III. LA VENGANZA

-Eres un necio Milo, no sé por que dejé que me convencieras de regresar.-

-Jajaja bueno, es que soy muy convincente, además tengo un mal presentimiento.- Le dijo Milo a Shaka, frunciendo el ceño.

-Eres un paranoico, seguro que ahorita Camus debe estar más que dormido.-

La casa de Acuario estaba en silencio tal como la habían dejado pero Milo no dejaba de sentir aquel maldito presentimiento. Subieron las escaleras y vieron que de la habitación de Camus salía más luz, la puerta estaba completamente abierta.

Milo fue el primero en pasar, de hecho apresuro el paso… se detuvo en seco haciendo que Shaka se estrellara con su espalda.

-Oye… no te detengas así, casi me…- Shaka abrió los ojos como platos… no daba crédito. Sobre la cama no solo estaba Camus, había otro cuerpo encima de Camus.

-¿Pero que demonios…?- Dijo Milo.

Los cuerpos que habían estado unidos se separaron y escucharon una risa, era Máscara Mortal que giro sobre sí para poder enderzarse. Se puso de pie cubriéndose apenas con la sábana.

Milo se le quedó mirando incrédulo, sus ojos color turquesa se comenzaron a inyectar en sangre del coraje. Máscara lo observaba divertido.

-Bueno… no esperábamos visitas…-

-No supongo que no…- Contestó estupefacto el escorpión.

-Milo, vámonos, creo que fue mal momento…- Dijo apenado Shaka que no acababa de comprender lo que pasaba.

Camus se enderezo y se sentó en la cama, o al menos trató de sentarse.

-Milo…yo…-

-¡¿Cómo pudiste Camus…?!-

-Milo por favor… no es…-

-Vaya Milo, ¿Decepcionado?, ya ves tu hermoso francés te ha cambiado sin dudarlo por mí… jajaja.-

Shaka guardaba silencio por que no entendía muy bien, ¿Máscara había dicho "tu francés"? entonces Camus y Milo…?

-No has perdido el tiempo ¿Verdad Camus?.- Milo empezó a temblar del coraje y su cosmo se encendió rápidamente.

-Milo, no, espera… ¡Escúchame!.. fue por ti… fue por nosotros…- Camus se puso de pie completamente desnudo, sabía lo que iba a suceder, Milo planeaba matar allí mismo a Máscara Mortal.

-JAJAJA, ¿Por nosotros? ¡No me jodas Camus!, ¿Me vas a decir que esto no es lo que parece?, Llego y lo primero que veo es la ropa de este imbécil y después a ti y a él sobre la cama después de haberse cogido mutuamente…¡No me digas que fue por mí! ¿O es que imaginabas que Cáncer era yo?.-

-Milo, ya basta, vámonos.-

-No Shaka, ahora mismo voy a acabar con estos dos miserables.-

Máscara Mortal estaba dispuesto a pelear también y esta vez a muerte. Camus comprendió entonces que todo había sido una trampa, que él solo había sido el medio para fastidiar a Milo y de paso para separarlos.

Camus se acerco al escorpión que tenía preparada ya la aguja escarlata.

-Esto fue una trampa ¡Escúchame por favor!.-

En ese momento el escorpión le lanzó su Aguja Escarlata a Camus, este recibió el impacto y fue a parar al suelo. Arrasado por las lágrimas Milo le disparó también a Cáncer, que también cayó derribado. Shaka trataba de sujetarlo para evitar que masacrara a sus compañeros pero él ya no escuchaba nada, solo sentía una punzada profunda en el corazón.

Con mucho esfuerzo Camus se levanto y se volvió a acercar a Milo.

-Por favor… detente… déjame explicarte…- No pudo terminar por que el caballero escorpión le cruzó el rostro con una bofetada. Camus humillado y desesperado cayó de rodillas y se abrazó a la pierna de su amante.

