06/09/11 - 07/11/11
Cenicienta
Muy temprano en la mañana, el timbre de su celular comenzó a sonar inundando toda la habitación despertándola, estiró la mano encontrando la mesita de a un lado en su camino, dando manotazos a diestra y siniestra por fin pudo encontrar lo que buscaba, abrió la tapa del celular y se lo pegó a la oreja
_ ¿Si, diga?
Mencionó aun adormilada, tratando de ocultarlo pero fallando en el intento
_ Ángela, disculpa si te desperté pero necesito tu ayuda urgente aquí en la clínica
_ ¿Pasa algo?
Inquirió ya mas despierta y quitándose las cobijas de encima para sentarse al borde de su cama
_ No es un tema del cual pueda hablar por teléfono
_ Entiendo… voy para allá
Miró el reloj que descansaba al lado de una lámpara sobre la mesita de noche, marcaba las 6:15 horas, se levanto dejando a un lado el móvil y dirigiéndose hacia su closet, sacó de su interior ropa interior y un traje blanco de tres piezas, entró al cuarto de baño, abrió la llave del agua y mientras esperaba a que esta saliera caliente fue quitándose las prendas que usaba como pijama, comprobó con cierta alegría que el agua ya estaba en su punto; se metió bajo el chorro de la regadera y comenzó con su rutina de la mañana.
A dos habitaciones de ahí, Rachel había sido despertada por el ruido "accidental" de su madre al levantarse a toda prisa y buscar como una delincuente entre sus propias posesiones, decidió no seguir durmiendo, había descansado lo suficiente como para seguirle el ritmo si es que deseaba que le acompañara a algún lado, se puso algo cómodo y salió de su habitación para dirigirse a la de su madre, pensó en tocar antes de entrar pero escuchó la regadera así que decidió entrar por su cuenta, se sentó en el borde de la cama como ella lo había hecho en un principio, esperó pacientemente unos minutos antes de ya no escuchar el agua caer, entonces vió a su madre salir envuelta en su bata de baño y una toalla amarilla en su cabeza; Ángela se sobresalto al verla ahí sentada pero pronto recuperó su estado normal caminó hacia el mueble que tenia un espejo, se sentó en el banquillo que era parte de el, se quito la toalla de la cabeza y comenzó a peinarlo y secarlo al mismo tiempo
_ ¿Qué haces despierta cariño?
_ Creo… que no hacías un buen trabajo intentando no hacer ruido
_ Lo lamento, vuelve a la cama
_ ¿Saldrás?
_ Si cariño pero es muy temprano para que salgas conmigo, prometo que regresare lo mas pronto posible
_ Me gustaría acompañarte, pero si así lo decides…
_ Volveré… y cuando lo haga, las dos iremos de compras ¿si?
_ ¿Compras?... suena bien
_ Volveré cariño
_ Lo se, ve con cuidado
Se despidió de su madre con un beso en la mejilla y salió de la habitación, su madre se quito el resto de las toallas y comenzó a vestirse hasta estar completamente lista, tomó el bolso y su celular; bajó las escaleras y en la entrada principal tomó las llaves que estaban colgadas en el percherito de a lado, el sonido del motor arrancando fue lo que Rachel tomo para sentarse frente a la ventana y observar como su madre salía a toda prisa…, ella por su parte regresó de vuelta a su cama, se cubrió con las cobijas pero no durmió, últimamente no dormía muy bien aunque lograba reunir las fuerzas necesarias para empezar un nuevo día.
Ya pasadas las 8:30 de la mañana decidió que debía darle un poco de comer a su estomago, bajó las escaleras y observó a las muchachas ir y venir haciendo las tareas domésticas, así que se escabulló hasta la cocina y ella misma se preparó un desayuno agradable y una taza de té para acompañarlo y se sentó en un banquillo en la barra de la cocina
_ Señorita… no la oímos levantarse
Le reclamó una de las empleadas cuando entró a la cocina y viéndola desayunar tranquilamente
_ Simplemente no quería molestarlas, tengo dos manos y dos pies, puedo atenderme sola.
