámonos ¿sí?
Aun entre risas su hermano arrancó el auto y con rapidez se perdieron hasta su departamento.
.. … … …
Eran las dos de la mañana y ambos hermanos compartían aun una de las celdas de la comisaría, Pandora acostada con su vista clavada en el techo hacia bodoquitos de papel con un anuncio que estaba pegado en la pared y los lanzaba al aire, Aiakos por su parte se abrazaba a los barrotes de hierro con la mejor cara de nostalgia. Con la mayor de las vergüenzas pero sin emitir ni una sola palabra, Hades pagó la fianza, firmó unos papeles y sacó finalmente a sus hijos.
El silencio fue el cuarto pasajero del automóvil mientras llegaban a casa, pero una vez dentro, no habían siquiera puesto un pie en las gradas para dirigirse a sus habitaciones, cuando la voz de su padre los detuvo en seco.
—Ustedes dos… al sofá—ordenó con una furia increíble que los hizo tragar grueso.
—Papa… puedo explicarte…
— ¿Explicarme?—dijo mientras se colocaba de pie frente a los menores y caminaba de un lado a otro con sus brazos cruzados—a ver… hablen…hasta el criminal más sanguinario tienes derecho a convencer a un juez de su inocencia…—replicó clavando sus ojos en su hijo mayor que había tomado la palabra— ¿y entonces?—espetó entrando en desespero.
—Pandora necesita amigos pa… ya sabes ahora es un chico y… y yo no quiero que sea rechazada… tampoco que los gemelos la tomen en su contra—dijo frunciendo su ceño y alentando a su hermana a decir algo más, pero ella solo cruzó sus brazos y se hundió en su asiento sin ganas de discutir, tenía ya bastantes cosas en que pensar como para hacer mal tercio con esos dos.
—Pero que fraternal Aiakos…—dijo su padre sentándose en la mesita de noche y observando de uno a otro—de no ser por la situación les tomaría una foto…buen intento, los dos están castigados, sin salidas dos semanas
—Pero pa…—rogó el pelinegro—yo ya soy mayor de edad…
— ¡Pero estas en el colegio!—bramó con histeria— y eres mi hijo, SON—enfatizó—mis hijos…—apretó con fuerza sus cienes y bajó su cabeza—No puedo creerlo, tu—señalo a la pelimorado— no llevas ni un día en la ciudad y bajo mi cuidado y ya estuviste en prisión… no puedo dejarte ni un segundo sola Pandora…
—Eso no era la prisión…—dijo aun cabizbaja—Papá no exageres…
— ¿Qué no exagere?… ¡Claro que no exagero!—continuó entrecerrando sus ojos—por eso a partir de mañana estarás bajo la supervisión de uno de mis mejores docentes—Pandora levantó su rostro y abrió su boca esperando lo peor— Radamanthys Wyvern.
—Pero… pero papá…
—Pero nada señorita… y a dormir, los quiero a las seis y cincuenta en la puerta esperándome, listos y uniformados…—dijo el pelinegro girando en sus pasos y perdiéndose hacia su habitación—tu tampoco te salvaras Aiakos…
Pandora no pudo decir nada, apretó sus sienes con rudeza y se encaminó hacia la habitación dejando solo y extrañado a su hermano, ese año sería sin duda inolvidable.
continuaraaaaa
Gracias por leer