-Te amo Milo, tú sabes que te amo…-

-No, no lo sé. Maldito sea el día en que te conocí ¡Maldito seas!… para mí tu ya estas muerto…-

Cuándo el joven francés escuchó esas palabras no pudo decir nada… las lágrimas le caían como un torrente, sintió una arcada en el estómago cuándo Milo le dio una patada. No escuchó más. No escuchó que el caballero del Escorpión y el de Cáncer se estaban atacando ahí mismo con todo su poder. De esa manera Mu y Aioria que estaban bajando las escaleras para llegar a sus templos corrieron aprisa al sentir los cosmos que estaban incendiándose en el templo de Acuario. No escuchó cuándo Mu y Aioria llegaron y se dieron cuenta de que algo grave estaba sucediendo. Tampoco escucho las venenosas palabras del escorpión.

Shaka trataba de sujetarlo pero no podía controlarlo, le golpeaba hasta que se libraba para seguir atacando a Cáncer.

-¡Me las pagarás Camus! ¡Me las pagarán los dos! ¿Para esto me querías hacer cambiar? ¿Tú no sabes lo que es amar Camus? Siempre fuiste un mierda conmigo, siempre igual… pues bien ahora se acabó, ahora el mierda voy a ser yo…-

-¡Shaka! ¿Qué rayos está pasando?- Gritó Aioria.

-No sé bien pero si no detenemos a Milo los va a matar.-

-¡Milo, contrólate!, mira a Camus, está inconsciente, tú lo amas, ¿Recuerdas?.- Trató de razonar Mu.

-¡NO, NO, NO!.- Gritaba Milo fuera de sí.

Mu se acercó a él y toco su cabeza, al contacto el caballero escorpión se derrumbo en el piso, desmayado. Mu le había hecho desmayar con su poder. Solo Máscara

Mortal seguía en pie sangrando por todos lados.

-¿Qué has hecho Máscara Mortal?.- Dijo irritado Mu.

-¿Yo? ¿De que hablas? Fue Milo quien se volvió loco.-

-Márchate antes de que yo mismo termine con lo que empezó Milo.- Contestó con serenidad Shaka.

Shaka se llevó a Milo cargándolo sobre su espalda a su templo. Una vez dentro del templo del Escorpión Celeste Shaka le quitó la desgarrada ropa y le puso su bata favorita, le limpio la sangre que tenía por todos lados y le vendó la herida de la cabeza. No despertó en ningún momento así que lo metió a su cama y le dejo ahí dormido.

En el templo de Acuario Mu y Aioria estaban cuidando de Camus que se encontraba aún sin sentido.

-No entiendo Mu… por lo que pude ver y oir Camus y Milo… llevaban una relación…?.-

-Si Aioria.-

-¿Tú ya lo sabías?.-

-Lo sospechaba desde hace tiempo, Milo me lo confirmó esta mañana.-

-Entonces ¿Por qué Máscara estaba aquí con Camus?.-

-Eso no lo sé, tendremos que esperar hasta que el mismo Camus despierte y nos diga que sucedió.-

-Sospecho que todo esto fue una trampa.-

-…Es probable.-

Shaka llega en ese momento y mira sus dos compañeros como tratando de entender que fue lo que sucedió.

-Si no hubieran llegado… creí que Milo mataría a Máscara Mortal y de paso a Camus, ¿Cómo está?.- Dijo preocupado el caballero de Virgo.

-Se encuentra bien, un poco magullado pero bien.- Respondió Mu.

-Milo se ha quedado profundamente dormido… me ha dolido ver y escuchar todo lo que sucedió aquí…- Shaka suspiró.

Camus empezó a moverse violentamente entre sueños al parecer, pronunciaba el nombre de Milo. Abrió los ojos violentamente y por un momento no pudo fijar su mirara en ningún lado, poco a poco sus ojos comenzaban a distinguir. A su lado sentado en la cama estaba Mu, de pie a su lado Aioria y sentado en la silla a un lado de la cama Shaka. Los tres le vieron sorprendidos y Mu fue el único que pudo hablar.

-¿Cómo te encuentras Camus?.-

-… Mal…¿Dónde está Milo?… ¿Máscara se ha ido?…-

-Ya paso Camus- Trató de tranquilizarlo Aioria.

Camus se levantó de la cama y tropezando trató de alcanzar una camisa para cubrirse el torso desnudo. Shaka le tomo del brazo y lo hizo sentarse de nuevo en la cama.

