Rebote amargo

Naruto lo hizo ese día.

Era una ocasión especial, Shikamaru se había comprometido oficialmente con Temari, y Naruto se alegraba, todos estaban felices por ellos.

La celebración fue en la noche, larga y animada, todos los antiguos compañeros de academia nuevamente juntos. Naruto sonreía, últimamente lo hacía en todo momento, pero solo algunos pocos notaban que no era su habitual gesto. No era amplia ni luminosa, mostrando los colmillos en una mueca picara y divertida; esta era corta y cerrada, cansada, complaciente.

Ese día tomo más de la cuenta, desde el regreso de Sasuke le había adquirido cierto gusto al sake y otros licores, era así cuando se sentía sin reales preocupaciones, tan pleno y simple.

Miraba a Sakura de reojo, hablándole al Uchiha y buscándole cada cierto rato. Sonreía ante esa visión, sabía que al regreso de Sasuke las cosas así pasarían, que él no tendría posibilidad a su lado. Por eso se había hecho a un lado, no valía la pena luchar por algo perdido, más aún cuando sabía que sacrificar sus esperanzas significaba la felicidad de ella.

Decidió darle una oportunidad a Hinata, Sakura y la mayoría de sus amigos le decían que lo hiciera, y al final el rubio declino, no había nada que perder.

La hyuuga era una novia ideal, delicada, femenina, acataba todo lo que el propusiera, y dedicaba todo su ser para complacerlo. En apenas unas semanas Naruto se dio cuenta que ella lo quería como él ni en toda su vida podría llegar a hacerlo. En algún momento quiso terminar, Hinata no lo merecía, le quería entregar todo pero él no podía, no quería hacer lo mismo. Pero todos estaban felices por ellos, la misma Hinata, sus amigos, Sakura…

Él no podía con eso, no estaba en su naturaleza hacer algo tan egoísta y arrebatar esa felicidad y paz a todos. Mas adelante, se dijo, una y otra vez.

La fiesta continuaba. Sakura miraba a la nada en una esquina, solo unos minutos antes de pararse e ir en una dirección que Naruto sabía a donde llevaba. Sonrío. Una vez Jiraiya, borracho, con esa misma mirada que sin saberlo el Namikaze ahora adquiría, le hablo muchas cosas, que él, niño como era apenas entendió, pero una frase no se le olvido. Imaginártela con otra persona duele, duele mucho le dijo Ahí puedes saber que tanto la amas.

El rubio le daba la razón, verla aún con su mejor amigo le desgarraba en silencio, le destruía y le formaba un nudo en la garganta. En cambio, pensar en Hinata con otro hombre no le atormentaba, y eso mismo le hacía sentir terriblemente culpable. Eres un cobarde, se decía.

Esa noche fue Ino quién le dijo que buscara a Hinata, hacía rato que había desaparecido junto a Kiba, y para nadie era secreto los celos que carcomían al joven Inuzuka. El futuro Hokage se levanto sin decir palabra, si era sincero él no era un novio dedicado, no con ella al menos.

El alcohol le hizo efecto apenas se levanto y el ya conocido mareo hizo aparición. No tenía verdadero interés en encontrarla, pero el sentimiento de deber le hizo actuar. Es lo que esperan de ti, se dijo.

Encontrarla en el cuarto más alejado fue pura casualidad, de hecho fue allí con la idea de que no hallaría en esa parte, pero ahí estaba, con su rostro lloroso, y Kiba acorralándola de forma intima, demasiado para ser un jugueteo de amigo.

Ninguno dijo nada, el castaño se separo y Naruto se quedo quieto en la puerta, lo único audible eran los continuos sollozos de la morena. Segundos, minutos, la escena pareció congelarse indefinidamente, al menos hasta que el Inuzuka decidió salir de la habitación, tenía una mueca mezcla de ira y dolor, y fue al pasar a su lado que soltó palabras en un murmullo. Naruto no alcanzo a entenderlas, jamás las pregunto y varias veces se imagino cuales fueron. Tal vez le pidió que la cuidara, o que no la hiciera sufrir, quizás admitió su derrota o dijo que la recuperaría, tal vez simplemente lo mando a la mierda, Naruto no lo sabía.

Hinata seguía llorando, su rostro estaba empapado y lo miraba suplicante, no fue hasta que susurro su nombre en ahogados gemidos que él reacciono. Se acerco a paso lento, sus ojos apagados antes de abrazarla. Ella se escondió en su pecho mientras sus sollozos iban desapareciendo. El rubio se preguntaba que habría ocurrido con Kiba, no era muy difícil deducir la escena, pero aún así omitió cualquier pregunta. Naruto no pensó mal del Inuzuka, era imposible que le hubiese hecho daño, ni siquiera sintió alguna punzada de celos, si no todo lo contrario. Es valiente… valiente y estúpido pensó. Porque Kiba estaba igual que él, en una batalla perdida, pero aún así decidió actuar. Naruto le admiro, y a la vez un nudo amargo se instalo en su garganta, Hinata y Kiba eran un reflejo de ellos

Cobarde.

Se egoísta.

Afronta las cosas.

Naruto nunca iba a querer a Hinata como ella a él. Sabía que merecía a alguien mejor, aunque a ella le doliera. Si tan solo pudiera no pensar en los otros, ser egoísta y solo seguir sus propios sentimientos, luchar por esa persona y dejar que los demás afrontaran sus propias emociones y conflictos, sin que la culpa lo carcomiera.

Lucha.

Se egoísta.

Sin culpas…

—Hinata…—susurro, no la aparto de su pecho, no quería ver su rostro, si lo hacía no podría decírselo. Una larga pausa antes del fin. —Hinata… casémonos.


.

.

.

Creo que Naruto fue un cobarde con sus sentimientos, digo, no lucho por Sakura, ni siquiera se mostro un buen desenlace de ellos, solo se hizo a un lado. En mi opinión, Naruto le pediría matrimonio a Hinata por culpa, de no quererla como ella a él, y también evadir la realidad, los sentimientos que le atormentan y también para no interferir en la "felicidad" (Sakura y Hinata principalmente) de los demás. Para mi que Naruto le pidiera matrimonio a Hinata, solo podía ser después de un trago amargo c: nada de flores ni corazoncitos como a varios les gustaría ver... ehem!

Gracias por los fav. y alert, y mucho a los review que me animan en este extraño proyecto ^^:

Kurayami No Kami , Nekiri-chan, Saara-chan94, Zumekqi , Mekapronta, Nicolai P. Sherman

Sayo!