_ La próxima vez señorita, digamos a cualquiera de nosotras, no queremos que su madre se moleste
_ Mi madre no se molestaría con ustedes, ella sabe perfectamente que yo también puedo cooperar
_ Como usted diga señorita pero…
_ La próxima les avisaré
_ Bueno provecho
_ Gracias
Para Rachel tener a alguien que siempre le estuviera haciendo las cosas era un tanto irritante, después de que su padre dejara en coma a su madre ella se había valido por si misma, en cuanto pudo pues el doctor Ariel aunque la trataba como su hija, el y su esposa le enseñaron cuanto debía aprender para poder salir adelante ella sola y de no haber sido por los acontecimientos siguientes habría podido ir a una universidad como le había sugerido Richard y… ahora que lo pensaba, encerrada ahí no lograría superar por completo su trauma, quizás podría… pedirle a su madre que le ayudara a ver ese asunto, después de todo no sonaba tan mal…
_ La trajeron ayer desde que se fueron Ángela… su nombre es Tara Markov
_ Y por lo que me dijiste por teléfono supongo que algo similar le ha pasado a esta chica, como a mi hija
_ En efecto, por eso pedí que vinieras, quizás teniendo a una mujer presente ella decida decirnos un poco más, aunque la actitud de su madre fue un tanto ligera
_ Entiendo… intentaré hablar con ella
Doblaron en la esquina del pasillo donde fue la habitación de Rachel, el doctor Stone flanqueo la puerta de a lado abriendo lentamente y asegurándose que todo estuviera en orden
_ Tara… ¿Tara?
La habitación de Tara era un poco mas grande por el hecho de que estaba en la esquina, había una ventana del lado izquierdo y ella miraba por ahí hacia afuera, ausente como tantas veces había visto a Rachel
_ Tara… la doctora Roth viene aquí por ti… desea que… hablen
_ No quiero hablar con nadie
_ Pero…
_ Doctor Stone… permítame por favor
_ Como guste doctora…
Ángela entró completamente en la pieza y cerrando detrás de si la puerta, sabia que para una mujer era difícil tener que hablar de asuntos personales con un hombre aunque este fuera médico, ella misma lo había experimentado en el caso de su hija
_ Así que… ¿Tara Markov?
_ No se ofenda pero no quiero una loquera
_ Linda… por si no te has dado cuenta soy una persona igual que tu, igual que muchas mujeres allá afuera, ¿quisiera saber que te ha traído aquí?
La chica era rubia, de tez clara y vestía el uniforme de la clínica, sus ojos eran de un azul muy hermoso y brillante pero opacado por una tela de dolor y sufrimiento
_ Esto no le incumbe doctora
_ Tara… no quiero que me veas como médico, quiero que me veas como una amiga, ¿Por lo menos me dirás tu edad?
_ Veinte
_ Que curioso, mi hija también tiene veinte años
_ Su hija ha de ser la persona mas feliz sobre la tierra teniéndola a usted como su madre
_ Pues… no Tara, mi hija ha sufrido mucho, mi hija creció pensando que yo había muerto, creció sola
_ Lo lamento
_ Quizás algún día la conozcas, ella también fue paciente de esta clínica y del doctor Stone que esta allá afuera esperando a que salga
_ ¿Qué le pasó a su hija?
Ahora había logrado desviar su mirada de la ventana y posarla en su rostro apacible regalándole una pequeña sonrisa, notaba en su voz un ligero cambio, la chispa de la curiosidad, y no es que quisiera revivir esos tortuosos momentos que ambas pasaron pero si servían para ayudar a alguien mas, haría un gran esfuerzo
_ Pues veras…
Comenzó relatando lo feliz que habían sido por un tiempo antes que la desgracia tocara a su puerta, el doloroso y trágico momento en que no supieron nada la una de la otra y por ende el final lleno de grandes sorpresas como el de reencontrarse con su adorada hija…
_ Ambas han sufrido mucho… no quisiera sufrir de la misma manera
_ Entonces te suplico… cuéntame tu historia
Los ojos de Tara se llenaron un poco de lagrimas que no llegaron a derramarse, su fortaleza era admirable, sus manos se aferraron al pants por en cima de sus rodillas antes de comenzar a hablar
_ Éramos muy felices… mamá, papá y yo, hasta que papá murió en un accidente de auto hace siete años, mi madre y yo sufrimos tanto por su perdida, dos años después conoció a un tipo, se enamoraron y se casaron, al principio pensé que podría formar no solo parte de la familia sino de mi vida también pero… el…
Entonces ya no era tan fuerte, sus lágrimas rodaron de sus ojos hasta caer una por una sobre sus manos aun aferradas a la prenda
_ ¿Qué linda… que pasó?