-Acuario, no es buen momento, Milo está dormido en su templo, está bien no te preocupes.-

Algo en las palabras de Shaka le decían que las cosas eran graves, sus ojos no mentían y era obvio que le estaba mirando con compasión.

Camus sintió de nuevo las lágrimas quemándole, ya no le importó que le vieran llorar, ni el dolor que sentía por todo el cuerpo le importó. Se dejo caer pesadamente en la cama y sollozó con fuerza

-Máscara me chantajeo, llegó aquí y me dijo que nos había visto… nos vio en el templo del Escorpión Celeste… iba a contarle a todos… me dijo que no diría nada si yo…- No pudo terminar por los sollozos que le ahogaban.

-Tranquilo Acuario, ya verás cómo esto se soluciona… y en cuánto a Cáncer… de él yo me encargo…- Dijo Aioria cerrando los puños.

-… No, no tiene solución, Milo no me va a escuchar…-

-Te tendrá que escuchar, tarde o temprano, no te desesperes… de momento dale tiempo. Deja que se apacigüen las cosas.- Le comento sabiamente Shaka mientras le daba un pequeño golpe en la espalda.

-Quiero estar solo por favor…- Pidió Camus a sus compañeros.

-Bien, si sucede cualquier cosa ya sabes donde estamos, descansa.- Mu se levanto y le echó una última mirada a Camus que estaba boca abajo llorando sobre la almohada. Los demás hicieron lo mismo.

-Hasta mañana Camus.- Se despidió Aioria.

-Buenas noches.- Dijo Shaka, pero ninguno obtuvo respuesta así que le dejaron en su habitación. Cerraron la puerta y descendieron al patio central del templo.

-Alguien tiene que quedarse con Milo, si se llegara a despertar en mitad de la madrugada seguro iría a buscar a Máscara… no quiero ni imaginar lo que pasaría.-

-Es verdad Mu… pero no es necesario que él lo haga, yo mismo iré a darle su merecido… tal vez no hoy mismo pero lo haré…-

-Aioria, no debes crear más líos de los que ya hay… yo cuidaré a Milo esta noche, me quedaré en su templo y palabra que no saldrá de ahí a menos que sea sobre mi cadáver.- Puntualizó Shaka.

Los tres salieron arrastrando los pies, tristes por lo que había sucedido y un tanto confundidos, al menos Shaka y Aioria que no sabían que Camus era la pareja de Milo.

Cuando llegaron al templo del escorpión lo encontraron en completa calma, su dueño aún dormía.

-Fiuuuuu menos mal que el demonio de ojos azules aún duerme… que si no… ya me imaginaba entrando al templo y todo de cabeza…-

-¡Cállate Aioria! No hables tan fuerte…- Murmuró Mu.

-Bien, aquí me quedo, ustedes sigan adelante a sus templos, yo cuidaré a Milo.-

-OK no dejes de avisarnos si pasa algo…-

-Nos vemos Shaka.-

Shaka se quedó en la puerta del templo viendo como sus dos compañeros se retiraban platicando de lo que había sucedido. Él se dirigió a las lujosas habitaciones de Milo. Cuándo abrió las puertas tratando de hacer el menor ruido posible le vio ahí, acostado en su hermosa cama de caoba, lo único que tenía descubierto era parte del pecho y obviamente la cabeza vendada. Milo se revolvía entre sueños, se movía de un lado a otro y jadeaba, Shaka se acercó a él y le limpio el sudor de la cara con un paño húmedo.

La habitación estaba inundada de un suave aroma a jazmín, en una esquina de la habitación sobre una mesilla estaban en un jarrón… eran las flores favoritas de Milo.

-Pobre Milo, te han hecho mucho daño esta noche… ojalá así te des cuenta del mucho daño que les haces todos aquellos a quienes has usado a lo largo de tu vida…- Shaka pronunció estas palabras en voz queda, hablando con un poco de desazón en la voz… él lo quería y mucho, sentía un cariño muy especial por él, nunca estuvo de acuerdo con su libidinosa conducta y así se lo hacía saber… pero él percibía una necesidad de amor muy grande en el escorpión y aquello le daba lástima y ternura a la vez.

El caballero de virgo pasó toda la noche y parte de la madrugada en vela, cuidando al escorpión, limpiándole el sudor y curando sus heridas, solo se levantó una vez y fue para dirigirse a la cocina para prepararse un café, cuándo regresó a la habitación Milo se revolvía en la cama de manera más violenta, Shaka se acercó, dejo el café sobre la mesita de noche y le tocó la frente, en ese momento Milo abrió los ojos.

-¿Shaka? ¿Dónde estoy? ¿Qué haces aquí?.-

-Hola Milo, estamos en la octava casa y yo… bueno yo me quedé a cuidarte por que te hemos tenido que sacar en brazos…-

-Ah… si ya recuerdo… arggghhh me duele la cabeza…- Se quejó mientras tocaba su cabeza adolorida.

-Es una herida pequeña pero sangrabas mucho, en un par de días estará bien.-

-… Me han roto el corazón esta noche Shaka… - Comentó casi quebrándosele la voz, a la vez que tomaba el café que estaba sobre su mesita de noche.

-Lo sé Milo… pero se arreglarán, Camus nos contó que…-

-¡No, basta!… no quiero volver a oír hablar de Camus ni de lo que pasó esta noche… lo dije allá en su templo y lo digo ahora, para mí Camus está muerto.-

-…-

-No me mires así Shaka, tú los viste ahí… me engañó… yo… en mucho tiempo no le he engañado… él siempre me recriminaba… si yo llegaba unos minutos tarde a alguna cita era seguro que me encontraba en la cama con alguien más, si perdía algo era por que se lo había regalado a algún amante… cualquier cosa siempre era que yo estaba con alguien más… y lo peor era que no!… No podía Shaka, algunas veces lo intenté… pero no podía, por que yo le guardaba lealtad a él… y mira, que fácil se ha ido a meter a la cama que tantas veces compartió conmigo con ese imbécil.-

-Descansa, ya verás que mañana pensarás con más claridad las cosas.-

-Estoy cansado… pero mañana y pasado y dentro de 5 días seguiré pensando lo mismo.- Cerró los ojos pesadamente y una lágrima se deslizó por sus ojos cerrados.

Shaka no quiso comentarle nada más y lo dejo dormir.

-¿Aioria? ¿Estás aquí?.- Camus preguntó mientras entraba al templo del León, aún adolorido y con los ojos hinchados de tanto llorar.

-Em…¡mji aji stoy!.- Aioria se estaba lavando los dientes en ese instante y asomó la cabeza por la puerta del cuarto de baño.

-¡Oh! Camus- Se sacó el cepillo de dientes de la boca. –Pasa, no te quedes ahí, siéntate ahora mismo estoy contigo.-

Camus tomo asiento en una silla del comedor de Aioria, encontró aún los platos sucios de su desayuno, de un abundante desayuno a juzgar por la cantidad de platos.

-Vaya, no esperaba visitas tan temprano, disculpa el tiradero, ¿Ya desayunaste? ¿Quieres algo de desayunar? Puedo prepararte algo, lo que quieras…-

-No gracias, no tengo hambre… si tuvieras café…-

-¿Café? Claro, ahora lo sirvo.-

Aioria acerca una taza a Camus y le sirve un humeante café… Acuario solo se queda mirando la taza sin saber que hacer con ella.

-Bueno, ¿Vas a esperar a que el café eche raíces ahí?.-

-Aioria, quería pedirte un favor, a ti, a Mu y a Shaka…-

-¿Un favor? ¿Cuál es?.-

-No quiero que le digan a Milo nada de lo que les conté, no hasta que yo mismo haya hablado con él…-

-Bien… es asunto que no nos incumbe ya lo sé… pero… dime algo…yo se que no debería importarme pero… ¿Por qué si lo quieres tanto no ignoraste a Máscara?, es decir, a nosotros no nos hubiera importado… nadie les hubiera molestado, es cosa de ustedes y si se quieren… bueno las opiniones sobran…-

-No creo que el Patriarca hubiera estado de acuerdo, además si Quirón se enteraba…-

-¿Quirón? ¿Te refieres al maestro de Milo?.-

-Sí, si Quirón se entera… le matará.- Camus ahora guardaba silencio era evidente que no quería seguir hablando del asunto.