_ Yo… yo… tenia quince años, mamá no estaba y el…
_ ¿Abusó de ti?
El solo movimiento de arriba a bajo de su rubia cabeza fue todo lo que necesitó saber para entender el infierno en que luego se convirtió su vida
_ Lo lamento tanto
_ Mamá se niega a creerme, dice que yo odio a mi padrastro pero ella… no comprende
_ Lo se linda, lo se… sabes que… ¿Te gustaría que mi hija viniera para que hablaras con ella?
_ No lo se
_ Juntas hemos superado poco a poco este episodio de nuestras vidas, yo no soy la mejor compañía por el momento porque no he vivido lo que ustedes si
_ Ella… ¿ella aceptará?
_ No tengo la menor duda
_ Esta bien
_ Entonces… descansa un poco
_ Gracias
_ No hay nada que agradecer, todo aquí son muy diferentes y te aseguro que en mejores manos no puedes estar
Se levanto de la orilla de la cama donde se había sentado desde un inicio para poder charlar mas tranquila, hechó una mirada hacia atrás antes de abrir la puerta, le regaló una nueva sonrisa y salió, afuera Víctor aguardaba como había dicho
_ ¿Y…?
_ Tenias razón, las historias son similares solo que, el no era su padre sino su padrastro, hace cinco años
_ Lo supuse
_ Víctor… ¿estarías de acuerdo en que Rachel intentara ayudar a esta chica?
_ No se si es buena idea… ella aun no… lo ha superado
_ Lo se… pero, creo que a ambas les serviría interactuar, no quiero que Rachel se la pase todo el día en la casa, un poco de aire no le haría daño
_ Siendo así, no veo el obstáculo
_ Muy bien… mañana la traeré
_ Muchos aquí, no se despegaran de ella
_ Lo dices por tu enfermero o por tu amigo
_ Por ambos, creo que sin querer Richard se ha enamorado de tu hija
_ Aun no puedo asegurártelo pero creo que Rachel siente algo por el también
_ Valla, que sorpresa
Ambos caminaron de regreso hacia el consultorio principal para realizar inmediatamente el expediente Markov, estando todo listo Ángela se despidió de Víctor, bajó hasta su camioneta y emprendió la marcha para cumplir la promesa a su hija y mientras Rachel esperaba que su madre volviera, se imaginó a ella misma en una universidad, haciendo una vida normal, enamorándose, quizás casándose y teniendo hijos, aunque esta ultima parte era un dulce amargo por su tan espantosa vivenda, seguramente su madre le diría lo mismo que Richard y no dudaba de ninguno de los dos pero si de ella misma, su trauma había sido Karl, el haberla violado a los quince años no es muy agradable. Sin embargo, ahí estaba ella… viva… viviendo, el libro que le había dado el doctor Ariel era, sin saberlo, la historia de su vida, claro que, los personajes de su libro tuvieron finales felices y ella, aunque encontró a su madre aun temía por la amenaza de aquella vez en el careo
_ Dijo que volvería… en un año
Nuevamente me disculpo, por las fechas este capitulo tardo mas de dos meses en concluirlo pero por fin, el bloqueo mental ha desaparecido, o al menos un poco y es que como dijo una amiga "acumular ira tiene sus ventajas" y la mia fue el viernes que se me ocurrio decirle a mi profe que su clase era de lo mas aburrida que jamas habia estado, despues de eso ya no tuvimos clases, deberia acumular enojo todos los dias.
Hoy no contestare reviews a falta de tiempo pero espero aun tener por ahi a mis lectores, chao!