-Muy bien, ustedes saben lo que hacen… no diremos nada, ¿Te recibió esta mañana?.-

-No. Pasé por su templo pero no había nadie, ni en el templo de la Virgen, he de suponer que están juntos…-

-Ya veo, anímate hombre, se arreglará todo.- Aioria se acercó a Camus y le tomo las manos protectoramente, Camus no pudo evitarlo y derramó amargas lágrimas.

El león solo le abrazo y le dejo que llorase todo lo que necesitaba.

-¡Hola! Buenos días chicos.- Saludó desde el umbral de la puerta Shaka.

-Hola Shaka ¿Que tal amaneció el demonio de ojos azules?- Aioria siempre estaba dispuesto a bromear, fuera la situación que fuera…

-Bien, un poco adolorido pero bien, Camus… bueno si te interesa está en el Coliseo…- Ciertamente Shaka no sabía si estaba bien ayudarles… a él le caían bien por supuesto y Milo le gustaba mucho, podría pensar egoístamente ya que la situación era favorecedora, pero la verdad… quería mucho a Milo como para verlo sufrir de esa manera.

Camus salto de la silla como disparado por un resorte y se dirigió veloz a la puerta.

-Gracias Shaka, bueno tengo que hablarle… gracias por todo…-

-Jajaja para eso están los amigos.- Le apremió Aioria. –Que curioso, nunca me imagine algo así… bueno Milo… ya sabemos que Milo corre tras lo que se mueva, pero Camus, jajajaja quien sabe que inconfesables mañas habrá utilizado para atraparle, en fin, de corazón espero que se arregle este mal entendido.-

Shaka seguía en silencio, atrapado en sus pensamientos.

-Ey, Shaka…¿Shaka?-

-No es nada, perdón estaba distraído.-

-Si ya me di cuenta, ¿Tú sabes por que Quirón no debía enterarse? Quiero decir, ¿Por qué Camus le tiene tanto miedo?… a final de cuentas a él que más le da, Milo ahora es el guardián de Escorpión y ya nada tendría que hacer aquí el viejo… ¿No crees?-

-No sé a ciencia exacta el por qué, solo algunas cosas que escuchaba de mi propio maestro y habladurías en el Santuario.-

-¿Si?… rayos, me encanta como me dejas con la duda…-

-Jajaja tú nunca pierdes oportunidad para bromear ¿Verdad?… paciencia León, paciencia…-

-Olvídalo Shaka, pedirme paciencia es como pedirle a Milo que se lo corte JAJAJAJA.-

-¡Aioria!.-

-Ya, ya, vale.-

-Cuándo yo llegué al Santuario tendría unos 13 años, en realidad nunca solía mezclarme con los caballeros y sus aprendices que ocupaban los templos. Aquí ya se encontraban Eneo y Camus. Meses después llegó Quirón y su discípulo, Milo. Akbar, mi maestro le conocía de mucho tiempo atrás. Siempre me dijo que Quirón era un buen hombre pero demasiado duro. En el Santuario se rumoraba que Quirón se había enamorado de Eneo y éste le había rechazado. Akbar era el mejor amigo de Eneo, así que los veía frecuentemente en el templo de la Virgen platicando. Una noche Eneo llegó a nuestro templo, estaba muy golpeado y se veía que había estado llorando… por supuesto a mi me despidieron. Jejeje creo que fue de las pocas veces que no obedecí a mi maestro, me quedé escondido en un rincón escuchando. Eneo le dijo a mi maestro que había tenido una pelea muy fuerte con Quirón y que éste le había amenazado. Le había dicho que desde tiempo atrás los ocupantes de los templos de Acuario y Escorpión estaban atados al mismo destino, pero que primero muerto permitiría que su discípulo corriera esa suerte… la misma suerte que Quirón y Eneo habían sufrido. Quirón odiaba desde su rechazo a Eneo y obviamente al discípulo…

-Si, ahora que lo pienso Quirón siempre fue odioso con casi todos los que vivíamos aquí…¿Pero eso que tiene que ver con Milo y Camus?.-

-¿No lo ves Aioria? Quirón mataría a su propio discípulo antes de verlo al lado de uno de los guardianes del templo de Acuario…-

-Es… confuso… entonces debo suponer que por lo que decía Camus… Eneo le advirtió de lo que sucedería y tal vez Quirón mismo se lo dijo a Camus…-

-No lo sé Aioria, eso solo lo sabe Camus…-

Camus corrió tan aprisa como se lo permitió su magullado cuerpo, la sola idea de hablar con Milo y explicarle le daban fuerzas para continuar, por muy cansado que estuviera.

Cuando llego al Coliseo ya casi era medio día y el sol estaba en su apogeo dándole directamente en los ojos, no veía bien lo que había a su alrededor, estaba deslumbrado, haciéndose sombra con su propia mano le buscó… no lo veía por ningún lado.

¿Y si ya se marchó? ¿A dónde podrá haber ido?

Pensaba tristemente cuándo por fin lo vio, estaba sentado en las gradas. Se veía hermoso con el sol haciendo resplandecer su larga cabellera azulosa y su deliciosa piel dorada.

Sintió miedo, pero era ahora o nunca. Avanzo a regañadientes y subió las escalinatas hasta alcanzarlo. Se paró a un lado de él para hablarle, pero las palabras no salían de su boca, la garganta le traicionaba y se encontraba completamente seca. Milo ni siquiera volteo a verlo, se quedo ahí sentado, mirando los entrenamientos de los caballeros de bajo rango.

-Milo… te he estado buscando…-

-¿Para qué?.-

-Quiero hablar contigo, explicarte…-

-¿No fui bastante claro?, te dije que para mí estabas muerto, así que márchate.-

-Milo… por favor…-

-¡Márchate!.-

-Escúchame Milo, fue un chantaje de Máscara,fue una trampa… el quería que esto pasara… separarnos.-

-No me importa Camus, si fue un chantaje o lo que sea, para ti era mas importante que nadie se enterara de lo nuestro y tanto fue tu miedo que te acostaste con él para hacerlo callar… que egoísta fuiste… ¿Y me criticabas a mí?…¿Tanto te importa el que dirán?.-

-No fue solo eso Milo… fue por salvarte a ti también…-

-JAJAJAJA esa si que es buena Camus, ¡Salvarme! Yo puedo defenderme solo por si no lo sabías… ya me di cuenta que a ti te importaba más tu honor como caballero… está bien, lo importante para ti es salvarlo ¿No?… lástima Camus por que yo por ti perdería el honor como caballero, como hombre, es más dejaría la orden por ti…-

-Eres cruel Milo… ¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes juzgarme tan duramente?… la propia ira que te corroe no te deja ver las cosas ni escuchar…-

-¿Cruel? ¿Y no fuiste tú cruel conmigo muchos años?.-

-Como quieras, no voy a seguir discutiendo contigo, es evidente que estás ciego y no puedes ver más allá de tu orgullo… -

-Bien pues lárgate ya.-

-Lo que me sorprende es que alguien tan cínico y tan indig… se tome esto tan mal…-

-¡DILO CAMUS! ¡ACÁBALO DE DECIR! ¡INDÍGNO!- Milo se puso de pié, furioso y más herido que nunca. Miraba a Camus con una cólera creciente.- Es verdad, alguien tan indigno como yo no debería tomarle importancia a estas cosas… pero ¿Sabes Camus? Tú también lo eres… ¿Acaso no aceptaste rápidamente ser mi amante? ¿Acaso no te encantaba que te hiciera el amor una y otra vez? ¿Acaso no fue indigno que tú, el sacrosanto Camus me penetrara a placer de una y mil maneras?.-

Camus le miro completamente sorprendido y herido de que aquella persona a la que tanto amaba le dirigiera esas venenosas palabras. Levanto la mano y le dio una bofetada tan fuerte que Milo perdió el equilibrio y se fue para atrás yendo a parar sobre las gradas.

-JAJAJA ¿Duele verdad? Duele escuchar la verdad…- Dijo Milo con una mano sobre su enrojecida mejilla.

-Adios Milo.- Camus se dio la media vuelta para evitar que Milo viera las crecientes lágrimas que comenzaban a formarse en sus cristalinos ojos…